-No me puedo creer que te aceptaran. A ver, no niego que tienes algo pero, ¿tanto como para para formar parte del Evento del Año?
No me digné a responder a Claire, mi compañera de piso. Carolina- mi otra compañera- y yo estábamos acostumbradas a sus comentarios. Era una buena chica, solo que sin filtros mentales y con el respaldo de su padre para cada paso que emprendía en al vida. Así que durante estos meses de convivencia, habíamos aprendido que lo mejor era ignorar esa clase de comentarios si no querías enzarzarte en una pelea absurda.
-Ayer me quedé sin móvil, por cierto. Dije de repente al recordar que me encontraba incomunicada- Así que no os cabreéis si no doy señales de vida. Paz y amor- acompañé dichas palabras con el signo de la paz
-¿Qué le ocurrió?- preguntó Caro con su dulce acento londinense mientras me ayudaba a retirar el desayuno de la barra americana donde siempre desayunábamos
-Voló
-Ahora en serio, ¿qué ocurrió?
No pude evitar sonreír ante la insistencia de mi amiga. En estos meses de convivencia ya me había calado. Era un poco imán de desgracias. Prueba de ello era mi móvil americano. El cual ya había nadado, enterrado, olvidado, perdido y ahora descuartizado y destrozado. Pero por una vez, no había sido mi culpa, sino de aquél chico.
-Un chico chocó conmigo y el móvil conoció las escaleras de mi facultad
Tras unos instantes de 'asimilación' y visión mental de lo que acababa de explicar, mi amiga no pudo evitar reírse. Risas contagiosas a las que me uní al visualizar de nuevo lo absurdo de la situación.
-Cómprate otro- fue la aportación, nada necesaria, de Claire mientras no quitaba la mirada de su iphone
-¿Cuándo cobras?
Esas palabras me devolvieron a mi triste realidad de mujer emprendedora. Llevaba ocho meses en Los Angeles, y había tenido diversas emergencias que siempre se habían solucionado al recibir mi sueldo en 'Le chat noir', la cafetería donde trabajaba. Pero esta vez no podría echar mano al sueldo para suplir la ausencia de móvil. En esta ocasión, dicho gasto no era prioritario.
-Dentro de quince días. Pero te recuerdo que para entonces os debo pagar lo que debo de los gastos de casa, los materiales para la exposición y de seguro que alguna que otra cosa más surgirá. Así que dudo mucho...
Nunca pude concluir aquella frase. Pues fui literalmente engullida entre los brazos húmedos, gomosos y verdes mi amiga.
-¡Quítate los guantes antes de abrazarme!-chillé al sentir como una fría humedad se extendía a un ritmo veloz por mi espalda.
A los pocos minutos, nos encontrábamos ambas salpicándonos con agua cual crías de jardín de infancia. Poco importaba que finalmente tardásemos veinte minutos en acabar de lavar un desayuno de tres personas o limpiar nuestra batalla de agua durante otros treinta minutos. Importaba que con un gesto y unas palabras, mi amiga supo disipar mi tristeza y hacerme sentir que verdaderamente importaba a alguien que no era mi círculo íntimo y habitual. Como decíamos en nuestras noches de desenfreno, éramos hermanas pues las adversidades nos habían unido a las tres, cada una con sus peculiaridades.

-Gracias

No obtuve respuesta alguna por parte de mi amiga, pero tampoco la esperaba o la necesitaba. Como cada martes, hoy era mi día libre en la cafetería. Y gracias a mi confirmada y ansiada participación en la exposición de clausura del curso universitario, podía organizar mi trabajo a total antojo propio. Siempre que para la exposición tuviera diez obras, a la facultad no le importaba nada más. Por lo que cuando logramos devolver a nuestra cocina su aspecto habitual, estuve vagando por la casa cual fantasma condenado al ostracismo y a un aburrimiento perpetuo. Cansada de mis idas y venidas por la casa, Caro propuso realizar un par de recados que tenía pendiente para posteriormente, ir a nuestro lugar.

-Estoy convencida que así te reencontraras con tus musas y llegaréis a un nuevo acuerdo- dijo tan confiada como siempre en sus cosas de mundos oníricos.

No tuve queja alguna por salir de casa y despejarme. Hacer un par de recados para acabar volviendo a ese paraíso que un día encontramos ambas cuando buscábamos escapar de L.A. Era un plan perfecto. Vivíamos en las afueras de la ciudad-exactamente en el oeste, en una zona bohemia de clase media/alta-, por lo que siempre acabábamos moviéndonos en bici para nuestra mayor comodidad. En mi caso, en transporte público o, como en esta ocasión, en la bici olvidada de Claire. Pues Claire se cansó de ella cuando su padre le regaló un coche y cuando le pedí permiso para usarla, no le importó lo más mínimo.

Los recados fue algo sin mencionar. Ella entraba en una y otra tienda mientras yo prefería quedarme fuera con las bicis, evitando perder tiempo encadenándolas. Así que en poco más de hora y media, ambas nos encontrábamos cargadas y pedaleando hacia las colinas que circundaban la mágica y peculiar ciudad. Hasta la fecha nunca he logrado retener los nombres de los distritos, zonas, colinas y demás cosas que hacían que L.A se convirtiera en algunos momentos, un galimatías . En dichos momentos me sentía una turista más que solo buscaba hacerse una foto frente a la puerta de los estudios cinematográficos en lugar de buscar la calle donde se encontraba el supermercado con las ofertas del día. Aunque lo cierto es que tampoco me importaba demasiado saber si me encontraba en el parque Griffith o en la colina donde los drogadictos podían ir a ponerse sus dosis sin peligro alguno. Solo me importaba aquella vista que lograba dejarnos sin respiración cada vez que la admirábamos. Y ese era un recorrido que conocía de memoria.

-Creo que esto no sería lo mismo...si en lugar...de tú...fuera...

-¿Claire? Obvio

Efecto de hacer un ejercicio extenuante o simplemente, la falta de un ejercicio diario por nuestra parte, ambas nos encontrábamos con los pulmones exigiéndonos aire y el hablar o simplemente respirar, exigía una cantidad de esfuerzo sobrehumano. ¿Cuanto duró el viaje a esas vistas tan gloriosas de las que ambas estábamos dispuestas a morir por el camino solo poe verlas? Nunca lo había calculado. Pero cuando llegamos frente a la verja, el sol estaba en su momento más alto.

Con cuidado y cual ceremonia religiosa se tratase, ambas bajamos de nuestras bicis y nos dirigimos a la verja. Caro se adelantó y fue quien decidió quitar el viejo candado que solo servía para disuadir, pues siempre estaba abierto. Mientras tanto, por mi parte me dediqué a observar nuestro alrededor. Nada parecía indicar que alguien había estado allí recientemente. Lo que era mejor para nosotras. Ya que en la verja que en esos momentos mi amiga se encontraba abriendo, había un cartel, algo ya oxidado, donde expresaba claramente que donde íbamos a entrar era una propiedad privada. Una vez Caro abrió la verja, empujé ambas bicis hacia el interior y seguí subiendo lo que restaba de colina mientras ella volví a colocar el candado tal cual debía encontrarse. Ese gesto era mera seguridad. Las casas más próximas se encontraban a mitad del camino, pero era una propiedad privada y alguien podría venir. Y de seguro que si veían que el candado no estaba en su lugar, lo primero que harían sería llamar a la policía, no ver que dos extranjeras aburridas estaban en la propiedad de picnic.

-Esta bien esto de salir de casa- comenté estirándome cual gato perezoso una vez llegué a la explanada y dejé las bicis apartadas.

La explanada era como llamábamos a la única zona de la propiedad donde no había demasiada vegetación. Únicamente habían rocas enormes y el acantilado, el cuál nos ofrecía unas vistas de película de toda la ciudad a nuestros pies. Mágico.
-Vamos a comer, anda. De seguro que el olor de este rissotto alertará a tus musas famélicas y pronto estaremos todas bailando desnudas alrededor de una fogata.
-¿Risotto?-fue lo único que mi cerebro pudo descifrar de todo lo que mi amiga dijo
-Claro. ¿Qué te crees que hice cuando paré en aquella tienda de delicatessen del paseo marítimo?
¿Habíamos ido a aquella tienda hiper exclusiva y de precios desorbitados por raciones minúsculas? Realmente no había prestado atención a los lugares donde la acompañaba a hacer sus recados. Recordaba el paseo marítimo, pero no recordaba nada de la tienda...
-¿Quieres comer o no?- preguntó alzando la voz desde una de las enormes rocas
Cual zombie y de nuevo, sin ser consciente de mis acciones, me alejé del borde donde siempre imitaba la famosa escena de titanic de conquistar el mundo y me dirigí hacia las rocas. Mi amiga en ocasiones se trabajaba mucho las cosas. Y esta ocasión era una de ellas. Sobre la roca había un pequeño mantel blanco y encima, todo un despliegue de un picnic de nuevos ricos
-¿Sabes que te adoro?
-¿Se lo dices a mí o a la comida?- preguntó bromeando mientras me ayudaba a subir a la roca donde ella ya se encontraba desde hacía tiempo

La tarde pasó entre risas, confesiones e ideas. Era lo que necesitaba. Y no lo decía por el hecho de la preparación de la exposición, sino por lo que vendría después. Una vez llegase el día de la exposición, estaría unas semanas más por California, pero luego volvería a España hasta Agosto, que regresaría a L.A a terminar el último año de Máster. Nos encontrábamos en nuestro microclima, en un mundo creado por y para nosotras en un mundo donde nadie podía molestarnos. O al menos así creíamos que era, hasta que oímos como alguien carraspeaba. Carraspeo que le siguió la pregunta:
-¿Crees que serán unas psicópatas que han venido a enterrar un cadáver?
La sangre se nos heló a ambas. Y absurdamente, a la cabeza solo me llegaban dos palabras. Propiedad. Privada . La habíamos fastidiado. Ilegalidad. Extranjeras...¿qué podía ocurrirnos? Fuere como sea, debíamos intentar salir de esa situación de la mejor manera posible. ¿Pero cómo se lograba eso?


N.A: Lo primero es lo primero. Muchísimas gracias a Dragonfly por dejar esas palabritas. Se agradece ver que alguien se anima a comentar *.* Y bueno,espero que te gustara este cap. Para el próximo ya queda desvelado los personajes no presentados hasta la fecha (el chico con el que se choca la protagonista y los dos últimos que 'hablan' en esta última escena.) Así que espero verte para el próximo cap que comienza ya a tomar el rumbo de la historia :33

Y en general, muchas gracias a aquellos que leen la historia -aunque no me dejáis comentarios- se agradecen las oportunidades que se les dan a los muchísimos fics que hay por la red. Así que lo dicho, gracias por darle oportunidad al mío. Y nada, en esta escena no hay nada que aclarar-o eso creo e.e. Bueno, por si hay curiosidad, la 'explanada' es un lugar de L.A que pretende ser un lugar que sale en la peli de Artifacts y donde la banda ha grabado algún que otra escena de sus últimos videoclips . En el próximo cap comienza la acción ^.^ ¡Nos leemos!