(N/A): los personajes pertenecen a SM y a la trama a mi...

Capitulo 2: Colonia.

Bella POV.

- ¡Bella! - no, por favor esos gritos no.

Acababa de ingresar en mi cabina, con el único objetivo de dirigir el sueño de cualquier pirata. Lista para olvidar las cosas desagradables, o mejor dicho, escapando de asesinar a sangre fría.

- ¡Bella! - gruñí. Ya me estaban sacando de quicio - ¡Abre la maldita puerta de una vez! - bufé ¿O qué? - ¡Tiraré la puerta!¡Sabes que lo haré! - Genial.

Baje mis pies de la mesa y camine sin apuro hacia la puerta, dispuesta a ceder. Mi orgullo suele ganarme; si cierro la maldita puerta mientras estoy molesta, es para que me dejen sola, pero también sé que mis hermanas si son capaces de dejarme sin puerta. Entre mi orgullo o mi futura privacidad…

- ¡Al fin! - volví a gruñir mientras un huracán con cabello azabache y una modelo rubia ingresaban a mis reinos - Cariño, deberías dejar tu mal humor para otro momento - cerré la puerta con extrema delicadeza para molestarlas, note como rodaban los ojos - y deberías dejar de dormir aquí - ¿por qué todo el mundo quiere controlarme?

- Alice - caminé hacia mi asiento y volví a poner las botas sobre el escritorio - "cariño" - no pude evitar la mueca - yo duermo donde se me plazca, ángel - la dulzura de las palabras se desvanecía con el tono mordaz que usaba - y realmente creo que prefieres que golpee las puertas antes de que obligue a alguien a caminar por la plancha - escuché las risitas disimuladas de la rubia que se acostaba en mi improvisada cama.

- Difícilmente se le puede llamar "alguien" a "eso" - sonreí ante el comentario y comencé a mirar hacia el infinito, poco dispuesta a hablar más - ¿Ves Ali? Bella si se sabe comportar, dijo que ese intento de hombre era alguien - no pude evitar reír junto a mis hermanas.

A pesar de todo en esta vida, hay dos cosas que jamás doy por hecho: mi familia y el mar. Yo sé que siempre debemos luchar por lo que amamos, pero también debemos disfrutarlo y eso es lo intento día a día.

Aunque no son mis hermanas de sangre, Alice y Rosalie siempre han estado conmigo. Nos une algo mucho más fuerte que un simple apellido. Nos amamos, respetamos y sin dudar daríamos la vida por la otra. Nadie podría decir que no somos hermanas.

Alice, una pequeña de cabello corto color azabache y unos hermosos ojos grises, es la parte sensible de nosotras. Es intuitiva, alegre, infantil y está llena de vida.

Rosalie es la realista. Su inteligencia y audacia la convierten en nuestra parte racional, mientras que su cabello dorado y ondulado, además de sus ojos azules con un toque violáceo, la convierten en la más llamativa de nosotras.

Por mi parte, entrego la fuerza. No me refiero a fuerza física, la cual es necesaria y se encuentra en las tres, me refiero a la fuerza psicológica. Soy la única capaz de pensar con la cabeza fría, por ello soy la que toma las dediciones, pensando en lo que realmente es lo mejor.

Separadas podríamos llegar lejos, pero ni siquiera nos interesa; nosotras somos una, un todo. Nadie puede separarnos. Somos todas o ninguna.

- ¿Qué hizo esta vez? - miré a mis hermanas para volver a la realidad - ¿te miro? - claro, se refería a "eso"

- Insinuó que lo mantenemos con nosotras, porque no pudimos evitar enamorarnos perdidamente de él - imite su voz chillona y ahogue las ganas de vomitar. Mis hermanas me miraron con una mueca de asco - no sé como no lo castré ahí mismo.

- Yo tampoco lo sé - eleve una ceja hacia la pequeña - no me miren así, la sola idea de babear por algo como "eso" … - dirigió dos de sus dedos hacia el interior de la boca y saco la lengua, representando arcadas. Las tres nos unimos en carcajadas.

- Bueno, alguien debería aclararle que se encuentra aquí como esclavo y que esta a punto de ser comida de tiburones - cerré los ojos e inhale profundamente.

- ¿Qué crees que hacía allá abajo con "eso"? - agarré el vaso que se encontraba a mi alcance, en mi escritorio, y tomé un poco de agua para relajarme - con lo que me fascina pasar tiempo allá abajo, más en la compañía de cierto invitado - sarcasmo, mi leal compañero…

Decidimos olvidar el tema, obligarnos a seguir con nuestras vidas y cuando se presente la oportunidad, deshacernos de "eso". No es que seamos unas chicas soberbias o nos creamos la punta de la pirámide, de hecho él se ganó este trato; en un principio tratamos de ser compasivas, aunque no nos salga muy bien, pero el se esforzó por caernos como una patada en el estómago.

Se trataba de un inútil prisionero que se había escondido mientras abordábamos su barco. Un cobarde que permite que su tripulación luche, mientras él, que osaba llamarse capitán, tiritaba debajo de su cama. ¿Cómo dijo que se llamaba? Si, porque esa cosa decía tener nombre ¿Newton? Como sea, eso es un detalle y él, una piedra en mi zapato.

- Bella - Alice me miraba avergonzada - sé que debería saber esto, pero no lo sé - la mire sin entender - ¿Cuál es el rumbo? - Rose y yo casi nos atragantamos con la cena y luego comenzamos a reír.

Nos encontrábamos en el comedor, sólo las tres porque nos quedamos hablando demasiado tiempo en la cabina y no queríamos que nos tuvieran que esperar para comer algo. Si hubiéramos estado todas presentes, como es costumbre, Alice no habría preguntado, de eso estoy segura.

El barco podría estar bajo el agua y aún así Alice no lo habría notado, por lo que es "normal" que ella sea la única que no sepa nuestra dirección. Nunca le han importado esos detalles, como ella dice.

- Cielo, todas en el barco han celebrado la idea de ir a Colonia - murmuró mi otra hermana.

- ¿Un puerto? - asentí con una sonrisa - ¿De verdad? - volví a asentir - ¡Gracias chicas! - sonreí a Rose, ambas habíamos decidido dar este pequeño regalo muy merecido para todas - ¿Cuánto llevamos en mar abierto? ¿Meses? No, se queda corto, definitivamente llevamos como dos años.

- Apenas tres meses - mencione antes de tomar un poco de vino - a veces me pregunto como no te interesa el lugar, el tiempo y lo que te rodea. Yo no podría vivir así.

- Claro que puedes Bella - sonreí - se trata del mar ¿Qué importa lo demás? Nos tenemos las tres y eso basta para resistir absolutamente todo - tan pequeña y con tanto corazón. Tiene, como siempre, toda la razón - esa sonrisa me dice que lo sabes - asentí - la diferencia es que tú si tienes que saber donde estamos. Yo, me limito a sonreír donde esté.

- Bueno hermana, en dos semanas podrás sonreír desde tierra.

Edward POV.

Camine hacia la proa y me apoye en el mástil; nada mejor para pensar que ver hacia el horizonte.

- ¿Está bien? - murmuraban a unos metro detrás de mi.

- Lo veo tranquilo - susurraron en respuesta - no creo que mate a alguien - gruñí - no todavía - volví a gruñir - no hay que cantar victoria.

- Si creen que son discretos y que no los escucho - inhala, exhala - sepan par de cotillas que se equivocan - me di media vuelta para encararlos. Sonreían - si los escucho y solo estoy pensando. No mataré a nadie, hoy.

En cosa de segundos se encontraba uno de mis mejores amigo a cada lado. Jasper Whitlock y Emmett Cullen son mis mejores amigos, mis hermanos y mis eternos compañeros. Podemos contar el uno con el otro, siempre.

El primero es mi mejor amigo desde que tengo memoria, un chico tranquilo, callado y muy analítico; el segundo es un conquistador empedernido, un humorista 24 hrs al día y por sobre todo, mi hermano mayor. Ambos son los segundos al mando del barco.

- ¿Qué piensas hermano? - bufé - apuesto a que es una mujer - negué - ¿un hombre? - lo golpee en la cabeza - ¡Hey! Tengo suerte de que estuvieras tranquilo, no quiero imaginarte enojado - Jasper me acompaño en carcajadas al ver como el payaso a mi derecha se sobaba la nuca - No, en serio ¿Qué te tiene así?

- El destino - murmure, volviendo la vista al mar.

Mi nombre es Edward Cullen, conocido como el capitán del Eclipse; todo esta a mi cargo y debo agradecer eso, porque si sólo se tratara del destino, sería el peor capitán conocido en la historia.

- Tengo una idea - perfecto. Se le encendió la ampolletita que posee de cerebro y está listo para decir idioteces - ¿Qué les parece un poco de diversión, ron sin fin, dinero y muchas mujeres? - tal vez mi hermano no es tan iluso.

- Y yo que estaba asustado por tu idea - mi amigo me robo las palabras - ¿Qué dices Edward? - sonreí ante la imagen que se formaba en mi cabeza.

- Eso definitivamente es un si - chocaron los puños - no puedo esperar a dar la orden - grito mi hermano.

Mejor que si lo hubiéramos planeado, el tripulante a cargo del timón pregunto por la dirección a seguir.

- ¡Colonia! - gritamos juntos antes de caminar al comedor.

HoLa!

Espero que el primer capitulo les guste

la historia es rápida, porque la paciencia no es característica mía... XD

si les gusta un review, por favor... para criticar, decir que la leyeron o lo que sea...

que esten bn, mucha suerte y cuidense

gracias por leer

Ale.