.- A Christmas Carrot -.
"Dedicado exclusivamente a: Vegen Isennawa, Theo Goldsmith, adrifernan19, kaoryciel94, xilema95, y Diana Albatou.
Thanks for reading!"
Capítulo II: Ataque
La fría brisa soplaba con tranquilidad en la puerta de la iglesia quemada. L permanecía quieto, de espaldas a Ryuuzaki. Pensaba sobre cómo debía proceder ante la extraña invasión de aquel desconocido.
- Vamos, déjame mostrarte algo – insistía Ryuuzaki. Su buen humor comenzaba a influir en L.
- No te conozco.
- ¡Soy tu vecino! – reclamó Ryuuzaki admirado.
- Eso no prueba nada. Ni siquiera sé si es verdad.
- Hazme caso.
- Mágicamente me convenceré de hacerlo después. Por favor, apártate.
L estaba a punto de cruzar la puerta principal de la iglesia, cuando Ryuuzaki lo cogió de nuevo de la mano y esta vez lo jaló tan fuerte, que terminó arrastrándolo sin parar.
- ¡Oye! – protestó L intentando zafarse.
- ¡Quiero mostrarte algo! – justificó el otro entusiasmado.
Llegaron hasta un parque no muy lejos de la iglesia quemada, en donde se detuvieron finalmente. L se zafó bruscamente y trató de recuperar el aliento.
- Aquí – explicó Ryuuzaki, agitado también -. Voy a enseñarte algo.
L no dijo nada. Lo miró con frialdad. El otro muchacho se puso en posición de combate.
- Muy bien, golpéame – retó. L se confundió -. ¿Quieres hacerlo, no es así? Anda, ¡golpéame!
El pelinegro no hizo movimiento alguno, más algo en su rostro reveló que estaba sopesando cuidadosamente la idea.
- Bueno – suspiró el otro chico -. Si no tienes el valor de hacerlo, lo haré yo.
De pronto, Ryuuzaki avanzó con velocidad hacia él y lo derribó de un golpe seco al pecho. L cayó de espaldas sin aliento, sorprendido ante el ataque.
- ¿Qué rayos haces? – acusó más enfadado cuando se recuperó.
- Te estoy provocando.
Ryuuzaki se acercó y le ofreció una mano para ayudarle a levantarse.
- ¿Vas a atacarme ahora?
L aceptó la mano a regañadientes. Consideró todas las opciones de opciones de ataque seguras, y se decidió por el que sería más veloz: Un puñete directo al rostro. Pero cuando se aventuró a lanzarlo, Ryuuzaki no sólo lo esquivó, sino que al hacerlo, giró de tal forma que acabó otorgándole una patada en donde él pretendía darle.
- ¡Oye! – reclamó de nuevo el pelinegro. Ryuuzaki se acercó a ayudarle con otra sonrisa.
- Estás bien, Danuve. Tenemos tiempo – expresó.
- ¿Tiempo para qué? – interrogó L disgustado mientras se frotaba la adolorida mejilla.
- Voy a enseñarte a pelear.
Esto sorprendió al pelinegro de sobremanera. ¿Quién era este tipo exageradamente abrigado que quería enseñarle a pelear?
- ¿Por qué lo harías? – inquirió inseguro.
- Porque veo el potencial en ti, y sé que tarde o temprano vas a necesitar saber defenderte solo.
- ¿Qué te hace que te dejaré instruirme? No confío en ti.
- Lo sé, pero eso es sólo cuestión de tiempo – aventuró Ryuuzaki sin desanimarse -. Poco a poco irás sabiendo más de mí, así como yo aprenderé también de ti.
- ¿Qué aprenderás de mí? – se interesó L.
- Ah, ya lo verás. Te propongo entonces practicar en este sitio todos los días por al menos dos horas.
- Debes estar soñando.
- No, no lo estoy.
Ryuuzaki adquirió súbitamente una seriedad aterradora a comparación de su acostumbrada sonrisa. Cuando advirtió su repentino cambio, se limitó a sonreír de nuevo, como si no hubiera pasado nada ante un estupefacto L.
- Tendrás que poner esfuerzo por tu parte. No será fácil, pero es posible.
L estaba seguro de que aquel muchacho estaba algo loco, no obstante, algo le impulsaba a darle una oportunidad. Quizás era la excusa perfecta para postergar su entrada a la iglesia quemada, o quizás simplemente se había aburrido de portarse como un niño bueno en cautiverio. La cuestión era también, que quería hacerlo. Quería aprender a luchar por cuenta propia. Un pequeño cambio a todo ese ambiente de ejercicio mental al que estaba tan acostumbrado.
- De acuerdo – accedió ante sorpresa del otro chico.
- ¡Ah, genial! – celebró Ryuuzaki sin darle tiempo a retractarse -. Comenzaremos mañana a esta misma hora. Nos reuniremos aquí mismo.
- Está bien.
- Y si tu abuelo te dice algo, pues, dile que estás aprendiendo un arte maravilloso – Ryuuzaki posó una mano sobre el hombro de L lleno de seguridad -: La capoeira.
Notas de Sume-chan: Volví! Sé que este capi no es precisamente largo, pero la conti pronto. Tendrá cuatro capítulos como máximo, aunque creo que podría terminarlo ya en el siguiente.
Dejen comentarios! Recuerden que si escribo, lo hago para ustedes!
Es un placer entretenerlas!
