Capítulo 2

Respira, me recuerdo en cuanto me siento en la silla reclinable. Sobre mi, una mujer de rostro sombrío agarra una aguja y le saca la tapa que cubre su punta. Es grande, mucho mas de las que utilizo normalmente, trago en seco. Una vez mi madre me dijo que no esta bien tener miedo, que, por sobre todas las cosas debo, ser valiente. Se que el dolor es solo físico y que si quiero puedo dejar de sentirlo pero no es tan fácil hacerlo como decirlo.

Un liquido verde oscuro se mueve dentro del recipiente de la aguja a medida que la enfermera se acerca a mi. Miro a mi alrededor, las paredes plateadas brillan por el sol que entra por una de las ventanas. La esquina derecha me ciega momentáneamente cuando dirijo mi vista hacia ella.

Una escena aparece en mi mente, repitiéndose: soy yo, acostada en una silla como la de ahora, temiendo por lo que me podría pasar. Viendo como la mujer frente a mi golpea con dos dedos la aguja gruesa, esperando poder inyectarme con ella. Mi madre no puede pasar conmigo porque no se lo permiten, ahora solo estaba yo. Yo y la aguja. Yo y el dolor. Tenia a penas cinco años, pero eso era suficiente. Me habían dicho que cuando terminara el proceso me sentiría mejor, que el chip me concedería información que antes no sabia. No entendía a que se referían, trataba de poner mi rostro serio como me habían enseñado, rogando para que no se note el temor que me recorría por dentro. Pareció haber funcionado porque solo sentí cuando un agudo pinchazo penetro en mi piel, introduciéndose dentro mio.

Me estoy moviendo, pienso y abro los ojos. La enfermera sigue allí, no parece haberse dado cuenta de mi temporal viaje al pasado, esta presionando un botón que inclina el asiento donde estoy acostada. No le pregunto nada, no es correcto ser muy curiosa. Ella se acerca cuando estoy en una posición que parece ser la adecuada. Al contrario de todas mis sesiones, no me pincha en el antebrazo sino que se coloca detrás de mi silla, donde se abre un circulo dejándome la nuca libre. Trago en seco. Mi corazón late mas fuerte y a mas velocidad que antes. Quiero recomponerme, que no se note lo nerviosa que estoy, si lo averigua podría estar en problemas.

-tranquila -habla la mujer detrás mio, su voz es mucho mas suave de lo que esperaba- estas dosis se dan en el cuello porque allí esta la columna vertebral. El chip sera trasladado por el liquido uniéndose a tus huesos, se transportara por ellos hasta llegar a tu cerebro. Es mucho mas potente que las que has tenido hasta ahora, probablemente te desmayes o te duela. -luego no escucho nada mas y siento la aguja clavándose en mi piel. Duele, mucho. Ahora entiendo con que propósito la hacen mas larga y gruesa, para que penetre en los huesos de la columna. No grito, pero tengo ganas de hacerlo. Me trago el sufrimiento hasta que siento como algo frío y espeso me recorre por dentro, la sensación es rara y algo incomoda. Pero no dura mucho tiempo, puedo sentir perfectamente cuando el chip se coloca en mi cerebro y se abre. Alcanzo a ver la información en mi mente, pasando como imágenes en diapositivas. Es fantástico, como si todo hubiera estado ahí siempre aunque no fuese así. El dolor cesa, y siento como la aguja es retirada. Cuando esta a punto de ser sacada por completo, me desmayo.


Despierto en una sala llena de chicos y chicas. La gente parece algo alterada y perdida. Pienso que tal vez yo también me vea así, entonces, me siento y plancho con las manos mi túnica blanca. Todavía tengo cubierta la boca, eso es bueno. De echo, todas las mujeres de alrededor continúan con el trozo de tela puesto, tapando la parte de nuestro cuerpo que los de El Culto consideran inapropiada. Una de ellas.

De pronto todos se paran derechos y caminan hacia la puerta, luego descubro porque. Una hoja se abre delante de mi ojos, se ve así, pero no lo es. En realidad esta todo en mi mente pero parece real. Esta tiene varios puntos puestos en ella, enumerados alfabéticamente. En la letra A dice: cuarto de control, mujeres. Se donde se encuentra, tengo un mapa incorporado. A la derecha, dieciséis pisos arriba, e izquierda. Puerta A. Me uno al grupo de las túnicas blancas y caminamos a paso firme. Todas sabemos donde ir. Nadie sabe que van a hacernos.


Las paredes son plateadas, de ellas se alzan torres de unos cuarenta metros de alto, todas son color dorado, brillantes, pulcras. Entre cada poste hay por lo menos cuatro habitaciones a lo largo y, separandolas, cuadros. Son pinturas de retratos. Snow esta en la mayoría de ellas, también Finnick y, de vez en cuando se ve a la madre de este. No se nos esta permitido hablar de ella pero la señora Odair fue probablemente una de las mejores damas que tuvo El Culto, no la conocí, se fue antes de que yo naciera pero según dicen Finnick saco de ella sus ojos azules.

Nos detenemos frente a un elevador y vemos como los números se van acercando a nuestra planta, se me eriza la piel aunque no se muy bien porque, probablemente es el no saber que pasara. Entramos todas perfectamente en el cubículo del ascensor, ya que es muy amplio, seremos como unas 150 chicas allí adentro. El movimiento es casi imperceptible pero aun así se siente, subiendo poco a poco. Las paredes de vidrio nos van mostrando una parte del edificio a medida que nos elevamos. 1...2...3...4 ¿Alguna vez te has sentido un punto en el mundo? ¿alguna vez has pensado que si te estuvieran observando desde arriba no destacarías entre los demás? ¿alguna vez te sentiste como algo que esta allí pero que nadie sabe de su presencia? Es lo que soy yo constantemente. Una persona mas entre tantas otras, no soy especial, ni diferente aunque tampoco igual, solo una mas. Así me siento aquí, en el Culto no hay manera de sobresalir. Somos todas túnicas blancas o negras o grises. La única manera de diferenciarte es vestir de rojo, y nadie en su vida quiere llevar ese color. Bueno hay otra manera, ser un traidor...pero no si quieres llegar a ser algo. 14...15...16...nos detenemos.

Formamos una fila a medida que salimos y nuestros pies golpean en el pasillo, dando un poco de vida a aquel lugar. Puerta A, puerta A. Repito en mi mente mientras que miro las letras en las habitaciones. Yo soy una de las ultimas pero no por eso mis pasos son menos firmes o mas rápidos. Me pregunto si alguna estará nerviosa, si a todas las que estamos aquí nos ha ido bien con los chips. Bueno, eso es obvio, si hubiéramos fracasado ni siquiera estaríamos aquí. De echo, ya no veo a la Transformada de hoy a la mañana. Ella no lo soporto, me digo. Eso sucede con las personas que no son Ideales, como yo, muchas veces su cuerpo no aguanta los chips porque no fueron creados para hacerlo.

-Pss -susurra alguien a lo lejos y giro mi cara hacia una de las columnas. Una chica me mira desde atrás, nadie parece haberse dado cuenta de su existencia, todas siguen caminando como si fueran robots. Me paro un segundo y con bastante disimulación salgo de la fila, una de las túnicas blancas me mira alzando una ceja y me excuso diciéndole que no me encuentro bien y que voy a sentarme. Ella asiente, seguramente pensara que soy una Transformada y que no soporte la primer prueba. No me importa.

Me acerco al lugar donde he visto a la chica, miro hacia ambos lados pero no hay nadie. Rodeo la columna y nada. Pronto me doy cuenta de que la fila ha avanzado bastante y que debería volver. Entonces la veo otra vez, no es mas grande que yo, probablemente tenga menos edad. Ella tiene el pelo suelto y le cae en ondas rubias por la espalda. No tiene túnica blanca, viste de verde. Es una de los Traidores, tal vez sea pariente de los dos que he visto mas temprano, mi madre siempre me ha dicho que no considera apropiado que los junten con nosotros, tampoco le parece correcto a Snow, pero las reglas fueron echas por su esposa y debemos respetarlas. Yo trato de no opinar sobre esos temas, en realidad, ellos me causan algo de intriga. Me la quedo mirando hasta que se aleja hacia el otro lado del pasillo, luego desaparece entre las sombras.


-Bueno días iniciadas -resuena la voz de nuestra nueva líder cuando entramos a la habitación. Su saludo no es amistoso, ni tampoco sus ojos centelleantes o su sonrisa maléfica, la cual me sorprende ver, ya que no lleva la tela que comúnmente nos cubre la cara. Se lo que piensa detrás de todo eso: carne fresca.

Ella se mueve por el cuarto con agilidad, demostrándonos todo lo que a nosotras nos falta, quiero decirle algo, como que también tuvo que pasar por esto. Pero no puedo, no solo por el echo de que seria echada directamente de El Culto, también porque esta persona es, seguramente, una de las mas aterradoras que conocí en mi vida. Su nombre es Glimmer, la reconozco por las veces que la he visto en la televisión, es un miembro importante de El Culto. Trae ropa color gris y se el porque, esta casada con Cato, él es el líder de los hombres. Ellos dos son los que hacen las primeras pruebas y deciden quien se queda y quien se va. Ambos son escalofriantes.

-Felicidades -dice con un tono demasiado falso- si están aquí quiere decir que han pasado la primer parte, pero eso no les asegura nada. -sus ojos se achican y nos mira fijamente a cada una, me alegro de estar en la parte de atrás.- Las siguientes pruebas van a ser las peores. Algunas rogaran que las dejemos ir, no es necesario, los cobardes tienen la puerta abierta. El Culto no necesita miedosos. -su voz es tan fría que siento como si la habitación hubiera bajado unos cuantos grados, de echo, veo un par de chicas temblando y me pregunto si también lo estaré haciendo yo- Pero recuerden, si no son de El Culto no son nada. Son basura, escoria, vergüenza y por eso no nos importara que pase con aquellas personas. Si mueren...no sera nuestra responsabilidad. -me doy cuenta de lo que esta haciendo, trata de asustarnos. De hacer que alguien en este momento tome la decisión de irse, y lo esta logrando. Varias se han echado hacia atrás y veo a algunas yendo disimuladamente hacia la puerta. Yo sigo en mi lugar, no porque lo quiera, sino porque no puedo moverme, estoy como pegada allí.- Bien, he terminado...-dice Glimmer después de una pausa, se agarra ambas manos, una con la otra y en voz mucho mas baja que antes concluye: -piénsenlo. -se dirige hacia la puerta y cuando pasa por mi lado me mira con furia. Mi cuerpo se encoje involuntariamente y un escalofrío me recorre. Se a lo que se debe su mirada, siempre he temido por ella por las cosas que he oído de la iniciación pero mas principalmente por lo que yo sabía que ella deseaba y yo, sin querer ni saber, le he quitado: Finnick Odair.


Hola, volví! tarde pero seguro. Se que todavía hay muchas cosas que no encajan pero poco a poco se va a ir descubriendo todo. Aún no aparecieron los personajes importantes como Peeta o Gale...

Se que la historia es algo loca pero que le voy a hacer? tengo mucha imaginación y a cada rato se me ocurre algo nuevo.

Gracias por todos sus comentarios y alertas! como siempre digo esto es para ustedes: los lectores. Me alegra que le guste! Si tienen alguna duda, ya saben pregunten, nada esta demás.

Nos leemos. Besos, Ro :)