Todas las mañanas era lo mismo, las tres locas entraban a la hora del desayuno y colocaban sus platillos sobre la mesa, él únicamente colocaba sus manos sobre la nuca y suspiraba con fastidio, pero no hacia ni el más mínimo intento por sacarlas de la casa.

Eso de alguna manera me sacaba de quicio, pues antes de su llegada, el desayuno transcurría normalmente sin el aroma de ningún Okonomiyaki con algún mensaje empalagoso, ni el del Ramen acompañado de ninguna chica china empeñada en atrapar a un hombre o los colores dudosos de platillos embrujados por una gimnasta loca de remate. La pelea interminable entre las tres por saber quién sería su esposa fue lo último que soporte.

—Basta, ¿por qué no se largan de una buena vez?

Sus miradas incrédulas ante el resonante grito les permito romper el círculo de miradas mortales en el cual estaban inmersas, haciéndolas olvidarse por un momento de atacarse entre ellas para hacerlo en contra mía.

Shampoo dibujó una sonrisa torcida y maliciosa en su rostro, las otras dos parecieron interpretar y entender ese gesto, asintiendo de manera automática. Por fin mi indeseable visita emitió lo que parecía ser un reto.

—Bueno en vista de que Airén siempre intervenir por Akane, cuando estamos en medio de algún duelo, esta vez haremos uno en donde no pueda mover un solo dedo por ella, veras Akane que te parece si hacemos una competencia en la cual nuestras únicas armas serán gastronómicas y la ganadora se quedará definitivamente con airén— ahora sonreía triunfante

—Acepto, pero que quede claro que esto no lo hago por Ranma, sino para demostrarles a todos ustedes que si me esfuerzo lo puedo lograr, así es que la competencia será dentro de seis meses—sin pensarlo demasiado busqué a Ranma con la mirada, este estaba tan pálido como si hubiese visto un fantasma, se acercó a mí y pasando con pesadez saliva murmurando un leve quejido que imploraba piedad.

— Akane, tú, ¿estás segura de hacer esto?, veras puedes salir más lastimada

— ¡Cállate Ranma!, ya lo sé no tienes que recordarme que no tengo habilidades culinarias

Las tres comenzaron a reírse de tal manera que opacaron los crujidos de mi corazón al romperse. La amazona comenzó a restregar su voluptuosidad en Ranma.

—Shampoo, estar tan contenta al ver que airén por fin darse cuenta de que Akane no convenirle para esposa—un destello apareció en su mirada

—Yof, nof hef difcho efso yf suelftame quef mef estaf ahofgandof—la cara de Ranma había cambiado de color varias veces y por fin fue liberado de su verdugo.

De nuevo Ukyo y Kodashi comenzaron a atacar a Shampoo, no lo soporte me di la media vuelta para ir a mi habitación, no pude evitar que las lágrimas cayeran rodando por mis mejillas, tal vez ellas tenían razón, yo no podía ser la indicada para ser la esposa de Ranma, pero no les iba a dar la satisfacción de verme derrotada.

Pose mi mirada vidriosa varias veces sobre el anuncio. Estaba decidido entrenaría aquí

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