Protocolo 2
Era físicamente imposible creer que Trafalgar Law pudiera lucir un par de ojeras más marcadas que con las que originalmente había nacido. Y sin embargo, allí estaban: negras y profundas. Más que siniestras, se veían asesinas: aquellas ojeras parecían tener vida propia, al punto que el mismo Law había pasado a ser un mero accesorio de ellas.
Algo definitivamente estaba mal. Jodidamente mal. El resto de los chicos que trabajaban con él en la clínica lo sabían. Algo estaba MAL. ¿Qué? No estaban seguros y, por el bien de la integridad física de sus jóvenes vidas, no iban a arriesgarse a averiguarlo. La mañana estaba avanzada y aunque hacía un buen día allá afuera, dentro de la clínica se sentía un pesado ambiente de muerte y desolación. Como si algo más letal que un brote de Ébola estuviera encubándose en la oficina del médico en jefe, esperando a salir y acabar con toda la vida sobre la Tierra.
Y como si cada vida sobre el planeta entendiera que llamar a la puerta de Law era truncar cualquier deseo de seguir con ella -seguir existiendo, es decir-, nadie se había aparecido a consulta. Aquel parecía ser el mejor día para no acercarse a la clínica. De hecho, a todo el pueblo le había parecido excelente oportunidad para disfrutar de aquel espléndido día, pero bien lejos de ahí. Para desgracia del personal de la clínica, temprano por la mañana había llegado un paquete para Law, pero nadie estaba my ansioso por darse por enterado.
En las profundidades de su oficina, Law escuchó el sonido del celular vibrando sobre el escritorio. Aquello lo distrajo de sus pensamientos. De cualquiera que éstos hubiesen sido, ya que tan pronto cogió el celular no recordó qué era lo que sea que hubiera estado haciendo segundos antes.
-¿Qué? –dijo al contestar la llamada.
-Hoooooola –saludó Kid, del otro lado de la línea–. ¿Qué tal?
-…
-Oh, vamos, Trafalgar. Cuéntame algo bonito.
-…
-Y entonces… ¿cómo amaneciste? ¿Bien? Supongo que ahora despiertas sintiéndote de maravilla. Digo, como ya no tienes con quién compartir la cama, ni te despiertas con…
Law cortó la llamada, pero a los pocos segundos el celular volvió a vibrar.
-¡Jajajajajajajajaja…!
Law volvió a cortar la llamada y Kid volvió a llamarlo. Law bien podía ignorar la llamada, pero de hacerlo tendría a Kid yendo personalmente a la clínica para joderle la existencia en vivo y directo. Escucharlo era una mierda. Verlo era otra mierda. Pero tener que escucharlo y verlo al mismo tiempo era exponerse a demasiado dolor físico, y Law no era tan masoquista.
Contestó la llamada y escuchó a Kid riéndose del otro lado de la línea. Una vena saltó en su cabeza, una vena que se hacía cada vez más grande con cada carcajada del pelirrojo...
-Y bueeeeno… –dijo Kid al cabo de todo el tiempo que le tomó terminar con su ataque de risa–. La verdad, parece que estás de peor humor que ayer. ¡Y me alegra tanto saberlo! Es decir, estás llevando la ruptura bastante bien, considerando que es la primera vez que terminas con un novio. Aunque, bueno, también es la primera vez que tienes uno. Increíble, ¿verdad? La primera vez que tienes a alguien que es capaz soportarte por más de una noche... ¿y tú qué haces? Te deshaces de él como si fuera basura. Sin mencionar qu…
Law cortó la llamada.
-Oh, sí. Hablando de tu novio, digo, EX novio –corrigió Kid una vez que Law contestara su nueva llamada–. En vista de que ahora no tienes novio, EX novio, que vaya a visitarte. te envié un par de cosas para que te entretengas leyendo.
-¿Qué? -soltó Law, sin entender bien a dónde quería llegar Kid.
-Nada como un poco de información sobre tu EX novio para que te vayas bien a la mierda en este largo proceso de recuperación de la ruptura. Recuperación que espero no tengas -explicó Kid-. Llámame si necesitas algo. Estoy más que dispuesto a ayudar a hacerte la vida aun más miserable. ¡Adiós!
Law dejó el celular sobre el escritorio tan pronto cortó la llamada. ¿Paquete? No había recibido ningún paquete y no estaba de humor como para esperar por él. No estaba de humor para nada. Se puso de pie y caminó hacia la puerta; al abrirla notó que frente a su oficina había un sobre de papel colocado en el piso del pasillo. En el sobre había una pequeña nota de papel adherida que decía: "Por favor, no nos mates". Tras leer la nota, Law recogió el paquete, dio media vuelta y regresó a las profundidades de su oficina.
Una vez sentado, abrió el sobre y dejó caer su contenido sobre el escritorio: eran varias revistas. Law nunca las había visto, pero a juzgar por sus portadas eran de moda, deportes, farándula y demás cosas que le interesaban tanto como una mierda. Cogió una de las revistas con desgano: en la portada le sonreía una hermosa mujer de cabello negro muy largo; sus aretes dorados de serpientes parecían tintinear en la fotografía. Boa Hancock, pensó Law. No le interesaban las celebridades o cualquier cosa que se le parecieran, pero hacía falta ser muy estúpido o vivir bajo una roca para no saber quién era la mujer que llevaba el título de la más hermosa.
Law estaba a punto de tirar lejos aquella revista, maldiciendo a Kid por haberse atrevido a contaminar su clínica con aquel frívolo material, cuando notó que de una de las páginas sobresalía un marcador. Law abrió la revista donde el marcador indicaba: era una fotografía de Boa Hancock a doble página. Sobre la imagen había escrito algo con un marcador rojo escandaloso, típico de Kid. "AQUÍ" era todo lo que decía el mensaje. Law comenzó a leer sin prestarle demasiada importancia al asunto. Era un pequeño extracto de una entrevista. Tipo sanguíneo, comida favorita, estación del año ideal, bla, bla, bla… Y ahí, justo ahí, Law leyó el nombre de Luffy, con lo que entendió que era momento de prestarle atención a su lectura. Retrocedió unas líneas con la mirada y leyó con calma. Tras preguntarle cuál era su cita ideal Boa Hancock, había respondido: "Todo sería perfecto junto a Luffy".
Tras repasar el párrafo un par de veces más y constatar que, efectivamente, estaba leyendo bien, buscó en el resto de la entrevista alguna otra referencia al "Luffy" del cual se hablaba. Law sólo conocía un Luffy y, si bien el nombre no era común, Luffy, SU Luffy, no tenía nada qué hacer en un reportaje de Boa Hancock.
Dejó en paz aquella revista tras buscar alguna otra mención a Luffy y no dar con nada más. La segunda revista que cogió también tenía a Boa Hancock en la portada (esta vez con menos ropa), sonriente y radiante. Law no fue directamente a la página que tenía el marcador de Kid, sino que se dio la molestia de pasar una a una las páginas. Con cada fotografía de aquella morena hermosa sonriéndole, más ganas tenía de dejarle en claro que Luffy era suyo. Claro como la sangre que podría emanar a chorros de una yugular cercenada, tan claro como, oh, ahí, en la página que acaba de pasar, Boa Hancock, hermosa e inspiradora, posaba frente a una tribuna de estadio vestida con un apretado pero aun decente uniforme de béisbol. El estadio, o al menos todo lo que podía verse de él en la fotografía, estaba repleto de asistentes que cargaban banderolas con el nombre de Luffy.
Law despegó su mirada de la revista y fijó su atención en la pared que tenía en frente, como si pudiera ver a través de aquella pared, del concreto, hacia el infinito. En algún lugar de su ya deteriorada mente recordó que Luffy jugaba béisbol. Nunca lo había visto jugar, y tampoco le había prestado demasiada atención cuando se ponía a hablar de cómo su equipo había ganado su más reciente partido. Law estiró un brazo hacia uno de los cajones de su escritorio, lo abrió y vio algunas entradas con fechas pasadas olvidadas. Luffy siempre pasaba por la clínica días antes de jugar algún partido importante y le dejaba entradas para el estadio, pero él nunca las había usado.
Algo estaba peor que mal.
Law cerró con brusquedad el cajón y, tras despegar su mirada de la infinidad de concreto de la pared, regresó su atención al resto de revistas que tenía por leer. Y las leyó. Sus esperanzas, o lo más cercano a lo que podría asemejarse a esperanza en Law, habían terminado por hacerse mierda al encontrarse con una fotografía a doble página de Luffy cargando una copa. Según el pie de página, el equipo de Luffy había ganado el campeonato nacional. Law verificó la fecha: la revista databa desde hacía unos 10 meses atrás.
Tras unos cálculos rápidos pero exactos, Law sacó en claro que para cuando se había publicado aquella revista ya estaba saliendo con Luffy. Ganar el campeonato nacional no era poca cosa, y Luffy amaba hablar a gritos de lo que sea que hubiera estado haciendo antes de ir a visitarlo. ¿Cómo no había sabido aquello? Algo se movió en la mente de Law. Recordó que alguna vez Luffy le pidió que salieran a cenar como celebración de algo que había ganado. El recuerdo era difuso. Law no recordó a dónde habían salido. Se llevó una mano al mentón y obligó a su desequilibrada mente a buscar la respuesta. Claro, no habían salido a ningún lado aquella noche. Law ya veía el recuerdo con claridad: había tenido que quedarse en la clínica hasta muy tarde, y cuando salió ya no había encontrado a Luffy esperándolo, por lo que se fue directamente a casa.
Law frunció el ceño y apretó ligeramente los dientes, como reclamándole a su cerebro que la información que estaba procesando estuviese mal. Jodidamente mal. ¿Por qué carajos había hecho aquello? Luffy le pide salir, él lo ignora. Luffy lo espera todo el día, él trabaja todo el día. Al salir de la clínica no encuentra a Luffy y no le importa.
Law golpeó con fuerza el escritorio, la madera crujió bajo sus puños y su cerebro se fermentó en recuerdos mierderos de él ignorando a Luffy a lo largo de todo aquel año.
Un año era demasiado tiempo.
Demasiado.
El celular comenzó a vibrar y él lo contestó casi por instinto.
-Carajo, es que ni siquiera había terminado la primera timbrada y tú ya estás contestando el puto teléfono. ¿Acaso crees que Luffy va a llam…?
Law cortó la llamada.
-¿Y bien? -preguntó Kid cuando por fin acabó con su nuevo ataque de risa y volvió a llamar-. Por cierto que aquello de "y bien" era una pregunta retórica; no esperaba que contestaras. Porque sabemos que bien no puedes estar. En todo caso, sería: "bien por Luffy que ya no está cont…"
*Click*
-¿Sabes, Trafalgar? -comenzó a decir Kid apenas conectó su nueva llamada-. En momentos como éste me pregunto porqué carajos no hablamos más seguido, con lo divertidos que estamos. No recuerdo haberme reído contigo, o de ti, en todo caso, desde… pues desde que tengo el puto recuerdo de conocerte. Ya sabía yo que 20 años de sufrimiento tendrían su recompen…
Law volvió a cortar la llamada y tan pronto lo hizo recordó algo. Algo en lo que, por primera y quizá única puta vez, Kid podría serle de ayuda.
-Tú -dijo Law, tan pronto contestó la llamada entrante de Kid.
-¿Yo? Ah, querrás decir "ustedes" -corrigió Kid-. A diferencia de ti, yo no estoy solo, abandonado y hecho mierda. Yo tengo pareja y también la delicadeza de llamarlo de vez en cuando para saber que sigue vivo.
-Killer viviría mejor sin ti -dijo Law casi por instinto. Nunca había comprendido cómo era posible que con lo inteligente que era Killer siguiera con Kid.
-¡Es precisamente lo que yo siempre le digo! -exclamó Kid-. Es decir, lo que siempre le andaba diciendo a Luffy. ¡¿Y crees que el maldito mocoso me hacía caso?! ¡Tanto gritarle que entre en razón para que al final fueras tú el qu…!
Law cortó la llamada.
-Mierda… -se quejó al darse cuenta.
*Ring*
-Como decía, Trafal…
-¿Qué mierda hiciste el 10 de agosto del año pasado? -lo interrumpió Law.
-¿Qué? -escupió Kid al otro lado de la línea-. ¿Agosto? ¿Año pasado? Tomando, supongo.
-¿Y luego?
-Resaca.
Law se llevó una mano al rostro luego de cortar la llamada. Le pudo haber preguntado cualquier fecha y la respuesta habría sido la misma.
-Con Luffy -agregó Kid una vez que volvió a llamar.
-¿Qué?
Law no obtuvo respuesta: Kid había cortado la llamada. Puto bastardo del carajo. Law tuvo que llamarlo.
-¿Síiiiii?
-Tú…
-¿Yoooo?
-No sé porqué mierda te aguanto… -comenzó a quejarse Law.
-No lo haces -dijo Kid-. Y yo tampoco a ti -y cortó.
*Ring*
-¿Hooola?
-…
-¿Sabes qué? -preguntó Kid-. La mecánica es distinta de este lado de la línea. Ya entiendo porqué sigues contestando cuando te llamo. Cortarte es divertidísimo. De haberlo sabido antes, se lo habría dicho a Luffy y fácil…
Law cortó la llamada.
-Qué día más inusual -comentó Kid al llamar esa vez-. Hoy he registrado más llamadas tuyas que en los últimos 20 años.
-No cuentan aquellas que duran menos de 10 segundos -se quejó Law.
-¿Como tus relaciones?
*Click*
-Y sí, me pasé esa noche tomando con Luffy y también pasamos la resaca juntos -dijo Kid en una nueva llamada.
-¡¿QUÉ!?
-Resaca, hombre -repitió Kid-. Ese malestar del carajo que jode cuando cons…
-¡Sé que es una resaca! -interrumpió Law.
-Oh, solucionado entonces -dijo Kid, y luego cortó.
-¡¿Por qué estabas con Luffy esa noche?! -preguntó Law cuando volvió a llamarlo.
-¿Por qué no estabas TÚ con él esa noche?
-…
-Ese es tu puto problema de mierda -se quejo Kid-. No -se retractó-. El problema eres tú -aclaró-. Y también eres un puto de mierda.
-…
-Hey, ¿sigues ahí? -preguntó Kid al notar que no se había cortado la llamada todavía.
-...
-Voy a fingir no decir lo que voy a decirte y tú puedes fingir no estar escuchando -declaró Kid-. Tu puto problema es que no te importa estar con Luffy, pero quieres que él sí esté contigo. No vas a gastar tu tiempo con él, pero él sí tiene que gastar todo su jodido tiempo en ir a verte, rogarte por un poco de atención y estar ahí esperando a que se te dé la puta gana de darte por enterado de su existencia. Luffy es un idiota por aguantarte, y como para colmo estaba totalmente enamorado de ti, tenía puntos agregados a su nivel natural de idiotez. La única manera de abrirle los ojos a semejante idiota y hacerle ver que no te lo merecías era que lo dejaras, y... ¿qué haces? ¡Lo dejas! ¡ERES UN IMBÉCIL!
-¡YO NO LO DEJÉ!
-¡JA!
-¡YO…! -Law se calló: técnicamente sí lo había dejado-. Yo no terminé con él. Discutimos y lo eché.
-Ajá, ¿y se supone que tengo que ver alguna diferencia?
-Debería haber diferencia.
-Así como Luffy debería seguir contigo, ¿no?
-…
-Y alguno de los dos debería cortar -dijo Kid-. Da asco que tengamos una conversación tan larga.
-¿Qué hacías con Luffy esa noche?
-¿Noche? ¿Cuál noche? Ah, ESA noche. Ganó el campeonato y tú ni siquiera lo felicitaste. Te esperó, pero tú nunca saliste del trabajo. TÍPICO. Así que terminó tocando mi puerta porque había perdido el último tren -explicó Kid con voz cansada, como si contara una historia que se repetía con más frecuencia de la que él "amablemente" podía soportar-. Nos fuimos a tomar a un bar y luego pasó la noche, o mejor dicho la mañana, con resaca, durmiendo en mi casa.
-Solo tienes una cama.
-Y bastante cómoda.
-¡¿DORMISTE CON LUFFY?!
-Obviamente. No esperabas que YO durmiera en el sofá, ¿o sí?
-¡VOY A MAT…!
-¡Dormir, puto imbécil! -lo interrumpió Kid-. Sólo dormimos. ¡¿Es que tengo que explicarte todo?!
-¡Sí!
-¡No! -respondió Kid, y cortó.
-Para empezar, ¿cómo carajos estás seguro de que estamos hablando de la misma noche? -le reclamó Law en una nueva llamada-. ¡Tú ni siquiera te das por enterado de en qué día de la semana estamos!
-Pues no creo que te haga sentir mejor escuchar esto, precisa razón por la que te lo diré de todas formas. He dormido con Luffy muchas veces.
-¡¿QUÉ?! ¡CÓMO QU…! ¡Define dormir!
-¡Defíneme esta! -gritó Kid antes de cortar.
-¡T…!
-¡Dormir! ¡DORMIR! -interrumpió Kid cuando Law volvió a llamarlo y ni siquiera le dio tiempo a hablar-. ¡Cerrar los putos ojos y ya!
-… -Law meditó unos segundos-. Algo no está bien.
-Tú.
-¿Cómo puedes estar seguro?
-La mierda, han sido 20 años, ¡claro que estoy seguro de que tú…!
-¡Me refiero a esa noche! -lo interrumpió Law.
-¿Ah? ¡Aaaah! Porque el acontecimiento más importante de agosto fue el campeonato de béisbol -contestó Kid como si aquello fuera lo más obvio del planeta-. El campeonato nacional… El que se hace todos los agostos en la misma fecha -profundizó Kid en su explicación, cayendo en la cuenta de que Law seguramente no sabía ni un carajo del tema-. Hace mucho los humanos inventaron algo llamado deporte como una actividad competitiva par…
-¡Cierra la puta boca!
-Uno nunca sabe -se burló Kid-. A todo esto, sí sabes que Luffy juega béisbol, ¿verdad?
-Sí.
-¿Pero sabes qué es el béisbol?
Law cortó la llamada y Kid no volvió a llamarlo. Aunque ninguno de los dos lo había admitido, ambos sabían que aquella conversación partida en casi medio ciento de llamadas había sido demasiado larga. Por lo tanto, tratarían de fingir que el otro no existía durante las siguientes 24 horas. Haber mantenido un contacto prolongado por tanto tiempo les podría producir más daño que un disparo en la cabeza.
Law movió con pereza las revistas sobre su escritorio. La seductora sonrisa de Boa Hancock lo saludó desde las portadas. Aquella sonrisa parecía decirle que Luffy tenía mejores asuntos que atender en vez de ir a una clínica ubicada en la punta más alejada de la isla para verlo. Aquellos ojos negros parecían expresar que eran capaces de darle toda la atención que Luffy merecía. Aquel escote parecía insinuar qu…
Law cogió una revista y la estrelló contra la pared.
Para empezar, ¿cómo carajos había llegado hasta ese punto? Law sabía, SABÍA, que Luffy era especial; no era sólo por el sexo que estaban juntos. Además, ya tenían un año saliendo, y aquello era más que suficiente para constatar que Luffy no era ni común ni olvidable para él. Y si hablaba de él, entonces Luffy debía ser también… restringido.
Law se estiró sobre el escritorio y acomodó su pequeña computadora portátil frente a él. Nunca había intentado buscar información de Luffy, o de alguna otra persona que estuviera viva o, por el contrario, metida en varios frascos a la vez, pero necesitaba más información, y no estaba de humor para recibir más revistas de Kid con Boa Hancock riéndose de él en todas las portadas. Pero para su horror, encontró más páginas y artículos online de Luffy de los que hubiera podido leer. Decidió enfocarse en las notas de prensa que de lejos parecían ser más consistentes que todas aquellas páginas escritas por los miembros de su club de fans... club de fans que Law acababa de enterarse Luffy tenía, y cuya presidenta era Boa Hancock.
La historia del equipo de béisbol de la universidad de Grandline remite hablar de décadas de asistencias al campeonato, pero sin llevarse nunca la copa...
Law leyó las primeras líneas de una nota de presa publicada un año atrás.
...siempre fue considerado un buen equipo, pero nunca lograba subir más allá de los 10 mejores. Año a año se repetía la misma historia, y tanto el equipo como sus hinchas parecían perder la batalla contra el desgaste de la derrota continua...
Law detuvo su lectura y apoyó su mentón sobre sus dedos tatuados. Deprimente, pensó. Nada peor que ser tratado como un buen equipo y, sin embargo, no poder ganar nunca. Un equipo no necesitaba ser bueno: necesitaba ser el mejor. Necesitaba ganar.
...Luego de casi dos décadas, el equipo de Grandline despunta como el primero en la tabla de posiciones en lo que ha sido llamada la mejor temporada de la historia, milagro que es atribuido a su capitán Monkey D. Luffy...
Law interrumpió la lectura al tiempo que su mentón resbalaba de sus dedos. No tenía ni idea de que Luffy fuera el capitán. De hecho, antes de leer aquel artículo tampoco sabía que Luffy asistía a la Universidad de Grandline. Law había hecho la carrera de medicina en la universidad de North Blue, cerca a su ciudad natal, pero había realizado una de sus especializaciones en Grandline (la de cardiología). Definitivamente Grandline estaba en otro nivel. Incluso a él le había costado salir de ahí con honores. Con lo poco interesado que Luffy se mostraba en los estudios, no podía creer que asistiera a aquella universid…
Algo se movió dentro de la cabeza de Law, fijó una vez más su vista en el infinito de la pared de concreto del extremo contrario de su oficina, y un recuerdo llegó a él. Antes que comenzaran a salir formalmente, Law le había preguntado a Luffy qué edad tenía. En realidad, esa pregunta se la había tenido que hacer antes de irse a la cama con él, pero la edad no era algo que le importaba demasiado si se trataba de sólo sexo casual. El problema estuvo en que, una vez que Law decidió que no tenía suficiente con sexo casual, sino que quería sexo constante y prolongado, una relación formal pareció ser la respuesta… Siempre y cuando Luffy no fuera menor de edad, por supuesto, y para tranquilidad de lo poco de consciencia que Trafalgar Law podría albergar dentro del pellejo, Luffy resultó ser legal. Fue entonces que le comentó que había dejado la universidad a la que había estado asistiendo por obligación familiar, y todo para dedicarse a lo que realmente quería: el béisbol. Para quitarse de encima a la familia, había pensado que si entraba a una buena universidad y ganaba el campeonato, lo dejarían en paz. Así fue como se ganó la beca deportiva y se mudó allí.
Grandline era una de las mejores universidades del país y ganarse una de las becas era poco menos que imposible. Law no podía imaginar cómo carajos Luffy había conseguido una. Pero, bueno… si tenía que buscar algún ejemplo parecido, allí estaba Kid, ya que el muy bastardo no sólo había entrado a la universidad, sino que la había terminado. Y en repetidas ocasiones. Si Kid tenía un par de títulos en robótica, mecatrónica e ingeniería electrónica, bien Luffy podía tener una beca en Grandline y pase directo a la NASA.
Law regresó su atención a la pantalla. Pasó con rapidez las líneas en busca de alguna referencia a la vida universitaria de Luffy y encontró lo que buscaba hacia la mitad del artículo.
...antes de ingresar a Grandline, Monkey D. Luffy asistía a la universidad de oficiales de la marina de Marineford...
Law tosió ruidosamente al atorarse con su propio aire. ¿Marineford? Aquello era un cuartel de guerra adaptado a un campo de concentración que la marina tenía el descaro de llamar universidad. No podía creer que Luffy hubiera asistido. Regresó su atención al artículo.
...Tras 2 años en Marineford y un historial perfecto, las expectativas puestas en él eran casi tan altas como las que en su momento tuvo que cargar su hermano mayor, graduado con honores de dos años antes de que Luffy ingresara. Pero antes de que Luffy iniciara su tercer año, dejó Marineford para postular a Grandline, universidad donde actualmente cursa estudios...
Sin darse cuenta, Law había terminado de leer aquel párrafo prácticamente con el rostro pegado a la pantalla. Ya le era difícil creer que Luffy hubiera asistido a Marineford, pero el saber que pasó allí dos años dejaba los títulos de Kid a la altura de un ticket de bus.
Habiendo tenido suficiente, Law dejó en paz la computadora. Se recostó en la silla y tiró su cabeza hacia atrás. Ya entendía lo que Kid había dicho la noche anterior, aquello de que Luffy era casi un héroe nacional. Todo un ejemplo a seguir. Asiste a Marineford pero luego de dos años decide abandonar para dedicarse a lo que realmente le gusta: el béisbol. Debido a la presión familiar entra a Grandline, una de las mejores universidades, y, como para cerrarles bien la boca, se gana la beca, se hace capitán del equipo estando en primer año y gana el campeonato nacional luego de 20 años de derrotas.
Aquello debía de ser más que suficiente para que Boa Hancock se interesara en él, ¿verdad? Suficiente para que tuviera club de fans y cientos de artículos de revistas y páginas webs, ¿verdad? Tenía que ser eso. Admiración deportiva, ¿VERDAD? Porque Law no imaginaba, no quería imaginar, que Luffy llevara una vida de ídolo, desenfrenada y excitante. Aquello no podía ser. Luffy se pasaba todo su tiempo libre con él… Bueno, no precisamente con él, A SU LADO, sino con él, ahí, en algún lugar de la clínica, durmiendo en alguna camilla vacía o en el jardín. Luffy no tenía tiempo para nada más que no fuera él, ¡¿VERDAD?!
Y como si sus tatuados dedos tuvieran vida propia y se negaran a comprender la falsa convicción con la que su cerebro estaba lidiando, encendió la computadora de nuevo, dispuesto a buscar más información. Digitó con rapidez el nombre de Luffy, pero luego no supo qué más poner. El puntero parpadeaba sobre el buscador, esperando más indicaciones. Al cabo de un rato, Law digitó las palabras "Luffy" y "novio", pero decidió borrar la última palabra para colocar en cambio "novia"... hasta que le llegaron las imágenes de Boa Hancock y quitó la palabra, apretando la tecla de suprimir con verdadero odio. Decidió probar suerte con las palabras "Luffy" y "pareja". La búsqueda le dio como resultado un video que aparentemente se repetía en todos los enlaces relacionados.
El video cargó con bastante rapidez: incluso la conexión de internet estaba al tanto de que demorarse en momentos como esos ponía en peligro la vida del planeta. El video en cuestión era una entrevista a Luffy durante un entrenamiento de rutina en la universidad. La reportera le agradecía a Luffy al tiempo que le pedía perdón por interrumpirlo, pero él sólo sonreía. Law dejó de escuchar la voz de la reportera cuando se perdió en las imágenes del video: Luffy estaba hecho un asco, y a duras penas se notaba que en una vida pasada aquel uniforme de béisbol había sido blanco. Y, sin embargo, el rostro de Luffy lucía radiante. Su sonrisa brillaba por encima de la suciedad, producto del entrenamiento. Su sonrisa era demasiado radiante: hasta hacía daño verla.
Law sonrió sin darse cuenta. Estúpido mocoso, se quejó en silencio sin dejar de sonreír. De pronto, Luffy cambió de expresión en el video. Al notarlo, Law volvió a prestarle atención al audio.
-¿Qué rumores? -preguntó Luffy.
-Sobre Boa Hancock -dijo la reportera-. ¿Es cierto que asiste a todos los entrenamientos?
-No a todos -respondió Luffy-. A los campamentos no va, pero siempre se acuerda de enviarme comida. Hancock es muy buena cocinando.
La sonrisa que segundos antes tenía Law desapareció tan pronto escuchó a Luffy decir "Hancock". HANCOCK.
-Era de esperarse -comentó la reportera-. ¿Y acaso eso no podría significar que será una buena esposa?
Aquel comentario provocó que una vena se hinchara en la frente de Law. Maldita reportera manipuladora. Era la clásica pregunta que le sacaba al entrevistado una respuesta ambigua, lista para ser malinterpretada en pos de una reacción provocada entre los espectadores. De seguro Luffy caería en el juego y diría algo que no tenía nada que ver con el asunto, y los medios malinterpretarían a su antojo y…
-Sí, es lo que ella siempre dice -respondió Luffy, sonriente-. Siempre está hablándome de matrimonio.
Law se puso de pie al tiempo que golpeaba con ambas manos el escritorio, haciendo que la computadora saltara sobre la madera. El grito de sorpresa de Law se vio apocado por las decenas de gritos y chillidos de las fans que estaban presentes en la entrevista, incluida la reportera.
-¿Significa que ya están hablando de matrimonio?
-¿Eh? No, yo no -respondió despreocupadamente Luffy-. Sólo ella.
-Eso quiere decir que no está en tus planes casarte con Boa Hancock -dijo casi horrorizada la reportera-. No nos digas que… que… ¡¿estás saliendo con alguien más?!
Luffy sonrió y movió la cabeza.
-No -dijo alegremente-. No estoy saliendo con nadie.
El video terminaba con Luffy siendo arrastrado por una horda de sus fans, quienes se le tiraron encima tras aquella declaración.
Law estaba en shock. El video acabó en un corte abrupto, igual que su sanidad mental. Algo estaba mal. Jodidamente mal. MAL. Revisó la fecha de publicación del video: databa de hacia cinco meses atrás. Meses en los que estaba seguro, SEGURO, ya estaba saliendo con Luffy.
Bajó la pantalla con violencia y empujó lejos de su alcance la computadora. Se dejó caer pesadamente sobre la silla y, tras odiar al mundo en general durante unos minutos, minutos que pasaron MUY lenta y pesadamente, Law decidió que ya había tenido suficiente por un día, un jodido día. Ya no quería saber más de nada y todos podían irse al carajo. Ya no le importaba nada.
Bastó con cerrar sus ojos para que las imágenes de Luffy diciendo que no estaba saliendo con nadie, de Kid contándole que para ese entonces Luffy ya tendría a su reemplazo, de Boa Hancock hablando de matrimonio y Luffy dejando la clínica dos semanas antes para no volver más terminaron con lo poco de humanidad que aun residía dentro de Law.
-¡Y una mierda! -se quejó.
Law se levantó de la silla, se quitó la bata y la tiró con violencia contra el perchero del otro lado de la oficina, y salió de ella cerrando la puerta tras él con tanta fuerza que el cristal de las ventanas rechinaron por el golpe. Se fue de la clínica sin que nadie se le cruzara en el camino, y al salir el sol se apagó un poco, como acojonándose, y hasta la brisa parecía cortarse antes de tocarlo. Law caminó unas cuadras hasta llegar a su casa. Sólo le tomó un minuto ir por un cambio de ropa y las llaves del auto. Una vez en la cochera accionó el mecanismo que subía el gran portón, subió al auto y se colocó lentes oscuros para manejar. Cómo odiaba manejar de día.
El portón no había terminado de subir cuando él arrancó y salió camino a la universidad. Al carajo las llamadas sin contestar, los recados y mensajes a través de los amigos, la espera y la incertidumbre de no saber nada del otro. Al carajo el puto protocolo. Buscaría a Luffy y lo llevaría de regreso a donde pertenecía. Donde debía de estar: junto a él. Y después de mucho sexo le preguntaría qué había sido todo aquello de no tener pareja, Boa Hancock, dormir con Kid y demás mierdas que lo estaban volviendo loco.
Casi una hora y media más tarde el humor del carajo de Law había bajado considerablemente. Aun quería matarlos a todos, pero no atropellándolos, y eso ya era bastante. No había sido el tráfico, sino más bien el trayecto en sí. Había olvidado lo endemoniadamente lejos que estaba de la civilización. De la gente. Por eso amaba la lejanía y el casi aislamiento geográfico del pueblo en el que había decidido establecer su clínica. Una parte de él comprendió el viaje que Luffy tenía que hacer para visitarlo. Luffy no tenía auto, así que debía hacer el trayecto por medio del transporte público en dos viajes en tren, un bus y una larga caminata hasta la clínica.
Law apretó el timón y sus tatuados dedos se tensaron por la presión.
Diez minutos más tarde Law ya estaba frente a la universidad. Era casi la una de la tarde y las clases de los de primer año ya habían terminado. Tal y como había calculado, los horarios seguían siendo los mismos. Los de primer y segundo año sólo tenían clases durante la mañana, así que mientras más avanzado estuvieras en la universidad, más tarde eran tus horarios. Llegó al campus pasado el medio día, por lo que encontró sin problemas un espacio donde estacionarse. Ya varios estudiantes habían abandonado el lugar. A pesar de que estaba cómodo dentro del auto, decidió salir: así tendría más ángulo de visión.
Law se apoyó contra la puerta del auto y esperó. No tenía ni idea de qué carrera estudiaba Luffy, por lo que no sabía a qué facultad irlo a buscar. Había estacionado el auto cerca a la puerta principal con la certeza de que Luffy tendría que pasar por ahí tarde o temprano. Además, era lunes; los lunes no había actividades en los clubes deportivos puesto que por política de la universidad se debía dedicar el primer día de la semana a los estudios.
En unos diez minutos ya había visto varias personas ir y venir. El estacionamiento comenzó a quedarse vacío. Las siguientes clases comenzaban en una hora más, así que era muy temprano para que los alumnos de años superiores comenzaran a llegar. Law suspiró con desgano. En todo caso era mejor estar ahí que seguir en la oficina rodeado por el rostro de Boa Hancock sonriéndole con arrogancia, o exponerse a coger la computadora y comenzar a leer cosas de las cuales se arrepentiría luego.
Los murmullos de las personas al pasar junto a su auto lo sacaron de sus pensamientos. Torció una sonrisa. Seguramente se veía bastante sospechoso. Ahí, de pie, esperando. Vestido de negro y con gafas oscuras. Daba la impresión de que en cualquier momento sacaría un arma, abriría fuego y los mataría a todos. Pero eso no sucedería. Law no necesitaba un arma para matarlos. Se giró al tiempo que se cruzaba de brazos y los apoyaba sobre el techo de su Altezza [1], yal hacerlo notó que no era el único esperando. Del otro lado del estacionamiento un sujeto mucho menos sospechoso que él, pero sí más llamativo, esperaba recostado sobre una moto. Law se llevó una mano al rostro e inclinó sus gafas ligeramente para ver por encima de sus oscuras lunas. Era verano, pero aquello no justificaba que el sujeto estuviera casi desnudo: sólo llevaba puesto unos pantalones cortos que le llegaban por encima de las rodillas, una camisa sin abotonar que dejaba a la libre e incitadora observación la desnudez de su torso, y un sombrero naranja sobre la cabeza. A tal punto que era precisamente la cabeza lo que llevaba más cubierto. Law notó que tenía un tatuaje sobre el brazo izquierdo. Y mientras trataba de leer los caracteres que formaban el tatuaje, no pudo evitar verlo y analizarlo al detalle. El muy desgraciado tenía un cuerpo perfecto.
Mirarlo le recordó un amante del pasado. Law suspiró con pereza, como si hubiera recordado una historia muy vieja. Sí. Alguna vez tuvo de amante a un sujeto porque su cuerpo era demasiado excitante como para negarlo. Siempre vestido con trajes que nunca se cerraba, mostrando su torso, siempre fumando puros.
Law exhaló con desgano. No recordaba cómo había terminado aquello. Cómo le jodía ese olor a puros, pero el sexo con él era bastante bueno. De todas maneras, no importaba. Estaba ahí esperando a Luffy, no desenterrando gente del pasado. Tan pronto se viera con Luffy lo demás podía irse al carajo.
Y como si aquel último pensamiento lo hubiera invocado, Luffy llegó caminando por el campus. Law abrió la boca dispuesto a llamarlo, pero alguien se le adelantó.
-¡Luffy! -gritó el sujeto de la moto.
Law vio como el sujeto se levantaba de la moto y movía un brazo llamando a Luffy. Al verlo, éste corrió hacia él y al estar cerca le saltó encima, pasándole los brazos por detrás del cuello para darle un beso. Luego, ambos subieron a la moto y se fueron tan rápidamente que Law apenas pudo seguir la escena con la mirada.
Era físicamente imposible creer que Trafalgar Law pudiera soportar tantos sucesos mierderos en un solo día.
[1] Altezza. Nombre con el que se le conoce en Japón. Para el resto del mundo es el Lexus IS. Me enamoré de ese auto hace como una década, cuando vivía en Japón y el vecino tenía uno. Así que me decidí por un Altezza Lexus IS 350 F Sport que tendría que ser amarillo y negro para Law, dado que él no gastaría un millón por un auto ya que eso sería parecerse a Kid. Iría en un auto formal, serio, de lujo, pero sin ser obscenamente caro.
CRÉDITOS
Créditos y agradecimientos a mi beta reader: Scyllua.
AGRADECIMIENTOS
Gracias por leer y por los reviews.
Korone Lobstar, estuve dándole vueltas a cómo sería más interesante iniciar el fic. En lo personal me parece más mierdero iniciar con la pareja rompiendo que contando el comienzo de la relación. Pero en sí, más que nada el inicio lo planeé así para que este fic se despegue del otro LawLu que estoy escribiendo. Gracias por leer.
Puroppu, me has hecho recordar lo que siempre digo: "nadie sabe lo que tiene... Hasta que limpia su habitación". De hecho hace ¿una semana? Limpié mi habitación y encontré un muñeco de Shaka, de Saint Seiya (sin armar y todavía en su caja sin abrir), debajo de la cama. Hubiera preferido encontrar dinero, pero en todo caso al menos no di con nada muerto. (Link de la foto: instagram p/kxgiiZgd8G )
Tannys D, gracias por el review. Como verás sí actualicé, pero como también habrás notado no es que sea algo que haga seguido...
limikoHime, hola. Gracias por leer. Y bueno, si no eres fan de la pareja, dont worry, dame chance a algunos capítulos más y te convierto *evil laugh*.
Yuki Rivaille, gracias por la paciencia. Que de lejos es la cualidad indispensable para poder leer uno de mis fics, ya te vas enterando porqué... Dont hate me.
Alice K. W, gracias por el review. Demoro pero no olvido (al menos no a propósito). Tengo problemas para actualizar seguido. Problemas de ganas, más que nada.
Pato, claro que lo es. Nada como poner un poco hijodeputas a los personas para darles un poco de sazón a la cuestión. Cosa que cuando la comida esté lista sepa mejor y te den ganas de más.
Rising Sloth, oh bueno, tú ya debes estar bien curtida con respecto a mis "irregulares fechas de actualización". Pero por lo menos sabes que sí continúo las historias. Lo que nadie sabe es cuándo (ni siquiera yo). Pero mira que si no actualizo éste actualizaré el otro fic en donde, para variar, también le hago la vida miserable a Law.
kimimoriko, perfecto. También es mi pareja favorita (de One Piece, es decir). Amo escribir sobre esta pareja pero creo que mi OTP es SasukeNaruto (o NarutoSasuke). De hecho EmoSasuke no me agrada, sólo puedo pasarlo cuando está al lado de Nabruto. Supongo que por eso no me he animado a escribir nada de esos dos. No podría escribir sobre Sasuke, la lobotomía me llegaría primero.
setsuka. , gracias por seguir mis fics. Asumo que estás leyendo mi otro fic LawLu. ¿Y por qué no puedes dejar review ahí? Oh bueno, verás que sí pienso continuarlos... Lo que no sé es cada cuánto haré las actualizaciones. En sí es una cuestión de ganas y tiempo. A veces hay ganas y no tiempo o viceversa :/
