Meses más tarde...

-Estamos perdidos- pronuncia su padre con la tristeza y el desgano plasmado en su voz- No hay alumnos, no hay ingresos, no hay dinero- tragó con dificultad, y es que lo que diría a continuación no sería sencillo- Creo que sería conveniente vender esta casa junto con el dojo.

-¡¿Qué?!- claman las mujeres al unísono.

Era más que tristeza lo que se expresaba, era más bien angustia, una profunda y dolorosa.

-Papá, sabes que esto es más que una casa para nosotras…- comienza a explicar Nabiki, visiblemente afectada- Aquí crecimos, tenemos cientos de recuerdos de mamá en esta casa y en el dojo, ¡No puedes hacer esto!- La coraza se derrumbó, pues delante de él se presentó su verdadera Nabiki, una chica que tras la muerte de su madre se centró en una ambición insana por el dinero, una chica que escondió su llanto tras una frialdad inventada, hoy volvió a ser la misma que con una mirada suplicante le reclama.

-Nabiki tiene razón, papá- la apoya Kasumi.

Akane baja la mirada. Ahí había crecido..., no sería fácil acostumbrarse a un ambiente distinto.

-… y no es sólo eso…- comunica avergonzado, sí, profundamente avergonzado porque lo que diría a continuación no tiene perdón- ¿Recuerdan que hace poco salí con unos antiguos amigos?- esperó a que sus tres hijas asintieran con la cabeza- Aposte, me puse a apostar y perdí, tengo una deuda enorme…, y tengo un plazo definido, si no pago, es posible que se me demande.

El silencio gobernaba el lugar, la tensión y el miedo eran los silenciosos protagonistas en aquella tarde gris y sombría.

-¡¡¿Cuántas veces te hemos dicho que no apuestes si no tienes el dinero para pagar?!!- se desahogó Nabiki en un grito escalofriante, que acompañaba a aquella mirada devastadora que le dedicaba a su irresponsable progenitor.

No, ésta vez Kasumi no lo apoyaría porque su silencio era sepulcral, sus palabras, sus insultos, se los reprimía guardando la compostura.

-Pensé que ganaría…- musitó, pero no fue escuchado.

-Papá, no te preocupes, sé cómo solucionar todo esto- pronuncia con decisión.

-¿De qué hablas, Akane?- cuestiona Soun, desconcertado e intrigado.

Sus dos hermanas la miraban con suma atención y angustia.

-Kuno- pronunció débilmente. Nunca antes aquel nombre le había sabido tan amargo.


-¡¿Te volviste loca?!- le reclamó Nabiki, nada más hallarse a solas con su hermana.

-¡¡No hay otra opción!!- le gritó ésta encarándola, y añadió- Es eso o ver a papá en prisión, es eso o quedarnos sin esta casa y sin el dojo, ¡¿dime qué más podía hacer?!

Era claro que la chica no hallaba respuesta, a lo que ella contestó a como pudo un:

-…Exacto.

-¿y Ranma?

La sola mención de su nombre la hacía temblar, pero he ahí la frase más dolorosa que diría:

-Han pasado tres meses, ya no creo que vuelva.

La esperanza resultó extraviada entre los días, entre las semanas, entre aquellos sueños en los que el protagonista era él, no obstante, es consciente que debe abandonar la esperanza más ilusa e inocente que pudiera experimentar.

Cada quién hace lo posible por llevar una vida como la de antes, pero la ausencia es silenciosa al igual que el dolor por aquellos que en silencio la lloran...

-Papá, ya deja ese periódico- le recrimina Kasumi entregándole su platillo, el hombre obedece- Ten Nabiki, ya deja esa calculadora, estamos en la mesa- frunce el ceño, la chica lanza una suspiro y obedece- y por último, Akane- le sonríe, dejándole su porción al frente.

Sí, un claro olor a huevo y a algo más se desprendía de la comida, ¿Aquello era su plato preferido?

Asco.

Se levantó enseguida abandonando la sala ante el sorprendido mirar de todos, y en ese preciso instante una idea surgió de la mente de la brillante y astuta Nabiki.

-Iré a ver qué le sucede- anuncia la mediana de las Tendo y se conduce decidida al cuarto de baño, lugar al que seguramente se dirigió su hermana.

Tras unos instantes, la blanca puerta se abrió y Akane no contuvo la expresión de sorpresa al ver a su hermana de brazos cruzados y una sonrisa esperándola pacientemente. Las ideas eran más que claras.

-¿Vomitaste?- cuestionó inquisitiva y suavemente- Akane, seré directa contigo, ¿cuándo fue la última vez que te llegó 'aquello'?

La chica pestañó un par de veces consecutivas, y calló a la vez que su mente rebobinaba a la fecha de su última menstruación, pero cuando cayó en la cuenta dio una respuesta un tanto temblorosa: Hace como... ¿tres meses?- y sólo en ese instante la chica pudo percatarse de la idea de su hermana- ¡¿Qué?! Es imposible que esté embarazada así que quítate esas ideas de tu cabeza- pero, cuando se dio media vuelta para dirigirse al comedor, la voz de su hermana volvió a hacerse escuchar.

-¡Qué curioso! Hace tres meses se fueron Ranma y su padre, qué coincidencia- dijo y pasó por al lado de su hermana sin mirarla siquiera.

La chica se detuvo con la angustia reflejándose en su mirar castaño, recién el impacto venía a cobrar vida gestual. Las palabras de su hermana no carecían de tanta lógica...

-'Lo extrañé tanto durante estos meses que… sólo ahora me vengo a acordar de que 'aquello' no me ha llegado en ¡tres meses!'- se dijo mentalmente, para después murmurar un vago- No puede ser… - alzó un poco más la voz- quiero salvar la casa, el dojo y a mi padre…

-La única opción que te queda es acostarte con Kuno, y después decirle que el hijo es de él- dijo la voz de su hermana, reapareciendo en el pasillo. Su rostro era neutro- … y seguir con los planes de boda.

Su mirar comenzó a cristalizarse, y luego la clavó en su hermana- Creí que estabas en contra de esto.

Nabiki la miró con un poco de lástima y respondió con firmeza- Eso era antes de saber que estabas esperando un hijo, tú sabes que en este país una madre soltera no es bien vista.... así podrás matar a dos pájaros de un tiro. Ganas dinero para salvar a la casa y a papá, y le haces creer a Kuno que el hijo que esperas es suyo- dice con serenidad.

-No podría mentirle con algo así, Nabiki- sollozó, claramente confundida y revolvió sus cabellos con las manos, sabiéndose frustrada.

La chica sonrió con ironía antes de contestar:

-¿Y tú crees que Kuno se casaría contigo sabiendo que estás embarazada de su mayor enemigo?

Akane bajó la cabeza, la respuesta era clara y la solución infinitamente dolorosa.

Continuará...