Marinette luchaba por tomar un poco sin caer dentro de la taza
- Necesito que me ayuden a encontrar a mi kwa… - recordó que no podía decirlo – aah, no es nada, necesito salir de aquí –
- ¿Salir de aquí? – dijeron ambos personajes al unísono – JAJAJAJA – soltaron un par de risas algo desconcertantes – No puedes salir de aquí – Adrien sombrerero tomó un sorbo de su té
- ¡¿Cómo?! – exclamó la chica cabellos azules cayendo dentro de la taza sin poder mantener el equilibrio.
Como por arte de magia, recobró su tamaño normal, dejando la pequeña taza en su cabeza como si fuera un sombrero
- Oye – el chico rubio se acercó demasiado a Marinette, casi invadiendo por completo su espacio personal. Ésta se sonrojó al máximo, su corazón comenzó a latir con mayor frecuencia – ese sombrero te queda bien – desvió su mirada hacia la cabeza de la chica – ¿Quién lo confeccionó?
- ¿eh? – Parecía que todo en este nuevo mundo era extraño, todos estaban completamente locos – Solo quiero saber…hacia donde caminar a partir de aca – soltó un suspiro de resignación, sin duda prefería al Adrien de su propio mundo
- ¿Hacia dónde caminar? Depende de hacia donde quieras ir – sonrió
- Estoy perdida – se dejó caer sobre el asiento – Tengo que regresar pronto – balbuceó mientras jugaba con una taza de té color purpura que había alejado de las manos del conejo Nino, quien acababa de comer una enorme tarta de frambuesa por si solo.
- Creo que se como ayudarte – de pronto el rubio parecía tener una idea – pero debes seguir nuestras instrucciones con mucho cuidado
- Mucho cuidado – repitió el conejo con mucha comida entre cachetes
- Primero – Marinette puso toda su atención a lo que el ojos verdes decía – debes caminar recto, por alla – señaló un lago con unos cuantos patos – al cruzar el lago, debes seguir hacia… ¿hacia que lado Nino?
- Hacia la izquierecha – respondió el conejo
- Si, que tonto soy, hacia la izquierecha – adiós esperanzas a que esta idea funcionara – luego das tres vueltas mirando al sol y…
- Em… - interrumpió – muchas…gracias por las indicaciones – sonrió con un poco de temor, estos tipos estaban locos – creo que ya recuerdo en donde estoy – en definitiva, este no era su Adrien
- Muy bien – el rubio se puso en pie y se quitó el sombrero en forma de reverencia – camino bueno mi lady – sonrió elegantemente
Marinette hizo una reverencia siguiendo la corriente y emprendió camino hacia el bosque, alguien más tendría que ser de ayuda.
- "Camino bueno, mi lady" – imitó la voz del rubio – a mi Adrien no le falta un tornillo – rió – mi lady… - volvió a pronunciar - ¿en donde he escuchado eso antes?
El bosque parecía nunca tener final, sin embargo, ya tenía un poco mas de valor que antes, asi que la preocupación principal era Tikki, luego se encargarían de encontrar la manera de salir de ese extraño lugar. Y pensar que todo esto se encuentra debajo de un agujero en una plaza en Paris.
- Mira esos colores – una voz familiar parecía escucharse un poco cerca de donde Marinette se encontraba – Si fuera una mariposa me daría pena salir así – cada vez se escuchaba mas y mas fuerte, un par de risas malvadas y un olor a perfume caro
- ¿Chloe? – se preguntó a si misma - ¿ella también está en este mundo?
Apartó algunos arbustos con sus manos para encontrarse con dos pequeñas hadas, color rosa y purpura, una cabellos rubios y la otra pelirroja.
- ¿¡Chloe!? ¿¡Sabrina!? – atónita por lo que veía, se preguntaba si todo esto era obra de Hawk Moth y algún villano akumatizado creando ilusiones raras
- ¡Mira! – exclamo la pequeña hada Sabrina – Esa mariposa si es fea
- Uuughh – respondió la rubia – mira ese cabello, ¿Quién tiene el cabello de ese color? ¿Un fenómeno?
- Aun siendo una ilusión sigue siendo la misma – Marinette refunfuño tratando de controlar su deseo de aplastar a ese molesto mosquito - ¿Saben cómo salir de este lugar? – respiro y conto hasta diez para no ser grosera y soportarlas por unos segundos
- No sabem… - Chloe golpeó en el estómago a su amiga
- Hay alguien que puede ayudar a un fenómeno como tu – respondió meneando su cabello de un lado a otro – Es el rey de corazones
Sabrina pegó un salto de susto al escuchar la idea de su compañera
- Pero..Chloe…es muy… peligroso
- Claro que no – sonrió hipócrita – esas son historias que se les cuentan a las haditas que no quieren dormir, créeme, él te ayudará
- ¿El rey de corazones? – algo sonaba extraño aca - ¿Dónde lo encuentro?
Ambas volaron tratando de indicarle el camino.
- Camina a lo largo de ese rio – respondió la rubia – al llegar a una cascada, atraviésala y del otro lado encontraras una cueva, debes caminar recto hasta el final, del otro lado llegaras al palacio
- Muchas gracias – contestó Marinette decidida
No importaba si era un truco, era lo único que tenia, se agotaban las opciones y debía encontrar a su kwami lo más pronto posible
Emprendió camino a lo largo del rio, cada vez se tornaba más oscuro y tenía un poco de temor en encontrar animales salvajes por ahí. La chica caminaba decidida tratando de espantar su propio miedo, sin saber que un rubio con sombrero la seguida a escondidas.
- Hace un poco de frío – se quejó para sí misma - ¡oh! ¡Ahí está la cascada! – aceleró su caminata para llegar antes que la noche llegara al bosque por completo
- Yo que tu no entraría ahí – una voz familiar se escuchó entre la oscuridad
- ¿Hola? – un terrible escalofrió invadió su cuerpo - ¿Quién esta ahí?
Unas pisadas de un lado a otro, parecían de un tigre, un león o cualquier animal que se la podía comer de un bocado
- No seria muy inteligente de tu parte seguir los consejos de un par de hadas – a lo lejos se veía lo que parecía una deslumbrante sonrisa - ¿o si, mi lady? – un par de ojos gatunos se asomaron por lo alto de un árbol
- ¿Chat noir?
CONTINUARA….
Muchas gracias por sus comentarios, los aprecio bastante, actualizaré cada dos días, espero que sea asi, por el tiempo y a veces la falta de inspiración, prometo terminar esta historia lo antes posible
R . Monzón
