Decisión
"…. Su nombre es Adrien."
De solo recordar en esas palabras sentía que su mente explotaba. Sentía los pómulos ardiendo y no sabía qué hacer, mientras permanecía tenido en su cama con los ojos perdidos en el inmaculado color blanco del techo.
-Debe ser otro Adrien… - decía casi para sí mismo mientras repasada las palabras de Ladybug una y otra vez en su mente- no puede ser que ella este en mi escuela y yo nunca lo haya notado… es imposible… no Plagg?- preguntaba a su kwami que descansaba a un lado suyo comiendo un trozo de queso.
-¿Por qué me preguntas a mí?- contesto la pequeña criatura.- si tú no has visto nada por qué crees que yo lo he hecho.
-Gracias por el apoyo Plagg- dijo de forma sarcástica, mientras acomodaba su antebrazo derecho sobre sus ojos.
Marinette se acomodó entre las cobijas de su cama, en posición fetal y abrazando una almohada, escuchando el sonido del viento al chocar con las paredes de su habitación.
-Quizás no fue una buena idea decirle a Chat quien es la persona que me gusta. – Dijo casi en silencio, entendiendo que no recibiría respuesta de la pequeña kwami que dormía ya profundamente a su lado.- Buenas noches Tikki.
Al día siguiente Adrien llego temprano a la escuela, a pesar de no haber dormido demasiado; entró en él una paranoia casi obsesiva de saber quién era la chica tras la máscara, así que comenzó a mirar desde el balcón del segundo piso a todas y cada una de ellas mientras entraban.
-¿Tu entiendes que no eres el único Adrien de la ciudad no es así?- dijo Plagg desde dentro de su chaqueta.
-Sí, lo se… pero y ¿si es una de ellas y yo aún no lo sé?
-Ok, has lo que quieras.
Se quedó en esa posición hasta que el inicio de clases lo obligó a entrar a su salón, con la mente sumergida entre una lista interminable de chicas demasiado altas/bajas; cabellos de colores diferentes; demasiado flacas/de hombros anchos, etc.
-¿Qué pasa Adrien, pareces distraído?- Cuestionó Nino, su mejor amigo al verlo tomar el asiento a su lado sin siquiera saludar.
- Nada Nino, es solo que no dormí muy bien.- Contento despejando su mente para devolverla a la realidad actual, saludó a Nino y volteó para saludar a Alya, la chica morena que se sentaba detrás de Nino.
-Buenos días Alya.
-Buenos días Adrien.- Contestó amablemente.
-Y Marinette?- Pregunto al notar la ausencia de la chica que se sentaba junto a ella.
-Ya sabes cómo es esta chica, es posible que se haya quedado dormida. – Contestó la muchacha con expresión despreocupada.- seguro que está bien no te preocupes.
-Si...- fue interrumpido por la entrada de la profesora, quien pidió que volvieran su atención al frente y comenzó la clase.
Tras 10 minutos llego una distraída Marinette, disculpándose por la tardanza y entrando al salón con normalidad. Saludo a sus amigos y se incorporó a la clase.
-Tuve suerte esta vez de que la maestra me deje entrar, cualquier otro día me habría hecho ir con el director por llegar tarde- pensó al sentarse.
-¿Te quedaste dormida otra vez verdad? – Pregunto su amiga castaña con una sonrisa cómplice.
Marinette le revolvió la sonrisa, encogida de hombros y asintiendo con la cabeza.
La mañana se desarrollaron con normalidad, una clase aburrida tras otra, dando a Marinette el tiempo necesario para divagar y perderse entre sus pensamientos.
De regreso a casa se desvió al parque y observó el edificio viejo y abandonado en donde el día anterior había estado conversando con Chat y se decidió a seguir su consejo. Después de todo el día meditándolo encontró en su corazón la fuerza necesaria. Se lo diría.
Regreso a casa y justo antes de entrar a la panadería escucho a lo lejos el ruido de un auto estrellándose; volvió la mirada y pudo distinguir un grupo de gente huyendo desde la misma dirección.
Abrió la mitad de la puerta del recinto, lo suficiente para entrar la cabeza y medio torso para saludar a su madre con la mano.
-Hola mamá... siento no avisarte pero con Alya iremos al cine- dijo mientras su madre regresaba una mirada confundida- Regreso tarde, adiós.- Termino apresurada de entregar el mensaje a su madre y cerró la puerta, corrió hacia el lugar en donde había escuchado el ruido. Pudo ver que aún había gente alterada y alejándose. Aprovechó el alboroto y encontró un lugar para transformarse.
Al salir de su escondite pudo ver el núcleo del problema. Un hombre con un traje llamativo parado sobre un auto volcado. Gritaba en un idioma que no entendía y lanzaba cosas al aire.
-Esto será divertido- Dijo para sí misma mientras adoptaba posición de batalla.
-Estas animada hoy, Mi Lady.- Dijo Chat Noir apareciendo detrás de ella.
- Si, así es- contestó sonriente- llegas tarde.
-Sí, es que había tráfico.- bromeó apuntando con la cabeza la fila de vehículos parados y solitarios que tena a la espalda el nuevo akumatizado.
-Así veo- Finalizo sonriendo.
En ese momento dejaron de hablar, para esquivar el primer ataque enemigo. Saltaron cada uno hacia una dirección y comenzaron la batalla.
Tras liberar el akuma y ayudar al pobre turista asustado que resultó ser el portador de éste, pudieron saludarse como siempre chocando los puños. Sus miradas se cruzaron entendiendo que nada había cambiado entre ellos por la conversación que habían tenido el día anterior; lo cual dio aún más seguridad a Marinette de expresar lo que sentía por Adrien.
En ese momento su miraculus sonó y aviso que quedaba poco tiempo para destrasformarse.
-Me voy, pero quiero contarte algo. ¿Puedes volver?- pregunto con una sonrisa.
-Claro my Lady. – respondió antes de dejar marchar a su compañera- en una hora más.
Tras el tiempo estipulado, Chat subió a la azotea del mismo edifico que el día anterior para encontrar esta vez una Ladybug parada mirando el horizonte, con una sonrisa en los labios y el pelo bailando con el viento.
-¿Qué pasa my Lady? Te vez muy feliz – pregunto el chico al llegar por su espalda.
-Lo estoy, y en cierta forma es por ti.- contesto la muchacha mirando atrás.
- ¿A si? ¿Al fin notaste que estamos hechos para estar juntos?- Bromeó mientras se ponía a su lado y pasaba un brazo por sobre los hombros de su compañera.
-No – contesto la chica entre risas- se lo diré.
-Disculpa?- cuestionó mientras sacaba su brazo de la espalda de la chica
-Lo que me aconsejaste ayer… le diré lo que siento.
A.
