Capitulo dos:

En busca de la perfección

Diez años han pasado desde aquel trágico día, la señorita Sajashijane cambio considerablemente, aquella niña habia desaparecido, en su lugar una hermosa mujer apareció, su pelo rubio tan brillante como rayos de sol creció más de lo esperado, llegándole a los tobillos, su cuerpo adopto una bella forma con delineadas curvas y grandes pechos, desarrollo una inteligencia insuperable llegando a ser dueña de las empresas Acorp, una de las empresas más importantes de todo Japón, desde aquel día Sajashijane y su fiel mayordomo Alfons que se salvaron gracias a los poderes de la joven, se habían dedicado a la búsqueda de Guinji sin resultado alguno. Sajashijane creía que debía hacerse mas fuerte para ir en busca de su hermano, pensaba que los medios normales no daban resultado y pensó que los místicos si la ayudarían, asi que recorrió el mundo en busca de la perfección de aquellos poderes que poseía.

En su viaje por el mundo Sajashijane conoció a muchas personas, personas que la ayudaron a perfeccionar sus poderes, a controlarlos y a utilizarlos para el bien.

- Si Takumi- kun se que tienes una pregunta, tus ojos te delatan pequeño, dime cual es

–Abuelo y en su viaje por el mundo, la señorita bonita no se enamoro, estuvo sola siempre, al igual que...

- Que yo, dijo el anciano soltando una carcajada, - no te preocupes pequeño dilo, no importa, claro que no ella no se quedo sola, te contare como conoció a su gran amor, ¿quieres escucharlo?

– ¡Siiii!

A los dieciocho años de edad en su búsqueda de la perfección, conoció a un hombre que le robo el corazón, su nombre era Ban Midou elegido de la constelación de la serpiente, poseía grandes poderes psíquicos y una fuera incomparable, era de tez clara, cabellos castaño oscuro peinados en forma erizada, parecía más un puercoespín, sus ojos eran azules los cuales parecían ocultar algo.

vivió y aprendió de él todas sus técnicas, podría decirse que lo conocía mejor que nadie, al cabo de unos meses era capaz de realizar el yagann o arte de la ilusión mental, y al cabo del año podia invocar a la constelación de la serpiente y realizar ese agarre que tanto le gustaba ver cuando Ban lo realizaba, estaban hechos el uno para el otro, Ban la amaba mas que a su propia vida y ella lo amaba con todo su ser, era uno de esos amores reales, de esos que duran para siempre.

– ¡Wao!, que lindo abuelo, pero no le digas a Sayuki que me gustan esas historias de niña

- No te preocupes, no lo haré, además ella ya te escucho, esta detrás de ti- dijo el abuelo sonriendo y mirándolos tiernamente a ambos.

- Abuelo, ¿yo también puedo escuchar la historia?, además no te preocupes hermano, no se lo diré a nadie...

- Sayuki- kun, siéntate al lado de tu hermano, ahora viene la mejor parte...

En un místico lugar, de incalculable belleza, donde las flores siempre están hermosas y no parecen marchitarse nunca, rodeados de un hermoso manantial de aguas cristalinas y del verdor de los árboles, alejados del mundo en aquel paraje que solo ellos conocían, se encontraban dos amantes, sus miradas se cruzaban , estaban tan cercanos uno del otro, la luna brillaba intensamente, nunca hubo luna más hermosa, el cielo estrellado, solos con el calor de su compañía, reinaba el silencio, era perfecto...

- Ban, solo quiero darte las gracias por enseñarme y ayudarme a perfeccionar mis técnicas, necesito estar en forma para luchar contra el mundo y poder hallar a mi hermano...

-No te preocupes amor, yo también te ayudare a buscarlo, si los dos buscamos, será más fácil.

- Gracias Ban

- Tonta, no me des las gracias...

Con un tierno beso, Ban la aprieta contra su pecho, sus dedos rozan su espalda, delineando su hermoso dorso, su piel era tibia y suave; con su boca recorre su delineado cuello haciendo camino hacia llegar a su pecho, con manos diestras desata su camisa y todo lo demás, revelando asi lo hermoso de su ser.

La conciencia llego a Sajashijane, aún sabiendo que estaban solos llena de vergüenza, aparto a Ban diciéndole...

- B-Ban espera, no podemos hacerlo aquí, nos verán

Ban la miro intrigado con desdén, luego la miro profundamente y sonrió, otorgándole gran seguridad...

- No te preocupes amor, estamos solos, solo déjate llevar

La joven al percatarse de la gran seguridad que le proyectaba su amado, la inspiro para no dejar que la vergüenza se apoderara de ella...

- Te amo Ban Midou, con todo mi ser

Ban, acercándose al oído le susurra dulcemente...

- Y yo a ti Sajashijane Amano...

Continuando asi con su tarea.

Ban y Sajashijane se olvidaron del mundo aquella noche, solo existían ellos y nada más, se entregaron por completo, se pertenecían el uno al otro, era hermoso...

Algunos meses pasaron y la responsabilidad hizo que Sajashijane pisara tierra separándose asi de Ban, el cual constituía todo su mundo; su prioridad era seguir buscando a su hermano y Ban habia elegido ya otro camino y ella no podia seguirlo. El día de la terrible despedida Ban la miraba triste y profundamente, sus ojos expresaban el dolor que le causaba su partida, asi que tomando sus manos le hizo una promesa...

- se que de ahora en adelante ya no estaremos juntos... p-pero te prometo que siempre te amare y nunca te olvidare, siempre estarás conmigo al igual que yo estaré contigo, y el día que nos encontremos de nuevo... s-serás mi esposa, ¿entendiste? – Sajashijane lo miro tiernamente, estaba sonrojada, su corazón latía fuertemente, no quería irse, el hombre que amaba le propuso matrimonio, ¿como renunciar a eso? pensaba, pero recordó su misión, encontrar a su hermano, y sonriendo solo contesto...

- recuerda que tengo buena memoria Ban... no olvidare tu promesa y regresare lo mas rápido que pueda para que la cumplas ¿esta claro?

- si lo se, por eso te lo dije, ahora vete se te hará tarde... Sajashijane le dio la espalda y corrió, sus ojos estaban llorosos, si se quedaba no podría irse, asi que continuo con lo que habia dejado pendiente ya por dos años...

Mientras tanto en la fortaleza ilimitada Guinji encontró nuevos y grandes amigos, juntos formaron el grupo de los volts, él habia desarrollado todo su poder y era llamado el emperador relámpago, los volts era un grupo de jóvenes con poderes o dones especiales al igual que Guinji, ellos se encargaban de proteger a las personas de los pisos bajos, los llamados marginados alguno de los cuales eran amigos cercanos de Guinji.

Los volts estaban compuestos por Kazuki Fuchuin, primero al mando después de Guinji y era conocido como el maestro de los hilos , le seguía Jubey Kake, segundo al mando y lo llamaban, amo de las agujas, con ellos estaba Shido, el señor de las bestias y de ultimo pero no menos importante, estaba Hemishi, conocido como el bromista de la sangre, y su don, capaz de controlar el poderoso látigo de Nulan; todos los integrantes sentían un gran afecto por Guinji, a tal punto que eran incapaces de decirle que no a su más querido amigo.

El clima era cálido, el sol brillaba intensamente; en la azotea de la fortaleza varios niños jugaban basketball, se divertían inocentemente, solo eran ellos y su balón, los bravucones de los pisos bajos asechaban desde lo lejos esperando el momento oportuno para atacar y destruir...

- Vamos kazujiko, lánzala aquí, estoy abierto...

- Allá va ranmaru atrápala – la pelota se fue de las manos del pequeño llegando al lugar donde aquellos hombres se ocultaban; un hombre de contextura robusta, exageradamente fuerte, de tez clara y con una cicatriz en el rostro salió de aquel lugar, miro con ojos sedientos de sangre al pequeño y tomando su pelota le dijo...

- Jajajajaja, me temo que no podré regresarte tu pelota- una sonrisa macarabra se dibujo en la cara de aquel hombre y con un silbido de su parte aparecieron un total de ocho sujetos rodeando a los pequeños...

- N-no se acerque o llamare al emperador relámpago, el los pateara a todos- dijo el pequeño mirando a aquel hombre con ira y con un poco de miedo a la ves...

- Pues háganlo, jajaja, dudo que llegue a tiempo...

- N- no, ¡nooooooo!

Eso fue lo último que dijo el jefe de aquellos hombres antes de que realizaran aquel terrible acto; esos hombres mataron a sangre fría a aquellos niños, sin piedad alguna, solo para saciar su sed de sangre.

Ese mismo día Guinji se dirigía a aquel lugar a encontrarse con sus amigos, pero al llegar lo que se encontró lo dejo sin habla, estaba en sock, no sabia que habia pasado, solo tomo al pequeño Kazujiko y lo contrajo asía su pecho abrazándolo lo mas fuerte que pudo y lloro amargamente su muerte; la ira asalto su corazón y los pensamientos fluían dentro de su cabeza, pensaba en la venganza, vengaría la muerte de sus pequeños amigos, esos hombres no quedarían sin castigo, deposito al pequeño kazujiko en el suelo y se dirigió a los pisos bajos en busca de aquellos hombres; Guinji llego a un horrendo lugar, lleno de ratas, con muy poca luz y donde se percibía un terrible olor pestilente.

Al final de aquel lugar se encontraba el escondrijo de aquellos hombres, bien vigilado por dos bravucones, tras una gran puerta de metal, Guinji no lo pensó dos veces, la ira lo segaba y con tan solo invocar a los relámpagos derribo la puerta y a sus vigilantes; Guinji penetro aquel lugar y con tan solo un movimiento acabo con aquellos hombres, cuando Guinji recobro su lucidez, se dio cuenta de lo que habia hecho, en el monstruo que se habia convertido, asi que decidió atrás esos terribles recuerdos y seguir adelante con su vida.

En las lejanías de Tokio, cerca de los montes, cruzando los siete ríos legendarios, en el templo de los antiguos avatares, Sajashijane se encontraba meditando, tratando de encontrar su yo interno, para encontrar las respuestas que tanto buscaba; ¿ donde estaría su hermano ? ¿ que habia pasado con el ? y la que más le preocupaba ¿ si aun estaría vivo ?, pero el sonido de la campanilla, anunciando la hora del te rompió su concentración...

- Sumí macen Sajashijane- san, es la hora del te

En el umbral de la puerta una señora de mediana edad, de contextura delgada, con pelo largo, recogido en una trenza y con ojos negros, sostenía una bandeja con te u algunos aperitivos.

- no, no se preocupes sensei, pase adelante- dijo Sajashijane, dedicándole una sonrisa a su sensei y ayudándola a servir el te.

- Te pareces tanto a tu abuela Sajashijane – san, ella solía durar horas y horas meditando, incluso hasta días, cuando entrenaba para ser avatar, ella estaría tan orgullosa, al ver en la mujer fuerte y noble en la que te has transformado- dijo aquella mujer, regalándole una sonrisa.

- Yo... Sajashijane se detuvo un momento, se perdió en sus pensamientos, pensaba en Ban, Guinji, como podría salir adelante, hasta que la pregunta de su sensei rompió sus pensamientos...

- ¿te preocupa tu hermano cierto? ¿Quieres darte por vencida? ¿Es eso Sajashijane- san?

- no, ¡yo nunca me daré por vencida!, se que mi hermano esta con vida lo se, y no me detendré hasta encontrarlo- Sajashijane recordó que se encontraba delante de su sensei, avergonzada miro a su sensei y dijo...

- Gomen-azzai sensei, lo siento, no debí haberle hablado asi, lo siento, lo siento mucho

- No te preocupes- dijo la noble anciana sonriendo- se lo que sientes, por eso viniste aquí, para que te ayudara a encontrar a tu hermano... ven Sajashijane- san, tengo algo que mostrarte.

-Si

Dejaron aquel salón donde se encontraban y se dirigieron a un lugar sagrado dentro de aquel templo, cruzando un intrincado laberinto, sorteando un millón de trampas, pasando una y mil puertas, hasta que llegaron al final de un túnel, donde se encontraba una puerta dorada, el cerrojo de aquella puerta era extraño, tenia una especie de emblema mágico y no podia abrirse; Sajashijane no entendían que hacían halla, pero su sensei con solo un gesto le dejo todo claro, detrás de aquella puerta se encontraba su respuesta y debería abrirla para conocerla; el emblema era extraño, tenia una estrella de seis puntas, la rodeaba un circulo con un conjuro y en cada punta los seis elementos: aire, agua, fuego, tierra, corazón y espiritualidad.

Ella debería resolver aquel conjuro para abrir la puerta, pero cómo, no sabia, eso era parte de la prueba, trato y trato, recito conjuros del libro sagrado de las sombras, conjuros que su madre le enseño pero nada funcionaba; justo cuando iba a darse por vencida, las enseñanzas de su madre llegaron a su mente " tienes que ser una con los elementos, entrégate por completo y ellos te obedecerán" en ese instante, su alma, cuerpo y corazón, se conectaron creando un lazo con la naturaleza y con los poderes ocultos de su ser; de repente algo se posesiono de ella, empezó a levitar, sus ojos se tornaron blancos y de su cuerpo salía un aura blanca extremadamente poderosa, entonces recito la canción de la vida y las puertas se abrieron, ese era el secreto, al fin lo habia descifrado, todos sus poderes provenían de su corazón, solo tenia que concentrarse, llamar a su constelación guardiana y ellos se revelarían.

Sajashijane volvió a la normalidad y entro en la habitación; allí en un altar de oro, con incrustaciones de diamantes, rubíes y esmeraldas rodeado por cuatro antorchas, se encontraba la estatua de el antiguo oráculo, según la leyenda de los antiguos avatares, si haces una pregunta, se revelara tu respuesta, asi que Sajashijane decidida a saber, donde se encontraba su hermano, hizo la pregunta tan clara como el agua...

- Oh gran oráculo, manifiéstate – la estatua empezó a brillar y un gran resplandor lleno la habitación, se sintió una brisa fría tan fuerte que cerro las puertas de aquel lugar, de repente envuelta en cuna cortina de pétalos de cerezo apareció el oráculo. Era una hermosa mujer, de rasgos delgados y bien formados, de pelo rojo, tan rojo como la misma sangre y sus ojos eran blancos, como una perla.

- Soy el gran oráculo, protectora del templo y reina del destino, ¿cual es tu pregunta?

- Quiero saber, ¿donde se encuentra mi hermano?

- Tu hermano se encuentra atrapado en el mundo de la confusión y la ira, donde los deseos humanos por si solos no pueden saciarse.

-Necesito una respuesta mas especifica, quiero saber el – tu hermano se encuentra, prosiguió el oráculo interrumpiendo a Sajashijane - en la ciudad de Tokio en un lugar llamado la fortaleza ilimitada, pero ten cuidado, muchos peligros te aguardan allí.

-No te preocupes, se cuidarme sola, soy una descendiente del avatar recuerdas.

El oráculo habiendo cumplido con su tarea desapareció, abriendo nuevamente las puertas, afuera aguardaba la sensei de Sajashijane con su vestimenta lista, era un hermoso corsé plateado, junto con él, los pantalones de batalla y una capa del mismo color...

- has pasado la prueba satisfactoriamente Sajashijane – san, has demostrado que eres pura de corazón y los misterios de los elementos y de tus poderes se te fueron revelados, por ello es un orgullo para mi entregarte tu uniforme de avatar, ya eres maestra de los elementos.

- Arigato- demo sensei, pero... ¿Puedo hacerle algunos ajustes? – tomando su uniforme y mirando a su sensei tiernamente, le obsequio una sonrisa.

- Claro, si así lo prefieres, solo recuerda lo que representa, de acuerdo

- ¡Hai!

Sajashijane se dirigió a su cuarto y realizo maravillas con unas tijeras que encontró en el buró, asi presentándose ante su sensei; Sajashijane corto aquel hermoso corsé haciendo mas pronunciado su escote y cortando la parte baja del mismo, dejando ver su bello ombligo y aquel percing que mantuvo oculto en el templo por tan largo tiempo, sus pantalones eran extremadamente cortos y a cada lado un abierto que dejaba ver ambos laterales de sus muslos y ya no usaba esas calurosas botas de tacón, las cambio por unas hermosas zapatillas de plata de tacón alto, especiales para batalla...

- por lo menos dejaste la capa intacta, Sajashijane – san – dijo la dulce anciana soltando una carcajada al ver en lo que su aprendiz habia transformado el uniforme de aquella forma tan estridente...

- no se preocupe sensei, lo que importa es lo que representa, ¿cierto? – mirando burlonamente a su maestra y sonriéndole de igual manera, además ya me voy, de regreso a Tokio en busca de mi hermano...

Asi Sajashijane partió en busca de Guinji, sin saber lo que el futuro le deparaba...