Holaaa a todos! Bueno aquí os dejo la continuación de mi historia.
En este capítulo habrá lemmon, es la primera vez que lo escribo y no estoy muy segura del resultado así que por favor decidme que os ha parecido (dadme consejos y esas cosas ^^)
Y ahora a disfrutar de los capítulos
Capítulo 2: Homenaje a los caídos
Ya habían pasado cuatro días desde el ataque. Las casas estaban siendo reconstruidas, ya casi ni se veía rastro de aquel ataque, lástima que no todo se pueda reconstruir. La Hokage había elegido ese día para celebrar un homenaje a todos aquellos que habían muerto en la batalla. Todos los entierros ya se habían celebrado, los médicos habían hecho un gran trabajo, y todos estaban muy felices de haberlo acabado porque identificar los cadáveres de tus camaradas es muy duro, aunque te preparen para ello no puedes evitar que se te encoja el corazón al ver el rostro desfigurado de un compañero, amigo o familiar.
Ino ya se había recuperado un poco, seguía triste y sus ojos no había recuperado el brillo que siempre tenían. La sonrisa de la rubia era muy difícil de ver y sobre todo una sincera. Ella se encontraba en el lugar de la ceremonia, iba toda vestida de negro, a su derecha estaba Kiba, ambos estaban cogidos de la mano, aún no habían hablado sobre su relación pero el chico había ayudado mucho a la mujer. A su derecha estaba Sakura, para sorpresa de muchos a su lado estaba Sasuke y al lado de este Sayuri. Todos podían recordar perfectamente el momento en el que se anunció lo sucedido con el clan Uchiha. Toda la aldea se mostró furiosa y la ira contra Danzou aumentó todavía más. La mujer de pelo rosa tenía una flor blanca en sus manos, como el resto de los presentes, pero ella la apretaba con fuerza.
–Sakura-chan, Ino-chan.
Ambas mujeres miraron a la persona que las había llamado, detrás suya estaba Himeko. Y las dos corrieron a abrazarlo, una dulce y a la vez triste sonrisa se dibujó en el rostro de la mujer que acaba de aparecer. Esa era Himeko, la novia de Sai, ella era un año menor que las mujeres que la estaban abrazando, conoció al moreno en el hospital y poco a poco el amor surgió entre ambos. Ella era una chica alegre, algo introvertida y sincera. Ellos llevaban tres años de noviazgo, de los cuales uno habían estado separados, pero aún así su amor no se había apagado y el reencuentro estuvo lleno de pasión y amor. La mujer se rompió por dentro cuando Ino le contó la terrible noticia. Pero ella era fuerte y seguía adelante, incluso estaba ayudando con las atenciones de los aldeanos que tenían sus casas destruidas. Todas sus amigas la admiraban por su fortaleza.
–Me alegro de veros.
Las otras dos solamente sonrieron con cariño. Y casi la obligaron a ponerse entre ellas dos, Sakura aprovechó y le presentó a los dos Uchiha.
Hinata estaba algo lejos de sus amigas, ella se encontraba con los miembros de su clan, en primera fila y en medio de su primo y su hermana. La Hyuuga tenía el rostro serio, esos días también habían sido duros para ella. Habían pasado demasiadas cosas de golpe, al principio se había agobiado mucho pero poco a poco se iba acostumbrando a todas sus obligaciones. Al lado de Neji estaba Tenten, los dos iban cogidos de la mano, algo que muchos de la familia del chico estaban criticando. Y es que el día anterior los dos se habían comprometido. El recuerdo vino a la mente de la morena.
Tenten estaba en la aldea ayudando a reconstruir una casa cuando de repente alguien la cogió de la mano. Ella se giró con brusquedad y no pudo evitar sonreír al ver a Neji. Él le pidió que le acompañara, la morena dudó pero un compañero le dijo que se tomase un descanso. Dicho eso ella dijo que sí y él la llevó hasta la cabeza de los Kages. Era mediodía y el Sol pegaba con fuerza. El hombre miró hacia el horizonte, ella lo imitó. El Hyuuga se giró y la cogió de la mano.
–Tenten, la guerra ha hecho que me de cuenta que la vida es muy corta, demasiado y yo no quiero desperdiciarla – ella lo miraba confusa – No sé como será el futuro pero lo que sí sé es que no quiero vivirlo sin ti, no quiero pasar un día sin verte, sin besarte y amarte. Por eso quiero pedirte que te cases conmigo.
La cara de ella mostraba una gran sorpresa ¿quién se iba a imaginar que Neji Hyuuga le pediría matrimonio a sus 22 años? Una sonrisa se dibujó en su rostro y abrazó al hombre con fuerza.
–Lo no quiero vivir ni un solo día más sin despertarme a tu lado.
Ambos sonrieron y siguieron abrazos durante varios minutos. Al separarse volvieron a la realidad y la misma duda les vino a los dos a la mente ¿aceptaría el clan Hyuuga su compromiso? Pero Neji ya lo había pensado antes por eso esa misma mañana le había dicho a Hinata que quería casarse con Tenten. Su prima se alegró mucho y le prometió que conseguiría que el clan aceptase su compromiso.
Tenten todavía no sabía como su amiga había logrado convencer a un clan tan conservador como era el Hyuuga de que aceptase un matrimonio entre Neji y ella, una chica que ni siquiera pertenecía a un clan, alguien que no era ni siquiera hija de ninjas.
Hinata también recordaba lo que había hecho el día anterior. Sabía que tal vez se arrepintiera el resto de su vida pero ella quería que su querido primo fuese feliz, además la chica estaba convencida de que Naruto lo iba a quererle jamás.
La Hokage comenzó a hablar haciendo que los pensamientos de todos se esfumasen para concentrarse en la pérdida de amigos y compañeros. La mujer estaban de pie y a ambos lados estaban los nuevos consejeros de la aldea, los cuales habían sido nombrados cuando pocos años atrás los antiguos consejeros habían fallecido. Los hombres que estaban a ambos lados de la Kage de esa aldea no eran otros que Kkashi Hatake y Shikaku Nara. Muchos protestaron por haber elegido a dos consejeros tan jóvenes pero Tsunade usó todo su poder de convicción y logró que el señor feudal y casi toda la aldea la apoyasen.
Shikamaru miraba seriamente a la líder de aldea, él no había superado la muerte de Chouji, estaba triste y era distante con todo el mundo, sobre todo con Temari. La mujer de Suna estaban unas cuantas filas más atrás pero desde su posición era capaz de ver la coleta alta del chico. Ella era una mujer fuerte e independiente pero no podía negar sus sentimientos por él, el problema era que parecía que Shikamaru en esos momentos era incapaz de sentir. Pero ella no se rendiría, no se iría de Konoha hasta conseguir que él volviese a ser el mismo de siempre. Por eso tenía planeado hablar con él después del homenaje.
El discurso de la Hokage se acabó y todos los ninjas dejaron una flor en la nueva piedra a los caídos que se había hecho, justo al lado de la anterior. Todos estaban tristes y el día parecía ir en contra de su tristeza porque hacía un Sol que casi cegaba, cosa normal en mayo y a las cinco de la tarde.
Ino iba a separarse de Kiba pero él la cogió con fuerza.
–Quiero que estés conmigo.
La mujer se sorprendió pero asintió, se despidió de sus amigas y se fue con él. Ambos iban abrazados. Sakura no pudo evitar pensar que hacían una buena pareja, aunque nadie se había imaginado nunca esos dos juntos, ellos que querían y por la mirada que habían intercambiado podía jurar que sentía algo muy profundo el uno por el otro.
–Himeko ¿quieres venir a mi casa a tomar un té?
–Gracias, Sakura pero quiero quedarme aquí un rato más.
–Lo entiendo.
La mujer de pelo rosa la abrazó y se fue junto a los Uchiha. Himeko acarició el nombre de Sai, con delicadeza y amor.
–Te voy a echar tanto de menos.
Dijo entre sollozos, las lágrimas recorrían su rostro. Su tristeza era demasiado grande como para que pudiese controlarla por más tiempo. Era fuerte, sí pero no era de piedra.
Mientras tanto Sakura caminaba junto a Sayuri y Sasuke.
–Voy a ir al hospital.
Y sin más la Uchiha desapareció de la vista de sus dos acompañantes. Los dos ex compañeros de equipo se miraron. La tensión casi se podía cortar.
–¿Vamos a ver a Naruto?
–Vale.
Y siguieron caminado, iban muy separados y parecían dos desconocidos que simplemente se dirigían al mismo lugar. No tardaron mucho en llegar al hospital y cuando entraron a la habitación de su amigo ambos se sorprendieron al verlo despierto y comiendo con muchas ganas. El rubio los miró, ellos lo miraron. Y en el rostro del paciente apareció una gran sonrisa. Los otros dos sonrieron al instante, estaban contentos de que su amigo por fin hubiese despertado.
–¿Por qué habéis venido juntos? Esperad, ¿no estaréis saliendo juntos?
Sus amigos se sonrojaron, sobre todo Sakura.
–¿Pero que dices, Naruto? Claro que no, solo hemos venido juntos de causalidad.
Pero el rubio no quedó muy convencido y los miró con desconfianza, después simplemente se encogió de hombros y siguió comiendo. Los otros dos suspiraron casi a la vez, se miraron de reojo y como perfectamente coordinado se giraron para no mirarse.
–¿Qué pasó con Danzou y Madara?
El rostro del rubio estaba serio, sus amigos se sorprendieron, rara vez se veía al hombre con ese gesto en la cara. Sasuke le dijo que habían acabado con Madara, lo cual provocó un gran alivio en el rubio. Pero cuando le dijeron que Danzou había huído su rostro cambió,
–Todo es culpa mía, tenía que haberlo matado.
–No digas tonterías, Naruto.
Los tres miraron a la persona que acababa de entrar. Y es que no era otro que su antiguo sensei, y ahora amigo, Kakashi. Él tenía algunas vendas pero parecía encontrarse bien. Caminó hacia la cama del herido y se sentó en un sillón que había al lado.
–Por lo que me han contado lo hiciste bien, dejaste a Danzou lo suficientemente herido como para mantenerlo alejado de la aldea mucho tiempo.
El rubio agachó la mirada, daba igual lo que le dijesen él no estaba satisfecho con lo que había pasado, estaba muy decepcionado consigo mismo por no haber matado a ese maldito.
–¿Ha muerto algún amigo más a parte de Sai?
–Por desgracia, sí – él miró a la única mujer que había en la habitación – Chouji.
Él se sorprendió y no pudo evitar pensar que ya nunca vería a ese chico gordito que siempre estaba comiendo y que tenía una sonrisa amable para todos. Agachó la cabeza, sus ojos se humedecieron, y más al recordar que también había perdido a Sai y que nunca los volvería a ver. Sin dudarlo Sakura se acercó a él y lo abrazó. Kakashi y Sasuke solamente miraron la escena. El mayor enternecido al ver como esos dos se llevaban tan bien, los rodeaba una atmósfera llena de cariño, llena de amor, ese tipo de amor que se siente por los amigos, por aquellos que siempre han estado ahí y que sabes que siempre estarán. El Uchiha miró la escena con algo de envidia no sólo porque sentía que él no era parte de ese equipo que formaban sus dos ex compañeros si no porque no podía evitar pensar que ella nunca lo abrazaría de ese modo.
Mientras tanto Ino se encontraba en la casa de Kiba. Los jóvenes estaban tumbados en la cama de él. El hombre la abrazaba por la cintura y ella tenía la cabeza apoyada sobre su pecho. Ambos tenían un aspecto muy relajado y sus respiraciones eran suaves y tranquilas, hacia mucho que la rubia no respiraba así, en los últimos días había estado muy nerviosa.
Él le acarició el pelo con cariño y delicadeza, le encantaba hacerlo pero con todo lo que había pasado esa era la segunda vez que lo hacía.
–Te quiero – susurró.
Los ojos de Ino se abrieron por la sorpresa. Ella alzó la mirada para encontrarse con los ojos de él y sin poder evitarlo una sonrisa se dibujó en el rostro de ambos. La mujer se acercó más al rostro de él, cuando estaba a escasos milímetros de su rostro susurró: "Yo también te quiero" Y entonces se unieron en un beso lleno de amor. Sus corazones comenzaron a latir con fuerza y fue entonces cuando sintieron que no se iban a poder controlar. Lo que empezó con dulzura y amor se convirtió en pasión. Y es que no era de extrañarse, ambos habían estado meses reprimiendo sus sentimientos y deseos porque habían prometido dejarlo todo para cuando la guerra acabase. Y por eso, ahora que todo había acabado pro fin podían unir sus corazones y sus cuerpos. Por fin podían estar juntos. Y mientras se besaban y acariciaban se prometieron que siempre estarían juntos.
El hombre acarició el muslo de ella mientras le besaba el cuello, un pequeño gemido se escapó de entre los labios de la mujer. Ella lo cogió de la barbilla, la levantó y lo besó con pasión y fiereza. La rubia se colocó encima de él y le sonrió con picardía. Se soltó el pelo movió la cabeza y comenzó a desabotonarse la prenda que le cubría la parte de arriba del cuerpo. Una vez lo hizo Kiba la cogió de la cintura y dando la vuelto se colocó el encima y comenzó a acariciar los pechos de ellas. Ambos disfrutaban del momento, y eso se notaba por sus gemidos. El chico besó los pechos de la mujer y fue bajando por la tripa de ella dando pequeños besos, cosa que produjo placer en ella, hasta que llegó a la parte íntima de la chica. Él le quitó la falda y la despojó de sus bragas. El chico acarició la intimidad de la rubia con un dedo y luego la besó, produciendo que ella ese estremeciese. El chico comenzó a pasar su lengua por esa zona produciendo mucho placer en la mujer, que ya estaba muy húmeda, los gemidos de ella eran muy sonoros. Pero ella se cansó de su pasividad y cogió al hombre del pelo, le levantó de la cabeza, se acercó a él y le sonrió de forma traviesa. La chica lo despojó de su camiseta y besó su torso, lo obligó a tumbarse y le quitó los pantalones y los calzoncillos. La chica pasó la mano por el miembro de él. Comenzó a tocarlo con más rapidez provocando que él jadease. Ino sonrió y se metió en la boca la virilidad del hombre, produciendo un gran placer en él. La rubia lo estaba disfrutando, le gustaba hacer que él disfrutase. Con un gran esfuerzo él le pidió que parase, ella pareció no entender al principio pero luego entendió y dejó que le se volviese a colocar encima. La abrió de piernas y con delicadeza entró dentro de ella produciéndole un leve dolor, porque aunque no fuera su primera vez a ella le seguía doliendo. Empezó igual que con el beso pero después la velocidad y la fiereza aumentó. Ambos gimieron unidos por la pasión del sexo y el amor que sentían.
–Prométeme que nunca dejaremos de tener sexo – habló ella entre jadeos.
–Por su puesto – le contestó él de la misma forma – ¡Te amo, Ino!
Y entonces el hombre se corrió dentro de la mujer. El se tumbó al lado de ella, ambos estaban cansados, todo había sido muy intenso, y eso sumado al cansancio de los últimos días había provocado un gran agotamiento por parte de ambos.
Al mismo tiempo un hombre y una mujer discutían en medio del bosque. O más bien solo la mujer discutía porque él no decía nada.
–¡Es imposible hablar contigo! - exclamó ella harta.
Temari había intentado hablar con Shikamaru pero él no decía nada. Y cansada de su estúpido monologo la mujer se dio la vuelta dispuesta a irse a la posada en la que estaba alojada. Por un momento pensó que él la detendría pero no lo hizo. Fue entonces cuando la mujer se dio cuenta de que él no volvería a ser el de antes. Una lágrima recorrió la mejilla derecha de la fuerte mujer. Y es que para ella darse cuenta de eso había sido un duro palo. Porque aunque se negara en reconocerlo ella quería a ese vago, el mismo que la volvía loca, él mismo que había perdido por culpa de la maldita guerra.
El hombre la vio desaparecer entre los árboles. Suspiró y alzó la cabeza para mirar las nubes, las únicas a las que parecía prestar atención. Pero en realidad no era así, él había escuchado cada palabra que había salido de los labios de la rubia con mucho interés. Y en esos momentos estaba reflexionando sobre lo que ella le había dicho. Sabía que la mujer tenía razón pero no quería reconocerlo. "Ojalá Chouji siguiese vivo" fue lo que pensó. La tristeza lo inundó, él ya había perdido a su sensei, aquel que le daba tan buenos consejos, y ahora que lo había superado moría su mejor amigo, parecía como si tuviese una maldición. Entonces se dio cuenta de que ya había perdido bastante y dispuesto a no perder a nadie más se levantó deprisa y salió corriendo hacia la posada en la que se encontraba la persona más importante para él.
Cuando por fin llegó al lugar estaba jadeando y el sudor era visible en su frente. El hombre sabía perfectamente cual era la habitación de la rubia. Así que algo agitado subió las escaleras, en pocos segundos se encontraba frente a la puerta d ella habitación de Temari. Suspiró y tocó a la puerta. La mujer no tardó en abrir. Miró sorprendida al moreno, no se esperaba verlo ahí. Algo confusa lo hizo pasar. Ella se sentó en la cama y se quedó mirándolo. Él se rascó la nuca, un gesto característico de Naruto que se le había pegado.
–Esto es problemático – la mujer sonrió al oír esa palabra – Siento lo de lso últimos días, Temari.
Ella sonrió aún más y siguió mirando al hombre esperando que dijese algo más.
–Tienes razón, no debo mostrarme como lo he hecho los últimos días. He sido un idiota – elle asintió – Pero lo bueno es que todo ésto me ha servido para darme cuenta de algo.
Y antes de que ella pudiese decir nada los labios de él estaba contra los suyos. Cuando se separó de la rubia él estaba sonrojado y ella muy sorprendida. Ni en sus mejores sueños se habría imaginado algo como lo que acababa de pasar. La mujer sonrió y lo abrazó por el cuello, él la abrazó por la cintura. Temari comenzó a reír y él la miró como si fuera un bicho raro.
–¿Cómo tengo que interpretar ésto?
Una sonrisa se dibujó en el rostro de la mujer, parecía divertida por la situación.
–¿Tengo que decirlo?
Ella asintió. Shikamaru la miró con molestia y avergonzado murmuró: "Te quiero y quiero estar siempre contigo". Ella sonrió aún más, lo abrazó con más fuerza y gritó: "Yo también quiero lo mismo que tú"
–Ahora eres mi problemática.
Y de ese modo ambos se volvieron a besar. Una nueva pareja acababa de nacer. Ese día era un día de comienzos, la guerra había acabado y con ella una etapa de sus vidas, ahora debían escribir una nueva página en la historia de sus vidas.
Y mientras todos compartían momentos con las personas a las que querían una chica se encontraba sola. Estaba encerrada en su habitación, ya rea de noche y la oscuridad reinaba en el lugar. Ella estaba sentada en el suelo, justo enfrente del espejo. Sus ojos estaban fijos en su reflejo. La mujer estaba triste, las lágrimas recorriendo su rostro la delataban. En sus manos tenía unas tijeras y sin dudarlo, con firmeza, cortó el primer mechón, al hacerlo la imagen de Naruto sonriendo apareció en su mente, el pelo cayó, al igual que las lágrimas, otro corte, otro recuerdo. Y las imágenes no pararon hasta que dejó de cortarse el pelo. Se lo había dejado a la altura de la boca, su debilidad había desaparecido junto al resto de su pelo.
Neji tocó a la puerta de su prima pero ella no contestó, el hombre estaba preocupado así que abrió la puerta. Se sorprendió mucho al ver a Hinata sentada enfrente del espejo con unas tijeras en la mano y los mechones de su pelo esparcidos por el suelo.
–¿Hinata?
Ella lo miró, y un escalofrío recorrió su cuerpo al ver lo ojos de su prima vacíos, la dulzura que siempre tenía la mirada de ella había desaparecido. El hombre no sabía si entrar y abrazar a su prima o cerrar la puerta y dejarla sola, ese tipo de cosas no se le daban bien. Pero fue Hinata la que decidió por él. Ella se levantó, se acercó a su primo, lo empujó levemente y cerró la puerta. Él se quedó ahí plantado varios minutos. Ella cogió los mechones de su pelo, los metió en una papelera y les prendió fuego. Y fue en ese momento cuando la Hinata Hyuuga que todos conocían desapareció por completo. La muchacha dulce y amable había muerto, y en su lugar había aparecido una mujer seria, segura de si misma y fría.
¿Qué os ha parecido?
Sé que ha sido algo corto peor intentaré que el siguiente sea más extenso.
La parte de Hinata es mi favorita ¿qué le habrá pasado? si queréis saber la respuesta solo tenéis que leer el próximo capítulo.
Se aceptan sugerencia!
Muchas gracias por los reviews!
Gracias por leer! =)
PD: publicaré los capítulos los viernes!
