2. Confesiones

Takeru

-No es justo TK, ¡me lo prometiste!-una voz chillona levantó la voz

-No seas tan llorón Patamon-le respondió TK, que estaba sentado en el sofá viendo la televisión- hay cosas más importantes que simples caprichos, iremos a verla otro día

El pequeño Digimon volador tenía los ojos vidriosos y se fue volando hacia la habitación de su compañero, cerrando sorprendentemente fuerte su puerta. Últimamente el chico rubio no le prestaba la atención necesaria a su fiel amigo, había algo en él que lo incomodaba y sabía la razón pero no quería admitirlo. Fueron largos días de preocupación por alguien que ni siquiera puede decir donde vive, ya eran amigos y no habría porque ocultarse las cosas; Kirika le había llamado la atención, pero para nada por su belleza sino por el dolor que TK podía sentir de ella. Su hermano le dijo una vez que uno de sus deberes más importantes en su vida era mantener la esperanza de otras personas en pie, impedir que la pierdan era su deber como digielegido, pero ¿Quién había elaborado tal ley? Quizá fuese una cuestión de moralidad.

Takeru tenía su alarma a las 20:30 (8.30 pm), donde debía de ponerse una ropa más decente de la que llevaba e ir tranquilamente al sitio donde había quedado con Kirika. Tenía algo importante que decirle, para él ahora misma era la segunda chica en la que puede confiar, la primera es su buena amiga Kari. El muchacho hundió su cabeza, se acordó de aquel día donde su pequeña amiga vino a su casa y le chilló unas palabras muy fuertes… ¿Todo lo decía en serio? Nunca había visto a Kari celosa, pero más que celosa estaba decepcionada; TK admitió que la había abandonado, que la había apartado de su lado por un buen tiempo, que ya no quedaban para ir al restaurante del tío Ku todos los viernes después de la universidad. Esto no era lo que él pretendía, solo necesitaba un tiempo para dar el siguiente paso… En ese momento que apareció Kirika había pensado, aparte de tener su amistad, en poder entrar en lo más fondo de sus sentimientos y averiguar su dolor. Nadie entendería que trata de decir por eso decidió quedárselo para el mismo.

Algo empezó a golpear una de sus ventanas.

-¿Qué…?- Dio media vuelta y vio una silueta felina que lo miraba indescriptiblemente

TK se puso de pie y fue hacia donde se producían los golpecitos, deslizó la ventana. Era Gatomon, ahora que la veía mejor tenía una mirada muy triste y eso era muy raro; cada vez que venía a su casa estaba alegre de poder jugar con Patamon pero esta vez era diferente…

-¿Pasa algo? –preguntó el chico apoyando su mano en la pared

-Nada- saltó de la ventana hacia el interior de su piso, a cuatro patas andaba lentamente hacia la habitación del muchacho, pero se detuvo volviendo su cabeza para mirarlo- Eres tonto, tú e Hikari ¡sois muy tontos!

Aquello último lo gritó con bastante fuerza, la habitación se abrió y salió el pequeño Patamon volando y se posó en la mesita que estaba en el centro del salón.

-¿Qué pasa amiga?-El Digimon la miraba con empatía pero a su vez desvía una mirada de enfado hacia TK

-Escucha Patamon, pase lo que pase entre esos dos…-decía Gatomon mientras que con una garra señalaba al rubio-no nos dejaremos de ver ¿entendiste?

-Claro que sí-dijo el Digimon volador esbozando una pequeña sonrisa

Ambos Digimon se quedaron mirando el uno al otro unos largos segundos, pero de lejos se podía notar que estaban muy tristes y no se les podía culpar por aquello. A Patamon se le derramaba una lágrima, luego otra y otra hasta caer en una llanto gigante; a su vez Gatomon intentaba consolarlo pero esta cayó también en la tristeza… ambos estaban llorando, aquel llanto de ambos era como clavarle un puñal a una persona. TK se sentía un idiota, no solo había dejado de lado a Kari, sino a dos de sus buenos y fieles amigos. Estaban sufriendo por dentro, y si no mostraban lo que sentían era porque no quieren que nos preocupemos por ellos. También son seres vivos con mente racional, no deberían de quedarse callados. El chico se acercó a ellos y se arrodilló; cogió a Patamon con su brazo derecho y a Gatomon con el izquierdo, y los acercó a su pecho dándoles un fuerte abrazo.

-Lo siento chicos, soy una persona horrible por ignorarlos todo este tiempo-dijo Takeru mientras hundía su cara en la cabeza de ambos- Aun así nos distanciemos, no dependáis de nosotros, no somos nadie para evitar vuestra amistad.

Se separaron un poco, lo suficiente para ver a ambos Digimon mirándolo a la cara con una sonrisa, una sonrisa que brindó al muchacho una satisfacción increíble

-Id a la mesa, os prepararé algo de comer-dijo el chico animado

-¡SÍ!-gritaron de alegría los dos a la vez

-Quiero un sándwich de atún-dijo Gatomon

-Y yo uno de chocolate-dijo Patamon

-¿Sándwich de chocolate? Qué asco, nunca probaría algo así- comentó el Digimon felino en tono bromista

-De lo que te pierdes, es muy delicioso-respondió Patamon mientras iba volando hacia la mesa

TK se había puesto a preparar los aperitivos, sacó una botella de Coca-Cola y los llenó en dos vasos; fue a la mesa y se los dio a los dos Digimon, ambos agradecieron levantando los brazos. Desde la cocina, el chico los miraba a ambos charlando y bromeando como hacían siempre, como él siempre lo hacía con Kari. Le vino una imagen del futuro, ella y él en la cocina preparando una comida, en la encimera habían cuatro platos grandes y cuatro platos pequeños, podía ver a su mejor amiga algo mayor al igual que él; Takeru sale al salón y ve a Patamon y Gatomon sentados tranquilamente, sorprendentemente al costado del felino había un niño de pelo castaño sentado en su mesilla y alado de Patamon otro niño de pelo rubio, en una mesa aparte y mucho más pequeña, habían dos pequeños Digimon, era un Salamon y un Tokomon.

TK volvió la realidad, tenía una agradable sonrisa gracias a ese pensamiento. Podría decirse que ya lo tuvo otras veces pero en diferentes situaciones, Kari y él, Gatomon y Patamon, y por último dos niños pequeños con sus respectivos Digimon. ¿Podría ser una visión?, algo en su interior deseaba que así fuera.

La puerta empezó a sonar debido a fuertes golpes que se daban contra ella, todos se exaltaron y fueron hacia el pasillo que daba a la salida; esos golpes no eran normales para alguien que quiera hacer una visita. El chico con su dedo hizo el gesto de guardar silencio mientras se acercaba lentamente hacia la mirilla que daba visión al exterior. Se podía ver a un muchacho enfadado con su compañero digital detrás de él.

-¡Sé que estás ahí!-gritó el sujeto de afuera-¡No seas cobarde y da la cara!

-Es el idiota de Davis-dijo Gatomon-ábrele y le desinflo el culo con mis garras

-Yo le dejaré ciego con mis burbujas de aire-agregó el compañero de Takeru

-No, nada de eso ¿entendisteis?-dijo TK en voz baja- Patamon, sal fuera por la ventana y dirígete hasta donde esta Davis, necesito que lo vigiles por si intenta hacer algo indebido

El edificio donde vivía Takeru era de 9 pisos, pero lo hacía diferente por sus pasillos al aire libre, por lo que Patamon no tendría inconvenientes en vigilar al chico enfadado.

¿Y yo?-dijo la felina angustiada

-Quédate conmigo, te quiero a mi lado-dijo TK

-Lo siento TK pero no me interesas como pareja-respondió la gata soltando una risa rápida

-¿Qué? Ponte seria, quédate a mi lado por si ese loco tiene un arma o algo peligroso

-¿Crees que ese tendrá un arma?, sin contar a su juguetito azul de Veemon-Dijo dubitativa Gatomon- Bueno, si yo seré tu compañera de pelea que Patamon se encargue de avisar a alguien si hay problemas serios

-¿Por qué no puedo pelear yo?-dijo el pequeño Digimon volador algo frustrado

-Amigo tu puedes volar y llegar rápido hasta uno de nuestros conocidos-Dijo Takeru dándole unas palmaditas en su cabeza- anda ve

Patamon salió volando por la ventana todavía algo desmotivado; mientras que la gata se había puesto en posición de combate mostrando ferozmente sus enormes garras. El chico pensó en un mal entendido y que podrían hablarlo… pero la cosa no iba a ser así, era Davis y él rara vez capta las palabras. La puerta seguía siendo golpeada ¿No le importaba los vecinos? ¿Tampoco le importaba si había algún miembro de su familia o una visita?, por suerte estaba sola en ese momento. Esas pequeñas cuestiones que se preguntaba el rubio hacían que poco a poco se enfadara, aunque por su suerte, este tenía más control para el mismo.

Fue hasta el cerrojo, lo cogió y lo giró dejando abierta su puerta. Unas manos se abalanzaron sobre él y lo empujaron hasta una pared del pasillo, el impacto fue tan fuerte que un jarrón de flores cayó al suelo.

-Te lo diré por primera y última vez…-Davis estaba muy rojo, le estaba hablando muy cerca al rubio haciendo que este se sintiera más incómodo de lo que estaba-Aléjate de Kari, ella es mi chica

En ese momento TK apartó los brazos de Davis y lo empujó hacia el salón, donde el chico de cabello rojizo cayó al suelo ya que se tropezó con un cojín. Aquello hizo enfadarle más, se levantó rápidamente con el objetivo de golpearle en la cara a Takeru. Pero Gatomon se pone en medio de ellos dos.

-No te le acerque más Daisuke- Gatomon le amenazaba con una mirada matadora- Vas a probar un buen rasguño

En eso aparece Veemon y se pone delante de Davis, con sus puños preparados para pelear; el Digimon azul rugía muy desafiante, después de todo, la felina quería hacer daño a su compañero. Los Digimon son muy leales.

-Yo te protejo Davis

-¿Gatomon he?, ¿Es que tu Patamon no es lo suficientemente fuerte?- El chico se estaba burlando detestablemente, dirigió otra mirada a la felina-No eres digna de ser compañera de Kari, mírate, ya tienes uno nuevo

La gata no aguantó aquel comentario, dio un gran salto hacia Davis con sus garras directas a su cara para clavarle, TK intentó detenerla pero era inútil. Pero Veemon logró actuar rápidamente, dio un salto mientras decía "Golpe de Veemon", estampándole su puño contra la cara de Gatomon y mandándola directamente al suelo muy dolorida. Takeru se agachó para verificar como estaba; todavía se encontraba consciente, tenía un pequeño moretón en la frente y gemía un incesante dolor.

-Veemon que está en su etapa infantil, logró derribar a tu inútil gata de etapa adulta, que vergüenza-comentó Davis

Su amiga Digimon estaba muy dolida, susurraba repetidamente "Lo siento Kari…". La cargó y la dejó reposando en uno de sus sillones, le acomodó un cojín para que apoyara su cabeza. De repente sintió una mano que le apretaba muy fuerte su hombro, acompañado de unas palabras… "No hemos termi…", Davis no pudo terminar su frase ya que en ese momento, el rubio dio la vuelta con un puño preparado dirigiéndolo a la cara de Davis… y lo consiguió. El chico de pelo rojizo se arrodilló de dolor mientras soltaba muchas maldiciones.

-¡Lárgate de mi casa!-Levantó a Davis del suelo con sus dos manos y lo llevó arrastrándolo hasta la salida de su casa, cuando llegaron a la puerta, el rubio lo empujó contra una barandilla, Veemon fue con él para ayudarle- Escúchame Motomiya, crees que por tu celos tienes derecho a armar todo un alboroto ocasionado daños.

-Estúpido… Esto no quedará así, si me enteró que vuelves a tener contacto con Kari; lo lamentarás muy caro, ¡Tú y tus malditos seres queridos!- se había levantado y caminaba con ayuda de Veemon hacia el ascensor

Aquello último no le gustó para nada a TK, por lo que lanzó su último golpe, un golpe más doloroso…

-Pues te tengo que decir una cosa Davis…-Takeru estaba un poco nervioso, Davis había volteado su cabeza lentamente a causa de su dolor- Yo, Takeru Takaishi, amo con toda mi alma a Hikari Yagami; la amó y la seguiré amando por el resto de mi vida

TK no sabía si lo que salía de su boca iba enserio, aunque por cada "amo" que soltaba sentía mariposas en su estómago, algo muy placentero que había olvidado por unos segundos el problema de hace unos instantes. Davis soltó un gruñido y se metió en ascensor.

El chico entró de nuevo a su casa, cerrando su puerta. Se deslizó por una de sus paredes liberando poco a poco las tensiones que rondaban por su cuerpo; debía de tener un poco más de cuidado con Motomiya, lo había amenazado no sólo a él, sino a sus seres más queridos… sus padres, Matt, Patamon, Gatomon… ¿Kari?, no creyó que a ella le fuera a hacer daño por él ya que ella el principal motivo de toda la discusión. Se levantó y fue hacia el sillón donde se encontraba la felina descansando; quitó el cojín donde estaba apoyada su cabeza y se sentó ahí, con Gatomon acomodada entre sus piernas. Takeru la acariciaba suavemente la cabeza, "Gracias" fue lo que dijo el rubio, la veía y pensaba en lo que estaría sufriendo ahora mismo. ¿Debería de estar enfadado con Hikari? No, ella no tenía la culpa de nada, más bien ella era otra víctima del mismo rubio, nada de esto hubiera pasado si él no la hubiera abandonado durante un buen tiempo… se sentía asqueroso.

-TK…-Gatomon abría sus ojos muy pesadamente, necesitaba esforzarse para hablar

-Silencio no hables, solo descansa-dijo el rubio mientras le seguía acariciando

-Pero… ¿Es cierto lo que has dicho de Kari?-Gatomon estaba dudosa, lanzaba una débil mirada al chico

El muchacho no respondió, solo se limitó a observar a la nada…Todo era muy confuso ¿Por qué tienen que existir siempre estos problemas? Era un muchacho tranquilo que no le gustaba propiciar la violencia… y tenía la constante ayuda moral de su buena amiga Yagami. En sí no quería responder a la gata, ya que quería ser sincero con ella y a la vez con el mismo… En sus recuerdos llegó aquella vez que en el Digimundo, Kari había caído enferma gravemente, el chico se sentía impotente de no poder hacer nada salvo esperar por un milagro que al final ocurrió, también aquella vez que prefirió sacrificar su vida por ella para evitar que Piedmon la atrapara; después de aquello solo se veían en vacaciones ya que vivían muy separados, situaciones como Navidad o celebraciones esporádicas, pero cada momento que pasaba con ella aunque sea poco era suficiente para encontrar otro pedacito de felicidad que tanto le hacía falta… Pasaron los años y TK se mudó a la misma ciudad que ella, nueva vida y nuevos amigos; al primer momento que la vio en su clase con una tierna sonrisa hacia él pensó en lo inseparables que se volverían; desde aquel momento estuvieron siempre juntos, dependiendo cada uno del otro, se sentía un calor entre ambos, un calor placentero que no dejarían escapar. Los dos sabían que desde el momento donde Kari fue llevada al mar negro y Takeru fue tras su rescate, y sobre la explicación de Gatomon "El amor conecta dos mundos", que llamar su relación amistad era muy poco… no se sabría definir con simples palabras sino con fuertes actos que se demostraban día a día. Pasaron más años y seguían sin separarse hasta que conoció a esa chica tan extraña donde decidió inconscientemente pasar mayor tiempo con ella… Y había sido un gravísimo error por parte de él. Las lágrimas se le derramaban al rubio… No dejaba de pensar en su pequeña mejor amiga, la necesitaba ahora, mañana y por un largo tiempo ¿Se podría necesitar tanto a una persona? Cualquiera diría que no, que él era un enfermo por depender de alguien más, pero aquellos comentarios imaginarios fueron borrados de su cabeza; su conclusión era que cada pedacito de felicidad que ella le brindaba en cada momento que pasaban juntos se habían convertido en una bola gigantesca, y necesita todos esos pedacitos para poder sobrevivir en este mundo, necesitaba cada gota de aquella felicidad en su cuerpo…Prácticamente la necesitaba a ella, porque aquella chica era una importante parte de él. Gatomon ya se había quedado dormida esperando una respuesta… que al final llegó.

-Si Gatomon, yo amo a Hikari Yagami

Hikari

Una deslumbrante tarde de otoño, las hojas de los árboles caían a su alrededor emitiendo un paisaje que se podría definir como hermoso. La brisa era chocante, hacía que parte de su pelo tapara su visión… El banco donde estaba sentada estaba muy frío, lo sentía en sus piernas descubiertas ¿Por qué decidió ponerse una falda?, puede que sea por el hecho de querer estar bien con ella misma, lucir bien era símbolo de su impecable imagen que ella poseía… "Señorita Yagami, ganadora del certamen de deletreo…Señorita Yagami, puesto número uno natación sincronizada…" aquellos recuerdos le hacían sonreír, esos momentos de gloria que comenzaron a sus 12 años de edad, era importantes para ella; aunque para ese entonces tenía el total apoyo de su familia y amigos, por cada concurso que ella participaba…todos estaban ahí dándoles ánimos. Aquella niña enfermiza que era excluida por depender siempre de un adulto debido a sus problemas de salud, se había recuperado totalmente después de aquel misterioso y maravilloso viaje que hizo a sus ocho años, "El Digimundo".

-¿Por qué nadie quería ser mi amigo o amiga?- se preguntó ella misma

Para una niña fue muy duro ser la marginada de su colegio, siempre andaba sola por los recreos comiendo su típico pan con mermelada y un zumo de naranja, se sentaba en una esquina cerca de la puerta principal del centro de estudios algo escondida para que no la vieran y se metieran con ella… o le hacían la pregunta que más odiaba "¿Por qué estás ahí sola?"

-Era por vuestra crueldad…-se respondió a su propio pensamiento

Recordaba a su hermano, en los problemas que se metía por culpa de ella (peleas, regaños, castigos…) "¿Por qué me ayudas tanto hermano?" le preguntó una vez a Taichi, que a su vez este les respondió: "Por el simple hecho que eres mi hermana pequeña…" sabía que respondería aquello, pero continuó "…. Además Kari, ¿Se necesita alguna razón para ayudar a alguien?" Aquella pregunta le pareció tonta en su momento, no le encontraba sentido ayudar a alguien que fuera un cabrón con ella; pero el tiempo pasaba y se daba cuenta de muchas cosas.

-Eres muy sabio hermano…-Kari se tapaba los ojos con las manos-te extraño mucho

Esos días de Agosto, cuando su pie hizo contacto en una tierra desconocida llena de seres monstruosos y no tan monstruosos. Cualquier niño entraría en pánico por el peligro, pero ella no, cuándo miraba abajo siempre tenía en frente esa mirada profunda llena de alivio y de protección, la mirada de su ángel guardián que la acompañaba a todos lados. Gatomon fue su primera amiga, no era humana pero eso era algo superficial; ambas se habían prometido protegerse mutuamente… pero en realidad era la felina la que la protegía siempre. Quería decirle que se sentía inútil pero solo complicaría las cosas ¿Hikari podría derrotar a un enemigo del tamaño de un edificio por sí sola? Reflexionó unos instantes para determinar una posible respuesta, pero su compañera leyó sus pensamientos y le dijo: "Aunque no lo creas, tu salud es lo que me da fuerzas para luchar…pero me refiero a la salud de tus sentimientos Hikari, tú haces más que yo en esta batalla" Lo entendió al instante, su compañera también necesita de ella, una necesidad importante.

-Discúlpame Gatomon-Comentó Kari en un susurro

Aunque las palabras de su Digimon eran ciertas y honestas a la vez, aún podía sentir un miedo que se apoderaba de ella. Veía a su alrededor a sus compañeros que andaban delante de ella trabajando como una barrera protectora; era una de la más pequeñas de los niños elegidos y por ende debía de ser la más cuidada. Pero aquellos chicos no podían protegerla de aquello, aquello que estaba creciendo dentro de su corazón; recordaba que cada momento que pasaba, sentía más nublada su vista…que se iba opacando poco a poco. Llegó un momento que no podía ver nada, pero el susto la hizo reaccionar y volver a visualizar su entorno; "Cuanto más grande sea la Luz, más grande será la oscuridad" Era la Digielegida de la Luz, aquella frase que recordó le metió presión en su interior ¿Significaba que estaría en constante lucha con seres oscuros? Aquella idea la hacía temblar y hasta derramar algunas lágrimas… era todavía una niña, aunque sea muy valiente, no puede dejar de tener miedo. Pero en esas partes de temor y pesadillas, había alguien que la cogía del hombro, la hacía girar para ver sus ojos y decirle suavemente "Nunca pierdas la Esperanza" El calor que desprendía aquel chico era suficiente para que la muchacha levantara sus ánimos y siguiera con su camino. Takeru Takaishi caminaba siempre con ella, era uno de los menores del clan por lo que también estaba protegido por los demás; aquel muchacho se le veía muy sereno pero a través de sus ojos azules se notaba un aire de frio. Hikari se perdía en su mirada tan firme que tenía, pero este se daba cuenta y le devolvía la mirada, ocasionando que la chica se sonroje y desvíe sus ojos para otra parte. Takeru o TK la ha protegido desde entonces, no recordó mucho de aquella vez que se enfermó y permaneció inconsciente pero en lo más hondo de su alma sentía aquel tacto de Esperanza que la hacía luchar y al final salir de su estado de coma.

Hikari recordó el final, derrotaron a Apocalypmon gracias al poder de los 8 niños elegidos; salvaron tanto el mundo humano como el mundo digital, eran todos unos héroes. Volvieron a su mundo tras una conmovedora despedida de sus compañeros Digimon… Aparecieron en una estación abandona de trenes, los chicos salieron deprisa para llegar a la civilización que se podía ver a lo lejos. Pasaron unas horas y llegaron a la casa de Taichi para reflexionar un poco y recuperar energías. Hikari estaba sentada en un sofá pequeño mirando a la calle, en eso apareció TK con un par de vasos llenos de zumo de naranja, la chica aceptó y con la mano hizo un ademán para que sentara a su lado, ambos disfrutaban de su refrescante bebida… la muchacha dejó el vaso, miró fijamente a Takeru y le dijo: "Gracias por todo", el chico se limitó a sonreírle y contestarle que la Esperanza no se debe perder: "Sabes Hikari… La luz no puede estar sin Esperanza" Eso lo dijo muy tímidamente el pequeño rubio, a lo que ella se ruborizó; pero no le dijo nada más, solo le levantó la barbilla del chico y le brindó un dulce y corto beso en los labios. Todos los presentes en el salón de Taichi quedaron sorprendidos, la cara de Tai era de medio enfadado y la de Matt avergonzado pero a su vez orgulloso.

-Qué tiempos aquellos…-Hikari soltó una ligera risa-… Y la Esperanza también necesita su Luz, Takeru…

Ya estaba oscureciendo, la muchacha se puso en pie yendo a por su bicicleta que la había dejado sostenida en un árbol. Recordó la discusión que tuvo con Gatomon hace un rato y pensó que no la encontraría en su casa, que iría ver a Patamon. En su mente pensó que era ideal ir a la casa de su amigo a por su compañera para pedirle perdón y de paso… aclarar las cosas con TK, que no podía estar más tiempo enfadado con él; aquellos recuerdos la hicieron abrir los ojos… una buena amistad es para siempre.

Estaba pedaleando tranquilamente por las calles iluminadas en dirección al edificio de Takeru, ya se encontraba cerca. De repente una pequeña criatura con alas de murciélago se puso delante de ella, paró la bicicleta bruscamente pero no a tiempo, ambas cabezas había chocado, mandando a la criaturita al suelo con un dolor craneal, igual Hikari se estaba frotando su frente, cuándo abrió sus ojos se percató que era Patamon.

-¡Oh no! ¡¿Patamon, estás bien?!- Hikari se bajó de su bicicleta preocupada y fue tras el él para recogerlo-Discúlpame, no te he visto

-¡Ay! No… no importa…-El pequeño Digimon estaba adolorido-pero hay algo… más… necesario, ven con…migo al piso de T…K

-¿Por qué? ¿Qué pasa? Relájate un poco-La chica estaba preocupada por el tono de voz que empelaba el compañero de Takeru, tenía una cara de ansiedad- Bueno vamos, súbete a la canastilla de la bici, iremos más rápido

Se acomodaron y la muchacha empezó a pedalear nuevamente pero a una velocidad aumentada, la vivienda de Takeru quedaba a tres calles pero por la presión que la invadía, el tiempo se le pasaba eterno ¿Algo malo le habrá pasado a su mejor amigo? ¿Un accidente grave…? No, aquellas ideas las desechaba de su mente, aquel chico era la Esperanza viviente y por cualquier motivo no se dejaría vencer fácilmente, aunque sea un accidente.

Llegaron al portón que daba entrada a muchas puertas, cada una con sus respectivos dueños. Estaba cerrada, por lo que Kari se subió por las rejas con cierta dificultad; ya había logrado llegar a la cima pero su falda se había quedado enganchada por culpa de un fierro que se sobresalía. La muchacha maldecía que no le dejara avanzar, tenía que ir rápidamente a verificar como estaba Takeru… de repente oyó detrás de ella "Burbuja de aire", haciendo que una gran condensación de aire impactara contra su culo haciéndola caer al otro lado de la reja… ya estaba dentro.

-¡Patamon eres tonto!-exclamó Hikari enfada

-Lo lamento pero no podemos perder más tiempo

Su falda nueva había sufrido un notorio corto; no le dio importancia y fue hacia el ascensor. Apretó el botón para que bajara pero no hacía caso, en el panel donde debían de estar los números que mostraba los pisos había un símbolo que indicaba que el ascensor estaba ocupado en esos momentos… "Alguien estará bajando algo grande y le costará meterlo dentro" pensó enseguida la chica. Pero no se dio por vencida, saltó y cogió a Patamon en el aire.

-Subiremos por las escaleras-comentó Yagami

Y fueron hasta el piso número 3, la chica iba a girar el cerrojo que daba paso al pasillo del piso pero paró al escuchar unos gritos que se escuchaban algo mal, la puerta parecía distorsionar sus voces, por lo que la muchacha abrió poco a poco la puerta para oír mejor y de paso ver lo que pasaba. Patamon se posó encima de su cabeza. Lograron ver a Davis algo frustrado que iba hacia el ascensor, tenía su dedo ocupado en botón para que no cerrara "Por tu culpa no bajaba ese aparato" pensó de nuevo Hikari; Veemon iba su lado sosteniéndole por alguna razón. De un momento a otro, sacaron más la cabeza de la puerta y visualizaron a TK, con sus puños cerrados y un poco rojo.

-¡Es TK!-chilló Patamon

-Shh, guarda silencio

El rubio llamo a Davis y le dijo algo que hizo que Kari se quedara sin aire y se sentara por lo aturdida que estaba…"Yo, Takeru Takaishi, amo con toda mi alma a Hikari Yagami; la amó y la seguiré amando por el resto de mi vida" ¿Qué la amaba? ¿Cuándo se habían dicho que se amaban? Era una persona importante para ella, lo consideraba uno más de su familia. No, no deseaba tener una relación amorosa con él; todos sus planes se irían al garete además de no estar preparada para tener un novio… nunca tuvo uno y ya tiene 19 años, era algo vergonzoso. Aunque la gente ya los tomaba como pareja aunque no les dijera nada, hay cosas que se ven a simple vista y no se necesita explicación. Aunque por otra parte, tenía cierta alegría por aquellas palabras que le brindó, Kari en ese momento empezaba a valorar una pregunta… "¿Por qué todo lo que he pensado hace un momento lo siento como una mentira?" pensó en sí misma

-Yo…

-Yo no estoy tan sorprendido Kari

-Pero…

-No hace falta que digas más, tú también sientes lo mismo

Quería negar a Patamon, pero no pudo. Era cierto lo que había dicho, desde hace mucho había sentido una gran conexión con el rubio; cada vez que rozaban sus manos ella se sonrojaba tímidamente intentando que nadie se dé cuenta ¿Desde cuándo empezó a tener aquellos sentimientos? Se podría decir desde esa vez que lo vio de nuevo en su colegio presentándose como un chico nuevo. Su hermano siempre le insistía que no separara de TK, Tai deseaba tener a su amigo Matt como un integrante de su familia. El caso era de qué no debía de desperdiciar aquella oportunidad de tener a una persona especial por el resto de su vida, ¿Podría ser esa persona especial Takeru?, pues ella creía firmemente que sí.

-Creo que deberíamos ir a verificar como está-dijo Patamon-Gatomon se encuentra dentro

-Ya lo has visto, él está bien… y si él está bien, también lo estará Gatomon-Kari seguía sentada, levantó su vista para ver los ojos grandes del pequeño Digimon volador-ven aquí

Patamon se acercó hacia ella, lo cogió y lo llevó a su pecho abrazándolo como una almohada. A la criatura no parecía incomodarle por lo que le devolvió el gesto rodeándola con sus largas alas de murciélago.

-¿Estas bien Kari?-preguntó Patamon

-Nunca he estado mejor

Y ambos se quedaron abrazados por unos largos minutos, unos suaves y cómodos minutos.