Comprendí que en cualquier circunstancia,
Yo estaba en el lugar correcto
Y en el momento preciso.
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El joven de ojo azules se daba a la tarea de dirigirse a la tienda donde se encontraba su cocina, su santuario nunca se encontraba descuidado, lo cual solo lo hacía suspirar de felicidad; a pesar de ser el único cocinero, su rutina siempre resulta ser el trabajo de al menos 10 cocineros distribuido un solo servicio en media hora listo para repartir entre los revolucionarios y pacientes.
Siendo este un momento de muchas decisiones y poco tiempo; Sanji trato de comenzar con su trabajo y dejar a cargo a alguien igual de confiable para que terminase, solo debía centrarse en que era lo que necesitaría para un pueblo lleno de personas que rogaban por algo no contaminado; los ingredientes llenos de nutrientes y proteínas siempre eran útiles para brindar más energía a los caídos;
La división de los okamas se encargaba de proporcionar lo necesario al oji-azul, claro que desde acepto sus enseñanzas no descartaba que aún estaban probando si el infierno que le hicieron pasar rindió frutos.
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-Todo esta listo, Bepo y los demás estarán a cargo, ya recibieron indicaciones sobre qué hacer en emergencias- el peli-negro se adentró y observo molesto el poco agradecimiento que tenía el hombre por la generosidad del rubio.
Sanji retiro la fina aguja del brazo izquierdo del Samurai, había sido necesaria una rápida transfusión de sangre para que el hombre recuperara algo de color en su piel.
-Bien, espero puedas seguirnos el paso- hablo retando al samurái a un último esfuerzo, decidido, tomo una de las mochilas listas para viajes.
-No deberías subestimarme, joven- soltó una pequeña risa de satisfacción, era un gran alivio al fin obtener algo de apoyo de la única organización con la que las personas de su tipo podían contar.
A pesar de levantarse por sí mismo, Sanji tomo las armas del samurái y la obsoleta pero aun así valiosa armadura y la llevo afuera junto con las demás cosas, Kinemon solo se mantuvo estático ante el valor del chico para tocar sus pertenencias, sin embargo él sabía que las intenciones del rubio eran buenas, al final era momento para bajar la guardia un poco.
El peli-negro dudo un poco en su vestimenta, después de que quienes le atendieron desecharon su yukata tan preciada tan solo por que estuviera rota y llena de sangre, provoco que lo dejaran solo en pantalones.
Suspirando y pensando un poco tan solo dijo unas palabras muy útiles para él.
¡Doron!
Después de oír un indiscreto ruido después de un humo muy extraño, el rubio volteo a ver al paciente, tan solo para verlo completamente vestido con las mismas ropas que desecho esa mañana, aun así una curiosa bufanda cubría el vendaje en su cuello.
-¿Qué diablos fue eso?- el oji-azul miro perplejo al peli-negro, no encontraba otras palabras para preguntar por el misterioso suceso.
-Uhmp, En el nuevo mundo hay muchas cosas que pueden sorprenderte, a mí me sorprendió una fruta con mal sabor-
Al describir tal fruta que provoco que el samurái obtuviera una habilidad algo inútil, el oji-azul no pudo sino más que suspirar por los raros resultados que una fruta poseída por el demonio podía hacer.
Al salir un ruido irreconocible para el dúo se escuchó al tan solo llegar a una de las salidas del campamento, Sanji tan solo observo tal maquinaria tan extraña para el como para el samurái puesto que no dio ni un paso más después del estruendo que hizo tal brujería.
Sanji ya había visto algo como esto antes; parecía un Waver pero mucho más grande como para llevar varias personas a la vez, nunca creyó que la misma tecnología que se aplicaba a los barcos también era válida para los transportes en tierra aunque el único lugar donde todo se movía gracias a la mecánica fue la isla donde tuvieron que salvar al hijo de una madre preocupada;
Nervioso el samurái se encamino hacia el cirujano quien tenía una mueca de satisfacción al escuchar a tal maquinaria "ronronear".
-Estos monstruos mecánicos solo son de uso de los nobles- Bramo molesto, notablemente negándose a subir a tal nuevo invento, el rostro del cocinero se sorprendió del conocimiento del espadachín a pesar de ser un hombre "Rural".
-¿Y cambiarias de actitud si te digo que una amigo lo construyo para nosotros?- Law ajusto su gorra y ayudo a su colega más pequeño a subir.
-No soy bueno con las maquinas, pero nuestro carpintero solía hacer todo moverse con un poco de cola- el rubio caminaba curioso alrededor del "auto" como Franky le aclaro el día que el mismo hizo uno para la tripulación aunque todos votaron por que no era necesario.
Pero la mención de uno de sus antiguos nakamas lo dejaba mudo de dolor, sin embargo no fue lo suficiente como para terminar con el buen humor del rubio quien estaba un poco aliviado de que Tony no lo haya escuchado.
Trafalgar tan solo hizo una seña con su mano para que el cocinero se acercarse y observara el interior del frente, donde se suponía que toda la maquinaria hacia su magia, al tan solo lo que se encontraba dentro Sanji solo rio un poco por el hecho de poder volver a ver las Dials tan útiles que vio por primera vez en la isla del cielo.
-Son mucho más grandes que cualquier Breath Dial, más bien estos son Jet Dial, Kid solo me explico que esta cosa solo necesitaría mantenimiento si explota- la risa del cirujano también se contagiaba al oji-azul quien recordó el crudo humor de la arqueóloga.
Sanji hacia lo posible por que cada recuerdo de sus nakamas fuera lo suficientemente positivo para que no se corrompiera.
Volviendo a su asunto con el nuevo invento, era un antiguo modelo sin protección alguna como techo, los asientos se veían cómodos con la capacidad para 4 personas; el exterior era de un color café con detalles negros, las ruedas que lo soportaban tenían el aspecto de soportar cualquier terreno, lo que extraño un poco al oji-azul puesto que parecía un diseño bastante fino como para usar en tierras áridas.
-Lo construyo Eustass-san, ¿No es así?- Pregunto inocentemente el reno, Sanji conociendo su tipo de amistad, tan solo se rio por el pronto descubrimiento del médico. A pesar del buen humor que llevaban todos, el oji-azul se apresuró a subir todo al auto después de las extrañas miradas que Kinemon le dirigía a todo el grupo que le acompañaría.
-Llevaremos poco equipo, solo medicamentos y víveres.- Término el cocinero de ajustar las cintas que sostenían el dichoso equipaje.
-Si no piensas en subirte será mejor que lo digas de una vez- Sanji se dio la molestia de colocarse al frente del samurái a pesar de tan solo llegar a la altura de su estómago, reprobatorio ante la actitud del peli-negro, Sanji no dudaba en subir la mirada y verle a los ojos reclamando la estúpida razón por la cual no quería colaborar.
-No tengo por qué contártelo cejas rizadas- Lo empujo para abrirse paso había el útil transporte.
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-Es extraño que no haya movimiento por parte de las armadas- el peli-negro disfrutaba de la brisa que golpeada su rostro por la velocidad, los demás no hablaban mucho entre sí, a excepción del pequeño doctor que no dejaba de preguntar la función de cada botón o relieve en el tablero.
-Hace dos días que recibí informes sobre la Unidad de Vigilancia rondando por el campamento- Sanji se encontraba recargado en la puerta de su lado izquierdo, su humor ya no estaba del todo perfecto puesto que cierto samurái tomo la muy molesta actitud de alguien que también blandía acero.
-¿Que sabes sobre ellos?-
-Solo que son unos imbéciles montados en lobos de caza-
-Eso será una molestia, ¿Tony-ya, has escuchado algo?-
El medico suspiro un poco por la poca atención que había puesto en el camino -¿Podemos detenernos un momento?, tal vez así pueda rastrear sus pisadas- Solicito el reno, quien tenía su mirada pendiente al horizonte donde se dirigían. Haciendo caso de la petición del médico, Law se aproximó al follaje más cercano cerca de un pequeño bosque.
El terreno desértico se volvía una molestia para el rubio, el movimiento del auto entre las rocas no dejaba que lo poco que había desayunado se quedara en su estómago, el tan solo poner su mano bloqueando su boca el peli-negro noto el gesto del rubio por el retrovisor.
Trafalgar solo apresuro el paso de la máquina para dejar que todos bajaran para estirarse un poco.
Al detenerse en una zona probablemente segura, disimuladamente el rubio camino lejos del grupo que buscaba enemigos cercanos, solo para poder sacar todo lo que había acumulado entre su vientre y garganta.
-¿Estas bien?-
Kinemon se encontraba presenciando una de las fases del rubio que lo hacían ver más débil de la cuenta, que mala suerte la suya que su salvador también tuviera serios problemas, Sanji se levantó de la tierra húmeda y volteo a ver Kinetsu-bi quien solo tenía un gesto de preocupación por el rubio.
Los ojos del cocinero denotaban el cansancio de mantenerse estable, su cabello desparpajado por los fuertes y secos vientos lo dejaron desordenado y sucio, inclusive lo poco visible de sus brazos parecía tomar otro tono.
'Nada con este chico está bien, se encuentra peor que la noche anterior'
-No me mires así, samurái de mierda- hablo secamente justo antes de beber un poco de la cantinflera, limpiar su boca y escupir el restante mal sabor de entre sus dientes.
-¡Oi!, ¡Sanji!, ¡mr. Samurái!, debemos irnos- La voz aguda del reno llamo la atención de ambos dejando incómodamente el tema de lado, aun así Kinemon tenía que devolverle el favor de salvarle de alguna manera o al menos interesarse por el bien del joven.
-¿Que sucedió?- El rubio subió lo más rápido posible al auto mientras los demás se preparaban para subir también.
-A pesar de que vamos en buen tiempo necesitaremos salir de esta zona lo más pronto posible- La situación para el peli-negro era de lo más molesta, nadie sabía cuánto más soportarían los habitantes y que tan serio seria que el bando de los marines los localizaran, aunque Trafalgar fuera suficiente para deshacerse de las martirios, no podían arriesgarse a ser seguidos.
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Siendo el segundo día del viaje, Kinetsu-bi tan solo podía tomarse un poco de tiempo para observar los bellos paisajes que la isla por poco y continente tenia por ofrecer; miles de ecosistemas diferentes se presentaban por cada par de kilómetros, desde un bosque frondoso pasaban a otra zona árida, seguido de la estepa, hasta pequeñas zonas con nevadas tempestades.
El transporte que los llevaba a un apresurado ritmo no había tenido descanso alguno, puesto que quien lo conducía tenía en mente las palabras del fabricante de que su creación no le fallaría.
Por el momento el amanecer apenas se mostraba por el lejano horizonte dejando ver un lugar por el que el samurái podría haber jurado ver durante su travesía.
-Oi, joven con gorra-
-¿Qué quieres?-
-Acabo de ver la entrada de un templo, será mejor que averigüemos si podemos tener el apoyo de los monjes-
-No sabemos que bando podrían estar, no todos ayudan a los revolucionarios – se integró a la conversación el pequeño reno, quien apenas había despertado.
-Ellos son como ustedes solo ayudan a quien lo necesita y quien ofrece algo a cambio para el bien del templo-
-Vamos de una vez Trafalgar, ya te dije que yo me hare cargo de las decisiones del idiota- el rubio bramo aun recargado de su lado con sus ojos cerrados, negándose a ver a los demás.
Suspirando ante la terquedad de ambos el medico no tuvo más opción más que acercarse y esperar lo peor.
Al llegar; el grupo observaba el gran arco carmesí que delimitaba la fina línea entre el mundo salvaje y el territorio sagrado que se encontraba justo después del pasaje de escaleras que se elevaba dentro del bosque.
El Torii* estaba hecho con los mismos materiales que los del bosque que le rodeaban, pero aunque se veía resistente, el tiempo se notaba por medio de las grietas y golpes, sin embargo no cualquiera no podía pasar por debajo de gran arco gracias a las bendiciones que se colocaban en los mástiles.
-La diosa Amaterasu* nos ha sonreído, agradezcan que tenemos su suerte de nuestro lado- dijo Kinemon al grupo quienes perplejos voltearon a ver el amanecer que cayó sobre ellos, aun sin entender el enigma, los demás siguieron por detrás del samurái.
Al punto de terminar el camino, la vista no favorecía a nadie, si el grupo estaba buscando ayuda habían llegado muy tarde.
Cenizas flotaban por la colina, lo que había sido un humilde lugar para los inocentes ahora parecía un cementerio, las estructuras de madera aún se encontraban consumiéndose por el fuego.
Kinetsu-bi no contenía la rabia que le provocaba la escena, desenfundo una de sus espadas y con un solo parpadeo las llamas se esfumaron provocando una nueva nevada de cenizas.
-Maldita sea, de esto es de lo que estaba hablando sobre desterrar a los monjes, no solo los desertan de hogar, sino que derriban toda esperanza- El peli-negro maldecía moderadamente mientras los demás recorrían la escena pensando en lo horrible que pudo haber sido ser las víctimas, las cuales no se encontraban.
-Esto debió pasar en la noche, los culpables deberían estar cerca- Law se mantenía en alerta puesto que quien lo haya causado aún podría rondar por los alrededores, el peli-negro aviso a los demás que no había por que buscar algún enfrentamiento puesto que lo que menos querían eran enemigos cerca del lugar que tenían como destino.
Sin embargo el samurái protesto, negándose a moverse, se sentó de piernas cruzadas con ambas espadas por enfrente murmurando bendiciones y una plegaria, mientras el cocinero se mantenía aun lado del espadachín, sin decir nada al respecto, observo la miseria de los escombros y al final su mirada se posó sobre el samurái.
El silencio se interrumpía por las respiraciones de todos los presentes, nadie dijo nada hasta el momento en que el espadachín se levantó y retiro.
El grupo bajaba por las escaleras hasta el punto en que el reno se detuvo, dejando en duda al rubio quien le seguía.
-¿Chopper?-
Antes de reclamar por la falta de respuesta por el reno, tan solo atino a observar a su alrededor y quedarse parado por las miles de miradas salvajes de les rodeaban, todo el camino que se extendía hasta el vehículo se encontraba rodeado por los llamados vigilantes por los que el cirujano sabía que enfrentarían.
Sin necesidad de correr todo el grupo tomo posición de ataque.
Quien parecía ser el líder dilo la orden de atacar sin piedad, lo que dio por indicado al equipo de salvación, más el samurái, que tenían como necesidad aniquilarlos.
Chopper tomo su nueva forma llamada Kung-fu point para desmontar a los hombres sobre los lobos de caza, los temibles dientes afilados deseaban probar un pedazo del pobre reno quien no dudaba en romper sus dentaduras e intimidarlos con su tamaño para que se retirasen.
Sanji no tenía problemas algunos en dejar indispuesto a todo lo que se le enfrentara, los largos sueños que tomo en el viaje le dieron la oportunidad de guardar fuerzas para las batallas imprevistas, sus movimientos no eran los mismos que en su mejor tiempo, pero al menos no daba problemas a los chicos.
Al terminar más rápido con sus enemigos el oji-azul se concentró en buscar al samurái quien se suponía que aún no estaba dado de alta, a pesar de su extraña habilidad que parecía manipular el fuego el rubio no creyó que tendría problemas algunos.
Trafalgar se encontraba a espaldas de Kinemon, el dúo no pensaba en luchar en equipo pero lo único que tenían en común eran deshacerse de las molestias, Law invocaba su sala de operaciones y jugaba con las extremidades de los animales y los mezclaban con sus dueños, todos los gritos de perplejidad era lo que se escuchaba de sus víctimas, al salvo la mitad de la manada había sido herida por el samurái, al tan solo blandir ambas espadas las bestias abandonaban a sus dueños a merced de las llamaradas que increíblemente solo lastimaban a sus enemigo sin tocar la naturaleza, su mirada furiosa por vengar a los inocentes le daba la suficiente fuerza como para terminar con los hombres restantes por sí solo.
Dejando que el guerrero se desquitara con quienes parecían ser los culpables, Law se dirigió junto a los restos de las partes perdidas de sus enemigos, al ver una cabeza tirada en las escaleras, se agacho y tomo la cabeza dentro del casco de batallón, para interrogarle.
Después de que el cocinero y medico terminaran sus parte, ambos se sentaron en uno de los escalones y observaban a sus compañeros, el rubio suspiraba por la crueldad del cirujano y el poder oculto del samurái mientras veía las llamas consumirse a su alrededor, Chopper se quejaba por el calor que les rodeaba, dado su extenso pelaje aunque estuviera en Brain-point era lo suficiente como para que el pobre reno se deshidratara.
Sonriendo un poco por la eficiencia del reno ahora con sus nuevas habilidades, Sanji solo le ofreció algo de comer al pequeño mientras los demás hacían lo que querían.
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La guerra entre revolucionarios y el gobierno no andaba nada bien las bajas en ambos bandos estaban en empate y los sacrificios no daban sus frutos, se volvía acaba momento más difícil avanzar lejos de las zonas de las minas, las de armamento e inclusive en las que los enfrentamientos abiertos terminaban rodeándolos.
El horrible clima tan solo lleno de lluvias tempestales daban si no más que obstáculos a la ferviente máquina que seguía su camino por ya 3 días sin parar completamente.
Aunque Trafalgar haya encontrado un camino decente por donde abrirse camino los gigantes árboles que le rodeaban evitaban que la lluvia cayera directamente sobre ellos, la brisa helada por la velocidad del automóvil era lo suficiente como para que los pasajeros temblaran del frio por sus ropas empapadas.
El estornudo por parte del reno fue algo raro de escuchar, solo había pocos olores que podrían ser expulsados por la autodefensa del médico, podía culpar a que la lluvia intensificaba los hedores de alrededor.
Chopper estornudaba constantemente haciéndole soltar unas pocas lágrimas y que protegiera su nariz del olor.
-Que pasa Tony-ya?-
-Huelo un gas, es muy molesto, esta envenenando el ambiente- su voz se oía más aguda de lo usual ya que había tapado su nariz con un par de papeles
-También las gotas de la lluvia parecen ser acidas – Las gotas que chocaban con el cristal frontal no solo tenían un tono verdoso sino que se veían menos liquidas de los normal, al chocar contra cualquier cosa las gotas se volvían plasma.
- No debemos estar lejos de arribar- La ansiedad del espadachín se volvía más notable cada vez que se acercaban más a su destino.
Tan solo un poco más…
+++H+++
Torii* : Se explica por sí mismo en el fic, pero igualmente supongo que muchos lo conocen.
Amaterasu*: Diosa del sol (Amanecer?). (a pesar de que kinemon dijo que tendrían suerte en su búsqueda, mas bien era un augurio)
Sigo pensando que como Kinemon solo tiene una perspectiva de su país, creo que solo cree en la mitología japonesa, e inclusive su educación es la de un guerrero.
*La unidad de vigilancia es un raro grupo de hombres montados en lobos o perros, aparecen en la saga de eniess lobby, creo que Luffy los derrota haha.
*Un one-shot salio de la nada y atraso este cap. A pesar de estar casi una semana tarde supongo que la cantidad de palabras les agrada?
Grazcie por leer!
Harkkonen
Bluelionel'13
