Habían pasado ya mucho tiempo, después de todo aquello, y la pequeña Kathleen, como todo ser humano creció. Ahora, con 17 años, su cabellera seguía deslumbrando tanto como antaño, sus ojos seguían del mismo color gris platinado, pero habían adquirido un tono alegre, feliz, divertido avellanandose con el tiempo. Quizá, lo que menos había cambiado en Kathy durante los años, fueran esas curbas y esos pechos, incluso ahora parecían mucho más grandes que los que le pertocaban por su edad.
Cada mañana, como ese miércoles once de Octubre, se despertaba temprano, intentando no hacer ruido para no molestar a sus compañeras de habitación, y se internaba en la ducha.
La gustaba el agua calentita encima de su piel, recorriendo cada centímetro de ella, acariciándola con suavidad pero rapidez. Le gustaba imaginar que eran las manos de sus enamorados.
Porque, ¿Por qué negarlo? Kathy andaba loca por cuatro chicos.
Uno, moreno, de pelo desordenado, rebelde sin causa, y muy divertido. La hacía reír siempre que los fantasmas del pasado atacaban. Otro, era de cabello castaño, rostro cansado, pálido y ojos miel. Tímido y rubio era el terecero. El cuarto, era la misma imagen de un chico perfecto que Kathy tenía en mente desde que era pequeña y sus padres le anunciaron que ya estaba prometida, y que el nombre del tal le sería revelado al cumplir los diecisiete años.
Aunque estuviera loca por ellos, jamás tendrían nada. Eran sus mejores amigos, y su trauma no se lo permitiría.
Salió de la ducha, se encontró con que sus compañeras de habitación ya no estaban, pero tampoco se sorprendió. Fue hacia su cama, envuelta más o menos en una minúscula toalla, mientras el cabello le caía con suavidad, mojado, por la espalda.
Estaba de espaldas a la puerta, así que no oyó como dos chicos entraban a escondidas a su habitación, cerraban e insonorizaban la puerta. Sólo se percató de su llegada cuando cerraron la puerta de golpe.
Se volteó asustada.
Los dos iban vestidos ya con la túnica del colegio. Al primero, Severus Snape, esta le iba un tanto grande, ancha y parecía quizá un poco vieja. Sus cabellos negros, grasientos, le caían por cada lado de una cabeza pálida, coronada por una ganchuda nariz. A su lado, Rodolphus Lestrange, quien había repetido curso un par de veces, sonreía lascivamente ante la imagen de la chica medio desnuda, con unos mechos de cabello castaño oscuro cayéndole seductoramente de la coleta atada con una cinta de terciopelo.
-Mi pequeña Kathy- empezó el segundo, acercándose a ella, tranquilamente-. Tu imagen es como la de una Venus real- suspiró, para si mismo.
-¿Qué hacéis aquí?- inquirió la muchacha, preocupada.
-¿Tú qué crees?- repuso Snape, acercándose a ella también.
Kathy tragó saliba. No le cabía duda a qué habían venido. El problema, era que no entendía el porqué de esa situación.
Empezó a temblar, con el fantasma de Lucius Malfoy, quien había intentado abusar de ella, atacándola de nuevo, con los gritos y gemidos que habían poblado sus más oscuras pesadillas. Instintivamente, su mano se deslizó hacia su espalda, donde habían quedado varias cicatrices de los latigazos inflingidos por Malfoy aquel macabro día.
-Por favor...- suplicó la muchacha, mirándolos a los ojos.
Pero Lestrange quería lo que quería, e iba a coneguirlo.
Con un movimiento de cabeza, le indicó a Snape que la cogiera, y él lo hizo como pudo, tumbándola encima de la cama, todavía por hacer, olvidándose de la toalla. La ató con fuerza de manos contra una de las vigas, y le tapó la nariz para que abriera la boca. Kathy supuso que quería que se tragara algo. Intentó resistirse, pero forcejear la estaba dejando sin aire. Terminó abriendo la boca.
Snape le lanzó un extraño líquido con sabor a fresas, que la dejó fuera de combate.
Fue el turno de Lestrange quien, poco a poco, se había ido quitando toda la ropa, para quedar tan desnudo como la muchacha, que temblaba toda ella, acurrucándose tanto como le era posible contra el suelo.
-¿Quieres que te folle?- le preguntó suavemente al oído.
-Sí- repuso ella, con un gemido de placer.
Desconcertada por su respuesta, se dio cuenta de que, en ese momento, no deseaba nada más que complacer a Lestrange, y a Snape si se lo pedía. Las cuerdas se aflojaron solas cuando notaron su cambio de voluntad, y Snape de encerró en el baño, pues no quería ver el espectáculo.
Kathy y Lestrange se besaron, mientras él le acariciaba la espalda, y ella hacía lo mismo con el torso, bajando con suavidad hacia la zona pélvica del chico.
Éste se avalanzó contra ella, aprisionándola entre el colchón y su fuerte cuerpo, mientras le besaba el cuello. Ella se abrió de piernas, mientras él empezaba un movimiento pélvico sin penetrarla.
El placer llegó a la chica, que soltó un gemido desgarrador.
Lestrange no esperó más. Kathy estaba tan predispuesta a lo que hacían que siquiera tuvo que masturbarla un poco para que terminara de excitarse y así poder realizar una penetración.
Mientras le lamía los pezones, mordisqueándolos de vez en cuando, empezó a embestirla, ignorando los gritos de dolor de la chica.
Se preguntó, desconcertado, como podía semejante chica ser todavía virgen, pero no le dió más vueltas, porque aquella información terminó de excitarlo.
Las embestidas fueron subiendo de fuerza y frecuencia, cada vez más rápidas, haciendo temblar la cama de doseles, con un chirrido de madera y muelles.
Kathy había dejado de pensar hacía rato.
Cuando Lestrange le dió la vuelta, y empezó a penetrrarla por detrás, siquiera notó dolor esta vez. Sólo notaba más ganas de hacer eso, de sentirse deseada, besada, toqueteada, por algún varón. Aunque, ahora que pensaba un poco, quizá tampoco le haría ningún feo a ninguna mujer.
Lestrange cambió de posición otra vez, haciendo que fuera ella esta vez dara botes encima de él.
Cuando, finalmente, Lestrange llegó a su punto máximo de plenitud, unas mariposas recorrieron el estómago de ámbos.
Kathy se dejó caer, en la cama, adormecida o inconsciente.
Una voz, la de Lestrange, se le apareció en sueños.
Ahora me vas a adorar. A mi, o a quien te lo pida, siempre que sea Sangre Limpia. Sobretodo, debes hacer sufrir a los Merodeadores.
