[Ranma ½ pertenece a Rumiko Takahashi, ¿Dudas? ¡Perfecto!]

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La lluvia siempre marcó grandes momentos en sus vidas, como el día en que se conocieron…

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Capitulo 2: Monjes y Guerreras

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-Está lloviendo- pensó en vos alta Akane mientras veía por la ventana de su cuarto, lejos de angustiarla, la lluvia le traía paz en un momento tan especial, estaba viendo su impecable kimono blanco, cada segundo restante a la ceremonia la ponía mas nerviosa. Habían pasado 4 meses desde que le propuso matrimonio, y aunque sabría que esto pasaría (incluso desde hace ya 4 años cuando pensaba que llegaría el día en que los amarraran y emborracharan para casarlos de una buena vez) no podía evitar sentir nervios por todo lo que pasaría después de este día.

Las cosas habían cambiado mucho y poco a la vez. Han pasado más de dos años desde que empezaron su noviazgo y cuatro meses de haberle propuesto matrimonio, ya tenia un año como maestro del Dojo y ya se sentía como alguien responsable, pero aun así fue inevitable que la familia se encargara completamente de la boda, se había guardado la noticia 4 meses, él quería hacer las cosas por su propia mano, pero no, con su familia no podía darse ese privilegio y en menos de dos días ya tenían todo listo… De todas formas, esto lo disfrutará y agradecerá el resto de su vida.

En la calle de atrás al Dojo se veían dos grupos acercándose, uno de cada extremo, a la derecha estaba un grupo de alrededor de 10 hombres vestidos como monjes Shaolin, del otro lado venía un grupo de unas 10 mujeres vestidas con armaduras ligeras de cuero. Se estaban viendo y la tensión en el ambiente aumentaba, dos de ellos, uno de cada grupo, se veían con sumo odio, a la vez corrieron apresurando su inevitable enfrentamiento.

-¿Se puede saber qué haces aquí?- dijo al tiempo que soltaba un golpe directo al pecho de ese hombre.

-Lo mismo iba a preguntarte, Yuriko- respondió el monje alto de larga trenza al tiempo que bloqueaba el fuerte golpe.

Su furia se avivó al oírlo decir su nombre, después de tantos años, después de lo que ocurrió entre ambos, se atrevía a nombrarla con arrogancia. La pelea de los líderes de ambos bandos desató una batalla en plena calle. Cada grupo peleaba con una habilidad asombrosa, estaba bastante pareja la pelea cuando los líderes pararon en seco.

-¿Vienes a una boda?- dijeron al mismo tiempo, ambos pusieron cara de horror, debían llevar a cabo la misma misión, el encontrarse empeoró todo y uno no podía adelantársele al otro. Todos pararon comprendiendo la terrible situación, no perdieron tiempo y ambos grupos entraron abruptamente a interrumpir la boda.

La ceremonia estaba por comenzar, en cualquier momento vendría su hermosa novia para convertirse en su esposa, vaya, esta vez se ve todo tan tranquilo, lástima que muchos de sus amigos no están aquí para compartir este momento tan importante, sólo la familia y compañeros de la escuela, también alumnos del dojo. Empezaba a saborear esa paz que nunca tuvo en toda su vida. Era tanta su calma y estaba tan seguro de que nada malo pasaría, que por vez primera bajó la guardia, nunca lo había hecho y escogió muy mal momento, cuando reaccionó estaba inmovilizado por un grupo de monjes, lo más sorprendente de esto es que no podía soltarse de ellos, pues poseían una fuerza increíble. Su sorpresa se convirtió en angustia cuando vio un grupo de mujeres someter de igual manera a Akane.

-¿Qué les pasa? ¡Sueltenos!- gritó furioso

-¿Quiénes son ustedes?- preguntó Akane asustada por la fuerza de estas mujeres.

-¡Cállate o el novio muere!- Yuriko gritó intimidante a Akane

-¡Suéltenla!- gritó furioso logrando salir del agarre de los monjes, los cuales no tardaron en reaccionar e ir por él.

-¡Corran!- gritó Akane a los invitados logrando soltarse también, alumnos y amigos corrieron, los patriarcas, Tofú y el maestro se unieron a la batalla, sin lograr buenos resultados, pues sus rivales eran tremendamente fuertes, incluso para el mismo Hapossai.

Antes de que pudieran atacar habían sido sometidos de nuevo, ahora estaban sujetados por cinco personas, uno en cada extremidad y uno sentado sobre sus espaldas, los mantenían acotados boca abajo en la duela del dojo, quien estaba sentado sobre ellos los tomó bruscamente de la frente y el mentón para levantarles el rostro.

-Por esta vez te propongo una tregua, cada quien se lleva al suyo sin problema ¿Te parece?- dijo el líder de los monjes a la guerrera.

-De acuerdo- respondió indiferente

-¿Quienes son ustedes?- preguntó Akane en tono tenue.

-Nosotras somos las guerreras Endo, soy Yuriko, lider de esta cuadrilla y tú vendrás con nosotras- respondió en tono autoritario.

-¿Qué dices, quién te crees? ¡Suéltala!- grito Ranma bastante furioso. Como respuesta recibió un golpe en algún punto de su espalda que lo debilitó completamente.

-Tú también vendrás con nosotros, y antes de que preguntes, soy Yamato líder de este grupo selecto de monjes Xao, y tú nos perteneces- habló claro y fríamente.

-¡No!- esto fue lo último que Akane le escuchó decir a Ranma, pues frente a sus ojos vio cómo fue vencido por estos tipos y llevado inconsciente fuera del dojo.

-¡Ranma!- su grito fue silenciado por la amenazante espada de Yuriko.

-De nada sirve que grites, ya se lo llevaron y no volverás a verlo, de lo contrario él morirá, así que más vale que lo olvides si quieres que él viva.- fue lo ultimo que escuchó antes de caer en el efecto del cloroformo que Yuriko la hizo inhalar.

-Yuriko, ¿qué tenemos que hacer con el resto de la gente?- preguntó una de las guerreras.

-Que algunos sean de nuestra sangre no los hace peligrosos, vayámonos de una vez- cargaron a Akane y se fueron de ahí.

Una vez que se escuchó silencio, se acercaron quienes se escondieron, quedándose con el desgarrador cuadro del dojo destrozado y el altar de bodas hecho pedazos. El drama que pocas veces pisó la casa Tendo llenó todo el lugar, de alguna manera esperaban esto, incluso pensaron en la posibilidad de la unión libre si llegase a arruinarse todo otra vez, pero jamás imaginaron que secuestrarían a los novios. Entre lágrimas, miradas bajas, heridas y algo de escombro, habló el maestro Hapossai.

-Soun, Genma, creo saber que fue lo que pasó aquí- habló en un tono tan serio que asustaba.

-¿Cómo? Dígame maestro ¿Ellos estarán bien?- la tristeza de Soun apenas le permitía hablar.

-Si estarán bien, pero me temo que no los volveremos a ver- Nodoka sufrió un desmayo después de estas palabras.

Una vez reunidos en la sala y con Nodoka vuelta en sí, el maestro explicó:

-Existe una leyenda de dos escuelas de artes marciales de mil años de antigüedad, los fundadores tenían una gran enemistad; unos son los monjes Xao, originarios de China, hoy en día no se sabe su ubicación, ellos son una legión completamente masculina que tienen la creencia de que la fuerza existe en la mente, con ello se dedican a fortalecer el cuerpo y crear una raza guerrera capaz de pelear en las guerras sin armadura. Su contraparte son las guerreras Endo, también creen que la fuerza está en la mente, pero ellas la aplican de forma práctica, es decir, su fuerza radica en la inteligencia empleada para sus técnicas de pelea y armamento, su sello distintivo es el curtido de pieles para sus armaduras y el manejo de armas cuerpo a cuerpo; son legión estrictamente femenina y ellas al igual que los monjes Xao, siguen una rigurosa línea sanguínea.- habló solemne y sin titubeos.

-Pero si siguen una línea sanguínea, ¿porque demonios se los llevaron?- preguntó Nabiki de modo atacante.

-Eso es lo que tenemos que descubrir, de algún modo las familias Tendo y Saotome están vinculadas a estas escuelas- respondió enérgico el maestro.

Continuará….