Disclainer: "Pensamientos" es una historia de ficción basada en la serie CSI: Las Vegas. Grissom, Sara y Cath son propiedad intelectual de su creador Anthony E. Zuiker, su productor Jerry Bruckheimer y la cadena CBS. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Tipo: Para todos los públicos.

Reflexión de Gil Grissom.

Escrito en diciembre de 2005.


Sara Sidle por Gil Grissom

Hay veces que me miro al espejo y no me reconozco, el reflejo me devuelve mi imagen, pero ese no soy yo. Por lo menos no quien era.

Hay momentos en los que sólo me veo cuando me veo reflejado en sus ojos. Cuando ella me mira, en algunas ocasiones, cada vez menos... soy capaz de verme como el hombre que fui. Aquel que sonreía a su lado y que podía con ello.

Conocí a Sara el mismo año que conocí a Cath. Lógicamente las situaciones de ambos encuentros nada tenían en común, sin embargo tuve claro desde el primer momento que ellas serían mujeres importantes en mi vida.

Que serían constantes a lo largo de ella.

Inteligentes, fuertes, con las ideas claras, tercas, sensibles, sinceras, con piernas largas y con una mirada que podía taladrar mis pensamientos. La diferencia: Cath era una mujer y Sara aún una niña que se negaba a serlo, vestida con un disfraz de científica.

La diferencia.

La mirada que Cath me regalaba fue variando con el paso del tiempo, se convirtió en la mirada de una confidente, de una amiga, de alguien que siempre rebatiría mis decisiones. Cath evolucionó conmigo. Y se convirtió en esa parte de mí que me recordaba donde estaba. Perderla a ella, sería en parte perder lo que me ancla a la realidad. Cuando la veo, veo a alguien inalcanzable que me regala sus sonrisas. Le he consentido lo que a nadie, hemos tenido nuestro más y nuestros menos, pero sé que siempre podré contar con ella. Ella siempre está cerca.

Sara siempre fue una presencia lejana. Siempre la recordaré como el primer día, vaqueros desgastados y aquella bata blanca toda sucia de cualquiera sabe que, en uno de los laboratorios de Harvard. Meyers me la quería presentar.

Gil, está chica es un genio. Me recuerda a ti.

Meyers tenía razón, Sara se parecía a mí. Escuchaba atenta y cada uno de sus comentarios era un reto. Solitaria. Un poquito impertinente. Lo suficiente como para llamar mi atención. Nos vimos unas 5 veces en los primeros 15 años, muchas llamadas, luego muchos mails... Ella evolucionó por su cuenta y cuando la vi en Las Vegas, tras reclamarla, el reflejo mío que vi en sus ojos me asustó.

La distancia me hacia valiente. Ella me veía como alguien que ya no era y tenía el poder de hacerme sentir tan bien como cuando podía con una vida fuera del trabajo. Había estado coqueteando con ella 15 años, ella había dejado de ser una niña y yo me había convertido en un viejo. Me arrepentí de haberla llamado.

Rompí algo y nos hice daño.

Lo que hace grandes a las fantasías es la posibilidad de que un día se cumplan y cuando pierdes esa posibilidad...

El problema es que para Sara no soy sólo una fantasía. Creo que lo descubrí al mismo tiempo que ella y él día que me di cuenta, ya era muy tarde. No podía permitir que se fuera y no podía permitir que estuviera cerca. Necesito verme reflejado en sus ojos, soy mejor persona cuando ella me mira, pero ya no puedo ser quien ella anhela y le hago daño, me hago daño.

Al principio no me lo planteé y sin querer jugué con ella. Luego comencé a controlar cada momento, pero eso la dañaba más. Odio que me odie y sin embargo no puedo dejarla escapar.

Me encantaría poderla amar como ella me ama, pero no sé. Y me siento cansado para aprender. No soy lo suficientemente fuerte, ni valiente. Nada de lo que yo le puede ofrecer es bueno, aparte de este laboratorio, pero a ella parece no importarle.

Me ha vuelto a ofrecer su mano.

Estoy atrapado.

Por un lado está mi vida tal y como es hoy, calmada, controlada, con una seguridad trabajada que se demostró muy débil, y por otro lado está su mano dirigida hacia mí, esa mano que deseo acariciar, esa mano que me recuerda que hay más cosas, esa mano que me alejaría de mi amado control.

Sé que si la cojo me perderé en ella y que si no, ella se acabará yendo. Habrá un momento en el que yo no se lo podré evitar. El problema es que si dejo de verme en ella... terminaré desapareciendo del todo.