—Te reto a que beses a Tenten —dijo Kiba, que estaba demasiado extasiado por haber logrado besar a Karin, la chica más inalcanzable de todos los primeros años.
Neji no se negó. ¿Cómo lo iba a hacer si apenas hace treinta minutos había confesado que la linda castaña le gustaba? Tenten por su parte, le sonrió tímida y se acercó a él. Apenas un roce. Una pequeña presión de labios. Después él se separó, con una sonrisa de triunfo en el rostro.
No era la primera vez que se besaban. La primera vez había sido hacia poco más de un año atrás, en la fiesta de cumpleaños número 12 de ella. Neji le había regalado unos aretes y después de ponérselos él mismo, la besó. Después de eso, ninguno de los dos menciono nada.
Sin embargo esta vez era diferente. Él había confesado, ante todos sus amigos, que ella le gustaba. Tenten había tenido que peñizcarse varias veces para comprobar que no fuese un sueño. Y ahora, la había besado, ¡Enfrente de todos!
Ese era el mejor día de su corta vida. No recordaba mucho después de ese momento. Si alguien le hubiera dicho que flotó hasta su casa esa noche, ella le hubiera creído.
El lunes por la mañana, toda la escuela había asumido que ellos dos eran novios. Y aunque nunca hablaron, y la pregunta en sí, nunca fue formulada, ambos también empezaron a actuar como novios. Él la esperaba después de clases para acompañarla a casa. Se tomaban de la mano y al final de la calle donde la chica vivía, se daban un beso, a escondidas, para que la mamá de Tenten no los reprendiera.
Ese fue el principio de su primer amor.
Fueron novios un año entero. Hasta que a Tenten la cambiaron de colegio.
Habían acordado en un mutuo acuerdo terminar. Y aunque ella no lloró, no podía evitar extrañarlo. A veces se encontraba con Lee y con Hinata para salir de antro o ver películas. Pero en muy raras ocasiones Neji se les unía, y cuando lo hacía, casi no hablaba con ella.
La última vez que lo vio fue cuando ambos tenían 15 años. Ella había sido invitada por Lee y Hinata a su fiesta de graduación de secundaria.
Ese día bailaron, rieron y platicaron como si el tiempo no hubieran pasado. Pero aunque se la había pasado genial con él, ninguno de los dos había dado alguna esperanza para que su historia de amor continuara. Así que cuando Neji la acompaño a su casa, solo se despidieron con un beso en la mejilla, prometiendo estar en contacto.
Promesa que ninguno cumplió.
Fue por Hinata que Tenten se enteró que Kiba se había ido a estudiar al extranjero. Que Karin había salido embarazada antes de cumplir 16 y que Shikamaru había dejado la escuela, para retomarla años después. Sin embargo fue por Lee que ella sabía de Neji.
Supo de cada novia, de cada aventura y de cada chica que pasó por Neji, durante los siguientes tres años. Ella no podía actuar como mojigata. Ella también había salido con varios chicos. Pero nunca nada serio hasta que Sasuke llegó.
En ese momento, había perdido el contacto con Lee. Habían dejado de hablar, él ya no iba a su casa, y ella dejaba en visto sus mensajes. Sin embargo, lo último que Lee le había dicho de Neji, era que estaba saliendo con una chica muy agradable. Que era el tipo de chica que él quería para su mejor amigo. Y esperó que Sasuke fuera el tipo de chico que desearía para su mejor amiga.
Claro que no lo fue.
Sasuke y ella empezaron a salir en una nube color rosa. Se conocieron en la universidad. Él estudiaba ingeniería civil, y ella leyes. Todo era perfecto. Él era el tipo de chico que cuando pasaba levantaba miradas de mujeres deseándolo, y hombres envidiándolo. Nunca espero que él se fijara en ella. Pero lo hiso, y con él pasó los mejores cuatro meses de su vida. Después de ahí las cosas se pusieron tensas.
Sasuke parecía ser alguien seguro de sí mismo, pero la verdad era que vivía acomplejado de muchas cosas. Era celoso obsesivo, al grado de que cuando Tenten salía con él, tenía que cuidar de no ver a nadie ni de reojo, pues su novio se molestaba y hacia una escena de celos en plena calle.
La primera vez que él le rompió el corazón fue un día que habían intercambiado celulares, por mero pasatiempo. Ella, aburrida de jugar los mismos juegos empezó a buscar la conversación de ambos en whatsapp, y ahí encontró los mensajes que Sasuke mantenía con Sakura. A las pocas semanas de eso, terminaron por primera vez.
Cuando ocurrió la segunda vez, ellos se encontraban en su tercer intento de rescatar la relación. Sasuke ayudaba a Naruto a mudarse, y ella había ido a comer pizza con ellos. Sasuke, en un intento de que su novia no se aburriera en una casa que aún no tenía ni electricidad, le dio su celular para que escuchara música. Después de la cuarta pista ella se empezó a tomar fotografías con su celular y se las enviaba a Sasuke. Cuando abrió la carpeta para ver las fotos, se encontró con fotografías de Ino en ropa interior y poses provocativas. Él tenía más fotos de Ino que de ella.
Sasuke le juró que ella se las había mandado y que él ni siquiera las había abierto, que se descargaban solas al momento de que le llegaban. Pero ella no lo escuchó más. Era la segunda vez que la traicionaba con una de sus supuestas amigas. Terminaron ese mismo día.
Había un dicho muy curioso que su madre siempre le decía: "El que busca, encuentra". Tristemente, cada vez que ella le buscaba a Sasuke algo, le encontraba.
No le echaba toda la culpa a él. Ella también había puesto de su parte para que la relación fracasara. Había engañado a Sasuke en dos ocasiones, una de ellas con Gaara, uno de los mejores amigos del chico. Pero ella lo hacía por mero despecho. Sentía que Sasuke la había provocado, con sus celos, sus mentiras, su falta de confianza.
Le había dado una verdadera razón para que desconfiara.
Aun así, regresaron una última vez. Las cosas parecían haber cambiado. Ambos parecían haber madurado. Con planes de boda vivieron ocho felices e ininterrumpidos meses. Hasta que el fantasma del chico volvió, cargado de celos.
Así que si alguien le hubiera preguntado a Tenten porque terminaron esta vez ella y Sasuke, ella solo hubiera contestado: "Me cansé".
…
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Había dormido como si la hubieran drogado. Mientras apagaba la alarma del celular y se ponía de pie para apagar el despertador que se encontraba al otro extremo de la habitación. Hacia eso, porque de otra forma, no podia pararse de la cama cada mañana.
Recordó que hacía meses que no se sentía tan descansada, un viernes por la mañana. Tomó su toalla y salió dispuesta a darse un baño
En la pequeña cocina del departamento, se encontraba su compañera de piso, y mejor amiga Temari mesclando varias cosas en una fea sartén que Tenten había traído de su casa. La rubia maldijo en voz alta cuando una llamarada llenó el trasto. Pronto el olor de huevos quemados inundó la habitación.
Tenía poco mas de un año viviendo con ella, y nunca la había vistio preparar el desayuno.
—¿Se resisten a ser cocinados? —Preguntó con una sonrisa. Temari se giró a verla, sorprendida. Esperaba verla devastada, justo como estuvo la última vez que terminó con Sasuke, pero Tenten se veía radiante y hermosa.
A Temari siempre le había gustado como lucia su amiga cuando estaba recién levantada. Sus bellos ojos se ponían risueños y su lacio cabello se ondulaba. Se le hacía un angel.
—Quería prepararte el desayuno, pero creo que será mejor que salgamos a algún starbucks, los malditos huevos se volvieron a pegar a la sartén.
Tenten le sonrió con burla. Temari era por mucho, la chica más inteligente que conocía, pero simplemente no dominaba el arte culinario, al igual que ella. Por lo que la cocina era un mero abismo infernal para ambas, cuando estaban solas. Porque cuando la madre de Tenten iba a visitarlas, se convertía en todo un paraíso.
Tenten negó con la cabeza y se metió al baño. Cuando salió, el lugar ya no apestaba a huevo. Ahora apestaba a limpia pisos. Su amiga tampoco era buena con la limpieza, al grado de que para trapear solía regar el limpia pisos y luego pasar el trapeador, que nunca enjuagaba y que por lo general apestaba más que los baños de la escuela.
—Apresurate o no nos va a dar tiempo de desayunar —Le dijo la rubia desde la sala de estar, en donde la esperaba con su mochila lista.
Tenten corrió a cambiarse. Se puso una falda corta de mezclilla, una camiseta negra y sus converses. Mientras se secaba el cabello reviso su celular. 19 llamadas perdidas, 43 mensajes de whatsapp, 21 inbox, 13 mensajes de texto. Todos de Sasuke. Esa era una prueba de que anoche había caído en una especie de coma. Nunca escucho su celular. Aunque claro, aunque lo hubiera escuchado no hubiera contestado. Ya tenía suficiente de él.
Termino de arreglarse con peculiar interés. Ese era un nuevo día. Ya no volvería a mirar atrás. Y qué mejor que empezar el día viéndose y sintiéndose genial. Se maquilló, algo que no hacía muy seguido, y se peinó.
Cuando salió su amiga estaba viendo las noticias.
—Vámonos.
Gracias a YueDark, Karin P, Zumekqi, Leidy RC, Marche, Vistoria, NAT AND ASH, Valeryax, Sakura1402 y NephilimEstupido por los comentarios. Chicas, si su apoyo este segundo capítulo no existiría. Espero que les guste tanto como el anterior. Esto va dedicado a ustedes.
Perdón, pero a partir de aquí, voy a tardar un poco mas en actualizar mis historias. Procurare actualizarlas al menos una vez por mes, pero no puedo prometer nada. Acabo de entrar a trabajar, y entre el trabajo y la escuela, me estoy quedando sin vida.
