Hola que hace

Aquí el segundo de los pecados

Diabolik Lovers no me pertenece

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Envidia

Siempre el segundo de los pequeños Sakamaki había permanecido feliz por la familia que tenía, admiraba a su hermano y quería en gran demasía a su madre. Todo era tan de color de rosa,, era tan hermoso, pero tanta belleza a veces no puede durar para siempre…

Reiji era un niño brillante a quien le apasionaba los experimentos y entre otras cosas relacionadas con la ciencia, se sentía orgulloso de su inteligencia, se sentía afortunado por tener tal don, sin embargo todo eso a tales alturas ya no le llenaba como antes.

Tiempo atrás disfrutaba el poder compartir con su madre sobre los descubrimientos que tenía y claro jugar junto a su hermano Shupero últimamente toda esa alegría ya no era tan recurrente en su entorno, su madre cada vez más le ponía menos atención y a Shu casi no lo veía dentro del castillo ¿Por qué su mundo feliz se iba desvaneciendo?

La respuesta era tan rápida. Él no era la futura cabeza de la familia, por lo tanto él no era importante.

Que triste era aquello, ser el segundo jamás sería algo bueno, así que el pequeño Sakamaki había tomado la decisión de que siempre sería excelente en todo lo que hacía. Si era así tal vez su madre se daría cuenta de lo mucho que él valía, se daría cuenta de que él era tan importante como su hermano mayor. Pero todo lo que hacía resultaba inútil, si estudiaba su madre no lo veía, si descubría algo nuevo su madre no lo veía, si se sentía solo su madre no lo veía.

La madre de Reiji solo tenía ojos para su primogénito y para el segundo su vista era cubierta por una venda.

Reiji empezaba a tener celos de su hermano y vaya que eran muy grandes. El pequeño Sakamaki sin duda pensaba que su hermano era un completo idiota al salir todos los días del castillo huyendo de sus responsabilidades, era un idiota porque entre más hacía eso su madre menos lo veía a él, empezaba a detestarlo por ello y es que al principio creyó que eso era bueno ya que así podría tener unos segundos de la atención de su madre, pero no, su madre se la pasaba pensando en Shu y en su paradero.

Por qué su madre no veía que Shu no valía la pena y le ponía más atención a él que se desvivía por algo de cariño, por alguna señal de que su madre se preocupaba por su bienestar.

Al principio le vino la idea de que lo que hacía uno de los trillizos era bastante ingenioso , vaya que su hermano Kanato también estaba algo desesperado porque se lastimaba apropósito o lloraba sin ningún motivo para lograr que su madre lo atendiera, pero no lograba nada, así que Reiji descartó esa posibilidad.

Entonces la otra opción era ser aún mejor, exigirse más, pero con el tiempo se daba cuenta de que todos sus esfuerzos eran en vano .

Cada día era peor, cada día pensaba que en realidad era una pared más de las que construían el enorme castillo, por lo menos antes de ese día recibía el buenos días de siempre por parte de su madre, pero ahora, ahora nada, nada, nada…

Y todo tuvo su fin al llegar ese día, Shu, el primogénito llegó a las afueras del castillo en donde Reiji y su madre descansaban, llegó con un perro en sus manos diciendo que un amigo se lo había obsequiado, vaya que era un maldito además de que era el centro del mundo de su madre ahora tenía un amigo y el segundo de los Sakamaki simplemente se encolerizaba aún más, pero bueno tanta ira se fue en ese preciso momento ya que su madre le dijo a uno de los sirvientes que se llevara al animal y eso sí que lo alegró, creyó que ese sería su momento con lo disgustada que estaba su madre con el tonto de Shu, así que lleno de valor le dijo a su progenitora que había terminado de memorizar un libro muy complicado para la edad que tenía, sin embargo aquella esperanza se desvaneció en ese instante, no recibió respuesta, ninguna mirada de aprobación o de reproche, o alguna señal que demostrara el interés de su madre en él.

Estaba cansado, arto, ya no soportaba tanta atención para Shu, la dicha que su hermano mayor tenía le estaba matando, lo estaba llenando de un profundo odio, de unos pensamientos tan malos que se podría decir que pretendía hacer algo malo, algo tan malo que haría arrepentirse a Shu por ser el primero, por despreciar la atención de su madre y haría lamentar a esa mujer por despreciarlo, por desatenderlo, por todo…

No fue difícil dar con la aldea humana a la que frecuentaba su hermano mayor y no fue complicado adivinar quien era su amigo porque un día pudo ver a ambos jugando cerca del lago, sin duda un punto a su favor, estarían lejos de la aldea y él había maquinado un plan perfecto… Los humanos tienen una debilidad muy grande y es más notoria en los niños.

Lo había planeado tan bien, que hasta sentía temor de él mismo, pero que importaba, en ese momento solo importaba su venganza, así que puso manos a la obra.

Estuvo creando una bomba lo suficientemente potente para destruir la aldea y que no dejara rastro alguno de su existencia, pero había un problema el tarado de Shu hace varios días que no visitaba la aldea, eso le molestaba, pero supuso que en cualquier momento regresaría a la aldea y además entre más se esperaba para dar inicio al plan pensaba que más placentero sería su resultado .

Al fin el idiota de Shu había ido a la aldea y como lo imaginó ambos estaban en el lago y solo se dispuso a caminar por las calles de la aldea dejó caer su mochila en donde llevaba la bomba, algunos de los humanos que caminaban por ahí le dijeron que que se le olvidaba la maleta, pero él no hizo caso y al ver eso las personas le dejaron de insistir. Y bien estaba muy lejos ya de la aldea y lo suficientemente cerca para presenciar lo que ocurriría y… Un gran estruendo se oyó a lo lejos , lamentablemente ese par aún no se había dado cuenta de lo que pasó, pero solo bastó oír los gritos de las personas para que corrieran hacia la aldea y justo en ese momento la debilidad de los humanos hizo acto de presencia, ese irrefrenable deseo por salvar a sus semejantes, a su familia , fue la condena para el amigo de Shu, el muy estúpido había ingresado a la aldea sin importarle las llamas que consumían todo a su alrededor y para qué, solo para encontrar la muerte y justo en ese momento el telón cayó y solo quedaba su hermano mayor justo ahí, se quedó a presenciar el fin de su único amigo…

Con el pasar de los días se daba cuenta de que sí causó un profundo dolor al mayor de los Sakamaki , el pobre tonto solo se encerró en su habitación y eso no era ni la mitad del dolor que él había padecido por tanto tiempo a causa de su hermano

Y al final solo quedaba una persona, su querida madre, no fue difícil dar con un cazador de vampiros y no fue difícil hacerle creer a su madre que Shu estaba durmiendo en lo profundo del bosque y ella claro como buena madre fue en busca de su hijo y… no encontró nada, bueno se encontró con una perfecta emboscada, él cazador había dado justo en el blanco, la había herido de muerte y en cuanto se marchó el segundo de los Sakamaki atinó a colocarse cerca del cuerpo de su progenitora para ver una gran sonrisa en el rostro de esa mujer, por qué no le regaló aquel gesto antes, por qué no lo hizo, en ese momento la odiaba con mucha más fuerza, por qué Shu era el único que recibía esas sonrisas , por qué… desde ese momento juró hacerle la vida imposible a su hermano mayor y no era complicado, sabía que con decirle vago, bueno para nada le causaba un gran dolor…

El segundo de los Sakamaki cayó en la envidia, el sentía tantos celos hacia su hermano que fue capaz de incendiar una aldea entera, matar a su madre y por la envidia de qué no sería capaz..

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Lo he terminado

Espero haberlo hecho bien

Nos leemos en el siguiente pecado