Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, ha llegado el momento de la actualización, tengo que decir que en serio, muchas gracias por el apoyo que le han dado a la historia, significa mucho para mí, gracias por sus follows, sus favoritos, sus reviews y sus lecturas.

Lupinfan; mil gracias por tu review, significa mucho y me alegro que te gustara el primer capítulo, espero que la historia siga gustándote.

Muchas gracias por todo; cualquier cosa, no duden en hacérmela saber.

Nos seguimos leyendo.


Salió vestido del baño, no se sentía muy seguro con esa cosa; por mucho que le agradara tener algo que le diera batalla. No era el mejor Auror, tampoco el mejor en combate, pero si quería estar a la altura de esos, que mejor que practicar con uno de ellos, de lo que se había estado privando por un mes, se detuvo mientras anudaba la corbata, la niña estaba en sus trapos sucios, mientras jugaba con sus manos, se detuvo cuando lo vio, la diversión que había tenido hacia unos segundos, se le había evaporado; al inicio había mostrado cierta empatía por él, pero eso había desaparecido, si bien hacía todo lo que le ordenara, y le miraba como examinándolo, no le había dedicado nada más que gruñidos.

—Vayamos por algo de comer ¿te parece?

No recibió respuesta como esperaba, terminó por alistarse y salió seguido de la niña, esto iba a ser complicado, Ramsey por lo menos seguía sus conversaciones, Ted era demasiado parlanchín, pero serlo cuando eres el único hablando era complicado.

—Hola chicos –saludó Arthur, después se agachó para quedar a la altura de la niña a la que le sonrió y acarició amablemente –estás creciendo mucho ¿no? Cada día estás más bonita ¿te está tratando bien? –sonrió, la niña asintió con una sonrisa en su rostro.

—Todo el mundo pregunta eso –admitió Ted.

—Bueno, tienes que admitir que a pesar de ser uno de ellos, su apariencia nos hace olvidar que es uno, Ted, la mayoría la vemos como… -se quedó callado cuando Lily se acercó a él con ojos abiertos, sonrió y golpeó suavemente las llaves que el hombre tenía en la mano.

—Parece más una mascota –musitó Ted inclinando la cabeza con una suave sonrisa.

—Un pequeño gato –admitió –espero que realmente la estés tratando bien, es mi pequeña nieta –admitió dándole sus llaves.

—Necesita un poco más de ropa –lo observó –supongo que te has dado cuenta de eso ¿no?

—No es mi hija –soltó enfadado.

—Ya lo sé, pero es tu obligación, es tu compañera.

—Veré que puedo hacer, le pediré ayuda a tu verdadera nieta, ella seguro puede ayudar.

—A Victoire le gustan los niños, está encantada con Lily, por cierto –le dedicó una mirada severa –ya me comentó la cinta que vio.

—Ya, no…

—Ted, no sabemos mucho de ellos, sus conductas, sus creencias, nada, es el más pequeño que hemos encontrado, y tú la dejas pasar toda una noche afuera –negó –creo que hay cosas crueles entre todos –se encogió de hombros –vamos pequeña Lily, consigamos un poco de ropa nueva para ti, sirve que juegas un poco más con mis llaves.

La niña lo siguió sin protestar ni gruñir, cosa que hacía bastante seguido con él, pero no le prestó atención, se dirigió al comedor y esperó porque las cosas aparecieran frente a él, como siempre.

—O—

Teddy fue hasta el laboratorio de Arthur Weasley, buscó a la pequeña niña y la encontró observando atentamente uno de los matraces de color purpura hacer burbujas a causa de que había llegado a su punto de ebullición.

Tenía un vestido rojo un poco arriba de la rodilla y traía mayas negras, su cabello estaba suelto, con una diadema con un moño, parecía una niña normal, y tal vez ese era el punto.

—Veo que ya consiguió ropa nueva –se burló.

—Lo único que no ha conseguido es una voz propia –se encogió de hombros –admito que todo en ella me es demasiado interesante –sonrió el viejo.

—Eso suena tan pervertido, Arthur.

—Sí, pero no en esa forma enferma –lo señaló –no he conseguido la autorización para examinarla.

—Espera, hace unos minutos me decías que era una niña, ahora es un experimento –frunció el ceño.

—Quiero saberlo todo de ella, Ted ¿nació así o fue contagiada? ¿Te lo has preguntado alguna vez desde que está contigo?

—Sólo me he preguntado cómo hacer para cambiar de compañero.

—Eres más tonto de lo que pensé que serías, Ted –admitió –tenemos el mejor espécimen para investigación, y tú sólo quieres botarla.

—Bueno, si me ayudas a convencer a tu verdadera nieta de que me consiga otro compañero, puedes después decirle que te deje abrirla, sacarle los órganos y experimentar con ella, así sabremos más.

—No eres un tonto –lo observó serio y avanzó hasta él, golpeó el hombro del hombre con varita –eres un idiota.

—Pero ¿no es eso lo que quieres?

—Que quiera saber sus orígenes, no significa que quiera tratarla de esa forma, nada que unos exámenes de sangre y otros cuantos no solucionen, pero eres idiota, y te estás dejando guiar por tus ideas tontas, y no ves claramente, Ted.

—No tiene nada de malo que no olvide lo que le hicieron a mis padres por culpa de eso –la señaló enfadado –y estaría bien que no olvidaras lo que podría ser su primo tercero le hizo a tu hija.

—No lo he olvidado, Ted –admitió –a tus padres al menos fueron ejecutados de la mejor forma –regresó hasta su mesa –mi esposa fue masacrada junto con la mitad de mi familia –le observó serio –y tuve que ver como mi hija, sus hijos y su esposo fueron corrompidos por ellos –sonrió –pero disculpa si no me pongo como una niñita por ello.

—O—

La pelirroja se dejó caer en el suelo, escuchó el ruido de sus rodillas contra la superficie, pero no se quejó, se acurrucó abrazando a la pequeña muñeca que suponía Victoire le había obsequiado, no gruñó ni lo observó cuando le habló, así que se sentó en su cama y se quedó observando como su respiración se acompasaba.

¿Esas cosas podrían soñar?

—Todos parecen olvidarse de que eres un peligro para todos, sólo porque tienes la fortuna de lucir como una niña, pero a mí no me engañarás.

Se recostó en su cama, observó el techo y poco a poco se fue quedando dormido.

Giró asustado cuando escuchó unos gritos, le tomó un segundo entender que estaba pasando, ya que las luces de alarma estaban activadas, caminó hasta la puerta lentamente, para toparse con la pequeña pelirroja bañada de sangre, mientras Victoire y Arthur Weasley se sacudían casi sin vida en el piso, ella se giró hasta él, con sus brillantes ojos rojos, sin alguna expresión en su rostro, levantó su varita hasta ella, sabía que eso no le ayudaría de mucho, pero al menos tenía que intentar vengar a su poca familia.

—Hiciste muy bien en jamás confiar en mí –habló por primera vez la niña, su voz era extraña y distorsionada, haciendo que su sangre se congelara.

—Los mataste –murmuró incrédulo –ellos… a ellos les agradabas.

—Soy una dulce niña el mejor disfraz –le otorgó una sonrisa, mostrando sus dientes afilados y putrefactos.

Se abalanzó hasta él, intentando morderlo, pero alcanzó a escapar, le lanzó uno de los matraces que había en el lugar, logrando que la piel de la pequeña comenzara a mancharse.

—Está bien –se arrancó un pedazo de piel –ya no necesito esto; voy a comérmelos a todos –sonrió de nuevo.

Escuchó un fuerte crujido, para que el cabello comenzara a caer; abrió sus ojos completamente incrédulo, fuera lo que fuera estaba naciendo o emergiendo del pequeño cuerpo, y lanzándose directamente hasta él, sin darle tiempo a reaccionar.

Se incorporó agitado, su corazón latía tan desbocado que pensó que se saldría de su pecho, giró en busca del monstruo, seguía acurrucado en sus trapos, abrazando a esa muñeca de cabellos verdes, se levantó apresurado de la cama, trastabillando un poco.

La niña abrió los ojos asustada cuando él se subió por completo sobre ella, evitando que se moviera, aun así se removió furiosa debajo del cuerpo del hombre.

—Sé lo que eres, maldito monstruo –bufó enfadado –joder –chilló cuando lo mordió para que la soltara, y le funcionó, porque se alejó apresurado –me mordiste –la observó.

Ella se escondió entre el pequeño buró y la barda, sus ojos asustados fueron hasta la muñeca que había olvidado, estaba más cerca de Ted que de ella; así que él la tomó.

—Muéstrame tus dientes –ordenó, la niña observó a la muñeca y sus ojos se cristalizaron, así que abrió la boca, le faltaban un par de dientes, eran pequeños, y un tanto chuecos, pero eran normales, aventó el juguete al piso –Incendio –murmuró y la muñeca comenzó a arder en llamas.

Ted se llevó la mano al cabello morado, la niña no salió de su escondite, mientras veía como el fuego consumía al juguete, se abrazó sus rodillas flacuchas.

—O—

Victoire inclinó el rostro completamente extrañada por la actitud de la pequeña Lily, desvió su mirada azulada de ella para observar al despreocupado Lupin que estaba cruzado de brazos, con rostro tranquilo.

—Vamos, Lily, sal de ahí –estiró su mano pero la niña solamente se encogió un poco más.

—Te lo dije –contestó Ted –tiene tres días así.

— ¿Ni siquiera ha comido? –cuestionó ella preocupada.

—No sé por qué te preocupas tanto por ella ¿no has pensado que ese es su plan? Fingir que es una pobre niña para que todos confíen en ella y después matarnos a todos.

—No es tan fuerte –contestó ella –las pruebas que ha estado haciendo mi abuelo lo mostraron –observó a Ted –Lily es uno de ellos, es más fuerte que nosotros, pero demasiado débil para ellos, tienes razón, allá afuera es fácil que uno de los suyos la mate.

—Tal vez eso quiere hacernos pensar.

—Basta ya ¿qué demonios te pasa? –Frunció el ceño –creí que habías conseguido un lugar más grande para ustedes dos, o al menos una habitación para ella.

—La quiero vigilada, es mi responsabilidad, lo dijiste.

—Lily ¿quieres salir de ahí y venir a jugar conmigo un rato? –le sonrió.

La pequeña observó a Teddy y negó cuando la observó a ella, intentando hacerse un poco más pequeña, Victoire cerró los ojos y suspiró derrotada, sabía que era un poco temerosa, y que se sentía perdida, pero con ella y su abuelo se había abierto un poco, ahora estaba completamente cerrada a todo.

—Al menos come un poco –suplicó.

—No puede morir de hambre –soltó Ted –así que déjala y dame un nuevo compañero –bufó.

—No vas a tener un nuevo compañero ¿lo entiendes? Lily será tu compañera, y nadie más.

—Pero Victoire…

—Joder Teddy –replicó exasperada la rubia –es una niña y es…

—Ya dijiste que no es buena para protegerme en el patrullaje ¿entonces por qué me obligas a seguir con ella como mi compañera?

—Porque tienes que aprender a ser un poco más… humano.

La rubia salió del lugar, dejándolos nuevamente solos, el cabello del chico comenzó a ir de un color a otro, la frustración lo alentó a destrozar todo en el lugar.

—Vas a salir de ahí –ordenó –hasta el momento he sido muy benévolo contigo, bien, se terminó –alzó su varita y le apuntó, un segundo después, la pequeña fue arrastrada por una cuerda hasta él –iremos a entrenar –ordenó.

Caminó detrás de él completamente callada, con la vista en el suelo, sin observar a quien le saludaba, Ted negó, parecía ser más conocida incluso que él.

—Es tu momento de…

—Hey Ted –el metamorfo giró para observar a Jasper, el recluta al que Lily había atacado.

—Hola –sonrió un poco incómodo.

—Van a entrenar –observó a Lily que en ésta ocasión, veía atenta al hombre.

—Eso intentaremos –admitió.

—Hace mucho que Spencer no pelea con uno de los suyos ¿te molesta que sea el contrincante de ella?

—Bueno, no creo que sea muy…

—Es mejor que vaya teniendo experiencia en combate con los de su clase ¿no lo crees?

—Tienes razón –observó a Lily –lucharás contra él –ordenó.

Jasper y Ted se alejaron para darles espacio, el hombre delgado y de aspecto enfermo se acercó a Lily, tan rápido que incluso a ella la tomó por sorpresa, el golpe la envió al piso, Ted se removió.

—Se ve que es demasiado novata ¿no es así?

—No ha peleado nunca con uno de esos –admitió.

—Pues si piensa ser una compañera, tiene que mejorar.

Ted ignoró a Jasper cuando Lily se giró para evitar que la golpearan de nuevo, saltó rápidamente sobre los hombros del hombre, pero éste la sujetó del cabello y la arrojó de nuevo contra el piso; avanzó rápidamente hasta ella, sujetándola del cuello y elevándola, la diferencia de altura era notable, así que la elevó bastante del suelo, la pequeña pelirroja se agitó, mientras intentaba patearlo; Ted la observó atento, no estaba luchando, sólo estaba intentando evitar pelear.

—Debes pelear con él –gruñó –después de todo es para lo único que medio sirves –soltó y Jasper soltó una risita.

—Él tiene razón –habló un tanto retardado Spencer –pelea, abominación.

Lily rodó cuando la aventó, quedando cerca de los humanos, negó cuando volvió a acercarse a ella.

—Si no peleas, voy a matarte –sonrió Spencer la sujetó del brazo, alzándola.

Ted observó a otro lado cuando el hombre rompió el brazo de la pelirroja que ni siquiera se inmutó.

—Ya basta –ordenó Ted avanzando hasta ella –a mí puedes patearme el trasero pero a él no –gruñó –eres más patética de lo que Victoire dijo ¿no lo crees?

—O—

Arthur Weasley se acercó preocupado hasta ellos, sujetó el brazo roto de la niña y frunció el ceño.

—No puedo creer que…

—Yo no fui, querían que fuese aprendiendo a luchar contra los de su clase, no es tan buena pateando sus traseros como el de los humanos ¿no es así?

— ¿Te duele? –La cuestionó preocupado, pero ella sólo negó –no vas a hablarme ¿verdad? –Ella volvió a negar –vayamos a curarte ese brazo roto, que si bien no te duele, será una molestia, ven.

Teddy observó a Arthur curar a la niña mientras le contaba tonterías de los que claramente no eran sus padres, y lo mucho que solían meterse en problemas y la vez que su padre había sido herido con una Bludger enviada por un elfo doméstico un poco confundido.

Ted puso los ojos en blanco, pero no iba a decir nada, si Arthur quería hacerle creer a esa criatura que era su nieta, era decisión de él, y no podía hacer nada.

—Puedes ir a hacer tus cosas, esto tardara un poco –informó Arthur –yo puedo cuidar mejor de ella de lo que tú puedes.

—Bien, es tu responsabilidad ahora.

—O—

Teddy volvió cerca de las nueve por ella, no es como si hubiese estado muy ocupado, justo cuando salió del laboratorio, se dio cuenta de que realmente no tenía nada que hacer, la mayoría del tiempo se la pasaba cuidando de que esa mocosa no se comiera a nadie, no tenía amigos, la mayoría estaban muertos, y Victoire estaba ocupada con sus cosas.

Se quedó callado cuando entró, Arthur sostenía una copia de los cuentos de Beedle el Bardo, estaba dormido, y la pelirroja estaba acurrucada en su costado, soltando pequeños ronquidos completamente enternecedores, sonrió divertido, le hubiese gustado tener una cámara con él en ese momento.

—Arthur –lo movió, haciendo que Lily le gruñera.

—Tranquila Lily –pidió el anciano –es el amargado de Ted.

La niña se desperezó, se limpió las lagañas y bostezó, mostrando sus pequeños dientecitos normales que había visto aquella noche; admitía que la forma en la que había actuado no había sido la correcta.

—Vamos –le ordenó con un movimiento de cabeza.

—Ve con él –asintió el anciano acariciando la mejilla pecosa.

Salió detrás de Ted, somnolienta, debería haberla llevado dormida, pero se negaba a tocarla. Lily se acomodó en el suelo, enroscándose como un pequeño gato pelirrojo, ni siquiera se quejó ni gruñó, simplemente se quedó ahí, dormida.

Debería conseguir algo para que ella durmiera, una pequeña cama, o algo que ella eligiera; sacudió la cabeza, no podía tratarla como si fuese una persona normal, no lo era, y era mejor que no se le olvidara nunca, no podía confiar en esas criaturas, por más aspecto adorable que consiguiera.

—O—

Ted observó el resultado de la pelirroja, su avance era lento, no sólo en contaminación, sino también en combate, no había podido con Spencer en una pelea conjunta que hicieron, cosa que lo tenía enfurecido, con Ramsey jamás le había pasado eso.

—Tenemos que ir a patrullar –le informó a la pequeña niña que asintió bebiendo rápidamente el jugo de calabaza.

Sujetó bien su varita, Jasper le había dicho que algo no estaba bien, que si quería él inspeccionaba, pero era su sector, y por mucho que la niña no fuese de ayuda, tenía que encargarse él solo.

—Si escuchas algo gruñe –ordenó y Lily asintió.

Saltó hasta una de las ramas del árbol más cercano, no era tan grande, pero subió entre las ramas con demasiada agilidad, casi haciendo que Ted olvidara lo mala que era en batalla, sonrió, parecía una niña normal, trepando árboles, Arthur tenía razón, tenía algo tan familiar, que le recordaba a Ginevra, si ella hubiese tenido alguna vez una hija.

—Si no ves nada baja de una buena vez.

Cayó junto a él, con una sonrisa en los labios que borró de inmediato al ser observada por el hombre de cabellos azules; avanzó tranquilamente, no parecía haber alteración alguna como Jasper había dicho, así que guardó su varita.

—Lily no te alejes –le gritó cuando ella corría divertida, persiguiendo algo.

Observó el bolsillo de su pantalón, después de una dura batalla consigo mismo, había decidido reemplazar la muñeca que le había quemado, claro que eso no significaba para nada que se lo estuviese ganando, para nada, ni siquiera porque se veía extrañamente adorable cada que se levantaba somnolienta y despeinada a cepillarse los dientes mientras él se vestía, ni porque fingiera ronronear cuando creía que él no le prestaba atención, o porque sus grandes ojos olivo brillaran cada que veía la comida aparecer frente a ella.

Gruñó ofuscado; desde que la había encontrado comiéndose una paleta en el laboratorio de Arthur no podía evitar sentir que realmente era la hija de su padrino, verla como había visto a Albus o a James antes de que fueran contaminados, tenía que aferrarse a algo, y Arthur se había encargado de meterle la idea de que Lily era realmente una Potter.

—Lily –la llamó frunciendo el ceño cuando dejó de verla –mierda.

Sacó su varita cuando escuchó un par de gruñidos detrás de un par de árboles estaba Lily, en modo vibración y ojos rojos, así que frunció el ceño, hacía meses que no la veía así, de hecho desde que le había informado que si atacaba a alguien, se harían cargo de ella.

—Lily –musitó un tanto temeroso.

La niña se giró hasta él, con los ojos brillantes y una mueca de precaución para que no se acercara, pero no le hizo caso, así que avanzó hasta ella, tenía que tranquilizarla antes de que se pusiera en modo ataque y Victoire a pesar de no quererlo, tuviese que hacer algo al respecto, dejando así a Arthur con una sola nieta; de nuevo.

—Lily, recuerda que tienes que controlarte, éste tipo de actitud vendrían bien cuando Jasper y Spencer nos patean el trasero en los entrenamientos.

La niña saltó hasta él, derribándolo con un solo movimiento, pero por su vista que fue hasta las copas de los árboles supo que no era su víctima, sino más bien, estaba tratando de advertirle que huyera, que se encargaría de las cosas,

—Joder –murmuró Ted al ver a Spencer golpear a Lily.

Se giró inmediatamente contra él, avanzando lentamente, posiblemente Lily no ocasionaba miedo alguno por tener la apariencia de una niña, pero Spencer a pesar de ser delgaducho y de aspecto enfermo, logró hacerlo tragar saliva nervioso, cayó sobre su trasero de nueva cuenta cuando Lily saltó sobre Spencer, derribándolo, sus ojos perdieron la tonalidad roja y observó a Teddy y asintió, ambos comenzaron a correr rumbo a la base.

No llegaron muy lejos, ya que Spencer había sujetado a Teddy, haciendo que Lily regresara en su ayuda, golpeándolo lo suficientemente fuerte como para alejarlo del metamorfomago, cualquiera que hubiese visto la escena de la pequeña niñita colocándolo a sus espaldas para protegerlo, sin duda hubiese reído.

—Tenemos que regresar a la base –informó y ella asintió pero no se movió –no entiendes, los dos, no podrás con él, tenemos que avisar que su corrupción llegó al límite, traer a Hannah…

La niña aterrizó debajo de Spencer que la golpeó sin piedad alguna, observó a todos lados, necesitaba a Jasper para que activara el collar de seguridad que tenían.

—Vaya, tal parece que hemos encontrado la forma de que pelee –se burló Jasper.

—Detén a Spencer –ordenó Ted enfadado encarándolo.

—No –sonrió –primero la matará, y después la soltará.

—Por supuesto que no lo hará –dio un paso decidido hasta él.

—Tienes que entender algo, Ted –sonrió –una abominación así, no puede existir –sonrió –es mejor que la matemos, antes de que algo malo en serio nos pase; además tengo entendido que a ti no te interesa, de hecho pides un nuevo compañero, es el que te darán si se muere.

—Bueno, pero no dejaré que lo hagas –apuntó su varita hasta Jasper.

—No va a funcionarte –sonrió –sabes hay algo curioso en ella, detecta a los corrompidos inmediatamente, incluso antes de que la persona lo sepa.

—Por eso te atacó ese día –murmuró incrédulo.

—Así es, Spencer cree que la mejor venganza, es convertirte en uno de nosotros.

—No puedo creer que seas uno de esos.

—Aun no avanza, sigo siendo normal, dentro de lo que cabe, pero pensándolo bien, también te mataré, y haré que piensen que fue ella.

Los dos hombres observaron hasta la niña, que se había librado de Spencer y avanzaba hasta ellos con una mueca de enfado; Jasper corrió, haciendo que Teddy lo siguiera y Lily fuese tras ellos.

El metamorfomago observó a Lily que le había saltado encima, con sus ojos rojos; saltó y una de las pesadas ramas aplastó a Teddy del hombro, aprisionando su brazo derecho, evitando que pudiese escapar o usar su varita para hacerlo, levantó la vista, hasta la manera en la que Lily atrapó con facilidad a Jasper.

—Basta por favor –intentó tranquilizarla –Lily, sólo son entrenamientos, no tienes que tomarlos personales.

—Lily –gritó Ted al notar que habían llegado a una de las áreas vigiladas, si atacaba a Jasper la matarían –Lily no lo hagas –gritó, se sacudió pero le dolía bastante el hombro si seguía así lo dislocaría.

Lily lo observó por un segundo, y después a Jasper, saltó sobre él, quedando parada en su pecho, se acuclilló hasta quedar con su pequeño rostro pecoso cerca del hombre, inclinó la cabeza con curiosidad; Teddy cerró los ojos cuando Jasper gritó. Cuando volvió a abrirlos, la dulce pelirroja estaba salpicada con la sangre del hombre.

—Sométanla –ordenó la voz de Victoire detrás de la pelirroja.