N.A.: Bueno, disculpen que haya tardado tanto, pero sinceramente es un fic que se construye lento, es díficl hacer esto sin caer en OoC, así que..

Espero que les guste...


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Capítulo 2

Gato encerrado

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Había sido de noche.

-¡Arriba las manos!-dijo una voz desde la oscuridad, lo que impedía que se viera su rostro, la pobre luz del lugar brillaba con potencia sobre el revolver-. ¡Desnúdate!

Un hombre de cabello marrón y ojos chocolate obedeció con miedo. Tratando de ocultar el temblor que lo dominaba como si de eso dependiera su vida, porque así era.

Trece sacudió su cabeza. Debía alejar aquellas imágenes de su cabeza. En vez, focalizó su atención en el policía que la estaba interrogando. No, detective, eso había dicho que era. Pero en este momento no podía estar segura, por haber estado perdida en las pervertidas imágenes de su mente, no había prestado atención cuando este había dicho su nombre.

Una fea sensación recorría la espina dorsal de la doctora, y sabía que no tenía nada que ver con el hecho de haber encontrado a Wilson tirado en el piso de esa manera. Eran aquellos ojos grises. Había algo en ellos que le desagradaban, algo inhumano. Es como si estuvieran muertos, pensó. Un frío glacial que brillaba como si se regocijara ante la desgracia ajena.

-Por favor, cuéntame cómo encontraste a la víctima-dijo con una voz dulce, pero que sonaba como susurro del diablo.

-Estaba caminando por el estacionamiento y entonces…-la voz de Trece se interrumpió, nuevamente la escena se presentó ante sus ojos, tan real como si estuviera pasando de vuelta- entonces lo vi tirado en el piso.

-Está bien, tranquila-quiso consolarla el detective, pero había algo en su manera, en su esencia, que repugnaba al sentido de mujer de Trece-. Prosigue.

-Luego de chequear que tenía pulso, llamé al hospital para que trajeran una camilla. Eso es todo cuánto tengo por decir.

-Hallamos esto en la escena del crimen-dijo el hombre de ojos grises, un destello brilló en ellos mientras mostraba el bastón envuelto en una bolsa de evidencias-. ¿Lo habías visto antes?

-Sí-contestó Trece, era absurdo que intentara negarlo-, cerca de Wilson en el piso.

El brillo en los ojos del otro se había intensificado, parecía un felino relamiéndose ante el bocado que iba a disfrutar antes de lanzarse sobre la presa.

-¿Es similar a alguno que conoces?

Remy supo lo que quería que contestara. No sabía cuál era la relación de ese hombre con House, pero sabía que quería incriminarlo por la violación de Wilson.

-No-salió la respuesta automática de su boca.

-Se me ha informado, que el doctor House es un amigo personal del doctor Wilson y que recientemente ha comprado un bastón igual a este. Según entiendo, trabajas para él, ¿no es así?

Una mirada era todo lo que necesitaba, una afirmación silenciosa. Continuó hablando, ante de esperar que las palabras comenzaran a formarse en la garganta de la doctora.

-¿Sabes? Es común que aquellos que conocen al violador intenten protegerlos. Generalmente lo hacen porque no lo pueden creer, sin embargo es una lástima. Porque se convierten en cómplices al encubrirlo, y terminan pagando con la cárcel también-dijo con una sonrisa que intentaba ser encantadora, pero que era en realidad escalofriante-. Pero ese no es tu caso, ¿no es cierto?

-No, no lo es-dijo la doctora con firmeza.

-¿Por lo tanto niegas que este doctor es igual al del doctor House?

-Así es-contestó Trece-. El del doctor House es de un color más claro.

Remy Hadley fue capaz de percibir como la sonrisa del detective tembló por unos instantes. Definitivamente había algo oscuro.

La mente de House no funcionaba con normalidad. Por un lado estaba trabada, incapaz de aceptar la realidad. Y por el otro, elaboraba miles de escenarios posibles acerca de cómo lo encontraría o acerca de cómo había ocurrido. Cuando llegó al hospital se sorprendió, prácticamente no sabía cómo había hecho con el auto desde la casa de Cuddy hasta allí. Miró a su costado por instinto hacia donde su bastón solía estar. Pero esta vez no lo traía. No podía decir en este momento si simplemente se lo había olvidado o si no lo había encontrado. Estos últimos momentos habían transcurrido en una nebulosa, y en esa nebulosa preguntó por Wilson.

En este momento estaba en cirugía. Debían reparar con urgencia el tejido dañado de la cola. El nefrólogo se quedó en la sala de espera. Alguien se le acercó y comenzó a hablarle. Tardó en darse cuenta que era Cameron, sin embargo, apenas comprendió que intentaba consolarlo se enojó.

-Vete-dijo-. Ve a consolar a la madre de un niño con cáncer o algo así.

Cameron balbuceó un par de palabras. House la miró con la mirada más hiriente que poseía. No le importaba herir sentimientos, jamás le importó, quizás después del año de terapia algo había cambiado. Pero todo eso se había ido. La doctora lo dejó. Por fin, quería estar solo y regodearse en su miseria hasta que Wilson saliera. Y luego un poco más hasta que despertara.

Chase lo sacó de su sopor cuando salió del quirófano. House miró al doctor expectante, la barrera que separaba al exterior de sus sentimientos estaba baja pero en cuánto estableció contacto visual esta se irguió nuevamente.

-Está estable-informó el doctor rubio tratando de ocultar su preocupación con un tono profesional-. El daño al tejido de la piel fue grave pero se consiguió saturar bien, sin embargo, deberá permanecer internado para controlar el riesgo de posibles infecciones.

-También estudié en la Facultad de Medicina, sé muy bien porque debe permanecer internado.

Chase no fue amedrentado.

-La anestesia se desvanecerá en cinco horas-y no agregó nada más, era sabido que lo que quiso decir fue "Ve y asegúrate de estar allí cuando despierte."

Sólo durante un instante House mostró el intenso dolor que padecía. La voluntad ya no le alcanzaba ni siquiera para construir su máscara de todos los días. Pero la terquedad podía más, y aunque su cuerpo parecía de plomo se levantó, y como el enojo es el mejor disfraz para la tristeza, junto sus cejas y transformó su boca en una línea fina.

Entonces entró a la habitación y lo vio. Las heridas a pesar de estar tratadas denotaban el maltrato recibido. Lo peor era su cara, un ojo negro, raspones causados del roce contra el cemento y aquel rastro de debilidad en sus facciones que impactaba en lo profundo. Y aunque nunca lo admitiría, el temor de perderlo sacudió su interior.

Se quedó sentado a su costado hasta que este se despertara. Finalmente, Wilson abrió los ojos, en cuánto la consciencia comenzó a levantarse un dejo de terror se apoderó de la mirada del oncólogo hasta que las paredes familiares del hospital lo trajeron al momento. La pesadilla había quedado atrás. Entonces reparó en House a un lado y la presencia conocida le trajo seguridad. Los ojos se encontraron con los de su amigo y aquel diálogo silencioso que sólo se da entre personas muy cercanas tuvo lugar.

-El próximo jueves sin importar qué haremos nuestra noche de póquer.

Porque había sido jueves, y quién sabe, tal vez si lo hubieran hecho, no…

Wilson comprendió la culpa en su amigo y una sonrisa débil pero verdadera asomó en su rostro.

-Quizás me sienta mejor después de ganarte un par de rondas.

-Sí, como si eso pudiera pasar sin que yo te dejara ganar.

Ambos se distendieron, Wilson sentía que podía descansar. Las horribles visiones que venían cada vez que cerraba los ojos aún estaban allí, pero por ahora, quedaban sólo como un producto de su imaginación y de los recuerdos tormentosos, ajenos a la realidad. Se estaba lejos de estar bien, pero todo parecía marchar hacia una normalidad pronta, pero de haber sido así Wilson jamás hubiera sido violado y la delicada paz que se había formado fue rota cuando entraron aquellos ojos grises por la puerta.

-Buenos días, doctor House-los ojos se deleitaron por unos segundos ante la reacción provocada antes de girar hacia el otro-. Doctor Wilson.

-¿Qué quieres, Tritter?-preguntó House con veneno en la voz.

-Simplemente vengo a tomar declaraciones- y tras una pausa, agregó-. Soy el detective encargado del caso.

Y aunque los labios permanecieron quietos, podía verse por detrás de aquella mirada la sonrisa de oreja a oreja de placer sádico. Con una suavidad fingida se sentó en una de las sillas libres cercanas a la cama de Wilson. Al detective no se le escapó como el enfermo se movió ligeramente apartándose de él. Acomodó los papeles que llevaba entre sus manos antes de levantar la mirada lentamente hacia House.

-Muy bien, para comenzar, Doctor House, ¿podría decirnos dónde se encontraba entre las 7.45 y 9.25 de la noche?

-Sí estás sugiriendo lo que creo que estás sugiriendo entonces eres peor detective de lo que imaginaba-contestó House ácidamente, y aún así se sintió como una pobre respuesta, su mente no quería darle los comentarios sarcásticos como antes.

-Haría mejor respondiendo la pregunta.

-Estuve en la casa de Cuddy y pasé toda la noche allí.

-¿Puede alguien confirmarlo?

-Si intentas incriminarme deberías hacer un mayor esfuerzo, estuve toda la noche con ella-un aguijonazo de culpa le hizo sentir un gusto a bilis en la boca, recuerdos de la noche de sexo le vinieron a la memoria, todo mientras Wilson… por supuesto, eso es lo que Tritter quería hacer, sabía donde escarbar.

-Bueno, eso es todo por ahora. Más tarde cuando haya descansado me gustaría tomar su declaración, Dr. Wilson-dijo mientras se levantaba para retirarse, cuando estuvo por atravesar la puerta, se volvió y mirando a House agregó-. Por cierto, Dr. House, ¿dónde se encuentra su bastón?

El bastón con el que Wilson había sido golpeado y violado, ese que se parecía tanto a ese otro bastón que House no había podido encontrar esa mañana.

-No-dijo Wilson, una mirada horrorizada fija en Tritter-. No fue él-quiso agregar más pero las palabras simplemente se perdían en el trayecto del cerebro a su boca.

-Si quiere demostrar su inocencia sería bueno que me mostrara su bastón, sería buena evidencia a su favor.

Wilson miró a House suplicándole que mostrara su bastón, que le demostrara a ese desgraciado cuan equivocado estaba. Pero House no tenía el bastón, no había podido encontrarlo en el apuro de llegar al hospital.

-No lo tengo aquí, está en lo de Lisa.

-Le aconsejaría que lo traiga a la comisaría cuánto antes para limpiar su nombre.

El oncólogo se crispó una vez más en su cama incapaz de soportar la idea de que House siquiera tuviera algo que ver. Y House lo notó. Suficiente era suficiente. Y esto ya se había pasado del límite. Como si su discapacidad no existiera, se levantó raudamente y arrinconando al detective contra la pared habló:

-Si me llegó a enterar de que has tenido algo que ver en lo más mínimo, te juro que será lo último que has hecho en tu vida.

-¿Qué piensas hacerme-dijo Tritter lentamente-, volver a meterme un termómetro?-una sonrisa siniestra curvó sus facciones-. Pero tranquilo, la justicia siempre se cumple.

Y así, sin agregar nada más se marchó. House se quedó parado donde estaba, la derrota se leía en sus ojos, y también la impotencia.

-House-llamó Wilson.

Sin embargo, este no respondió, Wilson tuvo que insistir una vez más para que se diera vuelta.

- que no tienes nada que ver con esto…

Wilson se detuvo a poner en orden las palabras que pensaba decir a continuación, como siempre intentaba cuidar a su amigo. El diagnosticador aprovechó la pausa.

-Es mi culpa-dijo.

El oncólogo lo miró como si simplemente no quisiera comprender.

-Esta es su venganza, él mandó a que te violaran. Es todo mi culpa.

-No…-dijo Wilson pero no pudo decir más, las mismas lágrimas que se asomaban en sus ojos le cerraban la garganta.

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N.A.: Les dije que es díficl no caer en OoC, pero bueno, hago lo mejor que puedo. Aunque tengo mis excusas. Ambos están en shock, y recordemos como House s e comportó en "Knight fall" si hizo todo eso para defenderlo de la ex-esposa, que haría en este caso!

En definitiva, espero no haberme salido mucho de los personajes.

Se construye lento pero estoy muy orgullosa de este fic. Gracias por todo!