Capitulo II: Un golpe de realidad.
Llevaba aproximadamente quince minutos o tal vez más sentado al filo de aquella antigua mesa. Mi cabeza había sido vendada por esas dos mujeres que me observaban detenidamente con una expresión que variaba entre la curiosidad, preocupación y diversión. Me sentía como un reverendo idiota por haber hecho todo esto movido por mis sentimientos desenfrenados, aquello no era normal en mi, pero tampoco lo eran ese par de chicas, que ahora sé se llaman Sakura y Tomoyo.
— ¿Si le borró la memoria? —cuestionó Sakura a Tomoyo con inseguridad.
Me levanté visiblemente exaltado, lo cual sorprendió a las jóvenes.
—No creo que sea necesario, míralo, no parece querer hacerte daño, más bien lo tienes… impactado —Tomoyo le guiñó el ojo a Sakura, quien solo ladeó la cabeza como un pequeño cachorrito confundido.
— ¡No es eso! —grité sorprendido por las implicaciones que llevaba ese comentario más que por el hecho de que alguien pudiera borrarme la memoria, lo cual en ese instante ignoré. Mi cara estaba totalmente encendida y sentía como mi cerebro no estaba procesando bien las cosas — yo solo… solo quería, —pausé un poco — comprar un libro, si eso.
Me sentí ridículo, esa era la excusa más inverosímil que se me pudo haber ocurrido y sus caras apoyaron ese sentimiento. Tomoyo puso una sonrisa pícara en su rostro mientras que Sakura se veía todavía más confundida.
—Pudiste haber tocado la puerta. —me dijo Sakura inocentemente —No pareces mala persona chico del tren, la cuestión aquí es lo que viste, más que hayas roto mi ventana o me hayas espiado todo este tiempo. Si era por los libros me hubieras preguntado los títulos y te los habría vendido con gusto.
—Lo hubiera hecho de haber podido leer los símbolos —refuté enfurruñado.
El silencio que siguió a mi frase no me gustó para nada. Las dos intercambiaron miradas intrigadas.
—Me disculpo por lo que hice —me apresuré a decir —, yo pagaré todos los gastos que haya generado y está de más decirle que es muy poco probable que me vea de nuevo.
Aquella declaración hizo que me punzara el estómago, mi pequeña aventura había terminado en un desastre, y el monstruo de la rutina acechaba mi vida de nuevo.
— ¿No podías leer los libros? —inquirió Sakura.
— No. — respondí tajante — Soy fanático de la arqueología y no fui capaz de descifrar los símbolos. Así que niña dime que tengo que pagarte.
Ellas continuaban viéndose una a la otra, sentí que había dicho algo que las intrigó, pero lo único que me importaba en ese momento era salir de ese lugar inmediatamente, aun si significaba perder la oportunidad de ver los libros de nuevo o de averiguar qué era lo que ella hacía en realidad. Las observé severamente, se estaban secreteando algunas cosas, pero lo único que logré distinguir fue la palabra "causalidad", lo que me confundió aún más. Sakura me miró de nuevo, pero esta vez su mirada era intensa, me puse tan rojo que creí que toda mi sangre se había acumulado en mi rostro.
— Dijiste que te llamabas Li, ¿verdad? — asentí sin mirarla — Bueno Li, la cosa es que… ¿crees en la magia?
Arrugué los ojos, a pesar de haberla visto hacer cosas increíbles no daba crédito a lo que decía. Mi naturaleza investigadora puso una barrera gigantesca ante aquella pregunta.
— ¿Cómo las que hacen los magos en Las Vegas?
— No, otro tipo de magia. Una más sofisticada, más poderosa…
Me levanté de inmediato, sin dejar que continuara. Saqué de mi chaqueta un puñado de yenes, tal vez más de los que hubiera debido pagar y me enfilé a la puerta. No estaba dispuesto a escuchar historias inverosímiles sobre mujeres viejas en escobas haciendo pociones en calderos, incluso si la había visto hacer aparecer un circulo brillante aquello no significaba nada, podía ser efecto de algo instalado en el piso o qué se yo.
— Siento lo que hice — me disculpé sinceramente —, tengan por seguro que no serán molestadas y de mi boca no saldrá ni una sola palabra. Buenas noches.
—Li, — me llamó la voz de Sakura, pero yo no voltee — vuelve siempre que quieras.
No dije nada, solo salí de inmediato del lugar, no sin antes darme cuenta que la parte de atrás era una biblioteca más amplia, y el sitio donde se mostraban las cosas al público era un lugar más reducido, con copias comerciales de libros.
Mi departamento quedaba lejos, así que opté por tomar un taxi en una calle más concurrida. Saqué de nuevo mis audífonos, sumergiéndome en mis propios pensamientos; un remordimiento me invadió pues sabía que había sido bastante grosero con ellas, quienes amablemente y a pesar de mis destrozos se esforzaron en curarme. Di un gran suspiro de resignación, pues había deducido que lo mejor sería evitar a toda costa volverlas a ver, especialmente a Sakura… Por alguna razón sentí un sabor amargo en mi garganta, aquella miniaventura había sido tan intensa pues alentó mi curiosidad al máximo e hizo salir al Syaoran curioso que vivía dentro de mí y me había costado tanto mantener en secreto, incluso compartí más con aquella joven castaña en los silencios de ese tren que con mucha gente que conozco.
El orden de mi departamento no hizo más que recordarme el fastidio que me provocaba esa vida acartonada. De pronto, la palabra magia volvió a impactar en mis pensamientos, ¿a qué se refería?, soy un hombre netamente lógico, necesito hechos comprobables y medibles para saber la veracidad de una situación, me es casi imposible procesar las cosas que desafían las leyes físicas naturales.
Busqué en mi celular a alguien a quien llamar, sentí la necesidad de ser escuchado, pero nadie de mis contactos me hubiera comprendido, ni siquiera Meiling, la persona que más me conocía en este mundo. Fui a la alacena y saqué un paquete de cigarrillos que escondía para situaciones especiales, nunca fui un fumador activo, incluso en la mayoría de las ocasiones detesto el olor, pero hay veces como esta que me ayuda a pensar. Me senté en silencio en mi balcón mirando la ciudad con nostalgia, sin embargo, me sentía extrañamente observado.
Esa noche la pasé en vela y los días siguientes asistí a mi trabajo de forma regular, intenté concentrarme en mis objetivos laborales para así regresar a China lo más pronto posible, pero no pude. La realidad ya no bastaba, estaba justo en el punto sin retorno cuando te enteras de que hay algo más, algo extraordinario sucediendo justo en tus narices y tienes la valiosa oportunidad de descubrirlo. Fue cuando me percaté de que no solo había tomado un tren para observar a una chica desde la comodidad de mi asiento, sino para que ella me tendiera la mano a la posibilidad de vivir una aventura. Las barreras que me había auto impuesto cedieron a la curiosidad y no lo soporté más. Salí de mi oficina sin decir absolutamente nada, incluso dejé a Yamazaki con la palabra en la boca, pues ni siquiera lo miré cuando me llamó. Fui a mi auto, conduje lo más rápido posible por entre el tráfico de la ciudad, logrando casi milagrosamente no ser detenido y llegar a la zona donde se encontraba la librería. Me bajé corriendo del auto, sentía una urgencia inexplicable que jamás había experimentado antes y mi cuerpo estaba en completa sincronía con esa sensación cuando comencé a correr; me encontraba tan concentrado que al dar una vuelta rápida por una calle choqué con alguien.
Y de nuevo, ahí estaba ella, en el piso con una mueca de dolor.
—¡Lo siento! — me disculpé.
Sakura se sorprendió cuando me vio y contra todos mis pronósticos, me dedicó una amplia sonrisa.
—¡Vamos, Li! — me dijo mientras me tomaba de la muñeca y me arrastraba corriendo — ¡Tenemos que atraparlo!
Intenté decirle algo pero no pude, no estaba pensando realmente, solo reaccionaba a correr tan rápido como ella lo hacía hasta que llegamos a un callejón.
Estaba parcialmente iluminado, pero al final logré distinguir a una especie de perro raro de pelaje amarillento, o a menos eso creía yo, nos observó con sus ojos azules brillantes y aulló. Todos los cables cercanos a nosotros comenzaron a despedir electricidad imparable. Retrocedí un poco, preocupado por ser alcanzado por esa energía.
—Tranquilo — le dijo Sakura con suavidad mientras se ponía en cuclillas — no quiero hacerte daño.
Del bolsillo de su pantalón sacó algo, a mi me parecía una especie de naranja, pero al verla de cerca me di cuenta de que no lo era. Ella se lo ofreció al can y este dejó de aullar, moteando cautelosamente el aire para percibir el aroma de la extraña fruta, sin embargo, la mirada del animal se posó en mi y pude notar su desconfianza.
— Ven Li — me dijo al tiempo que jalaba la tela de mi pantalón para pedirme que me pusiera en cuclillas también.
En otras ocasiones no hubiese cedido a la petición, pero estaba tan absortó a lo que veía que simplemente obedecí. Ella cortó la mitad de la fruta rara y me la dio, tenía una textura esponjosa, si le aplicaba algo de fuerza tendía a romperse. Sakura me hizo señas de que se la ofreciera al animal y eso hice, pareció bajar la guardia, sin embargo, no se acercó a nosotros aunque su mirada de cautela había cambiado a una de interés.
— Dame tu corbata — me pidió ella. Yo fruncí el ceño ante tal petición. — tranquilo, te la devolveré.
Maldije mi incapacidad de decirle que no, me quité mi corbata y se la entregué. Ella simplemente la puso en el suelo y comenzó a moverla de un lado a otro, captando la atención del can a tal grado que este comenzó a mover la cola de un tono azulado, apresurándose a jugar con el pedazo de tela.
Sin darme cuenta de dónde, ella sacó una especie de báculo rosado con una estrella en la punta y pronunció la palabra "seal", el animal se desvaneció y en su lugar quedó un orbe brillante, parecido a una canica.
— ¡Tenemos que devolverlo! — me dijo entusiasmada.
Ella me jaló para que me levantara y lo hice, pero la voz de la razón volvió y le aguerre el brazo para detenerla.
— Espera, — comencé — no estoy seguro de qué seas ni a que te dediques, pero necesito una explicación antes de que me involucres más en esto porque estoy supremamente confundido, ni siquiera sé con certeza el motivo de haber venido hoy y…
— Viniste hoy — me interrumpió — porque hay cosas que después de saberlas es imposible ignorarlas, has venido por explicaciones pero, —me sonrió — sobre todas las cosas, has venido aquí porque este es tu destino.
Me quedé mirándola en completo silencio, mi expresión se volvió seria al tiempo que en mi cabeza había una lluvia de pensamientos que se oponían a esa declaración y quería refutarle, pero no pude hacerlo.
— Si confías en mi -continuó- y sobre todo en ti, ven conmigo.
— ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
—Porque viste los símbolos —reveló —, solo un captor puede verlos.
— ¿Un qué?
No dijo nada, simplemente se dio la vuelta y comenzó a caminar. Con ese gesto entendí el mensaje que ella deseaba darme; podía seguirla para entrar a ese nuevo mundo de posibilidades o simplemente dejarla ir, y cerrar la puerta a todo aquello de una buena vez.
Y como siempre desde que la había conocido…
Yo…
La seguí.
¡Hola! Antes que nada, mil gracias por sus reviews =), espero que les haya gustado este cap, pronto entraremos a la acción. Déjenme saber su opinión en los reviews.
Silverwomen
