Ninguno de los personajes me pertenecen, todos ellos son creación y propiedad de Sunrise.

Tú, el oscuro, hora de salir a la luz*

Tú, oscuro, es hora de salir a la luz. Tú, abandonado, en realidad escondido durante largo tiempo. Ven, vamos, es hora de que tú y yo salgamos. Salir a la luz mortecina de nuestros destinos cerrados, dictados hace tiempo, no por ello declarados ni adoctrinados. Buscamos, durante mucho tiempo lo hicimos… sí, no encontramos nada, la venganza es un plato que no llena, por lo menos no a mí, no a mi alma cansada.

Por mí está bien, ya es suficiente.

Estoy aburrida de correr por el mismo suelo, de ver los mismos parajes.

De no encontrar nada nuevo en el camino.

¿Tú también, no?

¿Es mi culpa?, o, mejor dicho, ¿Es nuestra?

Es fácil, lo sabes. Vamos salgamos… Si Dhuran estuviera aquí seguramente podría hacerlo con más facilidad.

Pero él no está, está muerto, como lo estuvimos una vez, hace tiempo…

¿Salgamos ya de una buena vez?

Lo peor de todo es que son los mismos paisajes, cambiantes, pero los mismos patrones. Cuando me siento a recordarlos sólo veo confusas manchas de colores. Quiero esos ojos rojos en mi camino otra vez… quiero recuperar lo que yo misma perdí. Aunque…

No está perdido, ella sigue ahí, esperando…

Creo que si estiro la mano la encontraré… está conmigo, aquí, conmigo. ¿Lo está?

Ella también te necesita, ¿lo sabías?

Oscuro, ven, es hora de despertar. De levantar la cabeza y despertar. Dhuran ya no está para huir, ni Kiyohime para defenderte. Estás sola, con ella, y ella también está sola. Abandonada, ¿las has dejado abandonada?. Estás asustada, tanto como yo. Romper barreras, unirse una vez más, entregarlo todo. ¿Es cómo cuando volamos sobre ese acantilado?

Caíste, acéptalo.

Caíste ahí y perdiste.

Pero ella fue la que no te dejó caer otra vez.

Estamos las dos asustadas, pero eso no nos vale de nada, si dejamos pasar este momento nos quedaremos atrás. Oscuro, oscura… has estado corriendo tanto tiempo y no has avanzado, y ahora, que te empujan hacia el camino, corres hacia atrás. Desesperadamente hacia atrás.

¿Volverás a quedarte sola?, yo no. Yo me cansé.

Esta es mi última advertencia, ¿me sigues oscuro?, ¿o te quedas acá atrás?

Álzate, vamos Kuga, tu puedes, levántate… ve a buscar lo que es importante. Y tú vendrás conmigo también, oscuro es hora de salir a la luz. El fuego siempre termina consumiéndose, aún si la columna de humo sube eterna hasta el cielo, el fuego termina extinguiéndose. Y puedo ver como las llamas crepitantes se pagan una a una…

Oh sí, sujétate. Esto estará movido… muy movido. Quizás nosotros también ardamos. Pero es mejor quemarse que apagarse*


El despertador repiqueteó molestamente. Shizuru lo apagó de un solo aventón, estampándolo contra la pared y reventándolo en piezas metálicas retorcidas. Natsuki saltó a su lado, asustada del repentino estruendo. Una pequeña marca quedó en la pared, donde el desdichado aparato encontró su muerte.

-¡Oi!, ¿Shizuru?-

-Ara, … lo siento… me tenía un poco enferma, supongo- La castaña observó sorprendida su mano, no había pensando, simplemente había actuado. Natsuki tomó su puño, sacándola de sus pensamientos, para comprobar que no se hubiera hecho daño en el arrebato. Observó sus manos detenidamente, ambas guardaban las cicatrices del carnaval. Ambas tenían escrita la historia de dolor en sus manos. La morena recordó los ojos rojos de Shizuru perdidos en sí misma, perdidos en una locura insana que la consumía. Una punzada de culpa le apretó un costado. Tampoco había hecho nada en ese entonces, escondida, mintiendo escondida. -¿Pasa algo?-

-No, nada, está bien no te hiciste daño…- La morena soltó su mano, Shizuru le dedicó una mirada extrañada antes de levantarse al baño. Tenía un horario que atender, una agenda que cumplir, una vida que hacer. Natsuki observó cómo sus caderas bamboleaban gentilmente de un lado a otro en su trayecto hasta la ducha. Deseó tenerla, pero no se atrevió. Debía enfocarse, debía concentrarse. Salió de la cama hacia la cocina. Un poco de café y té, ambas lo necesitaban. Mientras el agua hervía creyó escuchar la voz de Shizuru, tarareando. Sonrió, era algo más allá.

Ambas se necesitaban.

La castaña no tardó en hacer acto de presencia, con el pelo aún húmedo, la blusa de trabajo medio abierta, sus ojos deambulando distraídamente por la cocina en busca de las tostadas y un poco de té. Natsuki siguió cada uno de sus pasos. Estaba hermosa, distraída, desordenada, recién amanecida. Definitivamente esa mujer era perfecta, por lo menos para ella, aún con una taza de té en las manos conservaba el porte aristocrático que tanto la distinguía. Se aclaró la garganta, llamando su atención.

Sus manos, escondidas tras el mesón temblaban.

Dios, estaba asustada, más que asustada, aterrada.

"No, oscuro, ya es suficiente, hora de salir a la luz"

-¿Natsuki?- Era oficial, ambas estaban actuando extraño. Shizuru la observó, expectante, aún no sabía el porqué de su visita a media noche, aún no sabía hacia donde iban. Aún no sabía tantas cosas.

-Tu madre viene de visita hoy, ¿no?- Inquirió, la vista fija a la oscura taza de café.

-Sí… ¿por?-

-Me gustaría… saludarla…- Shizuru levantó una ceja. Ambas mujeres se conocían, pero su madre nunca había supuesto que la amiga de su hija era en realidad su amante. Ni mucho menos, ella aún creía que la castaña simplemente se tomaba un tiempo de Reito. Ella también creía demasiadas cosas y sabía pocas.

-¿Saludarla?, ¿Por qué?- Aspiró profundo, calmando su impaciencia, no podía lanzar a la morena contra la pared como el despertador, por mucho que a veces quisiera.

-Para… bueno… quisiera concertar una cita a través de ella con tu padre para pedir tu mano en matrimonio… ¿Crees que me matará?- El té se desparramó a la par que el sonido de quebrazón retumbaba en el departamento. -¡Shizuru, que paff…!- Los brazos de la castaña alrededor de ella ahogaron las siguientes palabras.

-¡Sí!- Shizuru apretó más su abrazó, encaramándose sobre el mesón que las separaba. Natsuki correspondió como pudo desde su incómoda posición, acercándola para sentarla junto a ella, desplazando platos y tazas que se rompieron sonoramente en el suelo. –Sí- Susurró esta vez, escondiendo la cara de la morena en su cuello, respirando desesperada su olor. -¿Cómo?... Natsuki, ¿Cómo?-

-Tú también me necesitas tanto como yo a ti, ¿no?- La morena se liberó de su abrazo, observándola directo. No tenía siquiera un anillo para ofrecerle, pero había sido una decisión precipitada, se prometió buscarlo lo antes posible. –Yo… ya me cansé de estar a medio camino…- Por toda respuesta Shizuru besó su frente, sonriendo. Sí, ella también estaba cansada de estar a medio camino. –Ahora… ¿crees que tu madre intente asesinarme?-

-No lo sé… fue ella quien me enseñó el uso de la naginata, así que es posible- Contestó, sonriendo despreocupadamente.

-Mierda…- Natsuki escondió el rostro en su pecho. Estaba feliz, no era tan malo, estar a la luz, de hecho, estar a su luz era cálido, muy cálido. La castaña prorrumpió en risas a las que pronto se unió la morena.

Ya era hora de avanzar.

Aún estaban a medio camino, sí, pero…

Podían ir mucho más allá.

NdA: Lalalalalalalalala (8)... ok, terminé sacando una continuación de este... todo gracias (o por culpa) de rachael Roth (no, sólo me dio la idea, la baja o media calidad del fic es totalmente mía xD) quien me comentó la posibilidad de continuar este one... no tengo idea cómo salió, tenía escrito la mitad hace mucho tiempo y hoy me senté, lo vi, lo terminé... hasta la próxima, saludos.