Capítulo 2: Tres días

No hubo ocasión de hablar con él hasta dos días después de su llegada. Tampoco se hizo la encontradiza, le conocía demasiado bien para saber que le molestaba. Así que simplemente esperó a que el azar les hiciera coincidir.

Ella estaba sentada uno de los bancos del jardín contemplando la puesta de sol. Hacía días que no era posible porque había estado lloviendo intensamente así que estaba disfrutando de la imagen que le ofrecía el cielo. Bobby no le había querido acompañar, estaba jugando a la X-Box. A ella no le gustaban los videojuegos, sus compañeros tenían por costumbre hacer trampas con sus poderes y eso le resultaba molesto. Prefería la naturaleza, sentir la brisa de la noche en su cara. Le ayudaba a sentirse viva. Estaba absorta cuando una voz familiar y grave llego a sus oídos.

- Hola nena

- ¡Logan! - exclamo sorprendida

- ¿Que haces aquí? - preguntó – ¿huyendo del mundo?

- Veo la puesta de sol. Es preciosa - se dirigió a él directamente - ¿no te parece que es preciosa?

Logan arqueó las cejas mientras asentía con la cabeza.

- Ajá – afirmó ella complacida. Tenía una ligera sonrisa en los labios.

- No me has respondido - insistió - ¿Qué haces aquí? Aparte de mirar el cielo, claro.

Ella lo miró encogiéndose de hombros – No me gustan los videojuegos. Todos hacen trampas. Ademas no son reales - giró la cabeza y observó un horizonte cada vez mas oscuro. Suspiró.

Logan se mantuvo callado. Se encontraba cómodo con Marie. No sabia muy bien porque pero nunca hacia preguntas. Para él era suficiente.

Después de perder a Jean, Marie era lo único que le vinculaba a la mansión. Lo fácil hubiera sido largarse lejos, como siempre había hecho, poner tierra por medio y sobrevivir en peleas clandestinas. Conseguía dinero fácil y no le permitía pensar. Pero sentía dolor. Y el último viaje no se lo había mitigado. Había estado alejado de todo y todos durante un año, intentando encaminar su vida trabajando en una granja, había intentado olvidar los últimos acontecimientos vividos pero no era posible. Así que tuvo que volver a buscarla. La única persona capaz de darle calor, comprensión y, sobretodo, paz. Respiró hondo y se sentó a su lado.

- No estás bien, ¿verdad?

La pregunta le sacó de sus pensamientos sorprendiéndole sobremanera. Pero no contestó.

- Lo imaginaba - Marie bajó la cabeza – Si estuvieras bien no habrías vuelto. De hecho, no esperaba que volvieras.

- Siempre vuelvo – le interrumpió – lo sabes.

Pero después de perder a Jean no tenías por qué volver. Esta no es tu lucha Logan, tú no formas parte esto.

- La miró confundido, el año transcurrido la había dotado de una madurez y una belleza asombrosas. Él se mantenía aparentemente joven, ella se había hecho mayor.

No le contestó. Simplemente le pasó un mano por el pelo y le dijo – Me he alegrado de hablar contigo, nena. Voy a descansar – dicho lo cual, se levantó y se fue. Ella se giró para observar como se alejaba y le pareció agotado. No se movía con su agilidad habitual, no tenía la chispa y la ironía que le caracterizaba. Ese no era el Logan que ella conocía.