Capítulo 1
Isabelle abrió los ojos. Miró a su alrededor, estaba en una habitación del loft de Magnus. La reconoció por su colorida pared. Había tenido un sueño raro. Se sentía cansada aunque estaba tendida en la cama. Sintió un extraño dolor en el brazo. Miró la zona donde sentía aquella molestia solo para ver la runa que le había permitido volver atrás. No había sido un sueño. Todo había ocurrido de verdad.
Tenía que encontrar a Jace y a Clary. SE giró para levantarse, pero se encontró con que no estaba sola. A su lado, dormido, con una de su manso sobre su estómago, estaba Simon ¡Simon! Isabelle lo abrazó fuertemente haciendo que se despertara.
-¿Qué…? ¿Qué pasa Izzy?- susurró medio dormido el vampiro.
Isabelle no contestó, siguió abrazándole. Él estaba ahí. ¡vivo! No podía creérselo. A penas unas horas antes, él había estado muerto entre sus brazos. Se separó bruscamente. Tenía que evitar que eso volviera a pasar y, para ello, no podía quedarse allí.
-Izzy, estás muy rara.- dijo Simon mirándola.
-tengo que encontrar a Jace y a Clary- justo cuando decía eso, alguien picó en la ppuerta.
-¡Isabelle! ¿Estás ahí?
-Parece que ellos ya te han encontrado a ti- dijo levantándose- será mejor que salgamos.
Izzy se quedó mirando a Simon. Tengo que evitarlo. Tengo que evitarlo. No puede volver a morir por mi culpa. No lo hará esos pensamientos se repetían una y otra vez mientras le miraba fijamente.
-Isabelle, ¿todo bien? –el vampiro la había pillado mirándole.- me estoy empezando a preocupar.
-Nos están esperando, salgamos-agarró a su novio de la mano y tiró de él hasta el salón.
Clary vio como Simon salía de la habitación tras Izzy. Al verlo, no pudo evitar ir a abrazarle.
-¿Estás bien? –dijo el vampiro abrazándola también, soltando así la mano de Isabelle.
-Sí, solo es que me alegro de verte- dijo la chica, intentando ocultar la realidad,
Jace miró a Izzy y luego a su brazo, donde estaba la runa que le había ayudado a regresar. La runa había funcionado. Sólo faltaban Magnus y Alec para poder contarle lo que había pasado. Lo que pasará. Jace suspiró. Su parabatai estaba vivo, y lo vería pronto. Tenía ganas de verle, pero no podía decirle que moriría. Lo iban a evitar. Isabelle le abrazó, como si supiera lo que estaba pensando y, él, correspondió el abrazo.
-¿Ha pasado algo? – preguntó Alec entrando al salón, seguido de Magnus- parece que hoy estáis todos muy cariñosos.
En ese momento, Jace e Isabelle se volvieron para mirarle. Ahí estaba él, delante de ellos, vivo, bien. Reprimieron las ganas de ir y abrazarle, Alec se daría cuenta de que algo no iba bien, así que solo se quedaron mirándole fijamente, provocando que el cazador de sombras de ojos azules se sonrojara.
Alec se preguntó que qué era lo que provocaba la mirada tan fija de su hermana y su parabatai. Su ropa era la de siempre, al menos eso creía. ¿habría Magnus cambiado su ropa como tantas veces decía que lo haría? Echó una mirada a sus pantalones y sudaderas para comprobarlo. Sí, eran las mismas, sin duda. Magnus no había hecho nada. Volvió a mirar a Jace e Isabelle, que ahora se miraban el uno al otro, como cuando estaban decidiendo quien contar lo que habían hecho, cosa que nunca era nada bueno.
-Tenemos que contaros algo –dijo Jace sin saber cómo empezar. –Será mejor que nos sentemos.
-Dejadme a mí -dijo Magnus antes de que una mesa redonda, con cafés de Starbucks apareciera ante ellos.
Se sentaron mirándose unos a otros. Tras un incómodo silencio, Izzy habló:
-¿Nos creeríais si os dijéramos que hemos vuelto en el tiempo?
Simon, Alec y Magnus se le quedaron mirando fijamente. Por la mirada que le dieron, pudo comprobar que ninguno le creía. Ella estiró su brazo sobre la mesa donde se podía ver la runa que había permitido aquel extraño viaje.
-¿Habéis visto esta runa antes? –preguntó a las personas que la miraban, aún sabiendo su respuesta.
-No, nunca antes la había visto. No está en el Libro Gris. –Dijo Alec tras mirarla.
Jace, Clary e Isabelle miraron al cazador de sombras de ojos azules que todavía seguía examinando la runa.
-¿Entonces esta runa os ha permitido volver atrás? –Preguntó Simon que también miraba el brazo de Izzy.
-Así es.- Dijo Jace-Estábamos en el instituto, Mariyse nos mandó allí cuando Sebastian casi había ganado. Nosotros queríamos seguir luchando, pero como éramos menores, nos mandaron devuelta al instituto.
-¿Jonathan ganó? ¿Ganará? –preguntó Alec.
-Por eso estamos aquí, queremos evitarlo.
-¿Y de dónde habéis sacado esa runa? –Volvió a preguntar Alec.
-Yo quería volver atrás. No quería que Sebastian ganara, quería volver cuando todo estaba bien, cuando todos –hizo una pausa, iba a decir vivos, pero no podía decir eso, habían acordado que no se podían enterar – estábamos bien, tranquilos. Y se me ocurrió esta runa.
Todos se quedaron en silencio por un minuto.
-¿Y cómo podemos evitarlo? – dijo Simon.
-Tenemos que evitar que Sebastian ataque. Estábamos en el Salón de los Acuerdos, esperando para una reunión de Nephilim y subterráneos, nos habían permitido asistir porque nos dejarían participar en la batalla. Entonces nos percatamos que faltaban algunos miembros de la clave. Antes de que empezara la reunión, Jonathan y cazadores de sombras que habían bebido de la copa mortal de Sebastian entraron. Nos tomaron por sorpresa, ellos eran más rápido. –Isabelle suspiró antes de continuar. –Algunos se unieron a él, a los menores nos mandaron a los institutos y los demás siguieron peleando. Tenemos que evitarlo como sea.
Todos se volvieron a quedar en silencio. Tenían que idear algo, pero ¿el qué?
-¿Recordáis a alguien que entró en el Salón de los Acuerdos con Jonathan? –habló Magnus por primera vez.
-Michael Lestrange, él estaba con Jonathan pero lo vimos ayer y aún no había bebido de la copa.
-¿Pero aún tiene bastante tiempo, no? ¿Cuánto? –preguntó Simon.
-Quiero decir, a mi ayer, dentro de dos semanas –se corrigió el cazador de sombras.
-Entonces bebieron de la copa el mismo día del ataque. Deberíamos informar a la Clave. –dijo Alec.
-No. No sabemos quién está con Jonathan y quiénes no. Si se enteran que sabemos que atacarán, podrían volver a cogernos de nuevo por sorpresa.
-¿Entonces qué hacemos, Izzy? –miró a su hermana.- Si no se lo decimos a ellos, sí le cogerán por sorpresa.
-Entonces tenemos que evitar que ataquen –dijo Jace.
-¿Y cómo piensa que lo hagamos? –preguntó Alec.
-Evitando que beban de la copa. Tenemos que buscar quien nos ayude.
-Quizás la manada de Luke puedan ayudarnos – intervino Clary.
-Recuerdo que Aline la mandaron al instituto de Los Ángeles. Quizás ella nos ayude –aportó Isabelle.
-El equipo bueno tiene que conseguir gente –dijo Simon.
Gracias por leer y comentar. Me ha hecho mucha ilusión. Espero que os sia gustando. Nos vemos pronto.
