Cóodigo azul
2: Un erizo verde rodeado de cintas blancas
Vio abrirse el portal y supo que algo estaba mal.
Le dijo a trece que se llevase a sus alumnos de allí, y se lanzó a la lucha contra la panda de villanos. Que ni a villanos llegaban. Arrebatadores de carteras, rateros venidos a más, carne de cañón que habían traído para traer algo de caos y que nadie fuese a por lo que en verdad estuviesen por hacer ahí. Era su deber proteger a la ciudadanía. A sus alumnos. A su alma gemela, si es que estaba allí, porque era su responsabilidad como docente y colega. Usando su bufanda, empezó a desratizar la USJ, mientras Trece hacía lo suyo allá arriba, cerca de la salida.
Malditos fuesen.
No lo reconocieron, lo cual era bueno. Lo mejor de no ser conocido era la sorpresa, y una gran sorpresa se llevaron al ver que sus habilidades no servían ante él. Las que no eran físicas, claro, pero a esos montones de músculos les tenía otras sorpresas. Su herramienta de captura volaba, envolvía, tiraba, lanzaba y él era una mancha negra envuelta en blanco con un destello de amarillo que nunca se quedaba quieto.
El de las manos era el líder.
Abrió camino hacia él, rogando que Trece se hubiese encargado del resto, y entonces apareció otro portal. Uno que dejó salir a un monstruo con el cerebro a la vista.
.-.
Sorpresa.
Miedo.
Desconcierto.
Todo eso vino en secuencia y luego mezclado cuando terminó cayendo al agua en un sitio que no conocía, tras la amenaza de los villanos. Que no deberían estar aquí. Pero estaban, y el agua estaba fría, y luego cálida, y luego había un hombre tiburón que se lo iba a comer...
...hasta que Tsuyu lo salvó.
Una vez sobre el barco, sintió miedo, más miedo que antes. Estaban solos los tres. Estaban rodeados de villanos que querían su sangre, con suerte, o torturarlos, sin suerte. Aún no sabía dominar el One For All. Tsuyu era una piedra de calma en medio de su pánico que amenazaba con reducirlo a lo que sea que era Mineta ahora, menos el decir que se iban a morir ahí. Respiró hondo una, dos, tres veces.
Tsuyu estaba observando los alrededores.
No la conocía hacía mucho, pero no parecía nerviosa. Tampoco había dudado en atacar al hombre tiburón, pese a que ese hombre era puro dientes, músculos y agresión, y ella una muchacha rana. La que dijo que esperaba ganarse su marca conociendo a la persona con la que se llevase mejor a nivel romántico. Izuku, por un segundo, piensa que él mejoraría mucho su vida al tener a ella como compañera, pero que ella quizás se quedase atrás por eso mismo.
No podía permitirse el quedarse ahí.
No podía dejar que la desesperación lo paralizase. Mucha gente confiaba en él, mucha gente que lo había ayudado, y ahora él tenía que demostrar que estaba a la altura, aunque pareciese algo imposible. Encontrase o no a su alma gemela, su vida seguiría, y tenía muchas otras cosas más por las que vivir.
Un golpe sacudió todo el barco.
-¿De qué están hablando? ¡Vengan a hablar con nosotros!
-Tsuyu- dijo Izuku, decidido -Mineta. Tengo un plan.
.-.
La palaba no es desesperación.
Tampoco resignación, porque no puede permitirse esos lujos.
La palabra es determinación oportunista, porque eso es lo que lo ha mantenido vivo por años contra personas que van a por él con particularidades que podrían matarlo en un segundo. Oh, duele el cuerpo, duelen los huesos rotos, duele el haber sido atrapado, pero más dolerá el ver a uno de sus estudiantes morir porque prefirió tomar la ruta fácil y desmayarse. Que lo mire mal todo lo que quiera el de las manos, él no va a dejárselo fácil, aunque ese monstruo lo tenga contra el piso y le estampe la cabeza contra el suelo.
Niños.
Son niños que no saben lo que es un villano de verdad, no un ladrón de carteras. Niños que no deberían sufrir esto, niños que harían mejor en no intentar una carrera con tantas posibilidades de muerte, o de heridas graves. Midoriya ya se ha roto algo, y así y todo lucha, o intenta luchar. Tsuyu también, aunque ella ha demostrado ser más sensata y no se ha roto nada. Sus madres confiaron en que él los mantendría a salvo. Él confiaba en que no habría villanos en la USJ, pero el confiarse sólo lleva al desastre. Y cuando escucha a All Migth llegar, llevándose a los niños a salvo, cuando ve que están en sitio seguro, sólo entonces se permite desvanecerse.
.-.
Izuku, en principio, está demasiado metido en la situación como para notarlo.
Además, las heridas de Aizawa-sensei, la forma antinatural en la que su brazo se dobla, donde no debería doblarse, la pelea entre All Migth y el Nomu están muy por delante de su lista de prioridades. Pero cuando le pasa a Tsuyu y Mineta el cuerpo desvanecido del héroe profesional, nota algo de color entre el traje negro y la sangre roja. Algo verde y blanco y negro, parecido a un erizo verde con pelo en vez de púas, con su respectiva sombra, rodeado de cintas blancas.
Por un segundo, no piensa.
Por un segundo, se olvida de la situación en la que está, en que aún están bajo ataque de los villanos, en que All Migth está debilitándose cada vez más, en que que ya ha usado sus tres horas diarias y que está pasándose del límite. Se olvida del dolor, del miedo, de saber que debe de moverse porque ya ha estado cara a cara con Shigaraki, el villano de las manos, y no quiere quedarse cerca de él.
Por un segundo, lo único que hay en su mente es "te he encontrado".
Y luego un golpe retumba y regresa a la realidad.
All Migth está en problemas, y sólo él lo sabe.
Y, ahora que sabe que su alma gemela está allí, tiene muchos más motivos para regresar con vida, y que todos regresen con vida.
.-.
Lo bueno de tener personas con particularidades medicinales es que pueden ahorrarte mucho dolor.
Lo malo es que es inconstante. Cuando Recovery Girl muera, o no pueda ejercer más, tendrán que elegir a alguien con habilidades similares, si es que existe en el país y queire trabajar en Yuuei. No es algo que se enseñe, se aprenda, se pueda hacer con máquinas médicas. No hay teoría ni práctica que te lo permita. El depender de semejante lotería genética te puede poner de los nervios cuando comprendes que es cuestión de suerte, de suerte sobre suerte sobre suerte, el que sobrevivas a semejante cosa.
Y Aizawa tuvo suerte.
Su ropa estaba desgarrada en varias partes, pero su cuerpo estaba mucho peor. Lograron llevarlo a tiempo al hospital, pero va a quedar como una momia por varios días. Siente sus huesos sanando, no del todo pero sanando al fin. Debe de ser esa muchacha del hospital público, la que dijo que no le interesaba atender héroes en forma exclusiva. Así y todo, a veces la llaman para casos de urgencia, supone que ese sería él ahora, en el hospital de superhéores. Aizawa respeta eso. Ya es bastante agotador tener que ocuparse de personas comunes como para, encima, atender a la clase de gente que se rompe cosas a diario.
Casi se ríe al recordar que Midoriya se había roto algo también, pero que era él el que había terminado más herido. Qué ejemplo les estaba dando a sus alumnos. Aunque la situación había sido algo que lo superó, no podía permitirse que pasase de nuevo. Dependían de él. De no haber sido por la llegada del resto de docentes, quizás habían muerto tanto él como los niños. Iida. Iida había dado el aviso, si mal no recordaba. No sólo lucía como presidente de clase, sino que haría bien ese papel. ¿Había mostrado su marca a alguien, ese muchacho? Quizás no le molestaría tanto, cuando cumpliese la mayoría de edad y madurase en algunos aspectos. Y cuando él mismo dejase de romperse cual Midoriya.
De momento, lo mejor que podía hacer era recuperarse, y eso implicaba hacer una de las cosas que más adoraba en este mundo. Cerró los ojos y se volvió a dormir.
.-.
Izuku escuchó, com en la distancia, a Recovery Girl diciéndole que por esta vez era entendible que se hubiese lastimado tanto. Luego dijo otras cosas más, pero no lo escuchó, porque tenía dándole vueltas en la cabeza el saber que había encontrado a su alma gemela.
Un adulto.
Su profesor.
Erasehead.
Tsukauchi llegó antes que pudiese encontrar las palabras para preguntar a Toshinori, y cuando la situación volvió a calmarse, estaba solo de nuevo. Tenía demasiado en su interior, demasiadas dudas, no sabía en dónde estaba Aizawa...
...se dio la vuelta y volvió a la enfermería.
-¿Tan pronto, jovencito?- la doctora lo miró, con el ceño fruncido y una media sonrisa.
-N-no es eso, señora- dijo, rápido -Quería preguntarle por Aizawa-sensei. ¿En qué hospital está?
-En uno especial, jovencito, uno del que no tienes jerarquía para saber. Ya sabes, porque sería muy fácil el atacar a superpersonas en hospitales públicos, y eso pondría también en peligro a gente no superheroica.
-Ah- tenía sentido -sí, supongo- se sentía algo abatido, ¿pero qué habría hecho de otro modo? ¿Ir a verlo, herido como estaba, y lanzarle todo de golpe? -Estaba... preocupado por su salud.
-Se recuperará pronto, y entonces volverá a darles clase. No soy la única que tiene habilidades curativas, Midoriya.
-Como Lady Vitalidad (1)- recordó, de repente -Ejerció hasta hace unos diez años, si mal no recuerdo, y siempre luchaba y sanaba a sus colegas de equipo. O como Meditanque. Él era como un fisicoculturista médico, y...
-Así es- dijo la mujer, sonriendo -Veo que sabes bien de lo que hablo. Y hay más gente como esas personas en activo, así que no temas, Aizawa-sensei está en buenas manos. Lo mejor que puedes hacer ahora es descansar, y no romperte más, ¿entendido?
-Sí, señora- dijo, algo tenso ante su mirada. Ahora entendía por qué a veces hasta All Migth se mostraba atemorizado ante ella. Ante una mujer que parecía una abuelita encantadora de un metro de altura.
.-.
No es que le importase, no.
Es que tenía mucho tiempo libre ahí, en la cama del hospital, la televisión era pura basura, aunque le gustase leer no iba a poder así como estaba, ahí no había música decente ni gatos que acariciar. Mejor ir a lo que pudiese hacer, antes que enloquecer por aburrimiento. Así que empezó a descartar opciones.
Hizashi no era, fue lo primero que supo. Antes incluso que apareciese su marca y en él no. Eran buenos amigos, pero nada más que eso. O sí, pero no de esa manera.
Trece, menos. Le había dicho que no tenía marca ni le importaba no tenerla. Podrían llevarse muy bien, pero si no era, entonces no era.
Nemuri tampoco. Su marca era distinta y decía que sería interesante encontrar a su alma gemela, pero que si no pasaba, no pasaba y listo.
Nedzu no contaba.
Toshinori había tenido una pero ahora ya no.
Sekijiro había encontrado a la suya años atrás.
Chiyo, también, su esposa había vivido hasta el último de sus días con ella.
Higari, sin marca.
¿Ken? No decía ni mu...
Pero no, la marca se había activado cuando empezó ese año, así que el único que contaba era Toshinori entre el cuerpo docente, y él no era. Sólo quedaba un grupo de personas, y eran todas menores de edad. Niños. Criaturas que no sabían a lo que se enfrentaban y acababan de ver una parte del peligro. Con suerte, su alma gemela se iría y viviría a salvo, lejos de esa existencia. Encontraría a alguien más o menos decente y lograrían vivir una existencia más o menos buena y saludable. Con uno de los dos metido en eso bastaba.
Y, con su suerte, iban a ser uno de esos dos niños problema.
No sabía si Bakugo o Midoriya serían un mayor dolor de cabeza.
.-.
Izuku no esperaba verlo de nuevo tan pronto.
Cubierto de vendas al punto de parecer una momia, comprendió por qué no habría sido buena idea el visitarlo así como estaba. Aún nervioso, intentó no mirarlo, porque sabía que su vista iría directamente hacia su brazo, hacia donde había visto la marca, y lo delataría enseguida. Y no sabía cómo actuar. Erasehead cuidaba con celo su vida, dentro y fuera del heroísmo, y poco o nada se sabía de él. De hecho, hasta al mismo Izuku le había costado encontrar información sobre su persona, y no había nada, nada de nada, sobre su vida privada. No es que le interesasen los chismes, claro, sino porque no tenía idea si estaba, o había estado, en una relación. Con una persona adulta. Una a la que no le diese clases.
Se la pasó sin despegar la vista de su cuaderno, nervioso, esperando que pasase el día para poder pensar. No era el momento. Tampoco lo sería en la inmediatez, porque se venía el festival deportivo, y entonce sí lo miró, a la cara, y él no lo miraba. El festival deportivo era un evento semejante a las olimpíadas, y lo mejor que podían hacer era tener un buen papel en ellas. Sería su primera aparición en público, cuando las agencias podrían verles y apreciar sus capacidades.
Era su forma de decir "ya he llegado".
Las palabras de Toshinori le golpearon hondo. Aizawa siempre decía que él no tenía madera de héroe, que era un niño problema que siempre se rompía. Esa era un oportunidad para dmeostrarle a los héroes en general que él podía, que era capaz. Quizás luego, cuando las heridas sanasen un poco, cuando demostrase que sí tenía madera de héroe, cuando hubiese crecido... Quizás entonces podría preguntarle.
Preguntarle qué iban a hacer.
.-.
Aizawa sólo estaba allí porque Hizashi se lo había pedido.
En realidad, poco necesitaba de él, porque era un locutor profesional y sabía cómo entretener a su público. Quizás era su manera de mantenerlo activo, fuera del hospital, y que pudiera ver en vivo y en directo cómo lo hacían sus alumnos. Zorro astuto. Le iba a seguir el juego sólo por eso. Sus ojos fueron hacia la puerta de salida, sabiendo lo que iba a pasar mucho antes que pasase.
Todoroki se adelantaba, nada nuevo por allí.
Y luego venía el primer niño problema, Bakugo. Con su buen humor de siempre y su explosiva personalidad, superando los obstáculos. Y entonces...
¿Qué estaba haciendo Midoriya?
Al menos no se había roto nada, y eso era bueno. Con la ayuda de un revestimento de un robot, había logrado superar la primera barrera, pero estaba lejos del primer puesto. Y cuando llegó al segundo obstáculo, tampoco pudo adelantarse mucho. Todoroki y Bakugo seguían cabeza a cabeza. Al menos ese muchacho atolondrado no iba a hacer nada...
...estaba cavando en busca de minas.
¿Se había vuelto loco? ¿Qué tenía planeado hacer con tantas minas?
…
Llegar primero. Sin romperse nada. O tenía la suerte de un héroe de novela o en verdad podía actuar sin perjudicar su cuerpo. Sonrió un poco al ver cómo Bakugo reaccionaba como siempre. Hizashi lo miraba de reojo.
-Nada mal los alumnos de 1-A. Han copado los primeros puestos de los cuarenta y dos finalistas.
-Esperemos que sigan con ese ritmo en el siguiente evento.
"Y más aún cuando sepa el precio que tiene su cabeza" pensó, mirando cómo Midoriya, al fin, comprendía que valía diez millones de puntos.
.-.
Ok, nada de pánico.
Vales más que todo el resto de participantes, pero nada de pánico.
Iida quiere competir contra ti, pero nada de pánico.
Katchan y Todoroki, dos de los más fuertes en combate, están tras de ti, cada uno por su lado, pero nada de pánico.
Era algo parecido a lo que pasaba en la vida de héroe, ¿no? El vencer adversidades que parecían imposibles. Era entrenamiento para... para algo, no sabía de qué, pero esta experiencia le podría servir. Iba a servirle. Más cuando Hatsume estaba en su equipo, que era una chica que sabía cómo usar sus artefactos para lograr cosas. Más cuando Tokoyami y Uraraka estaban con él. Más cuando no podía fallar, porque era su misión el decirle al mundo que había llegado, y que sería el héroe que tomaría el legado de All Migth.
Él estaría a la altura.
Y cuando empezó la caballería, empezó la batalla.
.-.
Aizawa no sabía si molestarse o sentirse orgulloso.
Por un lado, ese muchacho se había roto (dos veces) partes de su cuerpo para llegar hasta donde llegó en el torneo.
Por el otro, ahora Todoroki parecía haber... evolucionado. Aunque no era esa la palabra, parecía que ahora tenía menos peso sobre sus hombros.
Y de paso, Midoriya había perdido la pelea. La pelea más emocionante de todas las del torneo, lo supo mucho antes que empezase la final, entre Bakugo y Todoroki. Era una pena, o una suerte, que hubiese sido contra el favorito de ese año. Los ojos estarían puestos en Todoroki, y Midoriya no recibiría tantas propuestas de agencias para su semana de observar el trabajo profesional. Y si bien seguía rompiéndose huesos, al menos ahora sólo se rompía los que se curaban rápido.
...oh no.
Se le estaba pegando la tontería.
Y Hizashi sonreía, sin decir una palabra ni mirarlo.
No es que tuviese que hablar: la competencia había terminado, las medallas se habían entregado y era hora de salir del estadio. Era hora de prepararse para la lluvia de solicitudes que llegarían para los dos primeros puestos. Ya tendría suficiente con eso en los siguientes días como para...
-¿Aizawa-sensei?
Se detuvo, y consideró por un segundo hacer como que no lo había oído. Después se dijo que uno de los dos tenía que hacer de adulto en esa situación.
-¿Sí, Midoriya?- preguntó, mirando al nervioso muchacho, con los dedos vendados y aspecto cansado. Cansado y decidido.
-¿Podría hablar de algo con usted?
.-.
.-.
(1) Si mal no recuerdo, un AU con Izuku como mujer la tenía como sanadora. Lady Vitality era su nombre de superheroína.
