Capítulo II

Cuando se levantó en la mañana pensó en todas las posibilidades de lo que podría ocurrir en su nuevo trabajo, pero jamás se imagino que se encontraría a Aaron Hotchner, el hombre del que se había enamorado hace más de 15 años, y mucho menos que sería su jefe, siempre quiso reencontrarse con él, saber que había sido de su vida, pero por cosas del destino eso no había ocurrido, hasta el día de hoy.

Había estado nerviosa por su nuevo trabajo y su equipo, la Jefa Strauss le había comentado que eran un grupo bastante cerrado, que no confiaban en nadie mas que ellos mismos, pero ella no tomo en cuenta su comentario, prefería vivir su propia experiencia con sus nuevos compañeros de trabajo. Por su calurosa bienvenida en la sala de conferencias antes de presentar el caso, pudo decir que era un grupo bastante agradable, nada parecido a lo que había dicho Strauss, era un grupo bastante unido, JJ era una chica muy dulce y bastante amigable, al igual que Penelope pero ella tenia un toque colorido y era extrovertida, el Doctor Reíd le pareció un chico amable e inteligente y sabía que aprendería muchas cosas de él, él agente mayor Rossi le pareció bastante sabio le recordaba mucho a su padre y eso le agradó, luego estaba Derek un moreno bastante atractivo pensó ella en cuanto lo vio, y por ultimo estaba su jefe, a él podría describirlo de mil maneras, pero ninguna de ellas era en un nivel profesional y todas se basaban en su pequeño romance de hace 15 años.

Ella estaba sentada en el avión mientras volaban a Florida para atender el caso de un caníbal que había estado secuestrando y matando mujeres, ya habían discutido sobre el caso y ahora cada uno tomaba un pequeño descanso antes de llegar. Mientras descansaba observaba a su jefe conversar con Rossi, lo había extrañado tanto, no podía creer que esto estuviera pasando, aunque ahora todo era totalmente diferente, él tenía una familia, estaba casado y con un hijo, estaba muy feliz por eso, el era un gran hombre y se merecía todo lo bueno del mundo, ahora que sabia eso de su vida, solo le quedaba aferrarse a sus recuerdos con el hombre que amaba.

Dirigió su mirada a la ventana del avión, y recordó como se habían conocido.

Hace 15 años atrás...

Emily había estado ocupada toda su mañana recogiendo las cosas que ya no usaba de su habitación, por primera vez, su familia se había quedado por mas de un año en una misma ciudad, estaba feliz por eso, aunque ya ella no vivía con su familia porque estaba en la Universidad, pero aun así pasaba sus vacaciones con ellos. Su habitación estaba repleta de libros, regalos, ropa, y otras cosas que ya no usaba, como iba a quedarse allí por alrededor de un mes, quería mantenerla limpia y ocuparla con sus cosas nuevas, los numerosos regalos que le daban sus padres para compensar el tiempo que no pasaban con ella.

Lleno una gran caja con todo lo que no utilizaba e iba a donar, le había tomado toda la mañana y estaba exhausta, no creía que tenia tantas cosas. Cuando terminó decidió bajar la gran caja al sótano para que las empleadas de su madre la llevaran a donación, ella intento cargar la caja pero simplemente no pudo, así que de espaldas a la puerta salió arrastrando la caja. Cuando cruzó la puerta siguió de espalda camino a la escalera sin notar que alguien desconocido venia caminando desde esa dirección, y que obviamente tampoco se había fijado que ella venia arrastrando la caja. Siguieron caminando sin notar que el otro venia en su dirección, por lo que chocaron, ella casi cae dentro de la gran caja que traía cuando su culo se impacto contra las piernas del hombre, pero el rápidamente la atrapó en el aire evitando que cayera, con una mano rodeo su cintura y la sostuvo por unos segundos, aunque no sabia quien era el que sostenía su cuerpo no pudo evitar disfrutar la deliciosa fricción que se dio al rozar su trasero de su virilidad. Recobró la compostura y se levantó, pero su cuerpo seguía pegado al del misterioso hombre ya que el no había soltado su agarre en su cintura, lentamente ella se volteo para mirar a la cara al caballero misterioso que la había salvado de una penosa caída.

Al mirarlo vio la linda sonrisa que tenia el hombre misterioso en su cara, eso le provocó un revoloteo en el estomago, sin saber porqué le coloco las manos en sus hombros y le dijo. -Ehh hola, lo siento no te vi venir. Ella se sonrojo y sonrió, no sabia que decir, las dichosas mariposas en su estomago la estaban matando.

- No te preocupes, supongo que tu eres la señorita Emily Prentiss ¿no?

-Si, esa soy yo, pero no se quien eres tu. Dijo un tanto confundida, no sabia porque lo sostenía por los hombros y mucho menos porque el no soltaba su agarre en su cadera, le encantaba la situación, si por supuesto, pero no dejaba de ser confusa.

El soltó su agarre de su cadera y le tendió la mano. -Soy el Agente Aaron Hotchner, trabajo para la seguridad de tu madre.

-Ahhh eso es maravilloso Aaron. Le dijo con confianza, tomando su mano para saludar -Te dejo seguir trabajando, tengo que bajar esta caja al sótano. Dijo y sonrió.

-Bueno señorita Prentiss déjeme ayudarla. Le soltó la mano y señalo la caja.

-Dime Emily Aaron, o si no te diré agente Hotchner y no creo que quieras. ¿Qué te pasa Emily? ¿Por qué actúas así? Pensó para si misma, tu no eres así, este hombre te esta descolocando y esto no puede pasar, no lo permitas.

-Tienes razón Emily, no quiero. Dijo, sonrió y ella le devolvió la sonrisa.

Emily vio con Aaron tomo la caja en sus manos, cuando se agacho miro su culo, se veía duro, le provoco clavarle las uñas en un fuerte apretón, río para sus adentros. Mientras bajaban las escaleras miro su espalda, su brazos y ohhh le encantaba lo que había visto, no pudo evitar pensar en como se vería el hombre misterioso sin ninguna pieza de ese traje, seguramente seria malditamente fabuloso, se atragantó con ese pensamiento.

Aaron la miro y le dijo. -Emily, ¿estas bien?

-Oh claro que si Aaron. Dijo, el asintió y ambos siguieron su camino hacia el sótano. Cuando llegaron al sitio Aaron colocó la caja junto con otras que estaban reunidas ahí, se volvió para mirarla.

-Listo Emily, ¿alguna otra cosa que quieras bajar?

-No Aaron. Dijo y se acerco a él. -Gracias. Lo beso en la mejilla y salio corriendo en el sótano, dejando a Aaron sólo con una sonrisa en los labios.

Emily salio de su ensimismamiento cuando sintió una mano apretar levemente su rodilla. -Emily ya estamos próximos a aterrizar. Dijo Aaron y ella asintió. -¿Qué ronda por esa cabeza tuya eh?

-Recordando como nos conocimos Aaron. Dijo y lo miro, él noto el brillo en su mirada.

Él sacudió su cabeza juguetonamente mientras sonreía. -Es un bonito recuerdo Em.

-Lo es. Dijo y suspiró, lo amaba con cada partícula de su cuerpo, eso no había cambiado en 15 años y no cambiaría por el resto de su vida, miro como el se levanto de su lado y se fue a su asiento.

Seria complicado estar muchas horas al dia con el hombre que amaba sin poder tocarlo, besarlo y demostrarle todo lo que tenia para él, pero sorprendentemente eso no le importo, pues el ya era feliz con su esposa y su hijo y eso era mas que suficiente para ella, comprobó en ese momento que es muy cierto el dicho de que el amor es para amar y no para ser amado, pues no hay mejor placer que ver feliz a tu amado, era cierto, lo único que le importaba era que Aaron fuera muy feliz, aunque no fuera con ella.


Llevaban dos días en el caso y simplemente se volvía cada vez mas estresante, habían secuestrado a una mujer en su propia cara y simplemente no se dieron cuenta, se sentía estúpido, no podía creer que esto le había pasado, se sentía culpable y para colmo su esposa lo había llamado muy temprano ese día para reclamarle su falta en casa y que su hijo estaba un poco enfermo. Se sentía frustrado y agotado, simplemente quería cerrar el caso e irse a su casa y poder descansar, aunque con su esposa furiosa, lo ponía en dudas. Se estaba masajeando la frente como signo de frustración y ella lo vio.

Le puso una mano en su hombro y le dijo. -¿Estas bien Aaron?

La miro y vio su preocupación grabada en su rostro -Si Emily, sólo un poco cansado, ¿tu como estas? ¿como llevas tu primer caso?

-Sin duda he estado mejor, esto es simplemente impresionante. Pero estaré bien Aaron, aun conservo mi habilidad Prentiss de mantenerme objetiva y con la frente en alto ante cualquier situación. Dijo y sonrió.

-Lo se, lo veo y lo estas haciendo muy bien Emily, te has integrado perfectamente al equipo, no parece ser tu primer caso con nosotros, eso es bastante bueno.

Emily notó que decía la verdad, veía un brillo en sus ojos que solo hablaba de sinceridad, pero también podía ver que algo le molestaba, lo conocía perfectamente, podía leer hasta su alma y sabia que algo no estaba bien. Sonrió y asintió. -Gracias Aaron, y sabes. Aclaró su garganta, había visto como no le gustaba que su equipo se metiera en su vida, y ahora ella era parte de su equipo, y no con la que mantenía una relación romántica como hace 15 años, pero se preocupaba por él, así que no importaba. -Habrán pasado 15 años Aaron, pero te conozco y misteriosamente sigo sintiendo tu preocupación vibrar en mi cuerpo, como te dije hace tiempo, siento lo que sientes porque soy tu alma gemela. Le dio una sonrisa, le dio leve apretón en su hombro y se marchó.

Aaron sonrió al comentario de Emily, jamas olvidaría cuando ella le dijo eso, como olvidarlo si ese mismo día probó sus suaves labios por primera vez.

Hace 15 años atrás...

Aaron ya tenía una semana y media trabajando para la embajadora, en ese pequeño lapso de tiempo su vida había cambiado drásticamente, de lunes a viernes vivía en una casa extraña y ya no tenia novia. Su relación con Haley estaba mal, ella le había pedido un tiempo para pensar las cosas, no sabia el porqué, tal vez fue el hecho de que no se verían tan seguido como siempre y ella no confiaba en lo que podía pasar, aunque realmente estaba agradecido por eso, desde su primer día en la casa se sintió fuertemente atraído por la hija de la embajadora, Emily, como ella misma le había pedido que la llamara, su primer encuentro fue bastante alocado, pero lo disfruto, aunque al recordarlo se sentía como un pervertido, ya que solo recordaba lo esquisto que se sentía su trasero pegado a su miembro. Se golpeo la frente para alejar ese pensamiento. Todas las noches se sentaba con ella en el jardín, donde se encontraba justamente él en este momento, charlaban por unas horas sobre sus vidas y para él eran las mejores horas de su día, aveces cuando despertaba deseaba que cayera la noche solo para ir al jardín y encontrase con ella para hablar de cualquier cosa. Casi siempre era ella la que hablaba y él solo se quedaba callado admirándola, su cabello negro como un cuervo, lacio y hermoso, sus pestañas eran largas como la noche y eso le encantaba, sus ojos eran grandes y color chocolate, para él eran los ojos mas bellos que los suyos habían visto alguna vez, su nariz era pequeña y perfilada simplemente perfecta, sus labios, sus hermosos labios, eran rosados y carnosos, cada vez que los veía, le provoca besarlos y morderlos, solo para verlos mas rosados e hinchados, su piel era blanca, se veía tan suave, quería acariciarla y besar todo su cuerpo se veía tan hermosa, seria un hombre ciego y realmente estúpido si no se sintiera atraído por ella.

Una hermosa voz lo saco de sus pensamientos. -Aaron, deja de preocuparte tanto, no me dejas dormir.

Cuando la miro estaba parada con los brazos cruzados debajo de su pecho, tenia una pijama rosa bebé, que se le pegaba a su cuerpo, se veía tan sexy que quiso tomarla allí mismo en el jardín y hacerla suya. Sacudió su cabeza ante ese pensamiento, no sabia porque se ponía tan lujurioso cuando se trataba de Emily, ni con su novia Haley pensaba de esa manera. -¿Qué quieres decir Emily? No entendí. Dijo con la ceja levantada.

-Se que algo te preocupa Aaron, puedo sentirlo, esa sensación de que algo no esta bien contigo me tiene despierta. He dado mil vueltas en la cama buscando una posición cómoda, he golpeado la almohada para hacerla mas cómoda y aun no consigo dormir , pero es porque mi mente esta ocupada contigo y aquello que te preocupa. ¿Quieres hablar de ello?

Aaron sonrió, pensó que Emily estaba un poco loca, era imposible que ella sintiera que el estaba preocupado, había escuchado eso alguna vez, pero solo de parejas que llevaban años juntos y se conocían tanto que podían sentir ese tipo de cosas, o una relación madre e hijo, que se crean ese tipo de sensaciones por el tiempo que la madre lleva a su hijo en el vientre, obviamente el no tenia ese tipo de relación con ella, solo la conocía de hace una semana y media y gracias al cielo ella no era su madre. -Sólo pienso en como ha cambiado mi vida, hace una semana y media, tenia novia. Dijo y sacudió la cabeza. -Dormía en mi cama todas las noches, mi trabajo era un poco menos estresante y por así decir, pienso en eso.

Emily se sentó a su lado y le contestó. -Por lo del trabajo puedo hablar con mi madre para que sea menos quisquillosa Aaron, se que ella es estresante, por lo de tu novia bueno, si realmente se aman y están hechos el uno para el otro volverán a estar juntos, y lo de tu casa bueno puedes volver allí cada fin de semana, no creo que sea tan malo vivir aquí.

-No es necesario que hables con tu madre Emily, soy muy capaz de hacer mi trabajo. Dijo y le tomo la mano, lo que hacia difícil su trabajo era que estaba desarrollando sentimientos por la hija de la embajadora y eso simplemente no podía suceder, no era profesional. -Y por lo demás creo que tienes razón.

Ella sonrió y asintió. - Entonces ya no tienes nada de que preocuparte Aaron.

-No, tienes razón nuevamente. Oye Emily, ¿podrías explicarme como es eso de que sentías que yo no estaba bien?. Vio como ella se sonrojaba rápidamente cuando le hacia la pregunta, tal vez no debería haberlo hecho, pero sentía mucha curiosidad.

-Bueno Aaron, no lo se, la verdad es que no podía dormir, como ya te dije, daba vueltas en la cama buscando el sueño y tratando de mantener mi mente en blanco, pero una y otra vez venías tu a mis pensamientos, y era raro pero podía sentir que no estabas bien, que necesitabas algo, me levante a tomar algo de agua y vi la puerta trasera abierta, supe inmediatamente que eras tu, y que estabas sentado en nuestro lugar favorito.

Aaron se quedo extrañado con lo que había sentido mientras Emily hablaba, su pecho se hinchó de emoción al saber que ella pensaba él antes de quedarse dormida, quería sentarla en su regazo y besarla, hacerlo lentamente y saborearla, tenia muchas ganas de hacer eso. Se sintió un poco mal por no dejarla dormir, por andar pensando cosas tontas, eso no era propio de él. -Lo siento Em, no quería preocuparte ni molestarte...

-Callate Aaron, no tienes nada de que disculparte ¿ok?, esto es algo que no podemos controlar y tampoco entender, solo sucedió y estoy bien con eso. Dijo y sonrió.

El asintió, si ella estaba bien con eso él mucho más, era raro si, pero se sentía bien que una mujer tan hermosa se preocupara por él, ahora se preguntaba si ella también se sentía atraída por él, trataría de averiguar eso hoy mismo. -¿Por qué crees que pasa eso Em?

-No me habías dicho Em antes. Dijo con los cachetes colorados.

Por la expresión de su rostro supo que no le molestaba, solo estaba un poco apenada. Tomo un mechón de su cabello y lo coloco detrás de su oreja, quería mirar su rostro completamente, se veía hermosa con la luz de la luna alumbrando su rostro. -Bueno nunca antes nadie había sentido lo que tu Emily. Dijo sonriendo. -¿Por qué crees que paso?

-No lo se Aaron, debe ser una conexión que tenemos, tal vez por eso nos llevamos tan bien desde que nos conocimos, por eso podemos hablar con confianza entre nosotros como si nos conociéramos de años y realmente solo ha pasado una semana y media, tal vez por esa conexión sabes mas de mi que mi propia madre.

-¿Crees que se trate de una conexión? Dijo un poco incrédulo.

-No lo se, una vez leí que aveces tenemos lazos con personas que no podemos explicar, simplemente están, y es por que en algún momento las almas de esas personas eran una sola y es por eso que se pueden entender fácilmente, unos se enamoran, otros se hacen amigos eternos y así Aaron. Es como las almas gemelas y el amor platónico. Dice y se ríe. -Tal vez yo siento lo que tu sientes porque soy tu alma gemela Aaron.

-Bueno Em, me gusta como se siente eso, me gusta que sientas lo que yo, que nos podamos entender con la mirada, que hablemos como si nos conociéramos desde siempre, y creeme que me encantaría que fueras tu mi alma gemela. Dijo y acarició su rostro.

-¿Crees en eso de las almas gemelas Aaron?

-La verdad no, pero tampoco puedo explicar porque siento lo que siento cuando estoy contigo Emily.

Emily se lamió los labios y le dijo -¿ Qué sientes cuando estas conmigo Aaron?

El suspiró. -Dejame mostrarte ¿si?

Se miraron durante unos segundos a los ojos, no sabia que estaba pasando en su mente, tal vez la había leído mal y ella no sentía nada por él, solo le gustaba hablar con él y compartir entre ellos por una conexión amistosa, o no, tal vez si estaba bien, Emily asintió y le respondió. -Muestrame Aaron, por favor. Dijo en un susurro.

Aaron se acercó a Emily lentamente con la mirada fija en sus labios, los tenia ligeramente abiertos, llego a ellos y dejo un beso casto, los dejo presionados por un segundo y la empezó a besar con suma delicadeza, su textura era suave, sus labios carnosos se sentían como el paraíso, pero eso no fue suficiente para él, así que con su lengua le pidió permiso para entrar, la quería saborear, lentamente ella abrió su boca y le introdujo su lengua al mismo ritmo, su sabor era esquisto, sus lenguas bailaban sincronizadas, se sentía tan correcto, tan perfecto que sintió que su propósito en la vida era solo besar esos dulces labios. Su beso les quito la respiración así que se separaron, pero dejaron sus frentes pegadas y tenían sonrisas en sus labios.

-¿Sientes eso Em?- Le dijo cuando coloco la palma de su mano sobre su corazón. -Eso pasa cuando estoy contigo, aceleras mi corazón, alborotas todos mis sentidos, me encanta cuando hablas sin parar, me da tiempo de conocer la magnífica mujer que eres, admirar la belleza de tu rostro y sobre todo la de tu ser, porque eres la persona con el corazón mas hermoso que conozco, se siente tan perfecto estar a tu lado, que aveces creo que es un sueño, pero uno de esos del que no quieres despertar jamás. No se si se trata de conexiones o almas gemelas Em, pero siento una atracción muy fuerte por ti, me gustas de una manera que no puedo explicar, nunca antes me había sentido así, nunca había tenido esta necesidad de abrirme con alguien como la siento contigo, tal vez es verdad y sea esto parte de lo que dices de las almas gemelas ¿No?, tal vez si estamos hechos el uno para el otro.

Emily lo miro con lágrimas en los ojos. -Aaron eso es tan hermoso, Dios eres magnífico. Dijo y le dio un beso en los labios. -Se lo que dices Aaron, yo siento lo mismo cuando te veo. Tomo su mano y la puso sobre su corazón. -Siente también mi corazón Aaron, esta como loco por ti. Dijo y río.

Se besaron, tal vez todo sucedía muy rápido, pues se conocían desde hace una semana, pero se sentía tan perfecto, que tal vez Emily tenía razón, sus almas ya se conocían varias vidas atrás y en esta donde eran solo Emily y Aaron pudieron unirse y amarse por el resto de la eternidad.

A/N: aquí el segundo capitulo de esta historia, apreciaría tu opinión. Gracias por leer.