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De nuevo a la rutina
1 de setiembre, 2016
Bella
Muy bien, aquí vamos de nuevo me dije a mi misma frente al espejo de cuerpo entero que está en mi habitación, tomé mi bolso y salí de mi casa, nuevo día de clases, año nuevo, el penúltimo de mi carrera, estoy prácticamente a nada de decir que soy arqueóloga y no puedo ser más feliz.
A mis veintiún años puedo decir que mi vida es casi perfecta, es más la gente que no me conoce podría asegurar que lo es, esto solo porque gracias a la vida, Dios, Dioses o el destino he tenido la buena suerte de tener dos padres amorosos, un excelente grupo de amigos y tengo la oportunidad de hacer de mi futuro lo que siempre he querido. Aunque la palabra clave es casi, casi perfecta porque a pesar de tener prácticamente todo lo que podría hacerme feliz, hay algo que me hace falta en la ecuación, el amor, ese que se ha escapado de mis manos gracias a mi inexistente suerte con el mismo.
El amor romántico en mi vida no es algo que necesite para vivir, como otras personas, pero, estoy enamorada, de un chico que no conozco y quien probablemente no sepa de mi existencia, así es mi vida, la cosa mas patética de la existencia, pero que me hace amarla aun mas pues no es perfecta, siempre trae nuevos retos que trato de enfrentar con alegría.
He estado enamorada del mismo tipo desde que lo vi hace poco más de dos años, aquella vez que esperaba a que Alice saliera de su clase de arte del renacimiento, me pregunto por una librería, solo eso hizo y fue suficiente como para que desde ese día no haya podido olvidar como es el tono exacto de sus ojos verdes, con ciertas motas de dorado.
No tuve oportunidad de preguntar siquiera por su nombre, pero, a mí me hubiese gustado no solo conocer eso, hubiese querido conocer hasta el nombre de todas sus mascotas de la infancia si eso me garantizara hablar más con ese chico.
En el último año lo he visto si acaso cuatro o cinco veces, todas en lugares diferentes, por lo que según Rosalie no nos da un perfil como para averiguar algo suyo, lo cual me hace sentir como una acosadora, pero no una buena, de esas que averiguan hasta el número de seguro social, yo soy más bien del tipo de bajo presupuesto.
Mi primera clase era junto a Rose, mi otra mejor amiga, que sinceramente odia ese nombre y no va para nada con su personalidad, por lo que prefiere que la gente la llame por su apellido, Hale, apellido que calza mejor con su forma de ser y con sus rasgos itálicos, aunque no haya nacido en Europa, sin embargo, sus padres se mudaron a este lado del mundo hace bastante tiempo por lo que Valerianni es una auténtica neoyorquina, al igual que Al.
Ambas son bastante diferentes, en realidad las tres somos una combinación algo problemática, esto por la extraña forma de ser Alice, la locura de Hale y mi gran facilidad por ser manipulada por ambas, quienes son más parecidas de lo que me gustaría admitir, ambas son unas ñoñas, solo que en departamentos diferentes, mientras que Alice conoce todo sobre comics y superhéroes, además de ser una sabelotodo que siempre tiene un dato curioso para casi cualquier cosa, Hale es mas de anime y manga, aunque las dos aman los videojuegos, ninguna de esas cosas son mi fuerte pero, que le vamos a hacer, son las mejores amigas que alguien podría pedir.
En eso estaba pensando cuando llegue a mi clase, este es un curso más o menos sencillo, o eso esperamos, las dos, pues es el típico curso de relleno, es decir optativo, mismo que tenemos que concluir si pensamos graduarnos en algún momento, filosofía del arte no sonaba tan mal cuando lo matriculamos, vi a Hal con su cabello de colores en la esquina del salón, rápido me apresure a sentarme a su lado
-Hola y bienvenida a tu curso de Filosofía del arte, mi nombre es Marie y voy a ser tu guía- dijo con voz de anuncio de televisión y yo solo atine a reír.
-Hola a ti también- le conteste- lista para empezar de nuevo?
-Ni un poco- dijo rodando sus ojos dramáticamente- en serio pienso que hubiésemos arrastrado a Alice con nosotras
-Sabes que no iba a aceptar- y era la verdad, Alice tiene ciertos problemas con la filosofía, no en el plano académico, sino más bien porque esto le recuerda a su ex Leonard, un filósofo que pensó que era divertido salir con ella y otro chico al mismo tiempo
-Por supuesto que lo sé, solo que hubiese sido divertido estar nuevamente las tres en una clase- se encogió de hombros y sonrió acomodando su cabello azul sobre su hombro derecho- como quedo tu horario?
-En realidad bastante sencillo, lunes variación humana, martes evidencia fósil de la evolución humana, miércoles introducción a la antropología forense y jueves solo tengo esta clase- le dije con un suspiro de anhelo, amo mi semestre
-En realidad- dijo- solo vengo a tres clases, lunes y miércoles hay laboratorio en psicopatologías y el martes y jueves, neurociencias cognitivas
-Supongo que es interesante- conteste con una sonrisilla que indicaba que no tenía ni idea sobre que me está hablando, Hale iba a seguir hablando, pero en eso un profesor algo mayor entro y el salón entero quedo en silencio.
-Buenos días jóvenes- su voz sonaba suave, casi como un arrullo, sé por experiencia que ese tipo de voces me dan ganas de dormir- mi nombre es Harry Cooper y seré su profesor en filosofía del arte- se presentó para luego dedicarse de lleno a la presentación de la clase, y así pasaron las siguientes dos horas.
Al salir, como si de alguna forma sincronizara sus pensamientos con los nuestros, el teléfono de Valerianni sonó, por el timbre extraño supuse que era Al
-Hey! - espero a que dijera lo que sea que quiere decir- de acuerdo, te vemos ahí o quieres que te esperemos en tu edificio? - rio de forma rara- bien, te veremos en el edificio de artes.
-Y bien? - pregunte sabiendo más o menos que quería Alice, comida
-Quieres ir y almorzar en el lugar de siempre? - asentí con una sonrisa- por cierto, Alice quiere que la veamos en su edificio, dice que te conviene.
-Eso es raro lo sabias- dije encogiéndome de hombros, con lo loca que esta uno nunca sabe a que atenerse- pero no importa vamos
Caminamos en silencio, al menos de mi parte, Hal hablaba por teléfono como si no hubiese un mañana, quizá con el chico con el que sale, Adam, a quien conoció gracias a mí, pues es mi compañero de clase, con el tiempo todos nos hicimos amigos, pero el tipo también está loco, creo que por eso hacen la pareja perfecta, de todas formas, Hal está a punto de finalizar psiquiatría.
Cuando estábamos cerca del edificio vi, sin poder evitarlo la banca en la que estaba el día en que vi a mi chico sin nombre, a quien el tiempo que ha pasado solo lo he visto en escasos momentos, todas de lejos, además, creo que tiene novia pues siempre anda acompañado de una chica, igual a el peliroja y de linda, se ven bien juntos.
Al llegar nos encontramos a Alice sentada en el piso con su espalda apoyada contra la pared y gesto contrariado, por un momento pensé que quizá algo malo le pasaba, pero conociendo lo dramática que puede llegar a ser, puede ser cualquier cosa, me acerque y ella sonrió, psicópatamente por supuesto.
-Hola solecito- me dijo con voz espeluznante, que no me asusto ni un poco
-Hola, que te sucede ahora? - pregunte
-Oh nada, solo adivina quién es mi profesor de arquitectura medieval?
-Déjame adivinar- Hal rio con malicia- Harris?
-Harris, exactamente ese vegete insoportable mi queridísima Rosalie- Al rio al ver la cara de indignación de Hal
-Por favor, no me digas Rosalie- su voz era tan suave que daba un poco de miedo- estamos Brandom?
-Estamos, solo quería darle más seriedad a mi oración, lamento haber herido tus sentimientos, zombie
-Nunca lo vas a dejar estar cierto
-Nope- rio marcando la p- sabes que tu disfraz de zombie en la fiesta del año pasado fue épico, es necesario que no lo olvides, para que no lo vuelvas a hacer
-Bien niñas, podríamos por favor ir y comer algo?
-De acuerdo- dijeron las dos al mismo tiempo… raro
Caminamos en dirección al mismo restaurante de comida asiática de siempre, hablando de todo un poco, estábamos cerca, pues del edificio de artes hasta el restaurante había unas cinco calles, cuando ya estábamos casi al frente lo vi y mi día mejoro considerablemente, se encontraba en la intersección junto a un chico de cabello negro, obvio que él no me vio a mí, pero yo si que lo vi, se veía bastante bien, como todo el tiempo.
Como de costumbre sentí que mi cuerpo se hacía gelatina, y eso que solo lo estoy viendo a escasos cincuenta metros, además de todo, mi cerebro dejo de pensar, casi como todo el tiempo en que por alguna razón estaba cerca suyo, razón por la que no vi cuando comencé a caminar.
Definitivamente no me di cuenta, solo hasta cuando dos autos sonaron la bocina y las chicas me halaron de la blusa, con un sonrojo caminé nuevamente a la acera, en la seguridad que me ofrecía pude ver como ambos chicos cruzaban la calle, perdiéndolos de vista.
-Y ahí señores es donde mi día mejora- les dije cruzando ahora si como se debe la calle, quedándome unos momentos afuera del restaurante para contestarle el teléfono a mi madre, mismo que tenía rato de estar sonando y no le preste atención gracias a que toda ella se enfocó en el desconocido de ojos verdes a quien acoso.
1 de setiembre, 2016
Edward
Nuevamente a clases, nuevamente a la rutina, de nuevo al tedio que supone ir y venir entre clase y clase, afortunadamente, este es mi último año, el final de todo lo que conlleva ser estudiante, ha sido difícil adaptarme, no lo voy a negar, pero viéndolo desde el lado positivo, estos poco más de dos años he aprendido a vivir en esta ciudad y estoy algo más acostumbrado a su ritmo loco, además, amo hacer cine, eso no cambia, este en el lugar en donde este.
En este momento mi clase ya había terminado, pero llevaba algún rato leyendo en central park, por lo que tome mis cosas, es decir mi mochila y el libro que estaba leyendo, soy patético, lo sé, pero termine en la sección de lecturas juveniles de Barnes and Noble de nuevo, esta vez buscando la segunda parte del ultimo libro que vi leyendo a la chica misteriosa, pero para mí desgracia sale a la venta hasta el próximo año, lo que siendo honesto hace que quiera comerme las uñas, el final es perfecto y en mi mente imaginaba absolutamente todo como si fuera una película, que sin duda seria épica, más cuando hay brujos psicópatas que quieren revivir muertas, como dije, épico.
Aunque en realidad, podría decirse que este es algo así como el tomo número 12 en una saga que parece no tener fin, pero que he aprendido a amar a través del tiempo, todo gracias a la chica sin nombre, a la que vi leyendo el tercer libro hace un año y heme aquí, siendo adicto a la fantasía juvenil, esta autora solo me hace creer que en New York todo es posible, por lo que aún no pierdo la esperanza, algo que no es tan común en un ser como yo al que le cuesta horrores ver la belleza del mundo.
Camine el pequeño trayecto hasta casa pensando no solo en el libro que estoy leyendo, sino también en la chica que me introdujo a este loco mundo, primero con los separados por sangre, definitivamente tengo un flechazo por ella, no lo pude evitar, tanto así que tuve desde que vi cómo se alejaba, una melodía rondando mi mente y no fue hasta ayer que logre traducirla a una pequeña composición en la guitarra, han pasado dos años y hasta ahora pude concretar esta canción.
Amo la música, desde pequeño, mi mama prácticamente me obligo a aprender piano cuando tenía cuatro y desde ahí mi obsesión por aprender y dominar un nuevo instrumento cada que me aburría del anterior, razón por la que a mis "tiernos" veintitrés años puedo tocar el piano, la guitarra, el bajo y la batería, además y según mi hermana pequeña, Clara puedo cantar un poco, en fin, la música es algo que vive en mis venas por lo que cada expresión que no puedo retratar en forma de video es una canción que queda para la posteridad.
Llegué a casa con las manos picándome por tocar mi hermoso piano de cola, ese bebe negro como la noche que tuve que dejar en Gales, por lo que tengo que conformarme con un miserable teclado, pero igual funciona, por lo menos en parte, claro que no es lo mismo tocar verano de Vivaldi en un Fazioli F278 que November Rain en un teclado.
No puedo negar que me encanta interpretar piezas clásicas y algo complicadas, pero lo mío nunca ha sido eso, no puedo ni imaginarme dando un concierto vestido como un pingüino, es más lo mío es más tocar piezas de Rock o metal, especialmente en mi bajo o guitarra. Aunque también considero un reto tocar en mi batería canciones como Duality, amo sin duda sentir el ritmo de la música fuerte corriendo por mis venas al interpretar algo así, ya que generalmente la música fuerte y llena de mala actitud suele ser mi favorita.
Cuando abrí la puerta encontré de nuevo a Emmett sentado en el sofá, jugando con la consola, suspire y negué con la cabeza mientras reía, este sin duda es el mejor roomie que puede haber, pues a pesar de su extraña personalidad hiperactiva es un chico bastante calmado, aunque sin duda pienso que está loco, se mudó aquí tres días después de que lo conocí, una semana después de mudarme a la ciudad, pero parece que haya vivido conmigo toda mi vida.
Conocí a este chico prácticamente por accidente, me encontraba en la pizarra de anuncios del edificio colocando un letrero donde buscaba un compañero de habitación, no porque lo necesitara porque quisiera compartir gastos, sino porque no me gustaba vivir solo, es algo raro después de que vives en una casa con tus dos padres y tus dos hermanas adolescentes.
En el momento en que coloque el anuncio, justo cuando me aleje un chico de apariencia extraña tomo todos y cada uno de los pequeños papelitos con la información de contacto y me miro con una sonrisa perturbada que me asusto, parecía que acababa de comerse un contenedor industrial de helado y una pastelería completa
-Lo siento si eso fue raro- dijo y se encogió de hombros- pero me gustaría ser tu compañero de habitación, pareces confiable
-De acuerdo, pero quien te dijo que tú a mí me agradas como compañero, es más, no sabes nada sobre mí, ni yo sobre ti, ni conoces ni un solo detalle sobre la renta, por ejemplo- se acomodó un mechón de su cabello pelirrojo
-Hola, soy Emmett McCarty, pero todos me dicen Emm, soy estudiante de segundo año de psicología, no estoy loco si es lo que piensas, solo soy un poco hiperactivo- dijo todo eso casi sin respirar
-Hola Emm- me pareció una descortesía no contestar y hacer lo que realmente quería, huir de ahí despavorido- yo soy Edward, cine
-De acuerdo Edward de cine, cuando puedo mudarme?
-Disculpa- quise reír- quien ha dicho que eso es suficiente para determinar a un compañero- la verdad no tenía la menor idea de que era lo necesario, pero en serio, necesitaba alguien en ese apartamento sino quería volverme loco… más de lo que ya estoy.
-Mira chico, me necesitas, se te ve algo solitario, además, por la forma en que miras el pasillo creo que quieres salir huyendo, lo que podría ser debido a dos cosas, la primera, le tienes pánico a relacionarte con otros o piensas que estoy loco
-Un poco de ambas, aunque no es pánico, la verdad no me llevo mucho con la gente, eso es todo
-Y bien? - me dio una sonrisa- hasta cuándo vamos a pretender que no has ya considerado que yo soy un buen candidato y que probablemente no llamara nadie más- La verdad es que el chico parece inofensivo
-No lo pensare mucho, porque pareces buena persona, la renta no la necesito, el apartamento es mío y mis padres se encargan de cubrir lo básico, pero tu compraras todo lo relacionado con comida de acuerdo? - levante una ceja ante el movimiento frenético de su pie y su asentimiento
-Creo que es lo más raro que me ha pasado, prácticamente no me necesitas- me encogí de hombros- debo irme, pero te llamare para coordinar la mudanza- agito uno de los pequeños trozos de papel con mi número telefónico a lo que yo solo moví mi cabeza con afirmación.
-No puedo creer que sigas aquí, que no deberías de estar estudiando para un examen? - le pregunte cuando me había sentado en el sillón
-Ya lo hice, es increíble lo productivo que puedes ser mientras estas de cabeza- rio y yo lo acompañé- Nada de la chica misteriosa?
-No aun nada, creo que solo fue una casualidad verla ese día, pues he ido cada día al mismo lugar y no la he visto, solo a su amiga desagradable a quien no le voy a preguntar por ella- vaya chica que me perturba la existencia, gracias a ese hobbit de cabello negro perdí la oportunidad de seguir charlando con mi chica desconocida, como Emm la había llamado
-Cuando menos lo esperas- dijo enfocando de nuevo su vista en la pantalla del televisor
Unos minutos después me levante y tome una de mis guitarras, tenía esta melodía en la cabeza que venía a mi mente cada vez que pensaba en ese par de ojos café, tan hermosos, pero que no puedo más que recordar porque se me ha negado el placer de verlos de nuevo, así que solo toque las notas que salían de manera automática
-Oye Ed- dijo sacándome de mis pensamientos, reí por el sobre nombre, así también llamaban al protagonista de una novela, lo miré- deberías subir esa canción a YouTube, serias famoso en horas
-Te volviste loco cierto- reí dejando la guitarra de lado
-Mas? - me pregunto riendo- Quieres ir por algo de comida china? - me pregunto por lo que acepte, la verdad tenía antojo de arroz frito, tome mi billetera y nos fuimos
Fuimos caminando hasta el restaurante, la tarde no estaba tan calurosa por lo que a ninguno de los dos le molestaba caminar, aunque debimos desviarnos un momento, pues dirección contraria estaba la tienda favorita de videojuegos de Emm y decidió preordenar la nueva entrega de su juego favorito, quince minutos de mi vida desperdiciados, aunque no lo voy a negar me gusta jugar alguno que otro juego, pero se me da fatal.
Estábamos a punto de cruzar la calle nuevamente hacia el restaurante cuando, gracias al destino, Dios, Dioses, lo que sea que haya allá arriba mi día mejoro completamente, al otro lado de la calle estaba ella, hablando por teléfono, recostada contra una vitrina, prácticamente iba a correr, pero había mucho tráfico y no quería conocerla gracias a ser estúpidamente arrollado por un auto.
-Es ella- le dije a Emm señalando al objeto de mi obsesión de los últimos días
-Se ve bastante cómoda hablando por teléfono- dijo- es bastante linda, pero no es mi tipo
-Afortunadamente- le dije y reí, para mi fortuna el semáforo cambio a rojo por lo que ambos cruzamos la calle, claro que yo más rápido que él.
Estaba tan cerca de ella que podía escuchar su voz hablando con alguien total tranquilidad, lo que me hizo pensar en cómo acercarme a ella sin parecer un acosador, quizá podría solo pasar a su lado y fingir que tropiezo contra ella o algo, no lo sé incluso podría pedirle a Emm que me empujara, algo se me iba a ocurrir, o eso pensaba hasta que escuche como le decía a la otra persona al otro lado de la línea
-Lo sé, yo también te amo- suficiente como para que se fueran al carajo todas mis ideas sobre conocerla, ya ama a alguien más, no hay problema, quizá en otra vida, por lo que lo único que hice fue caminar a su lado tratando de no verla, aunque no lo logre, la vi de reojo, se veía feliz y entre al restaurante sintiéndome vacío por dentro, como de costumbre.
De pronto ya no quería comer, pero no pienso sentirme mal por algo tan estúpido y sin sentido, ni siquiera sé cómo se llama y me enoja que alguien sea el dueño de su corazón. Ambos pedimos nuestra orden para llevar y esperamos en una pequeña barra, de pronto se acercó una chica, cabello negro y ojos azules, una belleza, pero no era ella
-Puedo invitarte a un trago más tarde- dijo lanzada, claro no sé si fue a mi o a Emm a quien le hablo, pero no pude evitar contestarle por ambos
-Lo siento, pero tenemos diecisiete- internamente me reí, pero mi rostro solo mostraba una mirada de pesadumbre
-Oh vaya, lo lamento- dijo alejándose apenada
-No puedo creer que se la creyera- dijo Emm dándome una palmada en la espalda- No creas que no note como decayó tu ánimo, solo te digo algo amigo, recuerda que es una conversación sin contexto- a lo que solo me encogí de hombros.
HE VUEEEELTO!
diganme, que les parece el prologo y el primer cap? merece la pena seguirla?
Nos leemos, un abrazo Geova :D
