Los personajes no me pertenecen, aunqe lo desease... Le pertenecen a SM. RECORDARLES QUE NO SE ASEMEJAN LOS LOS UNOS CON LOS OTROS. SON HISTORIAS DISTINTAS QUE TIENEN EN COMUN SOLO LO PROHIBIDO...
*Amor Clandestino*
"Mi Jardinero"
"Quiero convertir tu aliento tibio
En la esperanza que mañana
Juntos veamos el sol
Tú respiras junto a mis latidos
Hacen que me sienta aún más vivo
Y provocarme al amor"
(Bella POV)
No podía dejar de husmear hacia afuera. Mi vista estaba clavada en un tipo de cabello cobrizo que bailaba con el suave viento que corría a estas horas de la mañana. Podía verlo agachado, sacando la maleza, quizás.
El trabajaba aquí en la casa hace... ¿Una semana? Jamás nos habíamos hablado o visto de frente. Capaz que el ni siquiera sepa que existo, mas, cuando le vi por primera vez, me sorprendió la belleza masculina de aquel espécimen, sin decir que hacia maravillas en el jardín.
Si, era el jardinero.
- ¿Que haces, Bella? - escuche la voz de Mike detrás mío, por lo que rápidamente hice como que estaba corriendo las cortinas, para pasar desapercibida y llevarme un reto de su parte por estar 'Viendo a la servidumbre', como el le llamaba.
- Nada - trague pesado - solo corría las cortinas.
- Bien. Voy a salir, no me esperes.
- ¿Donde vas? - le pase su chaqueta y el se la coloco por los hombros.
- Eso no te importa. Y no salgas hasta que el jardinero se haya ido.
Dicho esto salio de la habitación y pude sentir su carro siendo encendido. Luego, como las ruedas chicharraban contra el pavimento al salir violentamente del garaje. Suspire, siempre era lo mismo. Ya esas respuestas indirectas y frías, me afectaban en lo mas mínimo.
Soy Isabella Newton, aunque prefería seriamente Bella Swan. Tengo 22 años, y estaba casada hace 4 años. Cuando conocí a Mike, el tenia 15, yo 13. Mike siempre había estado obsesionado conmigo, pero a mi no me gustaba. Comenzó a conquistarme con pequeños detalles, además que hizo lo posible para que saliera con el y al hacer tanto ajetreo, nuestros padres se conocieron.
Papa lo acepto al verlo ya que venia de buena familia (adinerada) y parecía un chico con un fututo prometedor. Nuestros padres nos 'comprometieron' sin nuestro consentimiento, bueno sin MI consentimiento y cuando cumplí la mayoría de edad, me obligaron a casarme. Tuve que hacerlo, si no, dejaría de ser una Swan, o eso dijo mi padre. Vengo de una familia adinerada, tanto como para comprar la felicidad por simple dinero. Mi padre eso fue lo que hizo al juntar las empresas de ambas partes.
Cuando nos casamos con Michael, el era todo un amor conmigo. Todo era perfecto. Nuestra luna de miel la pasamos en las calles de Europa occidental, y se podría decir que estaba enamorada de aquel joven rubio de ojos azules que prometía ser mi príncipe azul. Cuando regresamos, y yo le plantee mi idea de estudiar y luego trabajar, fue cuando se transformo. El decía que una mujer no podía hacer eso. Que eran cosas de hombres y era una blasfemia para la sociedad.
Además, que en la casa tampoco me dejaban hacer absolutamente nada. May, nuestra dama de llaves, era la encargada de todo el aseo en la casa, sin embargo, ella se marchaba a las doce. Y el jardinero a las tres, después de eso, quedaba absolutamente sola en esta enorme casa. No tenia si quiera una amiga con la cual salir y mis padres se habían cambiado de provincia.
Cuando se hicieron frecuente nuestras peleas, mi amor disminuyo, hasta creo que nunca estuve enamorada de el. Ya no le dejaba tocarme, ya apenas hablábamos y el todo lo que hacia era dominar mi vida. Hasta tenia un 'espía' que me seguía cuando salía de la mansión.
Estaba aburrida de todo esto. Quería ser libre, tener mis amigas, estudiar y luego ser una profesional. Quería encontrar a un chico que de verdad me amase, que me cuidara. Estaba aburrida por la insistencia de mis padres al querer ser abuela, y la insistencia de Michael al quererlo también. Pero no quería, no deseaba que el me tocase.
Sin mencionar que igualmente estudiaba, a escondidas, claro. Aunque la idea no me gustase para nada, era la única solución de poder cumplir mi sueño. Además de que mi cuenta contenía una gran cantidad de dinero, y lo mejor era que la cuenta me pertenecía a mi, ni a Charlie ni a Mike.
Aburrida, me dirigí hacia el cuarto de deporte, esperando que horas pasasen. May dentro de la mañana me dejo tanto el almuerzo como la cena lista para ese día, y el aseo también estaba realizado. Luego de darme una reconfortante ducha, baje las escaleras enfundada en unas pants negras, una remera de tiras beige y unos chapulines del mismo color. Me tome el cabello alejándolo de mi rostro y me senté en uno de los sofás.
No sabia porque, pero su cabellera cobriza seguía en mi mente. Tenia la duda de lo que pasaría si sus hebras estuvieran entre mis dedos. Entonces mi lado rebelde salio a flote. ¿Que pasaba si iba hacia allí y charlaba con el? Claro, aunque estaba la posibilidad de que el no quisiese hablarme. ¿Por que charlar conmigo? Prendí el televisor mientras pensaba en las posibilidades que habían. Sabía perfectamente que era una o dos.
UNA: Mike sabría que yo estaba charlando con el jardinero sin su permiso y lo despediría.
DOS: El podía hablarme o no. Y Mike no tendría porque enterarse...
De pronto un ruido demasiado extraño llamo mi atención.
¡Era el!
Quise gritar, quise correr aunque también quise hacerme la desentendida. Allí estaba, aquel espécimen humanamente perfecto, golpeando la puerta de cristal que estaba en uno de los costados de la casa, sin camiseta. Juro que casi me quedo sin respiración.
¡Era bellísimo! Poseía un par de ojillos esmeralda que juraban derretir cualquier sustancia, la que fuese. Su nariz recta y angosta, labios carnosos que invitaban al pecado. Pómulos anchos y una mandíbula perfectamente cuadrada que daban ganas de morder. Sus cejas eran pobladas, pero no vulgarmente, le daban un toque masculino a sus rasgos cincelados en piedra. Además, que su cabello cobrizo estaba tan desordenado que gritaba a los cuatro vientos "sexo".
Y tenía un cuerpo que... Dejaba deseando más. El siguió insistiendo, quizás pensando en que yo no lo había escuchado, así que me levante gracilmente hacia la corredora y la abrí, dejando espacio perfectamente para que nuestros cuerpos se viesen.
- Buenas tardes- saludo.
Su voz... si pudiese comprobar mi entre pierna, estaba segurísima que estaría mojada. ¡Dios! Su voz era como el terciopelo, dulce y suave, mas, poseía ese toque varonil. Tuve que tragar fuertemente para poder responderle bien.
- Hola
Hola, ¿enserio? - No sabia que pasaba. El slaudaba cortezmente y yo con un hola. Perfecto de seguro ahora pensaba que era una tonta.
- Eh, lo siento pero le he pedido el teléfono a May y me he olvidado de dárselo.
Asentí mientras tomaba el teléfono inalámbrico de sus manos. Sin querer, en un movimiento involuntario, nuestros dedos se juntaron, mandándome miles de escalofríos por todo el cuerpo. El me vio a los ojos dandome a entender que el tambien lo habia sentido. Suspire suavemente mientras trataba de averiguar que tenia el para hacerme sentir nuevamente como una adolecente. Claro, sin contar que el era mas alto que yo.
- Y no le diga nada al Sr. Newton, por favor señora. No quisiese perder mi trabajo por una cuestión de memoria - se encogió de hombros.
- No te preocupes - sonreí amigablemente - No le diré nada. Aunque me gustaría dos cosas. Primero nada de señora y que tu tampoco le insinúes que estuve fuera de casa antes de tiempo.
Le dije dando un paso hacia el, o hacia afuera. El solo sonrío torcidamente y asintió.
- Por supuesto, aunque no quisiese incomodarla...
- Bella, mi nombre es Bella. Y repito, nada de usted, no nos llevamos por tanto. Además, no me incomodas.
- Claro Bella - sonrío encantado - Soy Edward.
- Hola Edward - reí como estupida y el solo asintió con su cabeza, amigable - ahora espero que yo no te incomode a ti.
- OH no - me corrigió el - es un honor tener tu compañía.
Una parte de mi subconciente me decia que estaba loca, que Mike me atraparia y me mataria. Pero me sentia tan bien en su compañia, nuestra combersacion se habia dado tan natural, como si nos conocieramos de toda la vida y eso me gustaba. Demasiado a decir verdad.
Tambien mi subconciente me decia que me diese media vuelta y me fuese de alli. Primero porque me sentiria mal luego mintiendole a Mike, pero ¿Como sentirme mal si apenas charlaba con el? Ignorando todas las advertencias de mi cabeza, sali junto a Edward.
Caminamos hasta una de las banquitas que estaban en el sur del jardín y charlamos bastante. Era un chico de 24 años que estaba trabajando para así poder cómprale los analgésicos a su madre, quien tenía una grave enfermedad. Estudiaba medicina y ya estaba por recibirse.
- ¿Y que me dices de ti? ¿Estas casada con... el señor Newton?
Asenti sin darle importancia.
- ¿Lo amas?
Volví a asentí, incapaz de decirlo con mis palabras. El no debía saber todo sobre mi vida matrimonial. Acababa de conocerlo.
- No pareces muy convencida.
Lo mire y el parecio haberse arrepentido de decir aquello. No le repondi, ni yo misma sabia que responderle. No lo amaba, de eso estaba completamente seguras, mas, ¿Le quería? Admitia que quizas si le queria, mas, era por una question que de el siempre me habia ayudado en todo. Yo lo llamaria gratitud.
El pareció mal entender mi silencio, por lo que rápidamente se coloco de pie y metió sus manos en los bolsillos de su jeans.
- Lo siento, no quise incomodarla. Bueno... debo irme. Es mi horade salida.
- No, no es lo que piensas...
Trate de explicarle, pero me interrumpió.
- No importa, lo entiendo - sonrío, aunque la alegría no llego a sus ojos - Que este bien, Señora Newton.
Dicho esto se dio media vuelta y se fue corriendo hasta que se perdió entre los grandes árboles y enredaderas. Me sentía mal, digo, el me había mal interpretado y quizás que pasaba ahora por su mente. Sentía una necesidad de correr tras el para explicarle lo sucedido, sin embargo, algo me decía que el solo estaba así porque de verdad se sentía incomodo al haberle preguntado eso a una mujer casada.
Suspire agotada.
¿Es que nunca podría tener un amigo? ¿Tan anormal era?
Debo admitir que una parte de mí siempre se ha sentido distinta al resto por el simple hecho de leer por gusto, sin que nadie me obligase. Distinta por entretenerme con solo observar la naturaleza o la música.
Nunca habia sido una chica fiestera ni mucho menos que se las pasara fuera de su casa. En realidad me consideraba una chica hogareña. Preferia mil veces estar ne casa que salir en alguna fiesta, de por aqui o por alla. Y tampoco habia sido una chica de muchos amigos, al contrario, se podria decir que en las personas que confiaba solo necesitaba una mano para contarlos y sobrarian dedos.
Entre nuevamente a la casa, y como no tenia que hacer, me sente en la terraza y comence a leer por vigesima vez, Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. La tarde paso y Mike no regreso. Cenaba tranquilamente escuchando las noticias que transmitian por el televisor cuando el telefono comenzo a sonar. Lo busque por todas partes, sin embargo no recordaba donde lo habia dejado. Y estaba segurisima que lo habia tenido en mis manos.
¿Donde lo habria dejado?
Entonces vino a mi mente todo el asunto de Edward y recorde que lo habia dejado en el sofa junto a las ventanas traseras. Corri hacia el lugar escuchando como volvia a sonar nuevamente el telefono.
- ¿Hola? - respondi al momento de respirar agitadamente.
- ¿Isabella? - me contesto esa voz que conocia tan bien.
- Hola, madre - estaba conciente de que mi voz era fria, pero no podia evitar tenerla asi cuando ella me llamaba o me venia a visitar.
Renne Swan siempre habia sido una mujer fria y calculadora y fue aun mas cuando se trataba del fututo economico de la familia. No sabia porque era asi, nunca lo entendi, pero todo lo que habia en mente de mi madre era la ambicion. Solo deseaba tener mas y mas, nuevas propiedades, las vestimentas mas caras y los vehiculos mas espectaculares.
Todo lo contrario era mi padre, Charles Swan. El era el hombre mas humilde y generoso que nunca habia conocido. Siempre preocupandose de sus empleados, o simplemente de las personas mas necesitadas. Ademas de andar siempre con una sonrisa alegre en su rostro.
- ¿Por que respiras asi?, ¿Interrumpo algo con Mike? - su voz era altanero y prepotente, como siempre.
- Oh, no, no. Solo que el telefono no estaba a mano - no queria dar explicaciones - ¿Ha pasado algo en casa?
- No. Solo queria hablar con tu esposo. Pasamelo.
- Mike no esta en casa - dije sin darle importancia, aunque me dolia saber que ella llamase para hablar con Mike y no con su propia hija.
- ¿Como que no esta en casa?
- Eso. Mike no esta en casa - fui brusca pero si le decia que no estaba era porque no lo estaba.
- ¿Como puede ser que hasta para eso seas estupida? - gruño - Todo lo que debes hacer es mantener a un esposo feliz y no puedes hacerlo.
Otra vez lo mismo...
- No creo que eso sea de tu incumbencia - me defendi. Siempre era lo mismo con ella.
- ¡No seas insolente! - grito por la linea telefonica - Soy tu madre y merezco tu respeto. ¡Por Dios, Isabella! ¿Como es posible que Mike no quiera estar contigo?, Lo mas apropiado para estos casos es que te has dejado estar. ¿Que no haces ejercicios?, ¿Tan gorda estas?
- Basta mama - le dije - No estoy gorda. Ademas si Mike quiere salir, que salga. No puede estar encerrado en la casa.
- Pues deberia. No tengo tiempo para estarlo perdiendo cntigo. Cuando regrese tu marido dile que necesito hablar con el. Adios.
Dicho esto me corto. Suspire mientras dejaba el telefono conectado y caminaba de vuelta a la cocina.
Siempre era lo mismo que todo eso ya no me afectaba. Renne siempre llamaba, o para deecirme que estaba gorda, o para charlar con Mike. Mi padre era quien llamaba para preguntar como estaba y para saber que necesitaba. Mi madre nunca lo hacia.
A a mañana siguiente me desperte sola y no me extraño. Mire el reloj de mi mesita de noche y me di cuenta de que aun nadie llegaba a la casa. Por lo que sali de la cama y me fui inmediatamente a dar una ducha fria.
Necesitaba habalr con Edward. Toda la noche estuve pensando en el dia anterior. De como el habia mal entendido mi silencio. Me agrdaba su compañia y si el era el unico hombre con el que podia charla dentro de la casa, me parecia fantastico. Aunque claro veriamos si el podia y queria serlo.
Cuando escuche las puertas abrirse, me vesti rapidamente. Entre mas rapido bajaba a charlar con el, mejor. Me puse unos jeans, una blusa a cuadros y las mismas chapulinas del dia anterior. Baje rapidamente las escaleras, pero al dar la vuelta choque de frente con May.
- ¡Oh, mi niña! - grito llevandose una mano al pecho - Me has asustado.
- Lo siento May. Iba apurada.
- Lo he notado - sonrio.
- Si me disculpas - sonrei cortezmente y entre a la cocina. Entonces lo vi, iba saliendo de esta con un vaso de leche en las manos - ¡Ed...!
- ¿Bella? - calle inmediatamente al escuchar esa voz detras mio.
¡Mierda!
Me voltee lentamente y le di cara a Mike, quien estaba parado en la puerta de la cocina, con el pelo rebuelto. La corbata floja y el saco en las manos. Sin contar que estaba completamente borracho y podia verle perfectamente, en el cuello de la camisa, lapiz labial rojo de mujer. Enarque una ceja mientras lo veia.
- ¿Que haces TU en la cocina?
- Me desperte temprano y... - ¿Realmente me estaba escuchando? - ¿Mike? - le preegunto mientras movia mi mano por delante de sus ojos.
Nada. Solo silencio. Entonces me le acerque mas y me estaba viendo pero su mente parecia no reaccionar.
- ¿Joven? - May le pregunto meciendo suavemente su costado - No podremos subirlo asi nosotras. ¿Le molestaria que llame a Edward?
Negue con la cabeza - Llamelo, porfavor.
May asintio misntras salia por la puerta de la cocina que daba al patio. Minutos despues regreso con el chico de ojos verdes, quien el verme bajo su mirada.
- Vamos, niño - le apuro May - ayuda a la Señora a llevar a el joven a su dormitorio. Yo le preparare un cafe cargado.
- Cl-claro - tartamudeo y paso por mi lado para poner la mano de Mike sobre su hombro.
Hice los mismo con su otro brazo y como pudimos lo trasladamos hacia el segundo piso. Jamas pense que un hombre flacucho como mi esposo pesara tanto. Tuvimos que detenernos varias veces porque yo no daba mas. Cuando estuvimos arriba, entramos al cuarto y practicamente lo tire arriba de la cama. Mike quedo boca abajo durmiendo como un tronco.
- Listo señora - hablo Edward - Con permiso.
Asintio con la cabeza la momento de dar media vuelta, pero colocando una mano en su brazo le detuve. El me miro asombrado.
- Espera.
- No creo que sea conveniente, señora. Su esposo va a despedirme...
- No, no lo hara - me apresure a corregirle mientras soltaba suavemnete su brazo extrañando su dura y suave piel.
- Entonces usted dira. ¿Necesita ayuda en algo mas?
- Ayer... - comence a explicar pero el me detuvo.
- No hace falta - hablo humildemente.
- ¡Claro que hace falta! - grite importandome nada si Mike se despertaba, lo que creia imposible - Dios, debes entenderme.
- Lo hago señora.
- No me digas asi, porfavor - le rogue, el solo me miro fijamente a los ojos - Dejame ser tu amiga, Edward. Eres la unica persona que pasa mas tiempo aqui.
- No creo que sea lo correcto. Si tu marido se entera me correra y quien sabe que hara contigo.
Sonrei, pero no po lo que decia, si no porque me estaba trtando de tu.
- ¿Dije elgo grasioso? - enarco una ceja confundido.
- No, pero me encata que me trates de tu - pude ver una pequeña sonrisa en su rostro - ¿Ves? Nos llevamos bien Edward. Dejame ser tu amiga.
- Eso deberia pedirlo yo - murmuro sonriendo con una sonrisa torcida increible - ¿Nos vemos despues?
Sonrei, hasta creo que me parecia al gato de "Alicia en el pais de las maravillas" por el tamaño de mi sonrisa.
- Claro - le dije feliz, dejandole marchar.
Los días pasaron y agradecí que con Edward nos hiciéramos amigos, mejores amigos. Mike no lo sabia, además, May prometió no decir nada sobre esta repentina confianza que había surgido entre nosotros.
Siempre, después de que Mike se iba a trabajar, hacia un poco de deporte para luego salir al jardín trasero y observarlo hacer su trabajo mientras leía un poco al aire fresco del medio día. Cuando el podía 'descansar' o ya había terminado el trabajo destinado al día, almorzábamos juntos y nos quedábamos horas y horas charlando. Y al final de DIA siempre reía de el, ya que el tiempo se nos pasaba volando y debía irse prácticamente corriendo para llegar a tiempo a sus clases.
Me sorprendió que el me dijera que compartíamos clase los días sábado. Jamás lo había visto en la facultad, bueno, no es como si prestar mucha atención a la población que estudiaba allí. Cuando llego determinado día, nos quedamos de juntar antes de clase. Me presento a sus amigos, Jasper, Emmett y sus novias, Alice y Rosalie. Todos muy simpáticos y quedamos de reunirnos nuevamente.
La culpa en estos momentos ya no existia. Mike seguia llegando a casa borracho por las noches y lleno de lapiz labial y besos por todas partes de su cuerpo. Ya no le dejaba tocarme, ni siquiera para saludarnos o despedirnos. Hablabamos practicamente nada y cuando lo hacia, me limitaba a responderle con monosilabos o frases cortas. Hasta podria decir que no pensaba en el. Ahora era otra persona quien ocupaba mis pensamientos. Pensaba casi todo el dia en un joven de cabello cobrizo y ojos verdes.
Eso de verlo todos los días se estaba volviendo una costumbre, era necesario tenerlo cerca de mí, perderme en sus orbes verdes, oler su característico aroma y escuchar su melodiosa risa. Pero lo más fuerte de todo, era combatir contra el gran deseo que crecía cada vez más en mi interior, un deseo que creí muerto al no sentirlo con Mike. Más, este era mucho más fuerte, mucho más poderoso. Cada vez que estaba a su lado, mis manos picaban por acariciar sus hebras cobrizas, mis labios se morían por besas los suyos y mi cuerpo pedía a gritos su calor. Y podía notar que por su parte era igual de poderosa la lujuria, podía verlo cuando vestía prendas pequeñas, como me devoraba con los ojos.
Mas, todo se volvió una mierda cuando Mike comenzó a quedarse mas en casa. Claro los fines de semana seguía saliendo, pero en las mañanas el se quedaba trabajando en casa, dejándome completamente sola por las noches. Le agradecí completamente cuando ordeno que su 'guarda espaldas' ya no me siguiera mas. Había visto poco a Edward y eso me mataba. El sabía todo sobre mi, absolutamente todo.
Y justo este día, cuando Mike había salido de viaje por.. ¿Semanas? el no venia a trabajar. Quise verlo el sábado en clases, mas, el no se reunió con nosotros. Si no, con una rubia preciosa. Pude ver como la manoseaba y coqueteaba con ella. La sangre me hirvió y solo quería ir hacia el y dejarle un par de cachetadas.
- ¿Saben quien es? - le pregunte a los chicos mientras estabamos sentados en un cafe.
- Ni idea - respondio Emmett hechadose un muffin entero a la boca. Jasper rio cuando Rosalie le dio un golpe detras de su cabeza.
- Cerdo - le dijo y Emmett solo se encogio.
- ¿Por que preguntas, Bella? - me pregunto Alice mirandome escrutinamente.
Si habia algo que habia aprendido a conocer de ella, es que era muy observadora y era capaz de darse cuenta de cosas con solo verte. Si una cosa agradecia de haber conocido a Edward es que me habia presentado a maravillosos chicos.
Emmett McCarthy era practicamente un niño que le gusta deborarlo todo y jugar Wii. Era un tipo enorme, creo que elo mas enorme que habia visto, pero todo lo que poseia de enorme, lo tenia de buen corazon. Roslaie y Jasper Hale eran gemelos. Ambos rubios de ojos azules. Rosalie era una belleza, todo lo que un hombre podria desear, aunque claro ella solo tenia ojos para Emmett. Y Jasper era todo un caballero, solo que demasiado reservado y por supuesto, con solo ojos para Alice. Alice por su parte, era una duende extrovertida. Amaba las compras de cabello negro y ojos avellana. Una de sus caracteristicas era su baja estatura, sin mencionar que apenas pasaba el metro sesenta y portaba tacos con mas de doce centimetros.
- No nada - me encogi de hombros quitando la vista de su mesa y la centre en mi cafe - Solo curiosidad.
- ¿Estas segura? - por su tono de voz sabia que ella sospechaba que ya odiaba a esa rubiecita, pero era mejor aparentar por lo que me volvi a encoger de hombros.
- Es Tanya Denali - me contesto Jasper mirandome - He escuchado que viene de buena familia.
- Aaah - murmure al momento de dar un sorbo - Rosalie - la llame para cambiar de tema, ella me miro - ¿Entendiste la tesis de hoy?
Rosalie me asintio y comenzo a explicarme, sin embargo Alice me dio unas pataditas debajo de la mesa y me dejo claro que hablariamos luego.
El lunes paso y el vino a trabajar, aunque el me ignoro olímpicamente. Estaba indignada y enfadada. Me ignoraba a mí, sin embargo, estaba completamente segura que esa rubia había estado en su cama. Definitivamente ODIABA A TANYA DENALI.
Esa noche, sin tener nada más que hacer, tome mi portátil y me conecte a Internet. Hoy debía terminar un ensayo para mañana. No me había dado cuenta, pero el día ya se había ido completamente y la noche predominaba a estas horas. Enfadada puse Google y busque el famoso nombre Denali.
Salia poco, solo que su padre, Eleazar Denali, era uno de los abogados mas buenos en Estados unidos y aparecian fotografias de el. Al parecer venia de una familia humilde que guardaba el dinero que su padre ganaba.
Desperté al otro día con frío. Estaba completamente nublado. Con pereza baje las escaleras. May hoy no vendría y estaría sola en aquella casa. Mire hacia afuera y lo vi. Mi corazón comenzó a martillar violentamente.
Necesitaba hablar con el.
Ahora.
Salí a paso decidido. El pareció sentirme, mas no volteo a verme.
- Edward - le llame, el me ignoro - ¡Edward!
Se giro y si las miradas matasen, yo ya estaría enterrada tres metros bajo tierra.
- ¿Que quiere, señora?
No me paso desapercibido el asco con el que nombre 'señora'. Trate de disimular el dolor que eso me habia provocado.
- ¿Por que te comportas así?
- ¿Como? - enarco una ceja mientras se volvía a agachar y volvía con su trabajo.
- Así, ¡Como un idiota!
Le grite mientras temblaba de frío. Golpe su espada con una de mis manos y el volteo a verme, alterado.
- ¿Que quiere, señora Newton?
Su tono de voz nuevamente me dejo helada, aunque estaba dudando si era el clima o eran sus hirientes miradas. Sabia que el estaba comportándose así para dejarme claro que NO quería hablar en este momento, sin embargo no caería en su juego.
Quería explicaciones.
¡Ya!
- ¿Por que me has ignorado? - enarque una de mis cejas - ¿Por que no has venido?
Sonrío.
- Yo no te pregunto el porque de tus actos.
- Dime, Edward. ¿Quien era esa rubia? ¿Te acostaste con ella?
Estaba tan furiosa que comencé a hablar sin pensar. Y lo que mas me calentaba era que El me observaba y se reía...
- ¿Estas celosa? Además, que me dices tú, ¿Por que te acuestas con tu marido? No seas ingenua...
- No es lo mismo. Ahora explícame.
El me ignoro y comenzó a caminar hacia el lado oeste del jardín. Sentía como cada vez hacia más frío. Mire hacia el cielo sintiéndome como la mujer más estupida del mundo. Podía sentir las lágrimas que corrían por mi rostro. Ahora lo entendía todo. Ahora entendía el porque de mi comportamiento. Estaba celosa y la razón de ello era por mi amor hacia el. Si lo amaba, pero era algo indebido.
- Ey, no he parado de hablar contigo - corrí hacia el, tratando de alcanzarlo - aunque fuese, necesitaba decirle lo que sentía.
- Entra a la casa.
Pude sentir como las gotas del cielo caían sobre mis hombros, pero no me importo. Seguí caminando detrás de el, aunque mi camino cada vez de hacia mas difícil ya que el barro con mis zapatos de levantarse eran una combinación atroz. Las gotas caían con mayor fuerza, pero mas me dolía mi corazón.
- ¡Dime, Edward! ¡¿Por que te comportas así? - volvió a ignorarme y en un momento de desesperación volví a gritarle - ¡Eres un maldito cobarde y poco hombre!
El se detuvo, dio media vuelta y se acerco a mí, deteniéndose a centímetros de mi rostro.
- ¿Quieres saber el porque de mis actos? ¿De verdad quieres saberlo?
Asentí deslumbrada. Su voz era una mezcla de rabia, pena y descontrol mezclados. Mi garganta se seco y ya no sabia lo que pensar, sentí o hacer. Su aroma me había aturdido los sentidos.
- No puedo estar cerca de ti, Bella. Me duele saber que nunca serás mía. Me duele saber que jamás te tendré en mis brazos, quiero sentir mi cuerpo junto al tuyo. Besarte, tocarte, pero eso nunca podrá ser. .. Nunca. ¿Y sabes por que quiero eso? - negue aturdida - Por que te amo, Isabella.
(Edward POV)
"Siento a tu cuerpo pedirme en silencio
Que te proteja y te lleve en mis sueños
Cierra los ojos no tengas miedo
Que entre mis brazos yo te tengo"
Ya estaba todas las cartas sobre la mesa. Mi corazón estaba en sus manos. Ella lo tomaría, haciéndome el hombre más feliz de la tierra, o dejándolo. La comprendería fuese cual fuese su decisión. Su silencio me atormentaba. En estos momentos deseaba leer su mente. Ella solo estaba aquí, frente a mi, viéndome como su tuviese cinco ojos.
Resignado, quise voltearme, mas, lo que siempre quise estaba ocurriendo.
Sus labios estaban sobre los míos. Lo que siempre había deseado estaba ocurriendo y debía aprovecharlo. Quizás nunca mas pasase esto y de verdad que quería aprovecharla. Ella se colgó de mi cuello mientras nuestros labios se aplastaban en un suave beso sin profundizar. Alcance su cinturita entre mis brazos y la estreche contra mi cuerpo, al mismo tiempo que sentía que la fuerte llovizna caía sobre nuestros cuerpos.
Pedí permiso temerosamente con mi lengua, delineando suavemente su labio inferior con esta. Ella acepto y pensé estar en el paraíso. Las sensaciones experimentadas con Bella no eran nada parecidas a las vividas con Tanya. No se parecía a ninguna otra chica. No supe como, pero de pronto estamos caminando hacia la casa mientras nuestras lenguas se movían en sincronización. Como pude, abrí la puerta de cristal corredora y entramos, completamente mojados a la casa. Cuando el aire nos falto, mis labios no dejaron su cuerpo, estos se dirigieron a su adictivo cuello.
No le iba a mentir. Amaba a Bella desde que tenía memoria. Recuerdo perfectamente el día en que la vi en el instituto por primera vez. Nosotros, el instituto visitante, estábamos jugando un partido de futbol, cuando le vi entre todas esa chicas. Ella estaba y no tendría más de 15 años. Luego, no la volví a ver hasta que me la tope en la universidad. Ella no me vio, mas, parecía no ver a nadie. No tenía amigos y tampoco le parecía importar.
Yo, en ese momento era totalmente independiente. Mis padres habían muerto a temprana edad, por lo que toda su fortuna quedo a nombre de mis tíos paternos, quienes todos los meses me depositaban una cantidad mensual. Todo iba bien. Trataba de sacármela de la mente involucrándome con otras mujeres, mas, no daba resultado. Entre más parecía querer sacarla, ella parecía aferrarse a mi mente y corazón.
Recuerdo que pasaba por un apuro económico, cuando un amigo me informo de la tarea de Jardinero, la paga buena y estaba ajustado a mi horario de clase. No voy a mentir. Mi corazón se resucio en ese momento al descubrir que ella era esposa de mi Jefe. Quise seguir trabajando allí después de todo, por lo menos ella sabría que yo existía.
Luego, cuando no lo soporte más, busque un teléfono dentro de la casa cuando May estaba recibiendo flores para el centro de mesa. Cuando ella se fue y vi a Isabella sentada en el lugar que esperaba, golpee para que ella viniese hacia mí.
Recuerdo haberme perdido en su femenina figura, en sus expresivos ojos chocolate y en la gracia con la que se expresaba. Rápidamente nos hicimos amigos, mas, yo no quería hacerme amigo de ella. No quería salir dañado de aquel acercamiento. Sin embargo, no pude cumplirlo. Le presente a mis amistades, quienes eran como mis hermanos. La acogieron al saber mis sentimientos por ella. Todo iba genial, pero un día, el Sr. newton me atrapo mirándola.
- ¿Hermosa, no?
Me pregunto mientras se acercaba a mí con sus manos en su espalda. Solo pude asentir mientras volvía al trabajo
- Si - suspire - muy bella.
- Y no sabes lo bien que disfrutamos anoche. Parecía una fiera, una verdadera pantera - río.
Yo por mi parte cerré los puños dolido.
¡Estupido! - grito mi mente por hacerme falsas esperanzas.
- No veo las razones para saber ese tipo de detalles, Sr.
El río
- Como sea. NO QUIERO QUE TE ACERQUES A ELLA. ES MIA ¿ESCUCHASTE? SOLO MIA.
Esa noche lo único que podía pensar era en que estaría haciendo ella. Quizás estaba con el, quizás era una mentira. Me propuse alejarme de ella, mas, no pude y aquí estaba. Desnudándola frente a mi, sintiendo por fin su piel contra la mía, mientras nuestras bocas se movían juntas.
- Te deseo tanto, Edward - susurro ella en mi oído, al mismo tiempo que mordía el lóbulo de este. Gemí involuntariamente.
Quería hacerla mía, nada mas que mía.
- No sabes hace cuanto deseo esto - le dije yo al momento de dejarla solo en un fino brasier negro de encaje.
Su piel parecía tan suave, tratando de comprobarlo, con uno de mis dedos fui recorriendo desde su cuello hasta la cinturilla del pantalón de dormir, que aun estaba mojado. La recosté en el sofá y mientras la besaba, con mis manos masajeaba sus dulces y erectas cumbres. Levante un poco su torso, solo para dejar una mano entre ellos y escuchar el leve sonidillo de este al ser desabrochado. Bese sus cumbres, dejando fácilmente sus pezones erectos. Me tome mi tiempo.
Acaricie lentamente su cuerpo, despoje sus ropas lentamente hasta tenerla a mi merced. La bese con amor y cariño. Por que yo deseaba protegerla, nada más. Bella estaba perdida entre las sensaciones. Bese sus cremosas piernas, acaricie su abdomen, sus brazos. Bese, chupe y mordisque sus pliegues y sus clítoris. No la deje devolverme el favor, este día era para ella y si era el ultimo, por lo menos sabia que ella había vivido lo que era el placer en mis brazos.
Al momento de introducirme en ella, fue el verdadero paraíso. Estaba sobre ella, con sus piernas y brazos envolviéndome mientras nos movíamos en una danza placentera y exquisita de la vida misma. Mis movimientos eran lentos y pausados. Quería disfrutar, solo deseaba conservar esto en mi memoria.
- Edward... - llamo entre dulces y suaves gemidos.
- ¿Si?
- Más...
- ¿Que quieres, amor?
- Más rápido... por favor.
- Lo que pidas son órdenes para mí.
Mis movimientos de volvieron casi frenéticos. Podía sentir como ambos estábamos cerca. Ella me aviso y yo me descargue en ella gritando su nombre mientras me deleitaba del mío en sus labios. Si la dejaba embarazada seria un sueño. Así jamás podría separarme de ella. Nos quedamos unidos en uno solo hasta que nuestras respiraciones se volvieron normales. A estas alturas estábamos frente a la chimenea, acostados en el suelo. Me salí de ella y nos quedamos abrasados.
"Quiero abrir los ojos si es contigo
En la madrugada tú yo
Unidos y te des cuenta que estoy
Mira alrededor ya no hay peligro
Estarás por siempre aquí conmigo
Aunque te marches amor"
- Yo también te amo, Edward.
Murmuro dejándome completamente inmóvil. Pensé que estaba dormida. Sonreí, era el hombre mas feliz de la tierra. Esto era lo que había esperado hace demasiado tiempo, pero había algo que necesitaba saber.
- Bella, ¿Dejarías a tu esposo por mi?
- Si, pero aun no puedo hacerlo. Pero ten por seguro que lo hare.
- Me encanta escucharte decir eso.
Sonreí y la bese. Ahora podía ser mía, mas, aun quedaba una cosa.
- Yo no puedo ofrecerte nada parecido a esto. Lo único que tengo es mi amor...
- Y es todo lo que necesito.
Me interrumpió al mismo tiempo que me besaba.
- Pero debes esperarme.
Termino de decir antes de quedarse profundamente dormida en mis brazos.
- Siempre.
Le dije antes de besar su frente y quedarme dormido junta a ella, el amor de mi vida. No me importaba si en este tiempo lo nuestro era prohibido. Lo importante es que nos amábamos y haría todo lo posible para que este durara. Por haoro podia conformarme con este Amor Clandestino.
Que Lindooos! De verdad niñas que AMO a esta pareja! *.*
Recordandoles...
PRIMERO - Las historias no se relacionan la una con la otra.
SEGUNDO - Los One-shots solo se refiriran cada uno a esa pareja en especial.
TERCERO - El unico punto en que se relacionan es en el tema de lo de lo prohibido, del amor que no es posible, que es calndestino.
Esta es la historia de Edward & Bella. La cancion inspiradora es "Entre mis Brazos" - de Lu. Recomiendo escuchar la cancion mientras o antes de leerlo para asi entender el motivo de la cancion. Aqui le sdejo el Link, hermosas..
.com/watch?v=YP9Hc61sR5g (recuerden los espacios)
Ok ahora algo SUMAMENTE IMPORANTE... Necesito su ayuda...
Necesito que me ayuden a encontrar temas o parejas pohibidas para las parejas de Esme&Carlisle y Jacob&Nessie. Verdaderamente que no se me ocurren muchas cosas... originales. Todos los concejos son bien recibidos...
Nos leemos chickas... ¿Reviews?
S.C
