Stiles odia la nieve. Bueno, no realmente, porque "odiar" es algo excesivo hacia el sentimiento que siente. La última vez que nevó fue el día que su madre murió, por lo que no se siente especialmente alegre esta mañana de domingo. Se ha cubierto con el edredón hasta la almohada cuando su padre ha entrado en su dormitorio, para dejar una taza de chocolate caliente sobre la mesita de noche. John ha suspirado y le ha destapado un segundo para darle un beso en la frente y decirle que no volverá hasta la noche, porque debe de ayudar a las máquinas quita-nieve. Stiles solo ha asentido y se ha vuelto a acurrucar. Derek se ha acercado al amanecer cuando ha sentido la respiración acelerada de Stiles. Pero, para cuando ha estado a la altura de su casa ha observado la ventana cerrada, y eso significa que necesita su espacio, que quiere estar solo, por eso no le ha llamado. El alfa se siente mal, quiere darle los buenos días y preguntarle por qué está triste. Por qué lo ha escuchado llorar a las seis de la mañana.
Su móvil no para de vibrar y cuando se harta, lleva su brazo fuera del edredón y lo coge con cuidado de no tirar la taza de chocolate. Enciende la pantalla y observa las notificaciones; 18 mensajes de whatsapp y cinco llamadas perdidas (de Scott, Allison, Lydia e Isaac). En general, lo que quieren es que vaya a jugar con la manada en la nieve, junto a la destruida casa de los Hale. Le han mandado algunas fotos donde salen tirándose bolas de nieve o muñecos hechos con las mismas. Pero Stiles no está de ánimo y Derek ya se lo ha comunicado al resto. Se sienta al borde de la cama y coge la taza entre sus manos, y tras el primer sorbo se siente un poco mejor. Hacía demasiado tiempo que no se encuentra tan raro consigo mismo porque por una parte quiere estar con Derek, pero por otra no quiere ver a nadie. Está confuso y eso le hace resoplar.
Sacude la cabeza por un momento y piensa en las palabras que su madre le solía decir. "Cariño, puedes ir a jugar con Scott un rato, pero abrígate y ponte guantes. Y gorro también. O pasarás frío y te resfriarás. Aunque, mamá estará aquí para cuidarte, cuando vuelvas". Stiles se resigna y sorbe unas lágrimas arrugando la nariz unos segundos. Se levanta del colchón y se quita la ropa lentamente como si estuviese pensando que va a regresar a la cama, pero no, está decidido a salir. Saca unos pantalones vaqueros del armario, junto a una camiseta, un suéter y su chaquetón de snow de color rojo, como los botines con los que casi tropieza -porque no es lo mismo que esté nevando, a que haya dejado de nevar y suba a la montaña con Scott a hacer snowboard-. Y, por lo visto, tarda menos en vestirse de lo que ha tardado en desvestirse y ahora se siente un poquito menos triste.
Va caminando con los auriculares puestos, ya que coger el coche es una locura y tan sólo está a quince o veinte minutos andando, así le da tiempo de darse la vuelta y volver a la cama sin que nadie se dé cuenta de nada. Las manos guardadas en los bolsillos y la capucha quitada. Su mirada está agachada y es apartada cuando pasa por la puerta del cementerio, porque sabe que si mira se pondrá más sensible y terminará llorando. Así que se sumerge en la música y deja de pensar hasta que es consciente de las risas que resuenan en sus oídos, porque ya está a un par de metros de su manada.
Son las chicas las primeras en verle y sonríen dando palmas yendo hacia él. Lydia se agarra de su abrazo en un leve abrazo y Allison deja un beso en su mejilla revolviéndole el pelo, para después apoyar su cabeza en el hombro del chico mientras caminan, ambas soltando un "empezábamos a echarte de menos". Él sonríe y se da cuenta de que ha sido una buena idea venir. Cora le saluda desde el suelo mandándole un beso, encima de Peter haciéndole tragar a su tío toda la nieve posible observando cómo se remueve entre carcajadas. Scott e Isaac le tiran un par de bolas de nieve como reprimenda por haber llegado tan tarde, y su mejor amigo le susurra al oído que no se preocupe porque se lo van a pasar bien. Stiles asiente con una fugaz sonrisa y busca con la mirada a su hombre lobo, dando con él sentado en las escaleras impacientándose por una señal del muchacho que le de permiso para levantarse y correr hasta él.
Es Stiles quien se acerca y Derek quien tira de su chaquetón para hacerlo caer a horcajadas sobre él. Pero al lobo no le gusta el olor de Stiles, ni a la parte humana, porque huele a lágrimas y a tristeza; y eso le es contagiado a ambas personalidades. El chico tiene ganas de llorar aferrándose al cuello del Hale, pero no se lo permite sacándole algunas carcajadas al sentir demasiados besos por su cara.
- ¡Qué monos! -Sonríe Lydia dándole un empujoncito a Allison para que deje de prestar atención a Scott, y mire hacia la entrada de la casa.
Reciben un gruñido que Stiles siente retumbar por todo su cuerpo y lo siguiente que ve es una bola de nieve colisionando contra la cara de Derek. Y el humano no lo aguanta y empieza a reír hasta desgarrarse la garganta, acompasando sus carcajadas con las del resto de adolescentes.
- A las mujeres no se les gruñe. -Se ríe su tío sacudiéndose las manos de los pedacitos de hielo.
No saben cómo ni por qué, pero todos han terminado en el loft de Derek después de comer en el centro con el padre de Stiles. Y están sentados alrededor de una mesa auxiliar, en los amplios sofás. Derek no está prestando demasiada atención a la conversación que mantiene la manada porque está más concentrado en las caricias que Stiles le hace en la mano que cuelga de su hombro; además de que está algo enfadado porque había planeado pasar la tarde con el muchacho totalmente a solas. Pero no. Eso es demasiado pedir, así que se levanta muy decidido del sofá tirando de su compañero, bajo el vistazo del resto.
- Haced el favor de apagar la "radio-lobo", como vosotros decís. -Pide Derek con una sonrisa peligrosa en su cara.
- ¿Qué…? ¿Qué es la "radio-lobo"? Y, ¿por qué estáis riéndoos tod…? ¡Oh, dios mío! ¡DEREK! -En cuestión de segundos, Stiles pierde todo el frío posible que haya podido sentir y tiene las mejillas ardiendo de vergüenza.
- Puedes llevarte el chaquetón y que Stiles haga de Caperucita Roja. -Suelta entre carcajadas el mayor de los Hale, haciendo que aumente el ruido que producen todos y salgan algunas lagrimillas de diversión.
- No es mala idea. -Asiente Derek arrastrando a Stiles entre risotadas.
Cierra la puerta de la habitación tras su paso y el más joven no para de blasfemar lo bastardo que es. Frunce los labios cruzando los brazos sobre su pecho y, solo cuando Derek tiene la intención de acortar los dos metros de distancia que ha puesto entre ambos, hace una señal para que se detenga. Automáticamente el lobo frena y suelta un pequeño gruñido.
- ¿Eso de "apagad la radio-lobo" era necesario? Es decir, ¿te hubiese dado un paro cardiaco o algo así de extremista si hubieses dicho "vamos a dormir", o "necesito hablar con Stiles"? No sé, para disimular y que no se sientan incómodos por saber que vamos a estar aquí arriba haciendo… haciéndolo. -Dice Stiles con molestia chasqueando la lengua, y él agacha la mirada porque odia que le regañe. Aunque sea en privado, entre ellos dos.
-Solo era una broma, Stiles. Estabas tenso. -Murmura sin levantar la vista.
- Pues ahora lo estoy más. -Resopla rodando los ojos.
- Para eso hemos subido. -Vacila el alfa tragándose otra carcajada mirando hacia el suelo-. Quería… hablar contigo sobre lo que te pasaba.
- Eso no va a hacer que deje de estar tenso. -Replica-. Además, ¿en serio crees que me trago eso de que quieres hablar, después de lo que acabas de soltar abajo?
- Llámame… romántico. -Balbucea expulsando una risa transformada en una fugaz sonrisa.
Las risas explotan abajo porque les han estado escuchando y eso parece un show cómico, más que un momento cómplice de una pareja. Es entonces cuando Derek alza la mirada del suelo porque necesita romper a reír y salir al pasillo para gritar que dejen de escucharles. Al volver a la habitación, la puerta del baño que hay en él se cierra de un portazo. El hombre lobo cierra la del dormitorio y toca con la yema de los dedos.
- Stiles.
- ¡Gilipollas!
- Stiles…
-¡Eres un imbécil!
- Stiles, sal.
- ¡No tienes ni puta gracia!
- Stiles… -Derek araña la puerta con una de sus garras porque empieza a desesperarse.- Sal.
El muchacho sale y no le da tiempo de mostrarle su enfado al hombre lobo, ni a seguir gritándole, porque cuando quiere darse cuenta su boca está demasiado ocupada. Su boca está demasiado ocupada en demandar, morder y besar los labios de Derek. Y siente que el mayor necesita un poco de su calor, que ha estado celoso todo el día de que haya prestado más atención al resto que a él y que está enfadado por haberle cerrado la ventana esta mañana. Así que, Derek Hale tres puntos, Stiles Stilinski un punto. Un punto que se desvanece, quedando en un dos a cero. El adolescente lo empuja con suavidad hacia la cama para que se siente en ella y apoye la espalda contra el cabecero, para ponerse así mismo más fácil el sentarse a horcajadas sobre él.
Las manos de Derek se pierden bajo la camiseta de Stiles, en algún lugar de su espalda, encontrándose con un leve suspiro sobre los labios de ambos pero que no es suyo. Sonríe por dentro, porque el alfa siempre piensa que es mejor tener a su compañero tarde, que no tenerle nunca. Y está contento porque Stiles huele a felicidad y a hogar. Pero también huele a deseo, excitación y cariño; porque hoy, en realidad, el adolescente está más frágil de lo que jamás lo había visto en su vida. Hoy tiene que ser un poco más cuidadoso, obligándose así mismo a serlo. Nota como el más joven tiembla entre sus brazos al ir deslizándole la camiseta sobre su cabeza, para echarla a un lado de la colcha.
El alfa ataca a su cuello con suma delicadeza provocando que se muerda el labio en un estúpido intento por acallar sus jadeos. A Stiles le gusta gritar el nombre de Derek y a Derek le gusta que Stiles grite su nombre. Pero se siente incómodo con el hecho de que toda la manada esté sentada tres metros debajo de ellos; y que con sus súper poderes lobunos puedan escucharlo todo. El Hale reprime un "si quieres los echo", pero es más que interrumpido cuando la puerta se abre de golpe y sin previo aviso, dando a mostrar la figura de Peter. Con una gran sonrisa. Más un bote de chocolate en polvo en la mano.
- Dos preguntas. Una, ¿dónde está el azúcar? Dos, ¿queréis que os lo dejemos preparado? -Dice con cara de inocencia.
- ¡PETER! -Ruge Derek enfurecido mientras que Stiles no sabe donde esconder la cara de vergüenza que tiene y opta por tapársela con las manos soltando un resoplido de pura desesperación.
- ¡Vale, vale! -Se ríe-. Señor, tienes el humor de tu madre…
- ¡LARGO! -Hace el amago de levantarse pero un estornudo a su lado le hace frenar.
- Has hecho que tu Caperucita Roja se resfríe. Eres un lobo malo. Muy malo. Malo malísimo. -El mayor de los Hale entrecierra los ojos, antes de salir huyendo escaleras abajo.
Derek cierra de un portazo, con el ceño fruncido.
- Ponte la camiseta. -Masculla enfadado.
- Derek… -Suspira frotándose la nariz.
- Stiles. Camiseta. Ahora. -Le interrumpe señalándole con el dedo índice-. ¿Tengo que hacerte un manual de instrucciones de lo que tienes que hacer y de cómo tienes que hacerlo?
Stiles no vuelve a abrir la boca, ni a gesticular, ni a rechistar con la lengua. Se pone la camiseta y se mete en la cama del Alfa, tumbándose hasta darle la espalda. Derek se arrodilla a su lado con aire arrepentido y deja un beso sobre su mejilla.
- Te subiré un poco de chocolate caliente. -Murmura sobre su oído-. ¿Quieres?
- Supongo, sí. -Asiente Stiles sin mirarle.
Se tira sobre él y lo abraza, y da igual que el chocolate se enfríe porque Derek no quiere que Stiles siga pasando frío.
