El Fandom de InuYasha y sus personajes no me pertenecen.
Advertencia. Muerte de personajes. Sessh/Rin muy leve, tal vez mal interpretado (¿?).
Dedicado a Sofy y Minako. Dos lindas anónimas, gracias por sus reviews (:
Deseo de cosas imposibles
"El que va a descubrir el destino, tiene que sobrevivirlo."
—El misterio del solitario.
Capítulo 2.
Pasado, otoño.
—Amo, ¿cuándo podré volver a viajar con usted? —Los ojos de Rin se iluminaron levemente al pensar que su señor por fin la dejaría volver. Estaba grande ya, iba a cumplir diez años, ¿acaso no era tiempo suficiente para llevarla de nuevo con él?
Pero, como siempre, él no dijo nada. Simplemente se limitó a mirar el cielo, como buscando una respuesta de él.
—Pronto.
Rin trató de no desanimarse, en verdad quería regresar con su amo Sesshōmaru. ¿Era mucho pedir? Se dijo mentalmente que no tenía que desanimarse y qué pronto llegaría el día en que finalmente su amo le dijera que empacará sus cosas y se fueran juntos.
Ella estaba completamente segura de que sería pronto.
Así que aprovechó la compañía de él para contarle todo lo que había pasado en los últimos meses en la aldea. Estaba feliz por el nuevo hijo de Sango y Miroku, ambos eran muy amables con ella y las gemelas eran como sus hermanas menores, las quería mucho.
Sesshōmaru escuchaba cada palabra atentamente, su protegida parecía estar viviendo cómodamente en ese lugar, además de estarse preparando apropiadamente. Sabía muy bien que Rin se había encariñado con cada uno de los habitantes de esa pequeña aldea y no quería arrebatarle eso, por eso esperaría hasta que tuviera la mayoría de edad para preguntarle si deseaba o no volver con él.
Ahora era pequeña y sabía que podía dejarse influenciar por pequeñas acciones. Pero él no quería eso, él quería que ella estuviera completamente preparada para estar a su lado. No quería que se arrepintiera de nada ni que se pasará el tiempo diciendo que no debió irse, porque sabía que no lo soportaría.
Por eso, él también esperaba pacientemente. Y aunque el tiempo de caridad que pasaba con ella no era el que deseará por sus responsabilidades, trataba de darse siempre un espacio para Rin, para ir a visitarla y también para darle regalos.
Así pasaron las tardes de ambos, contándose lo que habían hecho esos meses —más por Rin que por Sesshōmaru— y cuándo pensaban que el momento de la despedida estaba lejos, éste se acercaba cada vez más y más.
La noche cayó y Sesshōmaru tuvo que despedirse, tenía muchos compromisos y no podía dejar desprotegido su fortaleza. Se despidió de Rin como siempre y cuando hubo desaparecido de la visión de la chica, la sonrisa que ella portaba desapareció de nuevo.
Pero a pesar de todo, confiaba ciegamente en su amo y en qué no faltaría a su promesa. Sabía que muy pronto estarían de nuevo juntos, con el señor Jaken incluido. Ese era, su único deseo.
Lástima que no se cumpliría.
Con el pasar del tiempo el amo Sesshōmaru no volvió y Rin se vio demasiado desanimada, sin embargo Sango siempre la animaba a sonreír y las gemelas siempre mostraban graciosos espectáculos para lograrlo, muchas veces era molestando a InuYasha o haciéndole burla a su padre. Rin apreciaba el esfuerzo que hacían.
Con la llegada del otoño y las fuertes lluvias, la anciana Kaede cayó en cama. Todos en la aldea estuvieron atentos a su salud, trataban de encontrar algún antídoto para su enfermedad, pero no lo encontraban. No parecía una simple tos, de hecho nunca habían tratado con algo tan grave como lo que estaba presentando la mayor. ¿A qué se debía eso?
La mayoría en la aldea esperaba que la mayor no abandonará el mundo terrenal. Kaede era querida por todos los habitantes, pero más por los que eran más cercanos; Rin veía a Kaede como la abuela que no tuvo, ya que ella siempre estuvo ahí cuándo la necesito, también le daba consejos y le brindaba ánimo como nadie nunca lo había hecho. Kaede le mostró un cariño incondicional, una calidez que no había sentido y la estaba preparando para saber muchas cosas.
Pero lo que nunca le enseñaría sería a como estar sin ella.
Rin se pasa día y noche velando por el bien de Kaede, cuida su tos con delicadeza y siempre procura que la cabaña esté en buenas condiciones para no afectar su salud. Se esmera en hacer su trabajo, no sale casi de la cabaña y escucha todos los consejos que le dan sobre cómo cuidar a Kaede.
Pero nada sucede.
No hay mejoría, solamente empeora cada vez más y más; Kaede empieza a tener fiebre, una que no parece bajar por nada del mundo. No importa cuándo paños tenga que poner Rin o Sango, la fiebre se rehúsa a bajar y poco a poco Kaede empieza a balbucear cosas sin sentido.
Todos se muestran preocupados, ¿qué es lo que tiene la sacerdotisa?
Sango la ha convencido de dejar a Kaede en mano de unas aldeanas mientras ambas van a buscar hierbas medicinales, Rin de mala gana acepta, no desea separarse de Kaede, teme perderla en cualquier segundo y no quiere que eso suceda. Ambas caminan hasta el lugar y cuándo llegan se ponen inmediatamente a recolectar hierbas medicinales lo más rápido que pueden.
Sango no dice nada, ni siquiera tiene una idea de cómo hacer para animar a Rin. Sabe que la pequeña está sobrellevando eso lo mejor que puede, pero a veces la ve a punto de derrumbarse. ¿Estaba bien dejarle la mayor parte de la carga a ella? Aunque, no era a propósito, había cosas que los demás por tener obligaciones no contaban con todo el tiempo del mundo, cosa que Rin si tenía en esos momentos.
—Rin —dijo cuándo estaban de regreso a la aldea—, muchas gracias por tu ayuda.
Ella asintió y apresuró un poco más el paso. Tenía un mal presentimiento.
Estaban llegando de nuevo a la aldea cuándo vieron a algunos aldeanos salir llorando, algunas señoras se abrazaban a sus maridos y lloraban en sus pechos. El mal presentimiento de Rin aumentó, ¿por qué todos estaban tristes? Quería ir a preguntar pero prefirió apresurar el paso hasta la cabaña de Kaede.
Los llantos y la gente llorando se intensificaba mediante iba avanzando. El camino se le hizo más largo de lo que era y la invadió la desesperación.
—Rin —Kohaku apareció antes de que llegará a la cabaña de Kaede. El chico la tomó del brazo con fuerza, para asegurarse de que no se apartará de su lado—, Rin, por favor, tenemos que hablar.
—¡No! —Bramó—. ¡Suéltame! ¡Tengo que ir a ver a la abuela Kaede!
El exterminador no le hizo caso alguno, sino que la jaló más hacía sí.
—Por favor, Rin —insistió—. No creo que sea buen momento…
—¡Kohaku, por favor! —Forcejeó con él—. ¡Necesito ver a la abuela Kaede! ¡Sé qué algo le pasó!
Él la jaló más y la abrazó con fuerza, Rin quedó sorprendida con la acción, pero dedujo que detrás de esa acción había un motivo que no podría ser muy bueno. De nuevo trató de apartarse con todas sus fuerzas, sabía que algo malo estaba pasando. ¡Quería estar de una buena vez al lado de Kaede!
—Lo siento…
Eso había sido su límite, sacó fuerza de dónde pudo y apartó a Kohaku para luego salir corriendo rumbo a la cabaña que compartía con Kaede, esa cabaña que había sido un segundo hogar para ella, esa cabaña que guardaba tantos recuerdos. Se apresuró, no le importó tirar la cesta con hierbas medicinales, sabía que encontraría muchísimas más.
Cuándo entró finalmente se topó con el cuerpo de Kaede acostado boca abajo y en un gran charco de sangre. Ahogó un grito en su garganta, todos los presentes que se hallaban alrededor rápidamente pidieron la presencia de Miroku en el lugar para apartar a la chica. Miroku apareció minutos después, arrastrando a Rin fuera de la cabaña y pidiéndole a InuYasha que se quedará con ella en lo que él hacía las preparaciones para sepultar el cuerpo de la sacerdotisa.
La pelinegra al ver a InuYasha no dudó en abalanzarse a sus brazos y llorar en su pecho. InuYasha era como un hermano mayor porque siempre la había tratado como su hermana pequeña desde que Kagome no había regresado al Sengoku.
—¿Q-Qué le pasó? —Logró pronunciar entre sollozos
InuYasha suspiró sin saber realmente si tenía que decirle o no. Al final optó por hacerlo.
—Al parecer tosió mucho y terminó tosiendo sangre. Se ahogó entre su propia sangre.
Rin sollozó más.
—¿P-Por qué nadie la a-ayudó?
—Lo trataron de hacer, pero fue tarde.
—No es justo —murmuró aferrándose más a la tela del traje de InuYasha.
Él no dijo nada más, compartía también la misma pena por perder a la anciana Kaede, además de que sabía perfectamente de que la aldea entera estaría de luto por haber perdido a su amada sacerdotisa.
Días después de enterrar a Kaede, muchos niños y personas empezaron a enfermarse de lo mismo que había portado la sacerdotisa. Algunos tenían miedo de terminar igual que Kaede, por lo tanto los cuidados que se le daban a las personas enfermas eran mucho más cuidadosos, casi nadie se apartaba de ellos. Sin embargo, nada de eso servía.
Más y más personas morían sin tener una buena causa.
La familia de Sango y Miroku también fue afectada cuándo su hijo menor enfermó, Sango se mostraba completamente desesperada tratando de encontrar un antídoto pero era inútil, el pequeño empeoraba y empeoraba.
Al final, el pequeño también murió.
Rin tiempo después también enfermó, fue sorpresa para todos los que ella consideraba familia, todos se mostraron preocupados por el estado de la pequeña, temían que también muriera como Kaede o el hijo de Sango y Miroku; los mayores se dedicaban a rezarle a Kami por la salud de Rin, porque fuera la primera en salvarse.
Pero sus suplicas no fueron escuchadas.
Rin murió cuándo el otoño estaba por terminar para darle pasó al invierno, ella se mantenía siempre diciendo que el señor Sesshōmaru iría a visitarla, ese era su único deseo, pero no había rastro alguno del Lord.
Ella murió esperándolo.
Sesshōmaru había estado en una guerra durante mucho tiempo, el bando enemigo ambicionaba quitarle todas sus tierras y él no iba a permitir eso, por eso ayudó a sus camaradas para proteger todas las tierras del Oeste. Finalmente, después de mucho tiempo él obtuvo la victoria.
Pero el buen sabor de boca no le duró demasiado.
Jaken había servido como su mensajero desde hace mucho tiempo, pero nunca pensó que hubiera odiado el hecho de mandar primero a su lacayo en vez de ir él personalmente. El pequeño Yōkai regresó del largo viaje con una terrible noticia para su amo: Rin estaba muerta.
Fue como si un enemigo lo hubiera atravesado en dos, por lo que con toda la energía que le quedaba después de tan larga lucha, emprendió el viaje hacía la aldea; ni siquiera se molestó en curar sus heridas o algo por el estilo.
Llegó dos días después, su armadura todavía contenía rastros de sangre y gran parte estaba rota. Sus heridas no seguían sangrando pero se notaban a la distancia. InuYasha, quién fue el primero en verlo, se llevó una gran impresión al ver a su medio hermano de esa manera.
Sesshōmaru se aproximó a él y se dio cuenta de que su medio hermano no tenía un buen estado de ánimo. Suponía que era por todos los muertos que había en la aldea.
—¿Dónde está Rin?
InuYasha dio media vuelta y empezó a andar hasta una parte alejada de la aldea, si Sesshōmaru no mal recordaba, en ese lugar antes había un gran campo de flores en dónde Rin iba a recoger flores, pero ahora se encontraba completamente triste y frío. Avanzaron más y más hasta que un montón de tumbas se hicieron presentes.
El menor señaló una en especial, la de Rin.
—Ella murió esperándote —dijo InuYasha, pero en su tono de voz no había reproche alguno. Sospechaba que su hermano no se había podido enterrar antes. Ser un Lord debería ser verdaderamente complicado—, decía que vendrías algún día.
Sesshōmaru no dijo nada, se mantuvo mirando aquella tumba.
«Algún día cuándo yo muera… ¿podría prometerme que no se olvidará de mí?»
No, él nunca olvidaría a Rin, de hecho la esperaría aunque tuviera que esperar siglos. Esperaría reencontrarla de nuevo y asegurar su felicidad, porque en esa vida le había fallado.
Dio media vuelta y se fue por dónde vino para jamás regresar.
Despertó sobresaltado, era la primera vez que dormía en mucho tiempo, nunca creyó que su cuerpo estuviera tan cansado ni que al dormir recordará la vez en la que le falló a su protegida. Sí, la culpa lo había estado consumiendo día a día después de eso.
Miró por la ventana que había en la pequeña habitación y se dio cuenta de que todavía era de noche, posiblemente era de madrugada. Volteó a un lado y pudo observar a la sacerdotisa dormir cómodamente en su cama.
Hace más o menos dos meses que la chica y él se mantenían conviviendo, tratando de ayudarse mutuamente a encontrar a las reencarnaciones de Rin e InuYasha. Pero no parecían tener éxito, lo único que habían logrado era saber solo un poco más el uno del otro.
A él, no le disgustaba del todo la presencia de ella, de hecho la estaba empezando poco a poco a soportar y ella ya no se mostraba tan disgustada con la idea de convivir de cerca con él día a día.
Sí, ambos se habían acostumbrado a vivir juntos, a compartir esa habitación —que era la única disponible— y a tratar de ayudarse con las búsquedas.
Compartían, no solamente un objetivo, sino también la carga de anhelar algo con todo su corazón y no poder tenerlo.
Kagome lo único que deseaba era encontrar a la reencarnación de InuYasha porque lo amaba y quería volver a verlo una vez más y tenía muy en cuenta que si eran el uno para el otro volverían a estar juntos.
Sesshōmaru por su parte quería encontrar a Rin y está vez poderla proteger, poder asegurar su felicidad y así él ser feliz. Porque él pensaba que su destino sería estar en completa soledad hasta el último de sus días.
Pero eso, estaba por verse.
Hola, 4 meses sin actualizar por la simple y sencilla razón de que nada de lo que escribía me gustaba. Éste es mi séptimo borrador y ahora finalmente me gustó. Espero a ustedes igual.
Dios, han pasado tantas cosas que empezaré con lo más práctico: Gracias. Por sus buenas palabras, consejos. Gracias a ustedes quedamos en tercer lugar en el reto del foro (: en verdad se los agradezco. Sin ustedes nada sería posible.
Gracias por sus reviews: ClauGazz, tennyo destiny, Minako, Chibilebasi, Faby Sama, Chovitap, Daimonium Cardinlale (lo siento, no vi su review antes) y Maria.
Quiero anticipar que puede haber algo de OoC en el fic y espero justificarlo con el tiempo, también que el fic no tendrá muchos capítulos lo mucho serán siete u ocho capítulos y las actualizaciones las iré anticipando en mi página de Facebook. También que habrá algo de drama y lo anticipo porque luego me vienen con quejas y alguno que otro insulto y yo lo único que trato es hacerles pasar un rato ameno. Lamento no lograrlo.
Es todo (: muchas gracias por seguir conmigo a pesar de tan largo tiempo de espera. Un abrazo.
Capítulo siguiente: Presente, primavera.
Si de algo estaba seguro Sesshōmaru, era que aquel hombre lo llevaría a dar con InuYasha.
