Es media tarde, el Sol está a punto de ocultarse, y las hojas de los cerezos llueven por todos lados en este otoño, hermosos cerezos que parecen estarle llorando al alba, tal vez es solo mi imaginación, puede que sea yo quien sea la que esta figurando todo esto.

Últimamente me da por recordar todo lo que pasamos juntos, me refiero a Kakashi-sensei y a mí, porque bueno, ¿Quién más se quedo a mi lado? Naruto fue y será siempre mi mejor amigo, con sus bromas e incoherencias mil, siempre lograba hacerme reír, Ino mi mejor enemiga, a todo momento me apoyaba, pero todos tuvieron una vida que hacer, un camino ninja que seguir, todos mis amigos siendo ninjas, en un momento dado tuvieron que abandonar la aldea, y en resumen lograron encontrar el amor y cada quien hizo su vida. Kakashi-sensei no fue la excepción, él se fue por un tiempo de la aldea pero siempre regresaba, siempre se quedaba a mi lado, mucho más de lo necesario, siempre me animaba, pero pocas veces tratándose de la inminente pelea que se acercaba entre Naruto y Sasuke lo lograba, él solía decirme que no llorara que no estaba sola como lo pensaba porque él estaba ahí, para mí y siempre lo estaría, desde ese entonces no sé porque le daba por molestarme tanto.

Solía llamarme niñata, irresponsable, de vez en cuando incluso fea, ahh me recordaba tanto a Sai, me desesperaba .Después del regreso de Naruto a la aldea las cosas a decir verdad no habían cambiado mucho, salvo que ahora tras pasar tanto tiempo con Kakashi-sensei nos volvimos muy unidos (más o menos), porque tras tomar tanta confianza el uno en el otro, yo me la pasaba diciéndole pervertido, o abuelo, y él diciéndome molesta y loca, je parece que era nuestra forma de llevar una amistad.

Como dije antes el se estaba volviendo desesperante. Cada mañana me levantaba y tomaba un baño, en mi propia casa donde vivía sola desde hacía algunos años, al bajar a mi cocina para tomar mi desayuno, él estaba SIN SER INVITADO ya sentado a la mesa, después de discutir un rato terminábamos desayunando juntos, algunas veces de hecho la mayoría me encontré a mi misma sorprendida, al encontrar cosas en mi alacena, cosas que yo no había comprado, achacaba este tipo de cosas a Kakashi, él claro jamás lo reconoció y más me valía no mencionar algo al respecto, ni siquiera para agradecerle o reprocharle por tomarse esa confianza, puesto que él sólo me miraba con esa maldita sonrisa suya, y me decía "Estas loca, de seguro tú lo compraste, sabes ¿No será que te falla la memoria?" Sólo lograba hacerme enojar con ello, así que únicamente dejaba que pasará del lado.

Después de nuestra pelea matutina, por fin nos separábamos. Yo iba a mi entrenamiento con Tsunade, y él, bueno no sé dónde demonios se metía, no es como que me importará de todas maneras.

En la comida "casualmente" me lo encontraba, no toleraba que estuviera cerca de mí, pero para ser honesta también me desquiciaba no saber donde estaba, me tenía como dije antes… harta.

Era sólo en la noche cuando no venía a comer, ahh pero claro no podía dejar pasar la oportunidad de verme molesta así que solo asistía a verme comer, y a "Darme las Buenas Noches". En resumen ocupaba la mayor parte de mi tiempo, así que la familiaridad entre nosotros no se hizo esperar, pronto deje de llamarlo Kakashi-sensei y comencé a llamarlo solo Kakashi o baka.

Y a pesar de que siempre discutíamos, la mitad de las veces por culpa de él la mitad de las veces por culpa mía, pero indudablemente me gustaba su compañía… aún a pesar de eso y de todo, siempre estábamos juntos, siempre.

-Nee Saku-chan, ¿No tienes nada mejor que hacer en sábado por la noche que tienes que quedarte en casa?-

- Y a ti que te importa de cualquier manera, dime a todo esto si tú tienes cosas mejores que hacer ¿Qué demonios haces a mitad de mi sala?-

-Ahh eso, pues me gusta hacer obras de caridad, y ya ves; te hago compañía

-Que ni falta me hace, es más no sé porque estoy yo aquí perdiendo el tiempo contigo, me voy a mi habitación a dormir, así que ya te puedes ir-

Y con pasos apresurados y malhumorados me fui a donde había amenazado, ahh esa ventana me esperaba. Todas las noches sin faltar una sola, salía al balcón junto a mi habitación para mirar por la ventana, y así imaginar que el gran amor de mi vida; Sasuke volvería. Pero esta vez como algunas otras escuché pasos detrás de mí.

-¿Qué demonios haces? ¿Por qué me sigues?-

- Ahh nada solo estudio a seres extraños en su hábitat natural-

-Ah como sigas molestando, te voy a…-

-Mira…- dijo señalando algún punto en mi nariz y acercándose, para mi mala suerte, demasiado

-Qu…que- tartamudee ¡Demonios! Fue lo único que atine a pensar, ahh maldita sea mi cara se estaba poniendo roja, y no sé cómo pero la endemoniada temperatura empezó a subir, porque siento demasiado calor

-Nada, sólo que cuando amenazas así se te forma una arruga bastante horrible en tu nariz- me dijo provocando un terrible sonrojo mientras él, con desgano y bastante desinterés regresaba a la posición original, y esta vez tomaba avance a mí y se dirigía a mi habitación, mi habitación no la suya.

-No vienes- detiene el camino y voltea a verme

-Nadie te ha invitado a mi cuarto ¿Sabes? En algunos casos, eso podría considerarse incluso grosero o acosador, te podría demandar por acoso sexual ¿Sabes?-

-Pero no lo harás- Me contestó seguro

-¿Por qué estas tan seguro?-Me intriga su seguridad, ahh definitivamente no tengo ni más mínima idea de cómo fue que termine envuelta en todo este embrollo con alguien como… como él

-Porque simplemente no lo harás de haberme querido fuera, pues simplemente me lo habrías pedido

-Ya lo he hecho, pero ¡Tú no escuchas!-

- ¿Ahh si? ¿Ya me lo has dicho? Tienes razón esto puede considerarse acoso, creo que debería irme

Y aquí es cuando mi estupidez hace fluidez en mi cerebro, y mi corazón se congoja al saber que puede que se vaya y que no regrese, mi gesto se cubre de tristeza, pero no digo nada para detenerlo, aunque tratará, no podría con semejante nudo en la garganta.

-Anda vamos que aquí abajo me da frío ¿Crees poder dormir en el piso? Digo ya es justo que te toque dormir abajo ¿No? Siempre soy yo el que duerme en el suelo

Me había rebasado ya y estaba en mi habitación, ahh ¿Cómo demonios hace eso? ¡Siempre logra fastidiarme!

-¿Cómo? ¿No que ya te ibas?

- Pues dije que debería irme… No que lo haría- Nuevamente esa sonrisa, como la odio, primero se porta grosero e indiferente y luego…luego eso, esa maldita sonrisa suya que me hace olvidar todo el enojo que pueda tener contra él.

-Ahh tienes razón- Me rindo, Kakashi-sensei es un caso perdido- Pero nada, tú duermes en el suelo otra vez.

-¿Por qué?

- Porque tú eres el que se invita sólo, por eso- grite casi histérica, ya no aguantaba esta situación, simplemente…

Pero lo histérica quedó en segundo plano, cuando toque la planta del segundo piso, y mire aquella tan conocida ventana, me acerqué poco a poco a ella sintiendo el aire de la brisa otoñal, en cada uno de mis poros, y la tela de las blancas cortinas rosando y bailando a la vez con mí ahora largo cabello. Me quede en aquella ventana por lo que me pareció una eternidad recordando a mi amado Sasuke. Me perdí en mis propios pensamientos, olvidando que estaba acompañada al borde del llanto, pero antes de poder llorar a mis anchas una voz me sacó de mis cavilaciones.

-Sakura-chan, volverá, no estás sola- me dijo consoladoramente sentándose sobre mi cama-

Yo sonreí, a pesar de todo Kakashi-sensei siempre estaba ahí para mi, (a pesar de llamarlo sólo Kakashi todo el tiempo aún no podía hacerlo en mi propia mente, tal vez siempre lo vería como mi mayor, pero uno en el que podía confiar y respetar), si por que a pesar de todo nunca me dejó sola

-Bueno te toca el piso por que yo gane la cama, ¡Buenas noches Sakura-chan!

-¿Qué? Ahh no tú…- Pero detuve mi amenaza y mire nuevamente a la ventana

No podía creer cuanto me dolía todo esto, mis amigas y amigos sabían de mi dolor por su partida, simplemente no podía dejarlo ir, después de haberle amado tanto, pero roto de tanto dolor, mi corazón decidió por mí, y por fin le hizo caso a mi razón.

Miré la lunada noche, y con lágrimas aún no derramadas sobre mis ojos le dije silenciosamente al viento

"Te olvidare, es una promesa, te olvidare en el próximo cambio de Luna, solo quedará presente mi amigo Sasuke"

Di media vuelta, y me dirigí hacia mi víctima dejando esta vez la ventana cerrada, una ventana, que ya no estaría abierta esperando el regreso de mi amor.

-Quítate- No quería discutir, así que sólo me recosté a su lado y me dispuse a dormir, la reacción del cuerpo de Kakashi-sensei fue de sorpresa, pero pronto su cuerpo se destenso y ambos dormimos plácidamente compartiendo la misma habitación, por una pelea más. Tal vez terminamos así por que estaba lo suficientemente cansada como para querer seguir peleando, o porque la verdad me daba igual dormir con mi sensei, por Dios ¡Era mi sensei después de todo! O tal vez, solo tal vez ya no quería estar sola. Por fin sonreí fidedignamente y suspire entregándome a los brazos de Morfeo, quizá fue simplemente mi imaginación, pero incluso podría apostar que sentí a Kakashi-sensei también sonreír.