Angust/Friendship

Disclaimer: Los personajes de está historia son propiedad de Masashi Kishimoto


Día de Lluvia

Mitsuki intentaba detener todas las lágrimas que involuntarias salían de sus ojos ya hinchados de tanto llorar. Sarada a su lado estaba peor… nunca se había visto así a la chica. El peliceleste no asimilaba aún lo que pasaba, trataba de entenderlo cuanto más podía pero no, quería correr y encerrarse en su mundo, pero la responsabilidad y amistad que mantenía con sus compañeros, ese cariño que les profesaba se lo impedía, no podía dejar sola a Sarada… no podía dejar solo a Boruto.

-¡BORUTOOO! – Gritó la Uchiha con fuerza repitiéndolo una y otra vez, una y otra vez aquel nombre del hombre que yacía en sus brazos batallando por su último aliento. Así es, todo ya estaba perdido. Solo eran los tres y la lluvia inminente.

-Sarada…- Mitsuki apenas habló, su garganta se cerraba, y cayó, golpeando sus rodillas contra la tierra que se empezaba a mojar lentamente. – Boruto – Soltó un llanto amargo desde lo más profundo de su ser, golpeó la tierra húmeda, y lo tomó fuertemente de su chaqueta -¡No te mueras! Lo tienes prohibido ¿me entendiste? No mueras aquí, estamos a punto de llegar a las puertas de Konoha, por favor, amigo por favor – Lloró aún más.

Mitsuki juntando toda la fuerza que tenía cargó a su mejor amigo en su espalda, mientras Sarada los seguía de cerca con su largo cabello empapándose y sus ojos aún derramando lágrimas amargas que se mezclaban con la lluvia que comenzaba a caer ahora con fuerza poniéndose a tono con los sentimientos de esa tarde. Sentimientos de perdida, de fracaso. Esto había sido muy grande para ellos. No estaban preparados.

-Mit… su… ki – El rubio apenas pronunció llamando la atención de sus compañeros – La llu-via… se siente… helada – "Mierda" El corazón de Mitsuki comenzó a latir con rapidez, ni uno estaba apto como para ir por ayuda, la misión los había derribado de muchas maneras.

El muchacho no quería desesperarse, le picaban las manos, el cuerpo, no tenía la fuerza para ayudar de ninguna manera, a su amigo lo habían intoxicado con un veneno muy potente, que ninguno de los dos, ni él ni Sarada sabían manejar como ninja médico, era inútil y la ansiedad y el dolor se entremezclaban con el sabor agrio en su boca. Mitsuki puso más esfuerzo, mientras Sarada se preocupaba de hablarle a Boruto para mantenerlo despierto, ella se sentía aún más inútil, le falló al hombre que ama, estaba viendo al hombre que ama morir lentamente.

-Boruto… Tienes que quedarte conmigo, háblame, cuéntame tus historias, dime algo – Ella examinaba su rostro con precisión mientras él abría sus ojos lentamente y reía apenas escupiendo sangre en el proceso.

-Pensé… que-e… - Suspiró – éramos…fuer-tes – Sonrió con cansancio.

-Sarada mantenlo así, cuerdo y despierto, así tenemos más tiempo, ya puedo ver las puertas de la aldea.

El equipo siete avanzó hasta llegar a las puertas de Konoha, sus cuerpos ya no respondían, Sarada cerró los ojos y observó cómo Boruto se encontraba tirado a su lado con Mitsuki apenas levantándose para poder ver si seguía con vida.

-Chicos… - Pronunció el rubio con resignación.

-Boruto –

-Quie-ro decirles… que fueron… los mejore-es – Tosió una gran cantidad de sangre que mancho el lugar donde estaba – Las mejores… personas que—que pude… haber conocido… gracias – Con esta palabra cerró sus ojos y se quedó en una calma mortífera.

Sarada y Mitsuki se miraron y pusieron a Boruto entre sus brazos. Lo trataron de despertar, chequearon sus signos vitales, lo sacudieron, lloraron sobre él.

-No, no, no, por favor no, díganme que estoy soñando – Repetía Mitsuki - Esto debe ser un sueño, Boruto tu no puedes dejarnos - Sus palabras salían entre suspiros que se mimetizaba con un llanto doloroso.

-Boruto no nos hagas esto, Boruto déjate de bromas, Boruto despierta – Ambos estaban cansados lo único que los hacía estar conscientes era el cuerpo de su amigo en sus brazos… el cuerpo sin vida de su mejor amigo.

Sarada lanzó un grito ahogado al aire que resonó por todo el lugar, sus ojos se deshacían en lágrimas. A lo lejos llegaron muchos ninjas médicos, entre ellos Sakura, quien al ver la escena la invadió una sensación de malestar… veía a su hija aferrarse al cuerpo inerte de Boruto gritando y llorando. Se tomó el pecho congelándose en el lugar... "No puede ser". Cubrió con su mano su boca mientras aquel líquido salado bajaba sin permiso de sus ojos verdes.

-¡No lo dejaré! – Empujó como pudo a un par de ninjas – ¡No dejaré que se lo lleven! – Pataleaba una Sarada en negación.

La chica se sintió aturdida por un momento, y se encontró a sí misma en los brazos de su padre. Le pegó, lo pateó, le lloró y este no la dejó ir. Sasuke se vio en la obligación de dormirla.

Mitsuki al ver el estado de su amiga tomó el lugar de Sarada en cuanto pudo y se aferró al cuerpo de su mejor amigo en todo el mundo. Ese muchacho que siempre lo comprendió hasta en las peores situaciones, aquel que lo ayudó, su hermano. El chico de ojos miel observó a lo lejos llegar al Hokage y a su esposa, se levantó con dificultad aún sosteniendo a su amigo entre sus brazos, ellos al mirarlo quedaron en shock. Lady Hinata fue la única que se acercó a él, con los ojos aguados y no queriendo creer lo que sus ojos le mostraban.

Mitsuki estuvo lo suficientemente cerca de ella y cayó como muchas veces.

-Lo siento Lady Hinata, no pude salvarlo – Lloró con fuerza – Lo siento, lo siento, perdóneme –

Al tiempo que Hinata alcanzaba a su hijo y lo tomaba entre sus brazos Mitsuki se desmayó.


IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIH!

Lo siento. Es todo lo que diré.

Gracias por leer.

-Se despide, Fran :)