CAPITULO DOS: EMPEZANDO A CONOCERME
"Hamburguesas: la piedra angular de un desayuno nutritivo". Samuel L. Jackson (Pulp Fiction)
¿Y bien vas a decirme que tengo que hacerle entender? – le miro molesta la joven cazadora.
Evitar, más bien – le miro aquella pequeña niña de coletas rubias.
¿Evitar que?, ¿qué puede haber peor que el apocalipsis o los leviatanes? – le miro molesta sin aun creerse que aquella fuera Dios.
Créeme – sonrió – hay cosas peores que el apocalipsis – cerro los ojos, respiro profundo y continuo – o al menos para ellos lo es – y tras decir poso su mirada con escrutinio.
Diez días antes.
A ver si entendí todo – les miro interrogante sentados en aquella cafetería tras devorar su desayuno – tu, ósea nosotros después de vender nuestra alma e ir al infierno ocasionamos el apocalipsis y por si eso no fuera poco dejaste que Sammy – poso su mirada sobre el mencionado para después regresarla a su otro yo – se convirtiera en un adicto en la sangre demoniaca y le dejaste saltar en la jaula con Lucy para estar un año encerrado con el – le miro interrogante – y por si fuera suficiente liberaron leviatanes – ahora sí que les miraba incrédula – ¿eres estúpido? – le grito solamente al mayor.
¡Hey!- grito el aludido – lo de los leviatanes fue obra de Cass – recibiendo una mirada incrédula de esta – y no fue mi culpa Sam también fue culpable – se cruzo de brazos como un crio.
Gracias Dean que gran argumento – un sarcástico Sam salió en su propia defensa – mira parece que hicimos mal vale pero créeme en ese momento era la mejor idea y Cass también tenía buenas intenciones – y al parecer del ángel.
Da igual Sammy tú no tienes culpa - le miro cariñosa – toda la culpa aquí es tuya – le aventó una servilleta toda sucia a su clon.
¿Mía? – en aludido se molesto – acaso escuchaste algo de lo que dije, no fui solo yo vale.
Eso no importa, tu eres el Mayor, tu tenias que arreglarlo Dean, mama…tu Padre te dejo a cargo de Sammy tenias que evitar que hiciera alguna estupidez – le grito – no debías darle la espalda solo por que se equivoco al confiar en un demonio – se levanto de la mesa para pegarse casi a su rostro – es tu deber cuidarle, siempre lo ha sido, ¿que clase de hermano eres si ni siquiera creer y confiar en tu hermano puedes?
¿Tú me hubieras apoyado? – pregunto incrédulo el más alto.
Claro – desvió la vista y se giro para colocar su mano en su hombro – yo siempre te eh apoyado Sammy, confió en ti y siempre que tienes algo que te inquieta lo hablamos y se soluciona, joder tío si entre nosotras nunca hay secretos – le sonrió.
Eso sí que es inesperado – dijo el ángel que hasta ahora había sido un espectador – la diferencia es sorprendente.
Cállate Cass – le corto un molesto Dean – ¿entonces por qué no le mataste si sabrías que se volvería peligrosa? – le reto.
Ya te lo dije confió en Sammy y ella en mi, en cuanto tuve la oportunidad le conté lo que me dijo mi madre y lo hablamos discutimos y lo solucionamos, a diferencia de ti – le miro molesta – yo si hablo las cosas con ella y no me lo guardo todo para ocasionar problemas.
¿Entonces como lo solucionarías eh? – le grito - como ibas a detener el apocalipsis idiota – cada vez se molestaba mas.
Pues en primera jamás, escucha jamás hubiera torturado almas en el infierno, así sufriera eternamente nunca dejaría que se abriera el primer sello.
Perdona por no resistir quisiera verte en mi lugar.
Yo también, te demostraría que nunca le diría que si al demonio de pacotilla.
Eres una…
Ya está bien basta- grito Sam, llamando no solo la atención de ellos si no también de toda la cafetería – será mejor que nos vayamos.
Y tras que Dean pagara, Sam jalo a la chica quien se tranquilizo al sentir el cálido tacto del más alto y caminaron de regreso al hotel, y ahí siguieron discutiendo sobre que no se hacía y que Dean jamás debió permitir a su hermanito esa amistad con Rubí, ni mucho menos que bebiera sangre de demonio.
Estuvieron un buen rato discutiendo y gritándose hasta caer rendidos, ante la mirada atónica de Sam, quien cada que intentaba entrar a la conversación era callado por la chica y abrazado por ella, jalándolo y poniéndolo detrás de ella como protegiéndolo de Dean, quien solo bufaba y seguía gritando, el ángel simplemente se dedico a estar sentado mirando como la discusión se realizaba.
Terminaron en ya entrada bien la tarde, casi sin voz, Castiel se disculpo y antes de que el cazador pudiera detenerle desapareció, la chica parecía sorprendida, a un no le entraba eso de que aquel sujeto tan extraño fuera un ángel, al menos en eso se parecía a Dean no creía fielmente que esos seres existieran, pero estaba tratando de digerirlo, digo, Dios en persona le había llevado a aquel lugar, entonces recordó su razón por estar ahí y que debía apurarse en hacerle entender lo que sea que fuera a su otro yo para regresar con Sammy quien de seguro le estaba buscando o peor aun seguiría muerta.
Se tiro sobre la cama dejando colgar sus brazos por la orilla, sin quitarse las botas ni mucho menos la chaqueta adoptando una posición nada digna de chica, pero ella era Deanna Winchester y las delicadezas nunca fueron lo suyo, durante varios minutos no escucho ningún ruido y cuando levanto la vista, se dio cuenta que se el rubio idiota no estaba, rodo los ojos y se dedico a mirar a la versión masculina de su hermana, quien al no notar su mirada estaba leyendo el periódico, mientras su laptop estaba abierta en quien sabe que, sonrió mientras recordaba aquella forma tan característica del hombre, para después entristecerse por haber perdido a su hermana y por ser el causante de que su sufriera, bueno no era ella, pero si tenían que vivir lo mismo entonces significaría que su Sammy viviría lo mismo que aquel hombre sentado a unos pasos de ella.
Sus ojos se veían cansados, su mirada ya no tenía aquel brillo característico que le caracterizaba, su piel se veía más morena, y su cuerpo mas corpulento, bueno es un hombre eso es normal, pero no dejaba de inquietarle, que tal vez su hermana algún día luciría así, tan apagada, que viviría todo aquel horror y que ella no podría evitarlo, algún día su Sammy perdería aquella sonrisa tan brillante que siempre la animaba, que siempre la mantuvo peleando, y quiso llorar, romper en llanto sobre aquella sabana y liberar su impotencia por no poder evitarlo, y es que aun cuando le había gritado a su otro yo que debía haber algo que pudiera hacer no estaba asegura de que ella no hubiera hecho lo mismo.
Golpeo el cobertor que ninguna culpa tenia y apretó los dientes, empezaba a sentir ganas de ponerse a llorar pero recordó que ella nunca lloraba, al menos nunca frente a los demás, claro que no, el llorar era una debilidad y ya tenía suficiente con que todos la creyeran débil por ser una chica como para ponerse a llorar y parecer más débil, no ella nunca lloraba, ella se aguantaba y desquitaba su ira cortando algunas cabezas o despedazando brujas, nunca llorando.
Quizás en alguna que otra ocasión, teniendo sexo salvaje y casual con algún chico pero nunca lloraba. Dejo de hacerlo por que no podía ser débil, claro que no ella debía cuidar de Sammy y nunca dejar ver que tenía miedo y que estaba perdida, por eso nunca lloraba, por que la que se perdía y temía era su hermana, la que siempre le pedía ayuda era ella, la que terminaba llorando por que algún chico la molestaba o alguien insultaba a su padre saliendo ella siempre salía al rescate y le rompía la cara a quien le molestara, Por que ella siempre era la fuerte.
¿Estás bien? – aquella voz la saco de sus pensamientos, sin darse cuenta estaba apretando mas los dientes y estrujando las sabanas.
Claro que si Sammy – dijo ella sonriendo falsamente, tras sentarse sobre la cama y buscar el mando para prender la televisión – solo me aburrí, y tengo sed, ¿tienes cerveza? – le pregunto sin mirarle, pues estaba segura que sus ojos aun estaban humedecidos y no quería que lo notara.
Claro – dijo él y busco la bebida para pasársela y de paso mirarla bien – ¿estás segura que estas bien? – siguió preguntando incrédulo.
No – le miro entre cerrado los ojos – tengo hambre – dijo tajante – ¿dónde está el idiota de mi copia necesito mi nena?
Pues no creo que te lo preste – se rio el – apenas si me deja conducir a mi – se levanto para seguir en lo suyo.
Pues técnicamente es mío también – le miro bebiendo se cerveza – así que exijo mi derecho para usarlo ¿Dónde está?
Ya es tarde – dijo el joven mirando por la ventana – y está oscureciendo tal vez fue algún bar, digo la discusión fue larga y lo puso de malas.
Aja – se bebió la cerveza de golpe – estará intentado ligar con alguien – le miro sonriente – iremos a arruinarle el ligue – le giño el ojo.
No sé si sea buena idea – trato de convencerla pero la chica ya estaba afuera esperándole
Sammy ven o también me desquitare contigo.
Voy – le grito cerrando la laptop y tomando las llaves del hotel, presentía que algo malo pasaría pero no iba a desobedecer a su ¿hermana? Se sintió raro pero técnicamente lo era, además aquella era la que lo había revivido y en aquel entonces su hermanito era muy bromista e infantil, no quería arriesgarse a saber que le haría.
Salieron a toda prisa buscándolo, a los 20 minutos de buscarlo dieron con el lugar donde un bellísimo impala se estacionaba enfrente de un bar, no cabe duda que le conocía muy bien y al ir con su otro yo le fue mucho más fácil hallarle, en cuanto entraron notaron, como el cazador ya estaba en la barra ligando con una mujer muy bella, la sonrisa llena de maldad de la chica se ensancho a todo lo que podía, paso sus dedos por su cabello corto, arreglándolo un poco, se acomodo la blusa negra bajando un poco su escote y después procedió a arreglarse la chaqueta, Sam veía todo esto sin entender que pretendía, pero decidió no intervenir, entonces cuando ella camino hacia su hermano todo tuvo sentido, se sentó en una mesa para admirar mejor el espectáculo anticipando los movimientos de la chica.
Y si aquello fue muy divertido, mientras Dean intentaba ligar con aquella mujer, su otro yo le llego por la espalda y le abrazo acariciando su lóbulo de la oreja y llamándolo cariño, le beso en cuello mientras la otra mujer miraba atónita lo sucedido y un muy congelado Dean no sabía qué hacer, entonces noto como ella le decía algo a la mujer que algo molesta le dio una bofetada a su copia antes de que pudiera defenderse y se marcho enojada.
Entonces ella le soltó y se encamino a la mesa donde estaba Sam riendo.
Joder Sam, ¿por qué le dejaste hacer eso? – le pregunto molesto sobándose la mejilla.
A mí no me mires yo no sabía nada – dijo lavándose las manos.
No seas llorón – se rio la joven – nos abandonaste y te viniste a ligar con un tía sin chiste – haciendo una seña a la camarera para que ordenara algo que comer – ahora si comamos en familia – tras decirlo se echo a reír.
Sammy solo sonrió y negó con la cabeza, no cabía duda de que aquella chica era idéntica a su deán antes de todo ese rollo del apocalipsis y aquello le parecía refrescante, mientras deán se preguntaba si era así de molesto cuando era más joven pero secretamente esperaba que nunca tuviera que pasar por lo mismo y si tuviera que hacerlo, suplicaba por que tuviera otro final por que no deseaba que perdiera aquella alegría, ni que su Sammy lo hiciera.
Esperaba que ella no pasara por todo lo que el paso, aquello que no le había dejado nada bueno, mas unos ojos azules pasaron como una fugas fotografía por sus pensamientos, y sonrió bebiendo su cerveza, si quizás algo le había dejado de bueno, tal vez y solo tal vez, lo único que bueno de todo eso, fuera el ángel idiota.
Hey pervertido – le llamo su otro yo – ¿en quién piensas? –le estudio con la mirada – aja – le señalo con una papa frita – en sexo.
Acabas de espantarme a una tía buenísima – dijo tras comerse la papa frita con la que el apuntaba- no molestes.
¿Lo hacías? – pregunto incrédulo Sam puesto que conociéndolo le diría que se callara o que no era asunto suyo, pero ahí estaba siguiéndole el juego con aquellas palabras tan típicas de él.
Oye que mas buena estoy yo – dijo regresando su atención a su comida – tío deberías mejorar tu gusto, y se supone que eres yo – le miro reprobatoriamente – yo tengo mejor gusto – comiendo su hamburguesa.
No empiecen con eso por favor – se rio Sammy comiendo su acostumbrada ensalada.
A ver chica lista y según tu que es buen gusto – se inclino levemente para quitarle otra papa frita.
Deja de comerte mis papas – le dio un manotazo – pide las tuyas.
Yo las pago – le miro molesto.
Da igual estas son mías y claro que tengo buen gusto, mira por ejemplo, vez a ese tipo de ahí – señalo a un costado de Sam – esta buenísimo, yo follaria con el ahora mismo.
No jodas – le miro molesto – ese tipo esta sin chiste – dijo sonriendo – eso no es buen gusto, incluso Cass tiene mejor cuerpo que ese tío que…- entonces callo y se dio cuenta de lo que había dicho inconscientemente, por que en cuanto volteo a ver aquel sujeto no le pareció tan atractivo, digo su ángel estaba mucho mejor que él, mas sus palabras ya habían sido dichas y escuchadas por un Sam que se atragantaba con lechuga y una sonriente copia suya – digo, incluso Cass que es un tío súper raro llama más atención que ese – trato de componerle.
Me sorprende que defiendas tan bien a tu angelito – entre cerro sus ojos – ¿eres gay? - Pregunto sin pelos en la lengua, Sam volvió a atragantarse ahora con su bebida y a él casi se le cae la botella entre sus dedos.
¿Estás de coña? – le pregunto molesto – estaba ligando con una tía hace unos momentos y ¿dices que soy gay?
Bueno – levanto su hamburguesa acercándose un poco – eres bi.
Serás…- pero en lugar de insultarla hizo algo peor y le planto una mordida a su comida como un tiburón.
Oye – le grito – bien lo entendí eres muy macho – rodo los ojos – y un gilpollas – murmuro por la mordida.
Dean comenzó a reír tratando de ocultar aquel suspiro de alivio que dio cuando la chica dejo de cuestionarle la sexualidad, y es que cuando le dijo gay la mirada azul de Cass volvió a aparecerle en su cabeza y tras decirle bi, se imagino como seria abrazar a Cass, besarlo, lamerle, comerle.
Decidió parar sus pensamientos, antes de que algún accidente sucediera y tras terminar de comer salieron del lugar riendo, ella quiso conducir pero obviamente no le dejaron, casi trato de arrebatarle las llaves, pero el otro no se dejo, llegaron al motel y tras ducharse un nuevo problema surgió.
Hey idiota – le grito la chica – a ver si haces algo de ejercicio estas poniéndote gordo – continuo saliendo de lo ducha vestida con una de las playeras del cazador y un bóxer que usaba como pijama.
No estoy gordo – se defendió – es solo que tu eres muy enana – se burlo recibiendo un almohadazo como recompensa.
Dejen de pelear – trato de detenerlo el más alto.
Da igual mañana me acompañaras a compara ropa Sammy, con la tarjeta de Dean – levanto la cartera del cazador.
¿Cuando la haz cogido? – pregunto enojado.
Ja te he ganado idiota – se burlo y luego se metió en la cama de Sam – ahora a dormir Sam ven aquí – le grito.
¿Eh? – pregunto algo incomodo este.
No vas a dormir con Sam – se cruzo de brazos el mayor
¿Por qué no? – le miro molesta – solo hay dos camas, y por si no lo recuerdas somos hermanos… más o menos y dormir contigo me daría grima –hizo una mueca – además Sammy y yo dormimos juntas todo el tiempo.
¿Lo hacen? –dijo algo incrédulo el mayor.
Claro – se burlo ella – yo si quiero y cuido a mi hermanita, ahora Sammy ven aquí – palmeo la cama.
No creo que sea buena idea – trato de negarse.
Samuel Winchester ven aquí en este momento – el tono de voz que uso, hizo que se le helara la sangre el mayor, pues si no se equivocaba aquel era el mismo tono de voz que su madre.
Mientras que a Samuel no le quedo de otra que ir a dormir junto a ella, toda la noche la paso con su nueva "hermana" abrazándolo y al despertar un dulce aroma a manzana lo despertó, suspiro con gran fuerza intentado aspirar con más profundidad aquel dulce arroma, al abrir los ojos una mata de pelo rubio muy cerca de su rostro le dio la bienvenida, al parecer la chica dormía plácidamente en su pecho, cerró los ojos y trato de disfrutar aquella calidez, una vagamente familiar, nunca había dormido así con su hermano, sin embargo le parecía extrañamente familiar que no hizo ningún movimiento por quitarla de encima, una tos le hizo levantar la vista y se encontró con su hermano mirándolo reprobatoriamente, puesto que su brazo estaba abrazando posesivamente la cintura de la joven, se separa tratando de no despertarla pero inmediatamente la joven abrió los ojos, miro sonriente a su almohada de casi dos metros y tras mirar a su copia se dirigió al baño.
Dean le echo bronca por dormir tan pegado a su copia y el solo se defendió diciendo que como chica era muy suavecita, cómoda y olía bien.
¿Estás diciendo que le abrazaste por que olía bien? – le grito molesto su hermano.
Si, huele a manzana – dijo cruzando los brazos – ellas tiene la costumbre de dormir así no le veo lo malo.
¿Estás diciendo que quieres dormir abrazado a mí? - dijo incrédulo
¿Qué? no – se levanto molesto cambiandose – no seas cretino Dean, solo digo que ellas interactúan mas por ser chicas, nosotros no podríamos hacer eso – se coloco su camisa – somos tíos, no podemos dormir juntos y tu no creo que huelas a manzana – susurro.
Claro que Dean no huele a manzana – la voz de un tercero retumbo en el cuarto – el huele mas a canela – continuo como si nada tras aparecerse.
Así que Cass – dijo la chica que seguía vistiendo una camisa del mayor pero ahora con sus pantalones – ¿cómo sabes que Dean huele a canela? – sonrió maliciosa.
Por que su aroma quedo impregnado en la gabardina cuando me la regreso – termino sin más ignorando la mirada de advertencia del mencionado.
Tío – pregunto sonriente el castaño – ¿tu usaste la gabardina de Cass?
Yo creo que dormía abrazado a ella – le siguió el juego la chica.
Claro que no – grito cuando pudo salir de la sorpresa – yo no… solo me la probé una vez… yo no soy gay – dijo por zanjado el tema.
Bien, nadie te ha cuestionado eso idiota – sonrió la chica y después tomo la mano de Sammy – bueno tu y yo tenemos una cita – le giño el ojo – odio ir de compras contigo, pero siendo tío no creo que sea tan tedioso – le jalo del brazo – por cierto me llevo la nena – grito ya en la puerta enseñando sus llaves mientras el más alto no salía de su asombro.
Dean – llamo el ángel a su protegido tras ver como la chica salía del cuarto – ¿dormías abrazando mi gabardina? – termino inclinando un poco la cabeza mirándolo fijamente.
Joder Cass – se dejo caer en la cama – ¿también tu?
