Bueno, les traigo la segunda parte de esta historia.

Agradecimientos: A las personas que comentaron, las que leen y siguen esta historia, me hacen muy feliz.

¡Raviolli! Este fic es tuyo, ojala te guste y no te decepcione la segunda parte.

Bueno no les hago más larga la espera y les dejo con él fic.

Advertencias: Lemon, yaoi. Si el género no les gusta, no lo lean.

Créditos: Personajes de Isayama

Capitulo 2:

"Me pertenece"


—Podemos terminar de revisar los manuscritos en mi departamento.

—No puedo –dijo el contrario restándole significado a todo lo que había detrás de aquella insinuación –hoy tengo que terminar otros ensayos.

Y dicho esto, salió del aula aparentando seguridad y dejando detrás a un fastidiado rubio que tan solo pensó lo molesto que era estar prácticamente insistiéndole a alguien que, en tiempos pasados le fue muy fácil de persuadir.

Erwin Smith, tenía una idea bastantemente estructurada de lo que pudo haber originado el cambio en su alumno pero, ¿tan fuerte le llegó a afectar?

Lo que a Smith, y a la gran mayoría de los seres humanos, les hacía difícil el proceso de llegar a entender a los demás es, realmente ponerse en el lugar de la otra persona y sentir (en lo más posible) de manera vivida lo que experimenta. Cada quien interpreta los acontecimientos a su manera; lo que cierto evento para algunos pudiera resultar una nimiedad insustancial, para otros en cambio, puede ser un evento colosal que hace grandes cambios en su vida o en el peor de los casos el retroceso y el acabose total de sus motivaciones existenciales. Y el caso del joven Eren, resulto (para su suerte aunque no lo viera así) ser una curiosa evolución dolorosamente confusa, insatisfactoria e inconclusa.

….

Por los pasillos caminaba aparentemente sin preocupación alguna, muy por dentro cabe mencionar que tenía una disonancia irritante sobre la decisión de abstenerse a sus habituales costumbres. No quería volver a tener sexo con nadie más que solo tuviera las intenciones de saciar los placeres mundanos y por lo tanto, rechazaba por completo la idea de volver a ser objeto de diversión de otras personas, sin embargo, es más fácil planteárselo que hacerlo (por que ahora se sentía más solo que nunca), ya que la falta de objetivos claros y la confusión de esa meta junto con las declaración de intención…no ayudaban para nada.

El primer objetivo que se planteo fue: Odiar a Lance Rivaille.

Pero no pudo, por más que recordará la vil jugada que ese hombre le hizo ¿Por qué él llegó tan lejos, si simplemente no le amaba?

Tal vez vergüenza era la palabra más adecuada para describir lo que Eren sintió en aquel momento y, humillación por egoísmo y celos era la causa "justificada". Si Rivaille solo quería tener sexo, hubiera sido mucho más fácil que se lo pidiera, aunque Eren mismo se sintiera usado, al menos así hubiera tenido a su favor el beneficio de la duda, y debajo suyo toda la responsabilidad de una atracción no correspondida e interesada, es decir, ¡Sería solo y tan solo su problema si se llegaba a ilusionar a acceder a tal petición! ¿Era necesaria la humillación de su parte? Aquella noche fue como si le hubieran dicho a la cara "Me voy, no sin antes ver que tal eres en la cama, valiéndome un pepino si querías o no"

Ni el propio Eren recuerda cuanto tiempo pasó solo dentro de la enorme habitación, cubriendo su desnudes con las sabanas y llorando a rienda suelta su desventura.

Quizá lo suficiente para que se quedara sin lágrimas y el dolor de cabeza lo trajera a la realidad haciendo que se dignara a incorporarse para vestirse y regresar a su departamento.

No es que se sintiera violado o algo así (Porque en primer lugar asumía su propio error), pero ¡maldita sea! Nunca espero que él pudiera ser igual a Erwin Smith, Jean kirschtein... y todos aquellos que solamente buscaban placer carnal. Eren siempre tuvo en alto pedestal a ese hombre de inteligencia soberbia y comportamientos refinados que demostraban seguridad en sí mismo, que además de amor le tuvo un profundo respeto, a pesar de que siempre supo que se trataba de una persona fría. El simple hecho que le haya permitido acercársele un poco ya era bastante ganancia para Eren, y quizá y tan solo quizá un día podría ganarse su amor.

Sin embargo, darse cuenta de que todavía amaba a alguien que ni siquiera llegó a conocer bien, le hacía sentir el peor de los idiotas.

El vuelo a Francia desde Chicago duró las horas suficientes para que durante el trayecto, tuviera suficiente tiempo de recordar las circunstancias en las que había conocido al de ojos verdes.

—Mi nombre es Eren Jeager –saludó con una amplia sonrisa y extendiendo su mano.

—Mucho gusto –respondió el mayor sin mucho interés, dándole el apretón de manos por pura cortesía – Lance Rivaille.

—Oh, se quién es usted. Su nombre esta muchas veces como colaborador en varias tesis del archivo universitario, además de que me tomé la libertad de leer un poco acerca del "prodigio de esta universidad"

—Gracias, si me disculpas tengo que irme.

Esa fue la base para que todos los días Eren se "encontrara casualmente" con él; en la biblioteca, en la cafetería, en la sala de conferencias…pasando un semestre completo bajo su constante mirada, seis meses en los que a Rivaille le fue inevitable poner la atención en los ojos esmeralda, en el fino perfil, la juguetona e infantil sonrisa…

Hasta que un día, harto de sentir aquella inquietud que le producía el joven, el pelinegro decidió por decirle que lo dejara en paz, aunque se viera a sí mismo como un amargado paranoico con deliro de persecución. Además, surgieron rumores turbios en derredor del castaño, que fueron creciendo, cosa que Rivaille aseguraba que le daba igual…

Sin embargo seguían haciéndole ruido en la cabeza, y ese mismo día dio la casualidad que se encontraron en el pasillo.

Una charla llevo a otra y así surgió la proposición de compartir departamento. A los pocos minutos Rivaille ya se estaba arrepintiendo, pero luego en los primeros días se daba cuenta de lo atractivo que resultaba ser Jeager….y lo molesto de los rumores detrás de aquel.

...

"El fin justifica los medios"

Y su "fin" fue hacerle ver a ese mocoso que de Lance Rivaille nadie se burlaba.

Y menos, alguien que a cada momento se le andaba insinuando descaradamente, hipócrita que en sus narices le restregaba que no podía ser suyo.

Entonces, ¡¿Por qué no estaba satisfecho con ello?!

Doscientos días para ser exacto, habían pasado y era los que provocaban peso en Rivaille.

Aquella efigie herida con los labios curvados dolorosamente, y las perlas saladas resbalándose por las mejillas del castaño, provocaban en sus recuerdos una desagradable inquietud.

¿Culpa tal vez?

El mismo sabía, que su carácter no era sencillo y mucho menos agradable, pero poco le importaba. Una defensa inquebrantable se supone que terminó de construir justo en el momento cuando su hermana menor, Petra Lance, falleció en ese accidente automovilístico por culpa de sus estúpidos celos de hermano sobreprotector.

Había empezado esa muralla cuando se enteró que su primera novia le engañaba, cuando su madre falleció y la pérdida de la cándida Petra fue la culminación.

¿De que servía querer, si nada de eso estaba destinado a permanecer contigo por siempre?

Y Eren Jeager era de esas cosas engañosas y efímeras. Más valía ponerlo en su lugar antes que permitir que moviera su mundo entero, de nuevo.

Rivaille, y la mayoría de nosotros, está mal educado con respecto al amor.

Amor NO ES posesión.

Y, para que se den más ideas de lo ignorado que es esta frase:

El pelinegro se enteró que en Chicago, hubo una conferencia muy grande en donde representantes de las demás universidades internacionales, que tenían convenio con su excampus, se reunieron para dar becas a prodigios destacados. Hubo fotografías a montones publicadas en las ediciones de la revistas que distribuía la sede de Francia y así, una de ellas llego a manos de Rivaille.

Esas fotos para nada le hicieron gracia, pues en todas y cada una de ellas junto a Eren, quien resulto ser uno de los becados, salía una joven asiática (que también era de honores académicos) que siempre estaba muy cerca de Jeager, incluso hasta tomándole de las manos o del hombro, y para el colmo ridículamente hermosa.

Sobra decir, que esto saco de sus casillas al pelinegro, que deseaba estar ahí para gritarle en cara a esa mujer que su "noviecito" no era más que una falsedad, que le destrozaría las ilusiones por ingenua.

Justo como a él.

Aventó la revista a un cesto de basura ¿En qué carajos pensaba?

Ese ya era problema de ella, aquel mocoso ya no asunto suyo, ahora estaba lejos de él y podía volver a reforzar sus murallas que impedían el aferro "insano" a alguien,¿Qué no?

Entonces, ¿por qué Rivaille salió a toda prisa del campus y estaba conduciendo de vuelta a su departamento?

¿Por qué hizo un par de llamadas, metió cuanto pudo en una enorme maleta y dejo vació sus muebles?

¿y …ahora se estaba dirigiendo al aeropuerto?

—Mikasa debes estar feliz, fuiste el primer lugar entre los diez mejores –dijo el castaño.

—Estoy feliz de que tú hayas decidido salir adelante, y no encerrarte como en un principio.

Él le sonrió y agrego:

—Debo darle gracias a ti y a Armin por apoyarme.

—No podíamos dejarte solo, no era sano que te quedaras en aquel enorme departamento, lo bueno es que aceptaste a compartir otro conmigo.

—El anterior me producía recuerdos amargos.

—Eren...¿lo sigues amando?

El castaño no le contestó.

—Tu silencio dice mucho, pero está bien –respondió ella con cariño. De vez en cuando le hacía esta pregunta con la esperanza de que un día le dijera que no, para ver si así tenía una oportunidad con él, respetaba los sentimientos del muchacho, por lo que quería asegurarse de que olvidara primero a ese hombre.

—Pero eso no quiere decir que en algún futuro no deje de hacerlo. De nada sirve, pues él solo se burló de mí –contestó Eren con determinación ante la sorpresa de Mikasa.

—Eren…

—En ningún momento le di el derecho de actuar a su antojo a costa de lo que sentía por él…

Pagó el taxi, y en pocos minutos con todas sus maletas, ya estaba delante de la puerta del departamento que una vez compartió con su roomie; como ya era muy noche ingreso a la casa (pues antes de tomar el vuelo se aseguró que aún estuviera desocupado) y decidió que mañana mismo buscaría al castaño.

¿Con esto ya admitía que ardía de celos, a pesar de que el mismo decidió abandonarlo?

No, regresó a Chicago por que según él, tenía cuentas pendientes con Eren.

¿Cuáles?

¡Quién sabe!, la mente busca pretextos hasta estúpidos cuando se trata de autodefenderse.

Pensamientos que solo estorban.

Con lo sencillo que era desvelar "lo amo y solo quiero intentarlo una vez más y de la manera correcta"

El timbre del despertador sonó muy temprano, se incorporó algo somnoliento aún; en fin de semana ¿Quién no querría aprovechar su sueño un poco más? En fin, Eren arrastró los pies a la ducha maldiciendo un poco los retrasos administrativos. El tener que ir al campus a terminar de realizar trámites de su próximo semestre en sábado, no era nada agradable, y si lo postergaba para el Domingo más le iba a pesar. Además, aprovecharía el tiempo libre ya que Mikasa se quedo a pasar la noche en casa de su amiga Sasha.

Sin embargo, nunca se imaginó que al abrir la puerta para salir, se toparía con aquella silueta.

—Me imaginé que estarías aquí. Averiguar los datos de un estudiante modelo no es nada difícil cuando eres otro de ellos.

Eren no dijo nada, apenas salía de la sorpresa y sentía que enfrentaba el mayor de sus obstáculos.

—¿Qué haces aquí? –alcanzó a decir, mirando seriamente al más bajo, tratando que sus labios no temblaran y que su voz no se quebrara al instante.

—¿Qué no es obvio? Vine a ver si el perro que amaestre aprendió su lección.

—¿Perdón?

Rivaille sonrió ladinamente.

—Veo que compartes este departamento –dijo entrando y cerrando la puerta detrás de sí - ¿Eres el gigoló de esa mujer? —Preguntó señalando una fotografía en la mesa de la sala.

—¡Con ella no te metas Rivaille! ¡ A ella si me la respetas! Además, ¿que carajo te importa?

—El respeto de alguien se lo gana por sus acciones –respondió con arrogancia y luego frunció el ceño para añadir:

— Tu no decides cuales son mis prioridades.

—Mira quien lo dice, alguien que...–y Eren desvió la mirada.

—Siempre dije que el dolor es el mejor maestro –dijo bajando las escaleras, llegando hasta él y mirándolo fijamente con esos ojos fríos como el acero.

—No soy tu juguete.

—Claro, eres el de muchos –Rivaille detuvo la mano que estuvo a punto de darle una cachetada.

—Está en tu naturaleza Eren – lo fue atrayendo hacia sí, hasta juntar pecho con pecho. Rivaille elevó un poco la pierna y la posicionó justo debajo de la entrepierna del contrario, quien apretó los párpados y bajo la cabeza.

—Déjame –dijo Eren , ante esto el mayor solamente junto más su cadera contra la del castaño provocando un roce sumamente excitante y provocativo.

—Oblígame, si es que tanto te repugna que vuelva a tocarte.

—¿Por qué haces esto? –preguntó Eren, conteniendo lo más que podía el nudo en su garganta, evitando gritarle que por más que lo intento odiar no pudo, que paso varias noches llorando su crueldad,sufriendo por su ausencia y que ardía de deseo por sentirse amado en los brazos de él. Pero, no podía caer de nuevo, no quería sufrir de nuevo…tenía miedo.

La distancia era peligrosa, Eren lo miró fijamente, desafiándolo y entonces Rivaille le tomó fieramente de ambas muñecas acorralándolo a la pared y besó con desespero el cuello del menor dejándolo con las primeras marcas.

—Como si no te gustara, ¿Eren?...oh vamos no me mires así, yo moría por sentir de nuevo tu cuerpo –murmuró Rivaille provocativamente al oído del castaño, cegado por completo por la lujuria y los celos; por su parte, el menor embargado por la incoherencia dulce de esas palabras, mordió su labio inferior atinando a un forcejeo inútil.

—Ve-vete, por favor —Nuevamente el mayor le besó con desespero, saboreando con movimientos parsimoniosos los labios ajenos, un vaho intenso se escaba por la boca profanada, una lucha por la recuperación del valioso oxígeno se hizo presente.

Otorgándole una maliciosa sonrisa Rivaille, comenzó a rozar, por sobre la tela, el miembro de Eren, que ya despierto aclamaba por una atención más especializada.

—Ah , de-tente –y en cambio, el pelinegro desabrocho el pantalón, bajó el cierre y metió su mano en los bóxer, masajeaba el miembro de arriba hacia abajo. El rostro de Eren era toda una poesía bien escrita; las mejillas tersas teñidas de carmín, los ojos cerrados siendo sellados por sus largas y húmedas pestañas negras…

¿Cuánto tiempo llevaban deseando esto?

Lo sufiente tal vez, para que con el roce de sus pieles se perdieran de toda cordura incluida la de Eren, puesto que el castaño ya había dejado de forcejear y respondía con la misma ímpetu los besos ardientes que su acompañante le daba.

"débil"

Confiadamente, el de ojos grises soltó las manos del otro y le guío para que abrazaran su cuello, mientras seguía la labor de estar masturbándolo, los gemidos de Eren, adorables en extremo, incitaban a Rivaille a proseguir más frenético, con toda la idea en su mente escritas con letras de fuego, que el joven era todo suyo.

TOTALMENTE SUYO Y DE NADIE MAS.

Pronto las níveas manos de Rivaille recibieron el semen del chico que jadeaba intensamente.

Saco su pañuelo limpió su mano y ágilmente tomó a Eren de la cadera elevándolo a la altura de la suya, sin darle ninguna oportunidad de descanso. Por instinto, aquel rodeó con sus piernas la esbelta cintura del contrario y se aferró a su cuerpo fundiéndose en otro beso inigualable.

Las manos del joven becario se atrevieron a despojar la camisa de su amante, mientras este le besaba el cuello.

—Maldita sea –gimió Eren, arrancando prácticamente los botones hasta que logró deshacerse por completo de la prenda, entonces comenzó un recorrido de besos por el torso del pelinegro bajándose de donde lo tenía, hasta llegar al filo de sus caderas, alzó la mirada para encontrarse con un rostro que mantenía su seriedad pero que estaba más rojo que un tomate.

—¿Solo esto deseas de mí? –preguntó Eren incorporándose para mirarlo frente a frente (aunque Rivaille tuviera que alzar solo un poco la mirada por tener menor estatura).

El pelinegro no contestó, tomó a Eren por la barbilla le dio un fugaz beso, le desabrocho el cinturón, y se apegó más al muchacho mientras terminaba de desabrocharle el pantalón y lo dejaba caer.

El corazón de Eren latía con más fuerza que en un principio, termino de quitarse el mismo los pantalones blancos y su bóxer. Y, presintiendo que tal vez se arrepentiría más tarde, abrazó al más bajo quien volvió a levantarlo apoyándolo contra la pared entrelazando Eren, de nuevo sus piernas alrededor de la cintura de Rivaille. Gimió en cuanto sintió uno de los dedos de este dentro de su entrada, aquel fue moviéndolo poco a poco incorporando un segundo, el joven gimió ante la incomodidad siendo acallado por los besos del contrario.

Una vez que sintió al menor listo, el pelinegro lo fue penetrando de poco en poco hasta estar por completo en su interior, luego comenzó a moverse suavemente en tanto Eren seguía aferrado a la bien formada espalda del más bajo.

Los movimientos acelerados de la penetración y hacia que Eren estuviera al mismo tiempo en el cielo en donde sabía que tarde o temprano descendería de golpe al infierno.

Una sensación sumamente deliciosa invadía su joven ser; una vez más estaba disfrutando la ambrosía que solo ese hombre podía otorgarle.

Su dulce debilidad, su hermosa condena, la joya coronadora de sus pecaminosos errores…

Esos sensuales gruñidos que Rivaille dejaba escapar a cada estocada certera que propinaba al cuerpo tentador del moreno, hacían aún más excitante la experiencia.

Ya los dos cuerpos estaban en su punto limite, Eren dejo caer la cabeza para atrás mientras eyaculaba sobre toda la mano del pelinegro, manchando el abdomen de ambos, y solo unas milésimas de segundos después, los espasmos orgásmicos de su cuerpo apretaron el miembro de su amante provocándole también un placer inmenso, dejando toda su semilla en el interior de Eren.

Con la respiración entrecortada, con el sudor resbalándose por el cuerpo y cegados por el descenso de la adrenalina producida por el sexo, cerraron los ojos unos minutos en tanto Eren, ya sin fuerzas, ocultaba en rostro en el cuello de Rivaille y ponía de nuevo los pies sobre el piso.

Tan cansado resultó su cuerpo, que sus piernas temblaron y estuvo a punto de caer al suelo de no ser porque fue sostenido en brazos por el contrario.

—¿Estarás contento? –se escuchó decir en un débil hilillo de voz al castaño. Rivaille enmudeció al ver el rostro de Eren cuando este lo miró a los ojos.

Los hermosos jades se inundaban, las lágrimas caían pesadamente y los labios rosas se torturaban por sí solos...

Y Rivaille cayó en cuenta

¿Qué había hecho?

Había tomado nuevamente el cuerpo de Eren, sin proferir ninguna palabra de amor o justificación coherente.

Jugaba con la mente de alguien que probablemente si lo quería.

Tan solo llego reclamándolo como suyo, cegado de celos como un animal sin entendimiento.

Que vergüenza.

¿Era momento para decirle que lo amaba, y que lo perdonara?


El próximo capítulo será el final de este fic

Ya saben, a mí me gusta saber sus opiniones, no duden en dejármelos.

Sakura, linda, el próximo fic que publicaré sera para tí.