Comenzare_ dijo Artemisa, mientras que Poseidón sudaba frio, quería reconocer a Percy, frente a todos, pero eso significaba ponerlo en peligro, además quería hablar con sus nietos se veían divertidos y bien, quería a su hijo años que no tenía uno además de que amo y aun ama a la madre de muchacho _Pulverizo accidentalmente a mi profesora de introducción al álgebra _pero quien es capaz de hacer eso_

Mi papa_ respondió Luke. P y Charles T

Percy está loco acostúmbrense_ dijeron Rachel y Nico

¿Perdón pero de donde los conozco?_ pregunto el semidiós de ojos verdemar

Del futuro, sesos de alga_ dijo la pelirroja

Antes de continuar, Zeus hiso aparecer galerías para que se sentaras los semi dioses, y dejo un podio para que el que leyera fuera escuchado por todos

Mira, yo no quería ser mestizo.

Nadie quiere_ dijo Luke

Si estás leyendo esto porque crees que podrías estar en la misma situación, mi consejo es éste:

Corran Percy dará un concejo_ gritaron Nico y Rachel

Oye_ replico el muchacho

Es verdad, tus concejos no sirven

Cierra el libro inmediatamente. Créete la mentira que tu padre o tu madre te contaran sobre tu nacimiento, e intenta llevar una vida normal.

Tío hay que reconocer que ese concejo es bueno_ dijo Sophia

Ser mestizo es peligroso. Asusta. La mayor parte del tiempo sólo sirve para que te maten de manera horrible y dolorosa. Si eres un niño normal, que está leyendo esto porque cree que es ficción, fantástico. Sigue leyendo. Te envidio por ser capaz de creer que nada de esto sucedió.

Yo quiero ser normal_ gritaron todos los semi dioses

Pero si te reconoces en estas páginas —si sientes que algo se remueve en tu interior—, deja de leer al instante. Podrías ser uno de nosotros. Y en cuanto lo sepas, sólo es cuestión de tiempo que también ellos lo presientan, y entonces irán por ti. No digas que no estás avisado. Me llamo Percy Jackson. Tengo doce años. Hasta hace unos meses estudiaba interno en la academia Yancy, un colegio privado para niños con problemas, en el norte del estado de Nueva York. ¿Soy un niño con problemas?

Siiiiiiiiiiiii _gritaron Rachel y Nico

Sabes sin Thalía es Fome_ dijo Nico, en ese momento apareció una chica de cabello negro corto, una camiseta que decía muerte a la Barbie, y con la tiara de cazadora _hablando de la reina de roma

¿Qué hago aquí Nico? _ Mientras se giraba sobre sus pies_ ¿y porque Annabeth y Percy están tan enanos? ¿Y porque hay dos Percy?

Estamos en el pasado querida prima, y tienen 12 años y el otro es el hijo de Percy y ya sabes con quien, pero no puedes decirlo_ digo tranquilamente Nico

THALIA_ gritaron Annabeth, Luke y Grover, con lágrimas en los ojos_ estas viva, pero cómo es posible_ mientras Annabeth se tiraba a sus brazos

Anny, suéltame no respiro, además estoy viva porque…

No, prima no puedes decir nada, de nada…, saldrá en los libros que cuentan la historia de Percy

Jodiste listilla, pero yo quiero escuchar eso, que locuras dirá nuestro querido sesos de alga

Preséntate_ ordeno Hera

Claro, mi nombre es Thalía Grace, soy hija de Zeus pero cazadora de la señora Artemisa, y quiero sabes quienes son los hijos del sesos de alga

Hola tía, yo soy Luke tengo 17, estos son Sophia, Zoe, charles, las chicas hijas de Annabeth Chase_ le giño un ojo_ y yo con Charles hijos de Percy, ella es Silena hija de la tía Clarisse y el tío Cris, y ella es Bianca, mi novia y la hija del tío Nico

Jajajajjajaja te jodieron Primito_ Thalía fue y abrazo a los chicos del futuro_ asi que esos dos no perdieron el tiempo, jajaja quien lo diría jajaja,

¿Puedo continuar, mi cazadora?_ pregunto Artemisa_

Claro, mi señora, y se fue a sentar al lado de Annabeth

Sí. Podríamos llamarlo así. Podría empezar en cualquier punto de mi corta y triste vida para dar prueba de ello, pero las cosas comenzaron a ir realmente mal en mayo del año pasado, cuando los alumnos de sexto curso fuimos de excursión a Manhattan: veintiocho críos tarados y dos profesores en un autobús escolar amarillo, en dirección al Museo Metropolitano de Arte a ver cosas griegas y romanas.

Suena a tortura_ dijeron Sophia, Zoe R, Luke P, Charles T, y Poseidón

Ya lo sé: suena a tortura.

Todos se rieron por la coincidencia, en especial quienes sabían de quiera era hijo Percy, y que él era el padre de las chicas

Eso no es una tortura_ respondieron Annabeth y Athenea al mismo tiempo

La mayoría de las excursiones de Yancy lo eran. Pero el señor Brunner, nuestro profesor de latín, dirigía la excursión, así que tenía esperanzas.

En ese momento apareció Quirón el cual se presentó a los romanos que no lo conocían

El señor Brunner era un tipo de mediana edad que iba en silla de ruedas motorizada. Le clareaba el cabello, lucía una barba desaliñada y una chaqueta de tweed raída que siempre olía a café. Con ese aspecto, imposible adivinar que era guay, pero contaba historias y chistes y nos dejaba jugar en clase.

¿Ese eres tú no Quirón?_ pregunto Katie hija de Deméter_

Asi es, soy yo

¿Y porque estabas dándole clases a Percy?_ pregunto Annabeth_

El libro lo dirá mama_ dijo Zoe_ a hola Quirón soy hija Annabeth y vengo del futuro

También tenía una colección alucinante de armaduras y armas romanas, así que era el único profesor con el que no me dormía en clase.

No hay que dormirse en clases_ grito Athenea_

Ja y luego me reta a mí, no se vale_ se quejó Charles_

Esperaba que el viaje saliera bien. Esperaba, por una vez, no meterme en problemas.

Ahora busca los problemas_ dijeron Apolo y Hermes al mismo instante

Anda que no estaba equivocado. Verás, en las excursiones me pasan cosas malas. Como cuando en quinto fui al campo de batalla de Saratoga, donde tuve aquel accidente con el cañón de la guerra de la Independencia americana. Yo no estaba apuntando al autobús del colegio, pero por supuesto me expulsaron igualmente. Y antes de aquello, en cuarto curso, durante la visita a las instalaciones de la piscina para tiburones en Marine World, le di a la palanca equivocada en la pasarela y nuestra clase acabó dándose un chapuzón inesperado. Y la anterior… Bueno, te haces una idea, ¿verdad?

No, mas, di más por favor, Percy _gritaron los hermanos Stoll_

Tú tienes mucho que explicar niñito_ dijo Thalía con aire enojada

Si…si…_ respondió Percy, medio asustado, ella era hija de uno de los tres grandes, había que respetarla, ¿no? , además de todo lo que había hecho_

Mira Nico, Percy me tiene miedo, genial_ rio feliz Thalía_

¿Cuánto te dura?, primita_ rio Nico, mientras que maduramente Thalía le sacaba la lengua, y los romanos se preguntaban cómo era que se llevaban tan bien esos chicos si se molestaban a cada rato

En aquella excursión estaba decidido a portarme bien. Durante todo el viaje a la ciudad soporté a Nancy Bobofit, la pelirroja pecosa y cleptómana que le lanzaba a mi mejor amigo, Grover, trocitos de sándwich de mantequilla de cacahuete y kétchup al cogote.

Percy, Annabeth, Thalía y Luke gruñeron por lo bajo

Grover era un blanco fácil. Era canijo y lloraba cuando se sentía frustrado. Debía de haber repetido varios cursos, porque era el único en sexto con acné y una pelusilla incipiente en la barbilla. Además, estaba lisiado. Tenía un justificante que lo eximía de la clase de Educación Física durante el resto de su vida, ya que padecía una enfermedad muscular en las piernas. Caminaba raro, como si cada paso le doliera; pero que eso no te engañe: tendrías que verlo correr el día que tocaba enchilada en la cafetería.

Hablaste de mas Percy_ dijo sonrojado el sátiro_

Pues yo creo que dijo la pura verdad querido, grover_ dijo Thalía

En eso pa…Percy tiene razón tío, vuelas cuando mama hace enchiladas_ dijo Sophia

Espera ¿Annabeth aprendió a cocinar?_ pregunto sorprendida toda la cabaña de Athenea

Si _ dijo Zoe_ le enseño la abuela

Eso explica todo_ dijo Nico_ ella cocina maravillas

¿Ustedes saben quién es mi suegra?_ pregunto sonrojada Annabeth

Si, y es la mejor_ respondieron a la vez los chicos del futuro, más Rachel, Nico y Thalía.

En cualquier caso, Nancy Bobofit estaba tirándole trocitos de sándwich que se le quedaban pegados en el pelo castaño y rizado, y sabía que yo no podía hacer nada porque ya estaba en periodo de prueba. El director me había amenazado con expulsión temporal si algo malo, vergonzoso o siquiera medianamente entretenido sucedía en aquella salida.

Arruinaron toda la diversión _dijeron Hermes y sus hijos

—Voy a matarla —murmuré.

Si, hazlo_ gritaron Silena R, Clarisse y Ares, mientras Frank se preguntaba cómo era posible que fuera asi su familia

Grover intentó calmarme. —No pasa nada. Me gusta la mantequilla de cacahuete. —

Pero no es tu cabeza, o si tío_ pregunto Bianca

No claro, que no, pero Percy no podía meterse en problemas_ respondió el sátiro con un alzamiento de hombros

Esquivó otro pedazo del almuerzo de Nancy. —Hasta aquí hemos llegado. —Empecé a ponerme en pie, pero Grover volvió a hundirme en mi asiento. —Ya estás en periodo de prueba —me recordó—. Sabes a quién van a culpar si pasa algo. Echando la vista atrás, ojalá hubiera tumbado a Nancy Bobofit de un tortazo en aquel preciso instante. La expulsión temporal no habría sido nada en comparación con el lío en que estaba a punto de meterme.

Ahora sabré porque Alecto odia tanto a Percy_ pensó Nico_

El señor Brunner conducía la visita al museo. Él iba delante, en su silla de ruedas, guiándonos por las enormes y resonantes galerías, a través de estatuas de mármol y vitrinas de cristal llenas de cerámica roja y negra súper vieja. Me parecía flipante que todo aquello hubiese sobrevivido más de dos mil o tres mil años.

Espera, papa dijo flipante_ medio se rio charle

Y luego se enoja si no prestamos atención a las clases de latín_ susurro Sophia_

Nos reunió alrededor de una columna de piedra de casi cuatro metros de altura con una gran esfinge encima, y empezó a contarnos que había sido un monumento mortuorio, una estela, de una chica de nuestra edad. Nos habló de los relieves de sus costados. Yo intentaba prestar atención, porque parecía realmente interesante, pero los demás hablaban sin parar, y cuando les decía que se callaran, la otra profesora acompañante, la señora Dodds, me miraba mal. La señora Dodds era una profesora de matemáticas procedente de Georgia que siempre llevaba cazadora de cuero, aunque era menuda y rondaba los cincuenta años. Tenía un aspecto tan fiero que parecía dispuesta a plantarte la Harley en la taquilla.

Alecto, pensó Hades, porque le mando a su furia, ahora sabría cómo fue que ese niñato sin entrenamiento fue capaz de destruir a su sierva, aunque si sus sospechas eran correctas se debía a quien era su padre

Había llegado a Yancy a mitad de curso, cuando nuestra anterior profesora de matemáticas sufrió un ataque de nervios. Desde el primer día, la señora Dodds adoró a Nancy Bobofit y a mí me clasificó como un engendro del demonio. Me señalaba con un dedo retorcido y me decía «y ahora, cariño», súper dulce, y yo sabía que a continuación me castigaría a quedarme después de clase. Una vez, tras haberme obligado a borrar respuestas de viejos libros de ejercicios de matemáticas hasta medianoche, le dije a Grover que no creía que la señora Dodds fuera humana. Se quedó mirándome, muy serio, y me respondió: «Tienes toda la razón.»

Tío hablaste de más_ dijeron los 6 chicos del futuro

El señor Brunner seguía hablando del arte funerario griego. Al final, Nancy Bobofit se burló de una figura desnuda cincelada en la estela y yo le espeté: — ¿Te quieres callar? —Me salió más alto de lo que pretendía. El grupo entero soltó risitas y el profesor interrumpió su disertación. —Señor Jackson —dijo—, ¿tiene algún comentario que hacer? Me puse como un tomate y contesté: —No, señor. El señor Brunner señaló una de las imágenes de la estela. —A lo mejor puede decirnos qué representa esa imagen. Miré el relieve y sentí alivio porque de hecho lo reconocía. —Ése es Cronos devorando a sus hijos, ¿no? —Sí —repuso él—. E hizo tal cosa por… —Bueno…—Escarbé en mi cerebro—. Cronos era el rey dios y…

REY DE LOS DIOSES _grito Zeus_

Claro en sus sueños_ dijo apolo para alivianar el ambiente

No se preocupe mi señor, será corregido _dijo Quirón_

Al menos no me escucharon a mí en clases de latín_ dijo como si nada Luke P_

Claro, tonto tu dijiste que Poseidón y Athenea eran marido y mujer_ dijo media riendo, media gruñendo Sophia

¿Qué? _gritaron los dioses mencionados

En mi defensa estaba pensando en papa y…_ pero no lo dejaron continuar

Cállate_ gritaron Sophia, Charles T, y Zoe R, _ no adelantes el futuro

Espera, pensaste en Percy y en...jajajajjaa_ empezaron a reír Rachel, Nico, Thalía, leo Jasón, Piper, Frank y Hazel

Saben eso de que tengan chistes aparte por ser del futuro es Fome_ reclamaron los Stoll

Perdón pero no podemos decir nada, pero cuando entiendan se reirán a carcajadas_ se defendió Piper_

Sí, pero hasta los romanos saben porque se ríen_ dijo Annabeth_

Es que nosotros conocemos a la novia de Percy, y resulta que es gracioso_ respondió Hazel, con las mejillas sonrojadas, de tanto reír

— ¿Dios? —Titán —me corregí—. Y… y no confiaba en sus hijos, que eran dioses. Así que Cronos… esto… se los comió, ¿no? Pero su mujer escondió al pequeño Zeus y le dio a cambio una piedra. Y después, cuando Zeus creció, engañó a su padre para que vomitara a sus hermanos y hermanas… — ¡Puaj! —dijo una chica a mis espaldas. —… así que hubo una gran lucha entre dioses y titanes —proseguí—, y los dioses ganaron.

10 años de maravillosa guerra y el hace ese resumen_ dijo enojado Ares_

Es Percy_ respondieron los 5 de 7 más Thalía

Oye, no me traten a si_ dijo sonrojado nuestro héroe

Algunas risitas. Detrás de mí, Nancy Bobofit cuchicheó con una amiga: —Menudo rollo. ¿Para qué va a servirnos en la vida real? Ni que en nuestras solicitudes de empleo fuera a poner: «Por favor, explique por qué Cronos se comió a sus hijos.» —¿Y para qué, señor Jackson —insistió Brunner, parafraseando la excelente pregunta de la señorita Bobofit—, hay que saber esto en la vida real? —Te han pillado —murmuró Grover. —Cierra el pico —siseó Nancy, con la cara aún más roja que su pelo. Por lo menos habían pillado también a Nancy. El señor Brunner era el único que la sorprendía diciendo maldades. Tenía radares por orejas.

Orejas de caballo, papa_ dijeron los hermanos

Pensé en su pregunta y me encogí de hombros. —No lo sé, señor. —Ya veo. —Brunner pareció decepcionado—. Bueno, señor Jackson, ha salido medio airoso. Es cierto que Zeus le dio a Cronos una mezcla de mostaza y vino que le hizo expulsar a sus otros cinco hijos, que al ser dioses inmortales habían estado viviendo y creciendo sin ser digeridos en el estómago del titán. Los dioses derrotaron a su padre, lo cortaron en pedazos con su propia hoz y desperdigaron los restos por el Tártaro, la parte más oscura del inframundo. Bien, ya es la hora del almuerzo. Señora Dodds, ¿podría conducirnos a la salida? La clase empezó a salir, las chicas conteniéndose el estómago, y los chicos a empujones y actuando como merluzos.

Hombres_ dijeron Artemisa y sus cazadoras

Grover y yo nos disponíamos a seguirlos cuando el profesor exclamó: — ¡Señor Jackson! Lo sabía. Le dije a Grover que se fuera y me volví hacia Brunner. — ¿Señor? —Tenía una mirada que no te dejaba escapar: ojos castaño intenso que podrían tener mil años y haberlo visto todo. —Debes aprender la respuesta a mi pregunta —me dijo. — ¿La de los titanes? —La de la vida real. Y también cómo se aplican a ella tus estudios. —Ah. —Lo que vas a aprender de mí es de importancia vital. Espero que lo trates como se merece. Sólo voy a aceptar de ti lo mejor, Percy Jackson. Quería enfadarme, pues aquel tipo sabía cómo presionarme de verdad. Verás, quiero decir que sí, que molaban los días de competición, esos en que se disfrazaba con una armadura romana y gritaba « ¡Adelante!», y nos desafiaba, espada contra tiza, a que corriéramos a la pizarra y nombráramos a todas las personas griegas y romanas que vivieron alguna vez, a sus madres y a los dioses que adoraban. Pero Brunner esperaba que yo lo hiciera tan bien como los demás, a pesar de que soy disléxico y poseo un trastorno por déficit de atención y jamás he pasado de un aprobado… No; no esperaba que fuera tan bueno como los demás: esperaba que fuera mejor.

Por supuesto _dijeron los chicos del futuro_

Y yo simplemente no podía aprenderme todos aquellos nombres y hechos, y mucho menos deletrearlos correctamente.

Murmuré algo acerca de esforzarme más mientras él dedicaba una triste mirada a la estela, como si hubiera estado en el funeral de la chica.

Y estuve_ dijo el centauro cabizbajo_

Me dijo que saliera y tomase mi almuerzo. La clase se reunió en la escalinata de la fachada, desde donde se podía contemplar el tráfico de la Quinta Avenida. Se avecinaba una enorme tormenta, con las nubes más negras que había visto nunca sobre la ciudad. Supuse que sería efecto del calentamiento global o algo así, porque el tiempo en Nueva York había sido más bien rarito desde Navidad. Habíamos sufrido brutales tormentas de nieve, inundaciones e incendios provocados por rayos. No me habría sorprendido que fuese un huracán.

Bueno, pues cuando devuelvan mi rayo, dejare de cambiar el clima _dijo enojado Zeus_

Nadie más pareció reparar en ello. Algunos chicos apedreaban palomas con trocitos de cookies. Nancy Bobofit intentaba robar algo del monedero de una mujer (no es mi hija dijo Hermes al ver la expresión de los campistas) y, evidentemente, la señora Dodds hacía la vista gorda. Grover y yo estábamos sentados en el borde de una fuente, alejados de los demás. Pensábamos que así no todo el mundo sabría que pertenecíamos a aquella escuela: la escuela de los pringados y los raritos que no encajaban en ningún otro sitio. — ¿Castigado? —me preguntó Grover. —Qué va. Brunner no me castiga. Pero me gustaría que aflojara de vez en cuando. Quiero decir… no soy ningún genio. Grover guardó silencio. Entonces, cuando pensé que iba a soltarme algún reconfortante comentario filosófico, me preguntó: — ¿Puedo comerme tu manzana?

Tenía hambre_ se defendió el sátiro_

Tu siempre tienes hambre _ respondió Luke

Tampoco tenía demasiado apetito, así que se la di. Observé la corriente de taxis que bajaban por la Quinta Avenida y pensé en el apartamento de mi madre, a sólo unas calles de allí. No la veía desde Navidad. Me entraron ganas de subir a un taxi que me llevara a casa. Me abrazaría y se alegraría de verme, pero también se sentiría decepcionada y me miraría de aquella manera.

Odio esa mirada _dijeron los hermanos Jackson, mientras Percy bajaba la cabeza pensando que su madre estaba muerta_

Me devolvería directamente a Yancy, me recordaría que tenía que esforzarme más, aunque aquélla era mi sexta escuela en seis años y probablemente fueran a expulsarme otra vez. Era incapaz de volver a soportar esa mirada. El señor Brunner aparcó su vehículo al final de la rampa para paralíticos. Masticaba apio mientras leía una novela en rústica. En la parte trasera de la silla tenía encajada una sombrilla roja, lo que la hacía parecer una mesita de terraza motorizada.

Yo quiero hacer una de esas_ dijo leo_

Me disponía a abrir mi sándwich cuando Nancy Bobofit apareció con sus desagradables amigas — supongo que se habría cansado de desplumar a los turistas—, y tiró la mitad de su almuerzo a medio comer sobre el regazo de Grover. —Vaya, mira quién está aquí. —Me sonrió con los dientes torcidos. Tenía pecas naranja, como si alguien le hubiera pintado las mejillas con espray. Intenté mantener la calma. El consejero de la escuela me había dicho un millón de veces: «Cuenta hasta diez, controla tu mal genio.» Pero yo estaba tan cabreado que me quedé en blanco. Y a continuación oí un revuelo y estrépito de agua.

POSEIDON_ gritaron sus hermanos, mientras este silbaba una canción como si fuera lo más importante del mundo, sin hacerle caso a sus hermanos, y Annabeth comenzaba a creer que su pensamiento y Percy era hijo del dios del mar, para desgracia de ella_

No recuerdo haberla tocado, pero lo siguiente que vi fue a Nancy sentada de culo en medio de la fuente, gritando: — ¡Percy me ha empujado! ¡Ha sido él! La señora Dodds se materializó a nuestro lado. Algunos chicos cuchicheaban: — ¿Has visto…? —… el agua… —…la ha arrastrado… No sabía de qué hablaban, pero sí sabía que había vuelto a meterme en problemas.

En cuanto la profesora se aseguró de que la pobrecita Nancy estaba bien y le hubo prometido una camiseta nueva en la tienda del museo, se centró en mí. Había un resplandor triunfal en sus ojos, como si por fin yo hubiese hecho algo que ella llevaba esperando todo el semestre. —Y ahora, cariño… —Lo sé —musité—. Un mes borrando libros de ejercicios.

Nunca intentes adivinar el castigo o se pone peor_ rugió la cabaña número 11, junto con su dios_

—Pero no acerté. —Ven conmigo —ordenó la mujer. — ¡Espere! —Intervino Grover—. He sido yo. Yo la he empujado. Me quedé mirándolo, perplejo. No podía creer que intentara encubrirme. A Grover la señora Dodds le daba un miedo de muerte. Ella lo miró con tanto desdén que a Grover le tembló la barbilla. —Me parece que no, señor Underwood —replicó. —Pero… —Usted-se-queda-aquí. Grover me miró con desesperación. —No te preocupes —le dije—. Gracias por intentarlo. —Bien, cariño —ladró la profesora—. ¡En marcha! Nancy Bobofit dejó escapar una risita. Yo le lancé mi mirada de luego-te-asesino

Ohoh_ dijeron los 4 hermanos más Nico y Thalía_ esa chica ya está muerta_ término para sorpresa de todos Reyna

No puede ser para tanto _ dijo Ares_

Es que no la ha visto_ respondió Nico_ pero pronto la vera _agrego en voz baja, a haciendo reír a los hijos de Percy.

No creo que sea tanto _dijo el propio Percy_

Papa tú no te has visto a un espejo, pero cuando pones esa cara traumas_ dijo Luke P

Y me volví dispuesto a enfrentarme a aquella bruja, pero ya no estaba allí. Se hallaba en la entrada del museo, en lo alto de la escalinata, dándome prisas con gestos de impaciencia. ¿Cómo había llegado allí tan rápido? Suelo tener momentos como ése, cuando mi cerebro parece quedarse dormido, y lo siguiente que ocurre es que me he perdido algo, como si una pieza de puzzle se hubiera caído del universo y me dejara mirando el vacío detrás.

Es porque esa es un monstro pa…Percy_ dijo Zoe R

El consejero del colegio me dijo que era una consecuencia del THDA, Trastorno Hiperactivo del Déficit de Atención: mi cerebro malinterpretando las cosas. Yo no estaba tan seguro.

Buenos instintos hijo _pensó Poseidón_

Me dirigí hacia la señora Dodds. A mitad de camino me volví para mirar a Grover. Estaba pálido, dejándose los ojos entre el señor Brunner y yo, como si quisiera que éste reparara en lo que estaba sucediendo, pero Brunner seguía absorto en su novela. Miré de nuevo hacia arriba. La muy bruja había vuelto a desaparecer. Ya estaba dentro del edificio, al final del vestíbulo. «Vale —pensé—. Me obligará a comprarle a Nancy una camiseta nueva en la tienda de regalos.» Pero al parecer no era ése el plan. Nos adentramos en el museo. Cuando por fin la alcancé, estábamos de nuevo en la sección grecorromana. Salvo nosotros, la galería estaba desierta. Ella permanecía de brazos cruzados frente a un enorme friso de mármol de los dioses griegos. Hacía un ruido muy raro con la garganta, como si gruñera. Pero incluso sin ese ruido yo habría estado nervioso. Ya es bastante malo quedarse a solas con un profesor, no digamos con la señora Dodds. Había algo en la manera en que miraba el friso, como si quisiera pulverizarlo… —Has estado dándonos problemas, cariño —dijo. Opté por la opción segura y respondí: —Sí, señora.

¿Desde cuando haces lo seguro? _pregunto riendo Thalía

Desde que nací yo _respondió Luke P _

Se estiró los puños de la cazadora de cuero. — ¿Creías realmente que te saldrías con la tuya? —Su mirada iba más allá del enfado. Era perversa. «Es una profesora —pensé nervioso—, así que no puede hacerme daño.» —Me… me esforzaré más, señora —dije. Un trueno sacudió el edificio.

—No somos idiotas, Percy Jackson —prosiguió ella—. Descubrirte sólo era cuestión de tiempo. Confiesa, y sufrirás menos dolor. ¿De qué hablaba? Quizá los profesores habían encontrado el alijo ilegal de caramelos que vendía en mi dormitorio. O quizá se habían dado cuenta de que había sacado la redacción sobre Tom Sawyer de internet sin leerme siquiera el libro y ahora iban a quitarme la nota. O peor aún, me harían leer el libro. —

El libro es bueno _medio gritaron, Annabeth, Athenea, Sophia y Zoe

Pobre Percy tendrá que aguantar a 4 mini atenea en su casa_ susurro Rachel a los de su tiempo, los cuales comenzaron a reír de manera estrepitosa_

Dejen de contarse chistes internos, ustedes, _ dijeron como niños pequeños Apolo y Hermes mientras Artemisa les pegaba en la cabeza

Perdón pero no podemos decir nada_ se escudó Jasón_

¿Y bien? —insistió. —Señora, yo no… —Se te ha acabado el tiempo —siseó entre dientes. Entonces ocurrió la cosa más rara del mundo: los ojos empezaron a brillarle como carbones en una barbacoa, se le alargaron los dedos y se transformaron en garras, su cazadora se derritió hasta convertirse en enormes alas coriáceas… Me quedé estupefacto. Aquella mujer no era humana. Era una criatura horripilante con alas de murciélago, zarpas y la boca llena de colmillos amarillentos,

¿Una furia?, hermano_ pegunto medio enojado Poseidón_

Si hermano, Alecto, pero porque te enojas es solo un mocoso _rebatió hades, quería comprobar si el niño era hijo de su hermano o no_

No, como se te ocurre_ se izó el desentendió el dios, mientras los del futuro se reían, es que como no darse cuenta si Percy era igual a su padre, incluso en el físico_

Porque no me dijiste que tu primer monstro fue una furia_ grito Thalía, y luego miro a Nico_ ¿tu sabias?

Claro, vez que voy al inframundo Alecto me pregunta si puede atacar a Percy_ respondió sonriendo Nico

Si, papa tiene razón, a mi igual siempre me pregunta lo mismo sobre a tacar a mi suegro_ apoyo Bianca

Aun no me acostumbro a que tengan hijos_ dijo Thalía

No te preocupes tía, tú no cambias _dijo riendo Luke_

Claro soy inmortal sobrinito_ dijo rodando los ojos la cazadora_

Y quería hacerme trizas… Y de pronto las cosas se tornaron aún más extrañas: el señor Brunner, que un minuto antes estaba fuera del museo, apareció en la galería y me lanzó un bolígrafo.

Vendito bolígrafo _gritaron los 5 de 7, mas Thalía, Rachel_

No, se yo prefiero tu cepillo azul Rachel_ dijo divertido Nico_

Es que mi cepillo es genial_ dijo orgullosa el oráculo, haciendo reír a Thalía y a Nico, mientras hades se preguntaba cómo era posible que se llevaran tan bien con su hijo, siendo que antes nadie los aceptaba

— ¡Agárralo, Percy! —gritó. La señora Dodds se abalanzó sobre mí. Con un gemido, la esquivé y sentí sus garras rasgar el aire junto a mi oreja. Atrapé el bolígrafo al vuelo y en ese momento se convirtió en una espada. Era la espada de bronce del señor Brunner, la que usaba el día de las competiciones. La señora Dodds se volvió hacia mí con una mirada asesina. Mis rodillas parecían de gelatina y las manos me temblaban tanto que casi se me cae la espada. — ¡Muere, cariño! —rugió, y voló directamente hacia mí. Me invadió el pánico e instintivamente blandí la espada.

¿Eso es natural? _pregunto Annabeth

Para el sí_ respondió Sophia_ Percy es el mejor espadachín en 300 años

No, ese es el título de Luke _rebatió Annabeth_

Era, mama, pasado _contraataco Zoe_

La hoja de metal le dio en el hombro y atravesó su cuerpo como si estuviera relleno de aire. ¡Chsss! La señora Dodds explotó en una nube de polvo amarillo y se volatilizó en el acto, sin dejar nada aparte de un intenso olor a azufre, un alarido moribundo y un frío malvado alrededor, como si sus ojos encendidos siguieran observándome. Estaba solo. Y en mi mano sólo tenía un bolígrafo. El señor Brunner había desaparecido. No había nadie excepto yo. Aún me temblaban las manos. Mi almuerzo debía de estar contaminado con hongos alucinógenos o algo así. ¿Me lo había imaginado todo? Regresé fuera. Había empezado a lloviznar. Grover seguía sentado junto a la fuente, con un mapa del museo extendido sobre su cabeza. Nancy Bobofit también estaba allí, aún empapada por su bañito en la fuente, cuchicheando con sus compinches. Cuando me vio, me dijo: —Espero que la señora Kerr te haya dado unos buenos azotes en el culo.

¿Quién? _preguntaron poseído y sus nietos_

— ¿Quién?

Todos rieron por la nueva coincidencia, haciendo que las sospechas de Annabeth se fueran confirmando poco a poco, aunque cuando se fijó que su hija _eso era raro_ también preguntaron dudo un poco.

—pregunté. —Nuestra profesora, lumbrera. Parpadeé. No teníamos ninguna profesora que se llamara así. Le dije de qué estaba hablando, pero ella se limitó a poner los ojos en blanco y darse la vuelta. Le pregunté a Grover por la señora Dodds. — ¿Quién? —preguntó, y como vaciló un instante y no me miró a los ojos, pensé que pretendía tomarme el pelo.

Tío necesitas aprender a mentir_ dijo Sophia

Y tú sabes mentir_ pregunto Athenea

Claro abuela siempre_ respondió esta con una sonrisa traviesa, pero como vio que su abuela se enojaba, decidió agregar_ el señor Hermes me enseño

Esas querida son ventajas de que seas novia de mi nieto_ dijo este sonriendo

Claro_ respondió Connor II _

—No es gracioso, tío —le dije—. Esto es grave. Resonaron truenos sobre nuestras cabezas. El señor Brunner seguía sentado bajo su sombrilla roja, leyendo su libro, como si no se hubiera movido. Me acerqué a él. Levantó la mirada, algo distraído. —Ah, mi bolígrafo. Le agradecería, señor Jackson, que en el futuro trajera su propio utensilio de escritura.

No vez eso se llama mentir bien_ dijo Hermes_ grover debes de aprender de Quirón

Se lo tendí. Ni siquiera había reparado en que seguía sosteniéndolo. —Señor —dije—, ¿dónde está la señora Dodds? El me miró con aire inexpresivo. — ¿Quién? —La otra acompañante. La señora Dodds, la profesora de introducción al álgebra. Frunció el entrecejo y se inclinó hacia delante, con gesto de ligera preocupación. —Percy, no hay ninguna señora Dodds en esta excursión. Que yo sepa, jamás ha habido ninguna señora Dodds en la academia Yancy. ¿Te encuentras bien?

Me siento orgulloso de ti Quirón_ dijeron Hermes y Apolo

Este el e ultimo capitulo_ dijo la diosa de la luna_ ¿Quién lee ahora?

Yo _se ofreció Afrodita_ bueno siguiente capítulo "Tres ancianas tejen los calcetines de la muerte" _pero que capitulo_