Hola querida gente lectora. Siento muchísimo la tardanza, ha sido todo culpa mía, no tengo excusa.
Percy Jackson & the Olympians no me pertenecen.
Espero que el capítulo sea de vuestro agrado.
Enjoy!
Al llegar a la puerta del apartamento de Percy no supe si cruzarla o no, al fin y al cabo no conocía a Percy y me pareció de mala educación entrar en una casa ajena sin ser invitada. Grover me sacó de mis pensamientos, me cogió del brazo y me arrastró hacia dentro de la casa cerrando la puerta rápidamente la puerta.
Me dirigí hacia la sala dónde estaba Percy. Al entrar en el salón, o al menos eso parecía si eliminabas todas las latas de cerveza del suelo y el humo, me invadió un olor nauseabundo.
-Sally, dónde está esa cerveza? – Grió un hombre medio calvo mientras jugaba a póker con tres tíos más.
-Eh, no le hables así a mi madre. Un poco de respeto. – Dijo Percy al tío que había hablado antes que llevaba una camisa abierta y debajo de ésta, una camiseta interior amarillenta, que antaño fue blanca, llena de manchas.
Entonces entró una mujer alta con el pelo largo de color castaño cayéndole en forma de pequeños rizos. Llevaba unos vaqueros y una chaqueta rosa. Dejó la cerveza al lado del hombre calvo. Era guapa pero se la veía muy cansada.
-Respeto? Tu, mocoso, me exiges respeto a mí? – Dijo el hombre levantándose de la silla y acercándose a nosotros. A medida que se iba acercando me llegó su aroma y tuve que apartar la cara para poder inhalar aire limpio hacia mis pulmones.
El hombre cogió a Percy de la chaqueta y lo acorraló contra la pared. La mujer intentó separarlos pero fue inútil. Entonces Grover con sus muletas se interpuso entre el hombre calvo y Percy y le propinó unos cuantos golpes al hombre que se quedó sentado en el suelo sobándose la cabeza.
-Te lo he dicho, soy vuestro protector y debo llevaros al compamento ahora mismo. Sally, Percy se tiene que ir conmigo.
Grover nos condujo otra vez hacia la calle. La señora Jackson se fue un momento y volvió con una mochila. Se dirigió hacia un coche mal aparcado en la acera y nosotros la seguimos. Me senté destrás con Grover mientras que Percy iba delante hablando con su madre.
Grover no paró de mirar hacia atrás hasta que salimos de la ciudad.
-Muy bien, a dónde vamos?- Preguntó Percy a su madre.
-A un campamento que me recomendó tu padre para gente como tu.
-Quieres decir con problemas de TDA, dislexia y todas ésas cosas, eh?
Era raro, nunca hubiera imaginado que Jackson también sufriera TDA y dislexia. ¿Mi madre también conocía ese camapmento gracias a mi padre?
-No, Percy, no me refiero a éso. Ya te lo esplicarán cuando lleguemos.- Continuó la madre de Percy entonces miró por el retrovistor y se percató de mí.- ¿Pero qué modales son los míos? Ni me he presentado. Soy Sally Jackson, la madre de Percy. Un gusto en conocerte.
Le sonreí y le contesté.
-El gusto es mío, señora Jackson. Soy Riley Turner, compañera de clase de Percy. Siento no haberme presentado antes.
-Ella también va al campamento. – Dijo Grover totalmente serio y Sally asintió.
Hicimos el resto del trayecto en silencio hasta que la señora Jackson empezó a hablar del padre de Percy.
-Nos conocimos en la playa, tu padre era siplemente deslumbrante. –Dijo Sally con nostalgia.
-Si, siempre lo son. – Murmuró Grover mientras miraba un mapa.
-Todo era perfecto y cuando llegaste tú, fue incluso más perfecto.- Continuó Sally.
-Si todo era tan maravilloso, por qué nos abandonó, eh?- Contestó Percy con rencor.
-Por querernos demasiado, Percy. Solo le importábamos nosotros y se volvió descuidado en su trabajo. Por éso le obligaron a dejarnos. – Aclaró la señora Jackson.
Percy volvió la vista hacia la ventana. Entonces tuve el impulso de contar lo que les pasó a mis padres. Yo había oído todo lo que les pasó a ellos...
-Mi madre nunca habla de mi padre. Lo único que sé es que se conocieron en una fiesta, los dos estaban muy borrachos y se acostaron. Cuando mi madre desprertó al día siguiente en una habitación de motel, mi padre no estaba. Solo había una nota diciendo que él era un hombre casado y que todo había sido un error. Junto a la nota había una bolsa llena de dinero para disculparse.- Relaté mirando por la ventana como si nada.- Y nunca lo he visto en persona. Mi madre dice que tengo sus ojos.
Grover me miró aún más fijamente y me examinó los ojos.
-Los tienes marrones, como casi todo el mundo.
-No, llevo lentillas. Mi madre quiere que las utilice para que no se vea del color que son y ademés le recuerdan a él.
-Bueno cuando lleguemos no serás la única con los ojos raros.
Hicimos el resto del viaje en silencio hasta que Grover anunció que tenía que hacer ya-sabéis-qué. Cuando volvió nos dijo que ya faltaba poco para que llegásemos al campamento. Volvió su vista al mapa y de repente se giró hacia un campo al lado de la carretera donde pasturaba un rebaño de vacas.
-Qué es éso? – Preguntó.
Nosotros, incluso Sally a pesar de que condicía, nos giramos hacia el lugar que señalaba Grover.
-Mamá, cuidado! – Gritó Percy, pero fue demasiado tarde.
En medio de la carretera había una vaca muerta y Sally no la pudo evitar aunque dió un fuerte golpe de volante.
Dimos varias vueltas de campana y el coche quedó boca abajo.
-¿Estáis todos bien? ¿Sally, Percy, Riley? – Preguntó Grover.
-Sí, sí...-Contestamos nosotros.
-Las puertas no se abren.-Dijo Percy.
Oh Dios, nos tendríamos que quedar allí durante toda la noche? Y si, algún coche no nos veía y nos atropellaba? Moriríamos?
-Apartad. Dijo Grover mientras se quitaba os pantalones.
Eh, eh, ¿pero qué haces? No , no te los uites! –grité lo apartaba pero acaricié un pelaje como de un animal.
Y entoces lo vi, Grover no tenía piernas, tenía patas.
Dioses, qué demonios era todo aquello?
Un momento, desde cuando digo dioses?
Hasta aquí, lectores!
Decidme si lo encontráis corto o no se entiende mucho.
Con todo mi aprecio hacia todos vosotros me despido, pero no sin antes expresar mis condolencias a la familia Amy/Lumos. R.I.P.
Gracias otra vez por leer. :)
