Capítulo beteado por Ivis Martínez, Beta FFAD.
www facebook com / groups / betasffaddiction
Traición.
Capítulo 1:
Personajes famosos, y no tan influyentes en el área de la medicina, se encontraban en el baile anual que celebra el Mount Sinaí Medical Center de New York, en el cual conmemoran los avances de la medicina y de los médicos que la ejercían.
Isabella Swan, consciente que sería galardonada por ser la graduada más joven en el área de cardiología en la historia del hospital, estaba impasible.
Hace siete años estaría comiéndose las uñas de los nervios al tener que hablar frente a un montón de personas, y más aún si estas eran importantes. Pero ahora se tomaba todo fríamente calmada.
—Definitivamente la gente y las situaciones nos obligan a cambiar, que ironía —se decía en su mente.
—No puedo creer que estés tan calmada, Bella. Yo estaría muriendo de los nervios y emoción.
—Jake, me esforcé por llegar a donde estoy y me siento contenta, pero no muerta de la emoción —dijo mirándolo con una pequeña sonrisa.
—Pues, espero que nos menciones en las pocas palabras que estás obligada a decir, Bells.
En ese momento sí se emocionó.
Su padre y Jacob eran las únicas personas con las que no estaba siempre alerta y constantemente tensionada. Estaba parada con mucha fortaleza gracias a ellos.
—Ellos son mi fortaleza —se repitió en la mente.
Gracias al apoyo de ambos estaba donde quería, los necesitaba más de lo que ellos la llegarían a necesitar.
—Papá, que bueno que llegaste, me estaba preocupando. —dijo abrazada a la cintura de Charlie con un imperceptible puchero.
—Pero ya llegué, cariño, y estoy muy orgulloso de ti. —era cierto.
Su hija había pasado por mucho dolor y aún se estremecía y se empequeñecía su corazón al recordar los meses posteriores a su graduación, y del fatídico día en que ella se rompió o cuando la rompieron.
—Bueno, señoras y señores, daremos inicio a esta fantástica velada, comenzando por un merecido aplauso al Gobernador; por su ayuda económica para actualizar los equipos de neurocirugía y cardiología. —dijo el director del hospital, Aro Vulturi, sobre el escenario del auditorio, que fue adaptado y ambientado para la realización del baile anual—. Este año ha estado lleno de sorpresas que enorgullecen al país, al hospital y a mí; ya que aquí realizó las prácticas de cardiología la doctora más joven de la ciudad, y a la cual estoy muy orgulloso de tener entre el personal. Que suba, por favor, Isabella Swan al escenario.
Bella respiró hondo, besó a su padre y su mejor amigo en la mejilla y con una suave sonrisa subió, con un poco de dificultad por sus altos tacones, al escenario, mientras todos los presentes aplaudían audiblemente. Unos con verdadero entusiasmo, como su padre, Jacob y su director de tesis Valentín Fuster Carulla. Otros, simplemente por seguir la corriente, y otros, como Edward Cullen, que no aplaudían, debido a su estado de shock.
Edward Cullen, de 29 años de edad, observaba atónito a la mujer que estaba en la tarima, cubierta por un vestido negro y largo, sólo de un hombro, con un corte que le llegaba a la mitad del muslo.
No lo podía creer.
—De verdad es ella. ¡Siempre estuvo aquí! Un año entero buscándola y siempre estuvo aquí —dijo él en su mente, totalmente choqueado.
Edward, también vestido de negro, escuchaba atentamente las palabras de la castaña que amaba y que había perdido siete años atrás.
—Me sorprendió mucho cuando me mencionaron acerca de este premio y lo primero que pensé fue: Isabella, Dios te ama. —Muchos en el auditorio rieron ante su broma—; pero luego mi padre me dijo unas palabras que me hicieron ver la realidad. Él dijo: cariño, años y años dedicándote a lo que amas traería frutos y este es el primero de muchos que sé qué lograrás, estoy muy orgulloso de ti. —Repitió mirando con amor a su padre, el cual tenía los ojos llorosos y que sonreía mientras Jacob palmeaba fuertemente su espalda—. Mi padre es el hombre que más me ha apoyado en mundo, y se lo agradeceré eternamente. También mencionaré a un hombre que me ha acompañado siempre y que es mi refugio, mi psicólogo, mi compañero, mi consentidor personal y mi mejor amigo: Jake. Gracias por levantarte en medio de la madrugada a cogerme en brazos y llevarme a la cama por que me quedé dormida en el sillón estudiando. Gracias por tu café y cupcakes, aunque aún no me superes; gracias a ambos por cuidarme y apoyarme, y gracias a Valentín, mi director de tesis, por animarme cuando perdía las fuerzas y ser como un segundo padre para mí. Este premio es para ustedes —sin decir más bajó del escenario en medio de un montón de aplausos.
Fue dónde su padre, Valentín y su mejor amigo. El primero estaba reteniendo a duras penas las lágrimas, por lo que ella lo abrazó fuertemente, mientras él murmuraba en su oído.
—Mi niña, mi cardióloga, estoy muy orgulloso de ti, espero que nunca te vuelvas a derrumbar como…
—No, papá, no los menciones siquiera. —cortó a su viejo.
—Sí, tienes razón, han paso siete años, debo superarlo.
"Ojala yo lo hubiera superado ya, papá, si fuera así, estaría con alguien estable y ni siquiera pensaría en él, o si está con ella."
—Sí, ya, ya, mucho sentimentalismo, suéltala, viejo. Deja que abrace a mi enana. —dijo Jacob arrebatando a Bella de los brazos de su padre, mientras este reía encantado. Siempre había deseado que ellos dos fueran algo más que amigos, pero perdió las esperanzas al ver el trato entre ellos.
Isabella no dejaba de reír cuando Jacob la elevó varios centímetros del suelo y menos cuando la respiración de Jake en su cuello le hizo cosquillas.
—Enana, sólo me estiré y tú dejaste de tocar el suelo. —Jacob y varias personas que habían escuchado el comentario del primero, rieron sin disimular cuando Bella golpeó a su mejor amigo en el brazo.
—Ya, lobito, bájame. —dijo de forma burlesca, a lo que Jake respondió dejándola en el suelo y poniendo una expresión de falso enojo, mientras Isabella y su padre reían.
Mientras tanto, en el otro lado del auditorio, un Edward totalmente cabreado miraba la escena con ira y celos.
¿Quién putas es ese? ¿Por qué diablos toca así a MÍ Bella?
"Ya no es tu Bella, dejó de serlo hace siete años cuando la cagaste". Dijo una voz en su cabeza, a la cual gruñó y un hombre a su lado lo miró impresionado por el sonido.
No podía ver el rostro del hombre, ya que le daba la espalda, pero sí podía ver la cara sonriente de SU Bella.
Vaya, es cardióloga, y saber que siempre odio la sangre o la odiaba, al parecer. Mi niña creció y maduró, y ya no es ni mía, ni una niña.
Observó cómo Isabella se separaba de su padre y su "amigo", y se dirigía a la barra de aperitivos.
—Aquí vamos —se susurró y avanzó vacilante, se detuvo detrás de su espalda y aspiró su olor.
Hay cosas que nunca cambian, sigue oliendo a fresas. Delicioso.
—Isabella Swan, por fin te encuentro. —susurró en el oído de la mujer.
Notó con dolor como se tensaban los músculos de su espalda.
No puede ser él, maldición, no puede ser él.
Se giró lentamente y vio con horror al hombre frente a ella.
—Edward Cullen, que sorpresa —exclamó con frialdad—, tan poco agradable.
Siete años preparándome para un posible encuentro con este cabrón no fueron botados a la basura.
—Qué lástima, porque yo estoy dichoso de verte, cuéntame ¿Qué ha sido de tu vida?
¿Será o se hace? ¿No nota mi mirada de odio? ¿No escuchó la parte de "sorpresa poco agradable"?
—Bueno, después de irme de Forks con mi padre y mi amigo, fuimos juntos a Harvard, me gradué de medicina, me ofrecieron trabajo aquí y acabo de terminar mi especialización. Aquí estoy, dichosa de la vida —dijo con una sonrisa sarcástica, la cual Edward no captó.
—Oh, bueno, te fue muy bien —amigo, ¿amigo? Sí, claro.
—Sí, hay cosas que son duras pero necesarias. —miró detrás de la espalda de Edward y vio a Jake vacilar entre venir o no.
No puede, lo matará a golpes si se entera de quién es.
—¿Qué quieres, Edward?
—Sólo saber de ti.
No puedes perderla, no de nuevo.
—Y hablar de lo que pasó.
—Eso no tiene discusión alguna, por que simplemente no quiero saber.
—Pero, Bella, yo…
—No me digas así, no puedes — Yo no puedo pero él otro sí ¿no?
—Te fuiste, te busqué un año entero, contraté detectives y parecía como si hubieras desaparecido del planeta —no pudo controlar la angustia en su voz.
—Ya sabes lo que dicen, si alguien no quiere ser encontrado, es muy difícil que se de con su paradero. —idiota, debería irse por dónde vino—. Hay cosas que definitivamente no quiero recordar, una de ellas es tu rostro y tu grito al llegar al orgasmo con mi madre cabalgándote —exclamó mirándolo fríamente.
—Pero, Bella, te fuiste, ni siquiera dejaste que te explicara. —dijo con dolor en su mirada, una que la mujer ignoró fríamente.
Isabella levantó una mano elegantemente deteniéndolo, ya que para ella era pura mierda.
—Edward, si en ese entonces me fui sin pedir alguna explicación, siete años después mucho menos, así que simplemente has como si nunca me hubieras visto de nuevo. Yo haré exactamente lo mismo. —sin decir más, y dejando al hombre con la palabra en la boca, se dio la vuelta y llegó al lado de un hombre, que a Edward no le tomó mucho identificar.
Jacob —pensó con ira y dolor contenido.
No lo dejaría pasar, la recuperaría o moriría en el intento, aunque estaba inclinado por la idea de morir, porque él nunca se perdonaría así mismo el caer en el error y tener sexo con la madre de su novia, a la cual tanto amaba y ama.
.
.
Espero que les guste, sé que tarde pero estuve de cumpleaños el viernes 14 y la trasnochada me dejó muerta para el mundo.
Recuerden dejarme review, esa es como el "incentivo" de una escritora para continuar algo.
Cam.
