Hoy es la noche de San Juan y lo prometido es deuda.
El primer capítulo de esta historia desde la mirada de Edward.
En esta historia no tengo Beta así que espero podáis perdonar mis errores de ortografía y puntuación.
Gracias a todas las que me leísteis ayer, a las que me añadieron a alertas y a las que me volvéis a releer por que ya conocíais la historia, a estas os aviso que he cambiado pequeñas cosas a la hora de corregir e investigar algo más sobre los rituales de esta típica fiesta.
Mónika - Marie Alexis Masen - Nurymisu - LoreMolina - Pattworld (Nani) - despatz - superanbl - robsten-pattinson.
Ana - Anabel - Nere - Sita.
Disclamer: Los personajes pertenecen a stephenie Meyer pero la historia es mía y producto de mi imaginación.
Rating M
La historia contiene escenas de sexo explícitas, si no eres mayor de 18 años no la leas.
Summary: En una noche en la que se da la bienvenida al verano, llena de fuego, deseos y fiesta, Bella encontrará al hombre con el que siempre soñó y al que se entregará por una noche pensando en no volverlo a ver jamás.
May Cullen
RECORDANDO
Edward
Cuando desperté y vi que estaba solo, no sabía si sentirme aliviado o decepcionado.
Eché un vistazo a la habitación.
Mis padres habían hecho una buena reforma en el piso uniendo las dos habitaciones más pequeñas y dejando una mucho más grande para meter esa enorme cama tipo King size y renovando los armarios.
Aunque cuando llegué, me pregunté para que narices querían los cuatro cuerpos de armarios con espejos, si para vestirse y mirarse, con uno les servía. Pues bien, esa noche había adivinado por qué y creía que ya no iba a poder mirar a mis padres de la misma manera.
Aquello había parecido una jodida película porno y tengo que decir que me había encantado y que podría viciar a cualquiera.
Desde que habíamos llegado a la playa dos días antes Jasper y yo, en cuanto vio la habitación, me rogó que se la dejara a él, y me negué en rotundo, no iba a dejar que ese pervertido que se acostaba todos los días con una tía diferente usara la cama de mis padres y ahora menos todavía.
Por fin me decidí a poner los pies en el suelo para dirigirme a la ducha con hidromasaje que habían instalado.
Necesitaba estar por lo menos media hora dentro, pero al ver mis pies reflejados, en el suelo vi algo que asomaba por debajo de la cama, ¿qué era? Me agaché para cogerlo, ¡vaya! Era la parte de abajo del bikini de la chica ¿se había marchado sin esa prenda? Sonreí al imaginármela, ¿lo habría hecho a propósito?
Seguramente no la habría encontrado, la enredé en mi mano. Aun tenía la humedad del mar, entonces comencé a recordar como la conocí...
Jasper llevaba una semana convenciéndome de que cuando llegáramos a la playa, el día 23 de Junio, fuéramos a una fiesta que organizaba la comunidad hispano latina en la que celebraban la noche de San Juan, al parecer una tradición muy arraigada en España y que al parecer querían trasladar hasta las playas de California.
Había oído en la radio que habría un concierto de un grupo que tocaba y cantaba canciones de artistas españoles asegurándome que las mujeres latinas estaban muy buenas y que seguramente habría a montones.
A mi aquello me daba un poco igual, yo lo que quería era descansar de tanto hincar los codos y disfrutar del mar, pero claro Jasper pretendía que saliéramos todos los días y el 23 iba a ser la tercera vez que lo hiciéramos.
Todas las noches habíamos salido y todas ellas volvía yo solo y él con alguna chica con la que yo acababa compartiendo desayuno al día siguiente, mientras él dormía.
Finalmente accedí a ir a la fiesta, pero con la promesa de que en cuanto desapareciera me largaba a casa y que se buscara la vida, así que como nos imaginábamos que estaría la zona a tope, antes de comer acercamos el coche lo más posible, ya que aquella playa nos quedaba algo lejos.
La fiesta empezó al rededor de las 10 de la noche, a las 12 era cuando comenzaba la Noche de San Juan, las hogueras que se habían montado servían para que la gente quemara todo lo malo que quería hacer salir de su vida escribiéndolo en un papel y lanzándolo a la hoguera y luego la saltaban, algunos otros tiraban sus deseos al mar en una especie de ritual para luego zambullirse en el agua. Decidí esperar por lo menos hasta las 12 para ver todo aquello que nos habían contado, me resultaba curioso.
Realmente el concierto y las barras de bar estaban hasta los topes de gente en su mayoría estudiantes aunque la edad podría llegar hasta los 35 con facilidad.
Me quedé en la barra bebiendo unos mojitos mientras Jasper acechaba a su próxima víctima. Vi que se acercaba a dos chicas, las rodeaba, volvía a pasar, les miraba el culo, las piernas y como no, sus tetas. Evaluaba, medía, era un auténtico depredador y no pude evitar reírme cuando volvió a la barra a pedirse otra copa.
- ¿Ya la has encontrado?
- ¿Cómo?
- ¡Jajajajaja! ¡Qué si ya sabes con quién te vas a revolcar esta noche!
- ¡Ummmm! Es posible.
- ¿Cual de las dos?
- ¡Vaya! me has estado observando.
- Sí, eres un fenómeno ha estudio, deberían dedicarte un documental. "El rito de apareo de Jasper Hale"
- ¡Ja! ¡muy gracioso!
- ¿Y? ¿cuál te ha gustado? Son bastante parecidas esas dos ¿no?
- Bueno... me gustá más la del vestido ajustado azul, tiene los ojos claros y más tetas, ninguna de las dos destaca por sus curvas pero la que te digo es más guapa.
- Muy bien, ¿entonces? ¿Atacarás cual ave rapaz?
- Joder Edward, me haces sentir como un cerdo.
- ¿De verdad? Bueno es que lo eres. Las utilizas y luego ni si quieras te acuerdas de sus nombres, no me parece muy caballeroso que digamos.
- Si bueno, tu sigue así de caballeroso que no te vas a comer un rosco en tu vida.
- Yo me jalo más de un rosco, pero interesándome en el relleno también.
- ¡Vamos Edward! ¿desde cuándo no te echas un buen polvo?
- No hace tanto, un mes más o menos.
- No quiero ver los callos que te estarán saliendo en tu mano derecha.
- ¡Vete a la mierda Jas!
- No, voy a por mi nueva presa - y se marchó riendo.
Cuando vi que se alejaba en la misma dirección de antes, se cruzó en su camino con la otra chica, la que no le había interesado.
Sin querer le había dejado a mi amigo el camino libre.
La observé acercarse a la barra con un vaso en la mano, llevaba una pajita y hierbabuena dentro. Estábamos bebiendo lo mismo.
Conforme pasaba, varias miradas la seguían pero ella parecía ajena a sus ojos.
Llevaba el pelo largo castaño y sus ojos marrones estaban somnolientos, debía de estar bebiendo desde hacía mucho, aparté la vista de ella y seguí a lo mío.
- ¡Camarero! ¡Camarero! ¡Ey! ¡Oye!
Me giré al oír las voces. Era ella
- ¿Me puedes dejar un papel y un boli para escribir mis deseos?
- ¿Acaso no sabías a donde venías?
- ¡Joder tío no seas borde, no había pensado en hacerlo pero al final mi amiga me ha convencido, venga por favor!
- Está bien. Si me das un beso
- ¿Cómo? ¿Me vas a chantajear por un puñetero trozo de papel?
- ¡O lo tomas o lo dejas!
No pude remediar reírme de todo aquello,.
Qué morro le estaba echando el camarero.
Tenía la barra llena y lo único que le interesaba era robarle un beso a una tía, cuando el cachitas tenía a una docena de ellas babeando por él.
- ¡Esta bien! Pero procura no meterme la lengua ¿vale?
- Palabrita del niño Jesús – se burló él.
Que ingenua me pareció cuando aceptó y encima le creyó.
Jasper tenía razón, era muy delgada y sin apenas curvas, con poco pecho, pero su trasero era gracioso, estrecho pero muy bien puesto.
El camarero le acercó el papel y el boli y le indicó que se acercara y cuando la tuvo a su alcancé la agarró del cuello y la sujetó del brazo para que no pudiera escapar, y le arreó un beso (con lengua) que ella intentó evitar, forcejeando y cerrando su boca mientras él la forzaba a abrirla.
Aquello me produjo una sensación extraña, parecía un voyeur mirando aquella escena.
Tenía una cara muy fina con una nariz respingona plagada de pecas que se extendían a sus mejillas, y sus labios, ahora rojos por el beso eran perfectos.
Ella logró apartarse y le grito un ¡Cerdo! que lo oyó media barra a pesar de la música.
Él le lanzó un beso al aire y mientras escribía encima de la barra, le ofreció una bebida de color sangre, una cereza y un clavel.
- ¿Tienes una moneda?
- ¿Para qué?
- Si quieres que se cumpla tu deseo, entra en el mar tira esta fruta madura con una moneda y el clavel dándole la espalda y se cumplirá.
- No creo mucho en estas cosas.
- No pierdes nada intentándolo, y ¡toma! - le gritó - tus besos saben a menta y lima, pero deberían saber a esto.
Ella le miró extrañada y lo probó.
- ¡Joder que dulce es!
- Como tu nena. ¿Luego nos vemos pequeña?
- Ni lo sueñes muñeco. - Le dijo mientras le lanzaba el bolígrafo.
No se porqué de repente me apeteció probar esa bebida de sus labios. Pero me di cuenta que lo mismo que a mi, les debía apetecer a varios de los que habían observado esa escena, pero ninguno la siguió.
Se marchó hacia donde debería estar su amiga con la bebida en la mano y el papel en el otro. Me encendí un cigarro mientras la veía andar por la arena y tropezar un par de veces mientras su bebida se derramaba.
Llevaba una blusa de manga larga finísima de flores, abierta y atada con un nudo a la cintura, dejando al descubierto su bikini y un mini short vaquero por el que asomaba la parte baja de su precioso culo.
Cogí mi bebida y la seguí en paralelo como si fuéramos en la misma dirección. Me picaba la curiosidad, quería saber que opción habría elegido si quemar su papel o hacer el ritual del mar.
La verdad que dado su estado no le convenía ni saltar una hoguera ni bañarse en la playa, pero iba a averiguarlo.
Jasper al parecer se había salido con la suya por que su amiga no estaba por ningún lado.
Ella la llamó y refunfuñó hablando por lo bajo y cuando desde el escenario gritaron que era el momento de pedir los deseos y quemar lo malos recuerdos, se acercó a la hoguera mirando todo lo que llevaba en la mano, se dio media vuelta y se dirigió hacia la playa, metió sus pies en el agua, se giró y lanzó la cereza y el clavel con el papel.
Rebuscó en su bolsillo y lanzó lo que supuse era una moneda.
Cerró un segundo los ojos y después se fue a sentar en la arena mirando como la gente se metía al agua.
Apoyo los codos mientras sujetaba el vaso, el cual se llevó a la boca y después de hacer una mueca, lo dejó abandonado a un lado.
Cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás y la volvió a poner en seguida al frente sujetándosela.
Estaba mareada.
Me acerqué a ella.
- ¿ Te encuentras bien?
- ¿Cómo?- dijo mientras levantaba la mirada hacia mi.
- Si te encuentras bien digo.
- Bueno, estoy bastante borracha la verdad.
- ¿Ya has lanzado tus deseos?
- Sí, ¿y tú?
- No creo en esas cosas, pero ¿no deberías entrar en el agua para que se cumplieran?
- En realidad yo tampoco creo en ellas, y el agua tiene que estar realmente fría la verdad. Tampoco sé exactamente en qué consisten estos rituales, creo que he hecho una mezcla de varios.
No pude evitar reírme ante aquella afirmación, sin duda lo había hecho, pero quise animarla a meterse en el mar.
- Vamos- le dije.
- ¿Qué?
- Vamos al agua yo te acompaño, te vendrá bien para aliviar la borrachera.
- No creo que sea buena idea nadar borracha la verdad.
- No vas a nadar, solo a refrescarte y mojarte la cabeza, te sentará bien.
Comencé a quitarme la camiseta y desabrocharme el pantalón mientras ella me observaba.
Finalmente se animó y empezó a deshacer el nudo de su blusa, luchó un poco con el botón de sus pantalones y los deslizó hasta dejarlos en la arena.
Dejamos toda la ropa junta y amontonada en un sitio visible y nos metimos en el agua.
- ¡Guauuuu! Está helada.
- Tranquila es la primera impresión.
Cuando le empezó a llegar cerca de la cintura se negó a continuar.
- Lo siento está demasiado fría para mí.
- ¡Venga vamos! tienes que mojarte la cabeza. Si quieres yo te sujeto mientras la sumerges hacia atrás y así no te tienes que meter entera.
Me miró un momento antes de decidirse.
- Está bien, pero no me dejes caer o te juro...
- No te voy a engañar tranquila.- y la agarré por encima de los codos para que no se pudiera resbalar.
Entonces comenzó a echarse hacia atrás y al hacerlo su cintura se acercó a la parte alta de mis muslos, ya que yo le pasaba un buen pedazo en altura.
Siguió inclinándose. Entonces hice algo inesperado hasta para mí, le solté uno de los brazos y la agarré por la cintura y cuando vi que así la tenía bien sujeta deslicé mi otra mano desde su cuello a través de sus pechos hasta su ombligo, entonces ella se incorporó con su pelo mojado sin deshacerse de mi agarre y me miró intensamente a los ojos, me incliné y la besé mientras escurría su pelo. Con mi agarre le acercaba más a mí.
Aceptó el beso sin decir nada y dejo que mi lengua se deslizara por sus labios como si le pidiera permiso para entrar en su boca, entonces los entreabrió y pude saborear la bebida que le había dado el camarero, era una mezcla de granadina con cola y ron, estremadamente dulce.
Recorrí mis manos por su espalda hasta llegar a su trasero y ella paso sus manos por mi cuello hasta que su respiración pareció errática.
Me separé.
- Lo siento – le dije.
- ¿Por qué?
- Estás borracha, no quiero aprovecharme de ello.
- ¡Joder! ¿Por qué no? No te estás aprovechando, yo también quiero hacer esto.
- ¿Estás segura? No creo que...
- ¡Calla y bésame! Y por favor aprovechate de mi todo lo que quieras.
Aquello me hizo sonreír y volví a besarla mientra salíamos del agua.
Recogimos nuestras ropas y comprobé que no nos faltara nada y saqué la llave del coche.
La cogí de la mano y la guié hasta él.
Nos montamos e hicimos el trayecto hasta el apartamento de mis padres en silencio.
Los dos sabíamos que iba a pasar.
Notaba que me observaba, puso una mano sobre mi muslo pero como no dijo nada yo puse la mía encima de la suya.
Subí las escaleras hasta el apartamento cogiéndole de la mano y la llevé directamente hasta la habitación.
Me senté en la cama y la acerqué a mi y le deslicé la camisa por los brazos y mientras la besaba de nuevo, desabroché su bikini y se lo pasé por la cabeza, toqué sus pequeños pechos que parecían perderse en mis manos,.
No llevaba el pantalón puesto para no mojárselo así que deslice mis manos por debajo del bikini y comencé a bajarlo por sus muslos. Ella me quitó la camiseta y mientras se deshacía de su última prenda apartándola con los pies besó mi cuello y desabrochó mi pantalón.
Me tumbé para ayudarle a sacarlo. Iba besando mis pezones y mi estómago y cuando topó con mis boxers se quedó mirando mi excitación como si dudase. En ese momento pensé que todo había acabado y fue cuando oí un suspiro, me los quitó y agarró mi pene con cierta presión arrodillándose entre mis piernas mientras me miraba y subía y bajaba con su mano, le sonreí y entonces se agachó y se la metió en la boca.
Joder creí que estaba en el cielo, que bien lo hacía como chupaba y succionaba mientras me tocaba, entonces fue cuando vi nuestro reflejo en el espejo, la vi allí sentada en sus talones desnuda e inclinada en mi miembro y fue algo tan excitante... me miró a los ojos y se dio cuenta que no la miraba a ella, supongo que le pareció que mi mirada se perdía por que frunció el entrecejo, entonces la agarré de los brazos e hice que se levantara y se girara para que entendiera donde había estado mirando.
Se sintió cohibida y llevó una de sus manos hacia su vello púbico, me quedé sorprendido de su reacción, hacía un momento estaba agachada chupándomela y ahora parecía avergonzada de estar ahí desnuda ante mí. Bese su hombro y su cuello y aparté su mano de ahí y la sustituí por la mía, busqué el preciado botón y ella llevó la mano hacia atrás buscando mi pene que estaba rozando su trasero.
La arrastré a la cama en esa misma posición y nos tumbamos de lado siempre mirando al espejo, introduje desde atrás uno de mis dedos dentro de ella y soltó una exclamación ante la sorpresa, no pronunciábamos ni una palabra, solo nos mirábamos.
Introduje otro dedo y los moví dentro y fuera y fue cuando llevó su mano hacia su clítoris con los ojos cerrados, yo no podía dejar de mirarla, la sensación de verlo en el espejo nos hacia parecer actores porno en una película, entonces su mano tiró de mí acercando mi pene hacia su entrada, la dejé hacer y fue ella misma la que se la introdujo con uno de mis dedos aun dentro.
Ufffff! Aquello fue indescriptible, me moví lentamente una, dos.. a la cuarta no pude seguir y me tuve que salir ¿qué me pasaba? Solía aguantar bastante bien pero aquel juego erótico me estaba superando, volví a entrar y de nuevo tuve que salir al poco, me pareció oír una ligera protesta así que la giré para dejarla boca arriba y volví a penetrarla, entonces me acercó a ella agarrándome del culo y enredando sus piernas con las mías, apenas si podía oír sus gemidos pero de nuevo tuve que echarme para atrás si no quería terminar ya mismo y dejarla con las ganas.
De su boca salió un ¡no! Y sus manos se esforzaban por acercarme. Que dulce tortura, chupé y succioné sus pechos y fui bajando hasta su vagina, lamí su clítoris y metí mis dedos en ella para compensar su frustración, froté con mi lengua hasta que noté por la presión que hacia en mi cabeza que iba a correrse, sus gemidos comenzaron a hacerse más audibles hasta que sus movimientos dejaron de ser tan convulsivos.
Saqué mis dedos y froté el flujo que había en ellos por sus pezones, mientras pasaba mi lengua desde su ombligo hasta uno de ellos.
Empezaba a normalizar su respiración, entonces fue ella la giró su cabeza hacia el espejo para mirar...
Tenía que dejar de pensar en ello y ducharme por que estaba empezando a estar cachondo, había tenido una experiencia tipo Jasper con una chica de la cual no sabía ni el nombre, y que probablemente no volvería a ver.
Me dirigí a la cocina para tirar al cubo de la basura el bikini, pero en cuanto entré al baño una sensación rara me recorrió el cuerpo y volví para sacar la prenda, la tiré en el suelo de la ducha y me lavé con ella allí.
