Notitas previas: Este fic responde a una tabla de la comunidad de livejournal retos a la carta. Es yuri del suavesito, y sigo esperando que me dejeis comentarios para ver si mejor me dedico al parchís o al cluedo...

Segundo pecado: soberbia, porque ella es la Diosa del Shunpo...


SOBERBIA


La puerta se abrió y en el reflejo pudo ver como los ojos de Kisuke Urahara, a pesar de quedar ocultos por la sombra del sombrero, parpadeaban sorprendidos.

- ¿Qué haces? –Preguntó él.

- Nada.- Se limitó a decir volviendo a mirar su propio reflejo.

- ¿Nada? Mirarse en mi espejo, completamente desnuda, he de añadir ¿es nada?

Yoruichi se giró con los brazos en jarra y los ojos en blanco.

- Simplemente me miraba, eres demasiado molesto, lárgate.

- Está bien, está bien.- Sonrió el tendero.- Pero no me gastes el espejo.

La mujer vio como la puerta volvía a cerrarse y entonces volvió a dar media vuelta para seguir con la labor de mirar su reflejo.

Que quede claro, esto no lo hacía por egocentrismo, ni narcisismo, ni nada parecido, simplemente había olvidado como era su forma humana y sentía curiosidad.

Hacía demasiado tiempo que vivía como gato y el pelear contra Soi Fong se lo había recordado. No porque le hubiese costado ganarla, obviamente eso había sido pan comido para ella, pero sí que aquella pelea le había recordado lo mucho que le divertía –y gustaba- que su antigua alumna se quedase embobada mirándola.

Aunque a decir verdad ella también se había quedado mirando a Soi Fong. Había sido a una de las primeras personas que había ido a buscar mientras estaban en la Soul Society. Aun a riesgo de ser descubierta se había escabullido por todo el Seireitei hasta dar con ella y nada más verla se dio cuenta de que había crecido considerablemente en esos cien años.

Y se había sorprendido gratamente al ver que era la nueva capitana del segundo escuadrón. Al menos no había mejor sustituta para ella.

Durante la pelea había podido comprobar que su discípula había mejorado muchísimo y eso, como maestra suya, la llenaba de orgullo. Lo que miraba ahora en el espejo en realidad no era su cuerpo, sino las pequeñas marcas que evidenciaba su pelea contra Soi Fong, marcas que se quedarían en su piel durante un tiempo y que le harían difícil olvidar aquel enfrentamiento.

Aunque en el fondo Yoruichi sabía que nunca podría olvidar aquel reencuentro.

Vencer a Soi Fong le había resultado fácil una vez usó el Shunko, pese que nunca hubiera imaginado que ella también supiera usarlo... sí, tenía que admitir que había mejorado mucho en estos años pero a pesar del tiempo ella seguía en plena forma y a la pequeña abeja aun le quedaba para alcanzarla.

Ella seguía siendo la mejor, la más rápida, la más fuerte, seguía siendo Yoruichi, la diosa del Shunpo.

Vale, un poco de egocentrismo sí que era, pero ella simplemente se limitaba a decir la verdad. Soi Fong había luchado contra ella, se habían medido y Yoruichi había vencido estrepitosamente.

Y no sólo había ganado la pelea.

Yoruichi aun recordaba claramente la expresión de desilusión y tristeza que durante un instante cruzó el rostro de la capitana cuando le comunicó que se iría de la Soul Society, justo antes de casi partir un árbol en dos y volver a su eterno rostro malhumorado. Aquella fugaz expresión también la había ganado para su memoria.

Pero lo que siempre recordaría era el llanto que sobrevino después de la lucha, cuando le preguntó porqué no la había llevado con ella. Sin duda aquel rostro desolado de Soi Fong lo guardaría para siempre en sus recuerdos, ya que era el mejor trofeo de todos y demostraba la profunda admiración que la alumna seguía sintiendo hacia la maestra. Y que orgullosa estaba de ser la maestra.

Se miró una última vez en el espejo y satisfecha con ella misma salió de la habitación, sin importarle el ir sin nada de ropa que la tapase.

Ya en la cocina fue directa a la nevera, cogió un brick de leche y se dispuso a beber de él cuando se fijó en el hombre que estaba sentado en la mesa, mirándola, casi podía ver las cejas de Urahara describiendo un par de perfectos arcos bajo el sombrero.

- ¿Qué? –Preguntó, indiferente.

- ¿Me vas a explicar por qué te ha dado por pasearte desnuda por la tienda?

Ella bebió del cartón de leche y cerró la nevera con el pie. Caminó con pasos felinos hacia la salida, pasando por al lado de Urahara y mirándolo por encima del hombro, con soberbia.

- Porque soy la Diosa del Shunpo.


Más notitas varias: Bueno, pues un pecado por parte de Yoruichi.. no me acaba de gustar pero a Yo-chan dijo que le molaba así que...

¿Qué os están pareciendo? Sé que no hay muchos fans de esta pareja (o eso parece) pero también sé que alguien se lo lee (gracias a los hits xD) así que me gustaría saber vuestra opinión... es decir, dadle al botoncito de go! X3