Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía.

Feliz Navidad, chicas. Este es mi regalo con mis mejores deseos.

Cena De Navidad.

Segunda Parte.

Alice y yo habíamos congeniado de maravilla. Luchaba conmigo, eso sí, en lo que se refiere a la estética de la belleza. Mirándome con ojitos de cordero degollado, solía rogarme que me pusiera en sus manos y eso significaba pasaba un dia entero en alguno de aquellos salones de belleza que me horrorizaban tanto.

Dije que si a las lentes de contacto y todo lo demás; finalmente. Su hermano Emmet era optometrista y oftamólogo, al llegar a la consulta me quedé de piedra al ver semejante portento de hombre.

Alice se puso de puntillas y lo besó en ambas mejillas antes de agarrar aquel cuello entre sus brazos y apretarlo a su rostro. Sonreí, era bello tener hermanos. Yo cuando era pequeña solía imaginarme que éramos una gran familia y mis hermanos me hacían bromas o me puteaban.

Puede sonar masoquista, pero si es cierto que lo pensaba. Alguna de las escasas amigas que tenia el colegio, solían contar sus desventuras con sus hermanos mayores o menores, yo caía rendida a mi imaginación; como ya he dicho antes, soñando que algún dia estaría rodeada de hermanos que me infringirían bromas pesadas o me perseguirían con sapos en sus manos.

Perdida en mis pensamientos no escuché como Alice decía mi nombre y el hombre sonrió.

-Vaya. Vaya. Vaya… Ósea que tú eres nuestra Bells….he oído hablar mucho de ti, pero la verdad es que te imaginaba de otra manera. Ven aquí pequeña, déjame que te de un abrazo.- El chico que debería tener unos 25 años me agarró de la cintura y me alzó del suelo, ahogué un grito sofocado y él rompió a reir con fuerza. La puerta se abrió en ese mismo momento , una rubia hermosísima frunció el ceño y luego posó sus ojos en Alice. Al hacerlo su expresión se suavizó y se convirtió en una júbilosa, se acercó nosotras y dio dos besos a Alice.

-Puedo suponer que es ella. ¿No?.- le preguntó a Alice, posando su brazo en el hombro de mi futura madrastra.- ¡Suéltala Emmet! ¿O quieres que alguien te patee el culo? Y no lo digo refiriéndome a mí.

Emmet me bajó de sus brazos y me plantó de nuevo en el suelo, la chica hermosa se acercó y tuve que parpadear un par de veces para contemplarla, era tan bella que me sentía como una cucaracha de alcantarilla.

-Rosalie Hale. La novia del ogro.- sonrió al decir esto e hizo un gesto con la cabeza para señalar a Emmet.

- Bella Swan.- dije algo cortada.

-Bueno; hechas ya las pertinentes presentaciones vamos al meollo del asunto. Quiero que esas gafas desaparezcan Emmet. Son agresivas para la visión de cualquier ser humano. Quiero que esos ojazos se presenten en sociedad.

La pareja de novios se miraron entre ellos y estallaron a carcajadas. Claro; que no era de extrañar, ya que Alice había utilizado un tono tan condescendiente que invitaba como poco a mondarse de risa.

Emmet me hizo un fondo de ojo y estuve parada en una máquina mas de una hora. Al acabar me hizo ir hacia una sala y me puso aquellas horribles gafas donde se añadían o se retiraban cristales para ver las pequeñas letras del fondo. El último paso era la prueba de las lentes de contacto por 4 horas el primer dia y 8 horas el segundo.

Emmet me enseñó a ponérmelas y Alice me arrastró literalmente a una tienda de vestidos de noche. Allí descartó todos los que eran largos y con pedrería, para perdernos en los lisonjeos de las dos dependientas que intentaban vendernos lo mas caro de toda la tienda.

Alice me hizo probarme un vestido azul de corte entallado y corto. Era de punto satinado y sencillo.

-Esto va contigo Bella y el azul te queda perfecto para el color de piel que tienes. Te gustará.

La miré con una ceja alzada y me metí en el probador. Allí me quité los jeans , la sudadera y me embutí en aquel vestido…..Unos zapatos aparecieron arrastrándose por debajo de la puerta del probador.

-Estos te iran perfectos….

Era ella. Me los calcé y pude ver con asombro que me gustaba lo que veía. En un marco de completa sencillez irradiaba sensualidad y seguridad. Sonreí y me puse de un lado para observar mi cuerpo de perfil. ¡Hasta me hacia culo! Cuando yo pensaba que no lo tenia….

Alice se abrió paso dentro del probador y se paró de repente para observarme detenidamente.

Una sonrisa devastadora apareció por su rostro y estalló en risas y abrazos que me hicieron plantearme seriamente si la novia de mi padre no sufriría algún tipo de trastorno de la personalidad.

De allí me llevó al salón de estética y me dieron un repaso que me dejó en las nubes.

-Masaje corporal.

-Manicura y pedicura.

-Peeling y mascarilla de barro.

-Corte de pelo. (ligeramente escalado, para que adquiriera mas cuerpo y se formara ondas al final de las puntas)

-Maquillaje completo y clases para hacerlo correctamente por mí misma.

Cuando hubo finalizado todo aquel barullo de personas que iban y venían, me plantaron frente a un espejo y entonces aluciné. Era yo. Me reconocía, pero me veía….diferente.

Aquellas personas habían explotado lo más bonito que tenía en el rostro y lo habían ampliado haciendo que mis ojos se viesen inmensos, mis pómulos sonrosados , firmes. Y mi cabello una cascada de chocolate con el brillo de la quemazón. Podía oir como Alice palmeaba y daba saltitos alrededor mío, mientras yo, embelesada me admiraba en el espejo.

Papá al verme entrar aquella noche en casa, se quedó muy serio y pude pillarlo varias veces mirándome a hurtadillas mientras cenábamos. Habíamos parado Alice y yo en una pizzería y nos habíamos traído un par de ellas para regocijo de mi padre; que le encantaban.

La cena en silencio, era desesperante y Alice bufó ante de soltar una maldición .

-Miras a Bella como si no fuera tu hija; Charlie. ¿no te gusta lo que ves?

Papá dio un mordisco a la pizza de mala gana y no miró a Alice si quiera.

-No es ese el problema …precisamente. Alice.

-Entonces. ¿Dime cual es? Porque estoy asesinando a todas mis neuronas por tu culpa.

Papá suspiró y buscó mis ojos y una de mis manos, para acariciarla con el dedo índice.

-Bella…no te enfades conmigo ¿si? Siempre te he visto como la eterna adolescente escondida bajo tus lentes y tus enormes sudaderas. Ahora, viéndote así, me da miedo que salgas a la calle…hay tanto hijo de puta suelto…

Alice carraspeó un poco y frunció el entrecejo.

- Bella ya no es una niña Charlie, deberías ir haciéndote a la idea que que tu pequeña, es altamente atractiva para el público masculino. Acéptalo. Bella es una mujer hermosa. Muy hermosa, además.

-Me encanta que lo hagas tan fácil. "cariño".- siseó Charlie a su novia con una mirada foribunda.- Cuando llegue el caso, tengo el arma cargada y lista para disparar a las pelotas, Bella. Si de verdad te interesa el chico, adviértelo.

No pudimos mas y ambas comenzamos a reir a mandíbula batiente sin ningún tipo de decoro, papa terminó por acompañarnos y antes de que Alice se marchase me posó una bolsa delante de las narices.

-Me tomé la libertad de comprarlo. Sé que te quedará genial. ¿Mañana es la cena con tus compañeros de trabajo?

-Hummm….- era patética: desde luego.

- Venga, Bella….de todo lo que creemos malo siempre viene algo bueno. Nos vemos cielo.- me dio un beso y me marché hacia mi habitación. Ahora tocaba de despedirse de papá y me abrumaba estar delante de ellos.

Abrí la bolsa una vez dentro de mi cuarto y me llevé la mano a la boca.

Era un conjunto de chaleco y pantalón de raso elástico en negro. Era tan pequeño que seguro que estallaría antes de llegar a mis caderas…estaba delgada, pero aquello parecía mas bien de colegiala que de una chica como yo.

Miré ambas piezas con aire retador y me imaginé la sonrisa de mi "mamá postiza" al imaginarse mi rostro.

Habia una nota dentro de la bolsa y la leí antes de sentarme encima de la cama.

"Auguro muchas miradas ardientes sobre ti. Vuelve de una pieza Cenicenta"

Reí y coloqué el conjunto en una percha dentro del armario.

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Oí el reloj y me froté los ojos. Pude oír como papá todavía estaba en casa y me levanté arrastrando los pies y rascándome la cabeza.

Abrí la puerta de mi habitación y me metí en el baño. Me duché con lentitud y acabé por asearme antes de las ocho y media de la mañana. Bajé las escaleras. El aroma a café inundaba la casa y sonreí antes de ver asombrada como papá había adornado la casa de figuras y luces navideñas. Lo miré desde el umbral de la puerta de la cocina y sonreí.

Silbaba y se movía de un lado a otro bailando.

-Buenos días papá.- Se paró en seco y recompuso el gesto. Caminé hacia él y me besó en la mejilla.- Te has levantado muy contento esta mañana… ¿Y las luces? Hacía años que no adornabas la casa.

-Alice…y todavía no hemos acabado….

-¿Alice?.- alcé una ceja. Claro…era obvio….Alice habia pasado la noche allí. Bajé la cabeza ruborizada y miré a papá a hurtadillas, casi me mondo de risa porque ambos teníamos el mismo gesto y la cabeza inclinada.

Caminé hacia la mesa y me dispuse a ponerme un café, el teléfono del salón sonó y fui a buscarlo con paso lento.

-Residencia de los Swan.

-Swan.

Vaya…mi maldita pesadilla. ¿Qué querría a esas horas? El centro comercial abría a las diez y todavía no habían tocado las nueve.

-Soy yo. Cullen.

-No vengas a trabajar hoy. Los jefes te han indultado y te han dado el dia libre.

Me quedé pensativa unos instantes y objeté.

-¿Estas de guasa?

-Yo nunca guaseo, Swan.

-Muy bien; buenos días.

Iba a colgar, pero algo instintivo me dijo que esperara unos momentos. La voz de él al otro lado del auricular me hizo sonreir.

-Ya veo que Carlisle pudo tirar las barreras de tu negación a la cena de navidad, Swan. ¿Qué tendrá él, que no tenga yo?

-Sencillez y nada de prepotencia. Por enumerar alguna de sus cualidades; claro.

- ¿Me estas llamando prepotente? .- Oí como reía roncamente al otro lado de línea telefónica y cerré los ojos. Aquel maldito tenia sexy hasta la voz.- ¿Sabes que nos han sentado juntos?

-Creo que estoy replanteándome entonces ir al evento.- le reté.

-Me odias. ¿Eh, Swan?

-No… no es eso.- Me sentí mal en aquellos instantes y quise cortar la conversación a como diera lugar.

-¿Me envidias entonces?.- susurró él.

-¿Pero que coño te crees, majadero?.- le grité.

-Ah…ya sé entonces. Me deseas…y no puedes soportar que no te vea como una mujer . ¿Es eso verdad, Swan? Todas esas mujeres que corren detrás de mi, a las que miras con repugnancia…Cuando en realidad te gustaría liberarte de todas esas ataduras morales que tienes para ofrecerte como se ofrecen ellas… pero no te equivoques, patito….los deseos a veces se cumplen. ¿El tuyo es ofrecerte?

Estaba tan indignada que no sabia si tirar el teléfono al suelo o gritarle que se fuera a la jodida mierda de una puta vez. Pero permanecí fría. La voz de Alice me hizo girarme y sonreírle.

-¿Vas a tardar mucho Bella.? He extraviado el móbil y tengo que llamar a Emmet….

Tapé el teléfono con una mano y le contesté.

-Un segundo.

-Adiós Cullen.

-Bella.- ¿me había llamado Bella? Él, Edward Cullen, ¿Me había llamado Bella?.- ¿Quién a hablado antes?

-No te importa Cullen. Buenos días. Y que te den.

Colgué y sonreí a Alice con alegría, ella me observó de una manera que no puedo descifrar y me marché para vaguear un rato; antes de ayudar a papá y Alice con la decoración navideña.

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-No es ninguna molestia, Bella. Te llevo. Debo ir a una reunión a Seattle yo también; tú cuando acabes la cena me llamas….o quien sabe, quizás nos encontremos por allí.

No la escuchaba, todavía estaba mirando a aquella chica que estaba frente al espejo. Irradiaba sensualidad y elegancia. El conjunto lejos de ordinario, me envolvía en un aura de sensualidad divina que me hacia ruborizarme cada vez que alzaba la vista y me veía.

-Esta bien Alice. ¿Conoces L´Avent?

Ella murmuró algo que no comprendí.

-¿Lo conoces, Alice?.- volví preguntarle.

-Por supuesto. Es elegante, refinado y exquisito. Como tú.

Rió de manera enigmática y nos despedimos de papá.

Ella también iba elegantísima y me pregunté donde iría ella también de aquella guisa; pero no le pregunté. Si ella no me lo decía, no tenia porque preguntarle. Cuando llegamos a Seattle me dejó en la puerta del restaurant y me abrigué con mi casaca de lana negra; con un ligera parecido a la de los oficiales franceses de la revolución.

Avancé hacia el hall y allí en un gran letrero se leía el salón donde se haría la cena de navidad de el centro comercial "Elegance Group"

Continuará…

Si; ya dije que serian dos capis, pero mejor tres, el dia 24 subo el final. Mañana Demon nenas.

Recuerdo tengo facebook , busquen por sistercullen. Besos!