Por fin llegaba el inicio de actividades, me sentía listo, la ciudad me agradaba mucho, tenía oportunidad de poder convivir con la familia y no tuve que alejarme de la mía, claro que extrañaba mucho a Amy, pero nos hablábamos por teléfono todos los días y cada semana hacíamos conferencias por internet, así nos podíamos ver por lo menos un momento.
Ese día después del horario de clase me presente en el salón donde se realizarían las tutorías, que irónica es la vida el día Viernes me habían entregado la lista de los alumnos inscritos y sin detenerme a leerla solo la guarde, así que al llegar al salón me tome el tiempo para saber cuántos eran, leía los nombres cuando de repente llegue a uno en particular.
"Candice Biel", realmente me sorprendí, jamás imagine volver a verla y en este lugar, los chicos llegaron, pero me di cuenta que ella no, a lo mejor es difícil creer como podría reconocerla después de tanto tiempo, pero para mí creo que no lo seria, pues sabía que al ver nuevamente sus bellos ojos la reconocería, como olvidarla, creo que su blanca piel, risos dorados y mirada angelical eran inconfundibles y difíciles de pasar desapercibidos, así que al no verla imagine que pudo haber sido un error, realmente no tenía una explicación a la situación.
Llegue a casa y aún seguía incrédulo a lo sucedido, no pude dormir esa noche, pero me preguntaba porque me pasaba eso, habían pasado 10 años, ni siquiera nos tratamos, no había razón para lo sucedido, así que intente conciliar el sueño con poco éxito pues eso me llevo por lo menos 3 horas en lograrlo.
Al día siguiente amanecí algo cansado pero más repuesto de la impresión, el día transcurrió con más ajetreo que el primero pues se habían integrado más compañeros de clase, las coincidencias de la vida tenía un compañero que también era inglés, su nombre Terry Grandchester, tenía un nombre muy ostentoso aunque por el apellido supe quién era, mientras platicábamos y socializábamos entre los compañeros tuvimos la oportunidad de presentarnos.
-Hola, que tal, me llamo Terry Grandchester.
-Mucho gusto, soy Albert, Albert Andrew.
-Mucho gusto Albert, así que tú también eres inglés, por lo menos no me sentiré tan alejado de Inglaterra.
-Andrew de los dueños de inmobiliarias y bancos.
-Si, así es, pero bueno aquí todo es más tranquilo, alejados de nuestro país podemos pasar más desapercibidos, no crees.
-Y tú? hijo de nobles, ese apellido es inconfundible
-Sí creo que si jajaj, por lo menos eres el único que lo sabe aquí y estoy totalmente de acuerdo contigo sobre la tranquilidad de este lugar, esa fue una de las razones por las que decidí llegar a Canadá.
En ese momento mientras platicábamos se unía a nosotros otro chico, al verlo me recordaba a alguien pero no lo sabía con exactitud.
-Hola como están, puedo unirme a su conversación.
-Claro que si amigo, mi nombre es Albert y él es Terry, estamos intercambian impresiones de la tranquilidad de Vancouver.
-Ahh valla, que bueno que les agrada, hace ya algunos años tuvimos la oportunidad de vivir en esta hermosa ciudad y creo que a todos nos encantó, así que bueno nuevamente volvemos.
Disculpen no me presente, mi nombre es Sebastián Biel.
Al momento de escucharlo sentí como un balde de agua fría caía sobre mí y pensé acaso será el chico de "caramelito", y digo caramelito porque así fue como la llamo a ella, no podía creerlo pues nuevamente volvía a la casualidad del destino.
-Mucho gusto Sebastián, dijimos al unísono Terry y yo.
-Ojala nos podamos reunir fuera de la universidad, Albert y yo somos ingleses y coincidentemente nos conocemos en esta maestría, además creo que hay mucho que aprender o por lo menos hablo por mí, no se tu Albert.
-Bueno yo he tenido la oportunidad de visitar la ciudad antes, aquí viven unos tíos y primos así que mi hermana y yo los visitábamos cada que podíamos.
-Ahh vaya, entonces no andas tan perdido como yo, jajaja.
-Tampoco es para tanto mis primos si nos han llevado a conocer la ciudad pero no la conozco mucho, así que tampoco despreciaría que me enseñen más a desplazarme y conocer.
-Pues que les puedo decir, tampoco conozco mucho, hace años estuve aquí y todo ha cambiado pero nos podemos aventurar, no creen.
Me despido, debo de ir por alguien, nos estamos viendo y nuevamente mucho gusto.
De esta forma Sebastián se despidió de nosotros, imaginaba que ella estaba aquí en Canadá, pero no quería pensar más de la cuenta; en ese instante el primer pensamiento que me llego fue Amy, la amaba y estábamos comprometidos, ante todo estaba la confianza y respeto mutuo así que en ese momento confirmaba que simplemente cualquier pensamiento relacionado con Candy tenía que suprimirlo de mi mente.
Llegue al salón de tutorías y empezaron a llegar los chicos, ya casi al finalizar las tutorías sentí la presencia de alguien que me extendía una hoja, me vio fijamente a los ojos y se fue.
Al salir de salón ya iba rumbo a mi auto cuando escuche que me llamaban.
-Albert, espera.
Me detuve y era Sebastián.
-Albert, me fui muy rápido, es que iba a ir por mi hermana, no tuvimos oportunidad de intercambiar números de móvil, Terry sabes si ya se fue?
-Me parece que está en otras actividades en el campus.
-Disculpa, te presento a mí a hermana, Candy.
Intente calmarme del efecto que ella siempre había causado desde la primera vez que la vi, era increíble como lo hacía a pesar del tiempo, estaba incrédulo de verla nuevamente y lo único que hice fue extender mi mano para saludarla y ella nuevamente lo hizo, poso sus suaves labios sobre mi mejilla, aunque esta vez no llego el rubor a mis mejillas si puedo decir que la emoción estaba presente por ese acto.
Realmente era muy bella, se había convertido en una mujer hermosa, complexión delgada, torneados muslos y senos que parecían estar hechos a su medida, su dorado y rizado cabello que lo llevaba suelto parecía que el viento jugaba con él y qué decir de esa radiante sonrisa que me regalaba, aunque algo era diferente, su mirada, esos bellos ojos parecía que habían cambiado, ya no tenían ese intenso brillo de cuando los vi posarse sobre los míos, sin duda fue algo que me inquieto, pues dicen que los ojos son el reflejo del alma y yo creo mucho en ello, es por eso que el primer pensamiento es que algo sucedió en su vida.
Salí de mi trance en ese momento y respondí.
-Mucho gusto, me llamo Albert, Albert Andrew.
-Que tal Albert, como te dijo mi hermano soy Candy.
-Chicos permítanme un momento, voy por unos papeles, Albert por favor cuida a mi hermanita.
-Claro Sebastián, te esperamos aquí.
-Albert, tuve que esperar 10 años para saber tu nombre, sabes que jamás olvide tus intensos ojos azules que parecen un cielo azul en primavera.
Realmente me sorprendieron sus palabras y el hecho de que me reconociera, no sin decir que era una chica muy directa y al parecer extrovertida como lo imagine en esa ocasión.
-Aquel día todo fue tan rápido que jamás tuve oportunidad de presentarme, pero mira, coincidencias de la vida pues nos vuelve a encontrar, aunque me sorprende que me reconozcas sin saber mi nombre en ese entonces.
-Como te dije, jamás olvide tus azules ojos, pues nunca he visto ojos tan azules y brillantes como los tuyos, siempre he creído que los ojos son el reflejo del alma, así que me imagino que la intensidad de brillo en tus ojos corresponde a la grandeza de tu alma.
Creo que al oírla solo pensé que la vida era una locura, no solo me volví a encontrar con esa rubia a la que definí como mi "amor platónico" si no que ella al igual que yo tenía la misma creencia de los ojos y el alma, esto realmente era una locura, pero como lo he dicho el tiempo ha pasado y cada quien tienen una vida, así que trate de relajarme y ubicarme en mi realidad.
-Coincidencias de la vida, donde nos volvemos a encontrar, ¿estudias aquí?
-Sí, regresamos hace unas semanas mi familia y yo a Canadá y al saber que regresaríamos tanto mi hermano como yo iniciamos los trámites para seguir estudiando aquí.
-Mi prima Annie me dijo que tu padre es almirante de la marina canadiense, creo que esa fue la causa por la que cuando regrese nuevamente de visita a casa de mis tíos ya no estabas aquí.
-Annie Stevens?
-Sí, ella misma.
-Así que Annie es tu prima, esto si es una verdadera sorpresa, de saberlo no hubiese esperado tanto para saber tu nombre, eso me alegra quiere decir que podremos ser muy buenos amigos.
¿Amigos?, no sé porque me siento mal al escuchar que solo amigos si eso es lo único que podemos ser.
-Y que estudias, Candy?
-Estoy en la facultad de medicina, mi sueño es ser una gran doctora y ayudar a quien me necesite, los niños me enternecen y quiero especializarme en pediatría.
-Que bien, creo que serás una gran pediatra, los niños se sentirán felices de tener una doctora con un rostro tan angelical como el tuyo.
Creo que fui muy expresivo en mis palabras pues pude notar un intenso rubor en sus mejillas cuando le dije eso.
En ese momento llegaron Sebastián y Terry.
-Hola chicos, aquí estamos de vuelta, Terry te presento a mi hermana Candice.
-Hola Candice, mucho gusto.
En ese momento el tomo su mano y le beso el dorso para saludarla, pude ver como sus ojos hicieron contacto.
-Sebastián, porque no me habías dicho que tenías una hermana tan hermosa, parece un ángel con esos risos y esa sonrisa.
-Mucho gusto Terry, me puedes decir Candy y por favor no digas eso que me lo voy a creer.
-Pues creerlo porque es la verdad, no es así Albert.
-Si Candy, eres una chica muy bella.
-Muchas gracias chicos, pero Sebastián que crees, platicando con Albert puedes creer que es primo de Annie, Stear y Archí.
-De verdad Albert?, si que es una verdadera sorpresa, cuando éramos niños fuimos muy buenos amigos en el tiempo que vivimos aquí y ahora que regresamos una de las cosas que queremos hacer tanto Candy como yo es buscarlos.
-Sí, somos primos y sé que a ellos les dará mucho gusto volver a verlos.
-Antes de regresar le escribi a Annie para saber de ellos después de todos estos años y le dije que le daria una sorpresa, ellos aún no saben que estamos aqui nuevamente, aunque creo que los sorprendidos somos nosotros.
-Bueno al parecer aquí todos se conocen, el único que no encaja soy yo, dijo Terry.
-Vamos Terry, que les parece si organizamos una reunión para recordar viejos tiempos y así nos conozcas más.
-Me alegra que no me excluyan, jajaja; me despido porque tengo algunas cosas que hacer, pero antes de irnos por favor vamos a intercambiar números móvil, les parece.
-Claro, exclamamos todos al unísono.
Así todos tuvimos el número de todos, Terry se despidió y Sebastián fue a acompañarlo mientras yo acompañaba a Candy a su auto.
-Me imagino que tu destreza en bicicleta habrá mejorado en estos años?
-Para ser sincera creo que eso no sucedió, de hecho después de ese incidente decidí dejar por la paz la bicicleta, como que no era lo mío, y tú que tal eres para eso?
-Pues es uno de los deportes que me apasionan, cuando tengo oportunidad practico ciclismo de montaña.
-Que interesante, a lo mejor un día de estos acepte lecciones.
-Sera un placer, y te gusta algún deporte en particular?
-Sí, mi pasión es el patinaje sobre hielo y bueno al parecer no lo hago tan mal, pero para ser sincera eso solo lo hago como hobbie pues lo mío lo mío es simplemente la medicina.
Albert, me despido me dio mucho gusto volver a encontrarme con esos brillantes ojos azules, me alegra que la vida nuevamente haya cruzado nuestros caminos, cuídate, nos vemos mañana
Así ella nuevamente beso mi mejilla, para ser sincero era algo que ya me estaba gustando, era el tercer beso que recibía y parecía que ya me estaba acostumbrando.
-Gracias Candy, también me alegra volver a ver tus bellos ojos verdes; cuídate.
Nuevamente se ruborizaba ante mis comentarios, pero de verdad no podía evitarlo, era algo espontaneo que necesita expresar.
Sin duda fue un día excitante, estaba en una ciudad maravillosa, me rencontraba con "Mi princesa caramelo", era su tutor de clases de francés y supe más de ella de lo que hubiese imaginado, valla que día.
Ese día creo que pudo haber sido uno de los mejores desde mi regreso, llegue a casa, comimos e hice algunas actividades de la escuela, llego la hora de poder llamar a Amy, de acuerdo a nuestra ubicación había una diferencia de 9 horas, así que regularme cuando le hablaba de noche allá era de mañana.
-Hola amor, que tal tu día.
-Bien cariño.
-Ya lista para iniciar actividades?
-Así es, te escucho diferente, sucedió algo bueno en tu día.
Sin duda Amy era una chica muy perceptiva y eso era algo que me había conquistado de ella, su sensibilidad, yo sabía que si fue un día especial pero claro que no podía decirle nada.
-No, todo normal, ya sabes las clases, los chicos de tutorías, sabes encontré a otro chico ingles aquí, creo que podremos congeniar muy bien, pero tu como has estado?, espero que extrañándome mucho como yo a ti.
-Claro cariño, sabes tengo algunos trabajos que realizar con otros compañeros así que se me complicara un poco que nos comuniquemos por teléfono, espero no te molestes.
-Por supuesto que no, escríbeme cuando te desocupes y poder llamarte.
-Ok, me despido cuídate mucho y no olvides que te amo.
-También te amo, cuídate.
Pasaron casi 5 semanas de la última vez que hable con Amy, sabía que ella estaba muy ocupada en sus actividades, al igual que yo, por otro lado tanto mis primos como Candy, Sebastián, Terry, algunas veces Rosemary y yo habíamos hecho un muy buen grupo de amigos, nos reuníamos cada que podíamos y planeábamos poder hacer alguna excursión en grupo para conocer un poco más de Vancouver.
Durante ese tiempo solo tuve noticias de Amy por correo, donde me contaba que todo iba de maravilla y al igual que yo ya tenía muchos amigos, me decía lo mucho que me amaba y extrañaba y que probablemente era más fácil que me visitara primero.
Por un lado me alegraba muchos saber que posiblemente pronto nos veríamos, pero no podía negar que durante este tiempo que he tenido oportunidad de tratar con Candy hay algo en ella que atrae, a decir verdad muchas cosas de ella me gustan, su sonrisa, sus ojos, su espontaneidad y alegría, el siempre estar al pendiente de todos intentando ayudar, su generosidad, su optimismo, sinceramente creo que ella estaba empezando a entrar de una forma que no debía en mi corazón; pero no dejo de repetirme una y otra vez que mi vida está junto a Amy.
Ella y yo convivíamos mucho por las tutorías de francés que tomaba, aunque sinceramente creo que no las necesitaba pues su nivel era bastante bueno, así que le pregunte el porqué las tomaba a lo que ella me respondió que quería mantenerse ocupada lo mas que se pudiera y así evitar pensar, esa respuesta me dejo muy intrigado pues me preguntaba a que le temía pensar, no quise parecer entrometido en ese momento a pesar de la confianza que había nacido entre nosotros, por ello ya no seguí preguntando más.
Sebastián, Terry y yo nos habíamos hecho muy buenos amigos, así que de igual forma ya estábamos planeando el paseo en grupo, estábamos indecisos si inclinarnos por la naturaleza o la aventura y adrenalina.
-Sebastián, espero no lo tomes a mal, pero quiero preguntarte algo, Candy tiene novio?
-Amigo, ya te habías tardado en hacer una pregunta así, parece que tus dotes de conquistador los quieres aplicar con mi hermana, verdad.
-No puedo negarte que ella es una chica muy bella y sí, me gusta mucho, así que si puedo tener una oportunidad con ella no pienso desperdiciarla.
Al igual que Terry, yo también estaba deseoso de escuchar la respuesta de Sebastián, pero por otro lado no me sorprendió su pregunta ya que el mostraba su interés en ella, la invitaba a salir, ponía toda su atención en ella cuando estábamos todos y a veces le llevaba una flor casa blanca, al parecer era algo que a ella le agradaba.
-Lo que te puedo decir es que creo que la indicada para responder tu pregunta es ella, finalmente ella sería la conquistada, no crees.
-Ohh vamos Sebastián, no seas así una ayuda jamás es mal recibida.
-No quiero sonar a hermano celoso, pero lo que te puedo decir es que quien este junto a mi hermana tiene que ser alguien excepcional, porque ella lo merece, solo una persona así puede ganar su corazón.
Creo que tanto a Terry como a mí nos dejo con la duda, tenía o no novio, aunque lo más lógico era que si, una chica como ella no podía estar sola y sin duda él como todo hermano quería lo mejor para su hermana y eso lo dejaba muy claro en sus palabras.
De esa forma se concluyó la pregunta de Terry y regresamos a la planeación de la excursión, teníamos como opción hacer un paseo en el Parque Stanley en bicicleta, aunque Candy me había dicho que no era diestra en la bicicleta los chicos se inclinaron por esa opción, así se los propondríamos a los demás.
Nos reunimos por la tarde en casa de mis primos e hicimos la propuesta del paseo, a todos les encanto, aunque Candy puso cara de aflicción, así me que acerque a ella y le dije "No te preocupes princesa, yo te ayudare en la bicicleta, así que confía en mí", ella me abrazo y agradeció el gesto.
De verdad que no entendía el efecto que ella me causaba con el hecho de verla, tenerla cerca y qué decir de oírla o sentir ese delicioso aroma floral que de ella se desprendía.
Cada día me encontraba más confundido, por un lado mi amor y compromiso con Amy y por otro mi amor platónico con Candy y el hecho de disfrutar cada momento que podíamos compartir juntos.
Esa noche al llegar a casa revise mi correo para tener noticias de Amy, pero nada, no había nada, así que pensé que la mejor decisión era empezar a planear la boda por lo que así se lo propuse por correo a ella, creo que lo mejor era alejarme de Candy, no es sano vivir con esta incertidumbre sobre mis sentimientos; sin mencionar que Terry también estaba interesado en ella, el y yo somos amigos y no era de caballeros intentar un acercamiento de otra naturaleza con Candy en primera por Amy y en segunda por Terry, así que mi decisión debía ser alejarme poco a poco de ella.
Candy y mi prima Annie se había hecho muy buenas amigas, parecían casi hermanas, supongo que ese efecto se debía a que Candy solo tenía a Sebastián, así que pensé que ella me podría ayudar en pensar como poder alejarme sin que fuera tan obvio. Dada mi decisión quise disfrutar este paseo junto a Candy como una despedida.
El sábado llego y ese dia nos fuimos en grupos Annie, Stear y Archí en un auto, yo quede de pasar por Candy y Terry y reunirnos en un punto para de ahí llegar al Parque Stanley.
Estando en el parque contratamos los servicios de un guía de turistas y de igual forma el equipo de ciclismo para poder ir, Candy y yo nos quedamos un poco rezagados de los demás dado a que la acompañaba y ayudaba en la bicicleta.
-Albert, de verdad me siento muy mal que no puedas estar disfrutando el paseo como los demás, creo que no debí aceptar tu ayuda.
-No digas eso Candy, me da gusto poder ayudarte, pero como sabes que no disfruto el paseo, con tu compañía lo disfruto más de lo que imaginas.
Nuevamente caí en mi extrema sinceridad, sabía que sería demasiado difícil alejarme de ella.
-Gracias Albert, sabes se que aún está pendiente que me reivindique contigo por aquel accidente en bicicleta, creo que con esto ya llego el momento de que me digas que puedo hacer por ti.
-Mmm, a lo mejor aceptaría unas lecciones de patinaje, jamás lo he hecho así que sería una nueva experiencia para mí.
-Valla, pues si se trata de eso cuenta con ello, será un placer poder enseñarte un poco de lo que se, así que es un compromiso.
Extendió su mano y me beso para sellar nuestro compromiso.
-Y piensas estar mucho tiempo en Vancouver?
-Como sabes mi padre es almirante y aunque somos originarios de aquí prácticamente toda nuestra vida nos la hemos pasado viajando por su trabajo, ahora que ya se retiro decidimos regresar nuevamente y hacer cimientos en esta maravillosa ciudad.
-Imagino que has tenido oportunidad de hacer muy buenos amigos y has tal vez dejado muchos corazones rotos por tu regreso.
Al momento de decir eso pude ver como su sonrisa se apago y su mirada se ensombreció, por su reacción deduje que mi comentario le afecto, pero como por arte de magia se repuso del mismo y trato de cambiar el tema.
En ese momento se acercaron una pareja de adultos mayores.
-Joven, disculpe la molestia, sabemos que esta con su novia pero queremos pedirle si nos podemos unir a ustedes un momento ya que perdimos a nuestro grupo y no somos de aquí nosotros.
Al oírlos Candy se ruborizo y me sonrió, por otro lado yo me sorprendí porque nunca nos habían confundido de esa forma. Nosotros asentimos con la cabeza a que nos acompañaran.
-Hacen una bella pareja, saben me recuerdan a mi esposa y a mí cuando éramos novios, disculpen no nos presentamos.
Soy Daniel y mi esposa Clarisa, nuevamente nos disculpamos por interrumpir su paseo.
-Mucho gusto nosotros somos Albert y Candy, externo ella.
-Hasta sus nombres suenan bien juntos, cuando éramos jóvenes yo ayudaba a Clarisa a andar en bicicleta, de hecho así fue como nos enamoramos, pues éramos vecinos de muy jóvenes, por asares del destino nuestros caminos se separaron pero de la misma forma se volvieron a juntar y después de 30 años de matrimonio puedo decir que la amo como la primera vez que nos vimos. Al verlos así hacen llegar a mi memoria esos bellos recuerdos.
A lo lejos pudieron ver nuevamente a su grupo de excursión, así que se despidieron no sin antes la Sra. Clarisa nos dijera.
-A veces no se necesitan palabras para expresar lo que se siente, les deseamos que ustedes puedan ser tan felices como nosotros lo hemos sido, muchas gracias por dejarnos acompañarlos, cuídense.
Creo que los dos nos quedamos boquiabiertos por lo sucedido, sé que ese día no lo podre olvidar jamás.
Muchas gracias por sus comentarios, cada uno de ellos es importante para mi inspiración, me alegro que les guste esta nueva historia, tengan la seguridad que leo cada uno de sus comentarios y una disculpa si es que no los respondo pero soy nueva en esto.
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