¡HOLA! ¡CUANTO TIEMPO! ¿NO? ANTES QUE NADA OS RECOMIENDO QUE LEAÍS LA PRIMERA PARTE QUE TIENE EL MISMO TÍTULO PERO SIN EL 2 :)
Me gustaría saber vuestra opinión al respecto de si os va gustando o no la historia a pesar de tener apenas dos capítulos.
Mi objetivo es intentar publicar un capitulo cada noche entre las 22:00/00:00 (hora española), no sé si podre actualizar todos los días pero lo intentaré hasta que finalmente acabé la historia, no sé si durará 50 capitulos al igual que la primera parte o menos, todo dependerá de la forma que vaya tomando la historia y del recibimiento que obtenga.
nada más que dar las gracias por la increible paciencia (los que la habeís tenido) y gracias a los que estás leyendola.
- Mamá – dijo Beth sorprendida al verla en la puerta de la nueva casa de Rachel a las tres y media de la mañana. - ¿Qué haces aquí? ¿Santana me dijo que era el Lunes cuando llegabas a LAX? ¿Podrías habernos avisado y te habríamos recogido? – se quejo su hija.
- Beth tranquila, Rachel lo sabía, ella misma se ofreció y yo se lo negué por que no estaba segura de la hora ya que decidí adelantar el vuelo a hoy para poder estar en el cumpleaños de Roz – dijo la rubia con una enorme sonrisa. – Y ahora deja de quejarte y ven a saludar a tu madre – dijo la rubia abriendo los brazos y recibiendo a la más joven.
- Te echado de menos – dijo la más joven con sinceridad – ¿Y tú maleta? – dijo sorprendida mirado a los lados y detrás de la rubia.
- La deje en el hotel, ya que fui antes para poder darme una ducha ¿Un momento, se puede saber que haces tú a estas horas por la calle? – dijo la rubia siendo consciente de las horas.
- Vengo de la biblioteca de estudiar – dijo su hija con una sonrisa pícara.
- Ya claro en vacaciones y sin libros y con los tacones en la mano –
- Vengo de una fiesta de la playa la cual me dio permiso mamá – le aclaró su hija que Shelby le había dado permiso antes de que le regañase - por eso me quedo a dormir en casa de Rachel, además como mañana tendría que venir de todas formas por la fiesta de Roz – le aclaro la joven, sacando por fin del bolso sus llaves.
- ¿Y Rachel sabe que vienes? Beth te he dicho que siempre le pidas permiso – le regaño al ver como su hija levantaba los hombros.
En ese momento una castaña con un camisón demasiado corto y el pelo corto abrió la puerta sorprendiendo a ambas rubias.
- Beth puede quedarse en mi casa siempre que quiera y no tiene porque pedir permiso jamás, que ya no sea mi hija legalmente, no significa que no sea mi hermana – bromeo la castaña dejando pasar a las rubias con una sonrisa la cual aumento al sentir un guiño de parte de Beth.
Cada día esa pequeña rubia se parecía mas a su madre biológica, todavía no era capaz de creer que esa pequeña que estaba frente a ella en menos de un año se iría a la universidad.
- ¿Te has cortado el pelo? – dijo sorprendida Quinn mirando con la boca abierta a Rachel.
- Mamá ya lleva así más de … - la pequeña se calló acaba de caer que su madre acaba de llegar de Europa, la cual llevaba meses sin verlas, a pesar de que hablaba todos los días por teléfono.
- Si mi personaje lo requería ¿te gusta? – dijo la castaña poniendo cara de inocente.
-Ee… eeh… - las palabras no le salían a Quinn y esto hizo reír a la castaña.
- Por supuesto que le gusta, sería estúpida si no le gustase seria una estúpida – dijo una castaña abrazando por la espalda y besándole la cabeza.
- Uriel – dijo entre dientes Quinn junto a una fingida sonrisa…
- Santana quieres soltarlo de una vez – se quejaba Quinn cansada aquella mañana Londres se había despertado entre tinieblas y apenas se veía nada por la ventana del despacho de Quinn.
- Yo Quinn… - escucho un suspiró seguido de la voz de Brittany alentándole para que le dijera algo – Rachel está saliendo con Uriel, llevan un par de meses y me ha comentado que Uriel ha llamado a un par de paparazzi para que las fotografíen mientras salen a tomar algo para ya hacerlo oficial, ayer hablaron con Beth y Roz – finalizó la latina esperando alguna reacción por parte de su rubia amiga.
Un año estaba a punto de hacer un año que ella y Rachel se habían separado, por Roz decidieron hacerlo más fácil posible, motivos…, el trabajo, el mundo de Quinn no compaginaba con el mundo de Rachel, y todo se dificultó con la marcha de Quinn a Europa.
Y como no…, si esa mujer se la pasaba pegada al culo cuando estaban casadas, como no iba a aprovechar la oportunidad de tener a Rachel cuando ya no lo estaban.
Quinn suspiró – muy bien Santana, Rachel es una mujer adulta y soltera, por ende puede hacer lo que le de la gana, y ahora si no te importa me gustaría que me dejases trabajar – dijo la rubia sin dar opción a que su amiga le contestase.
En el fondo se imaginaba que algo así sucedería…, pero en cierto modo le echaba la culpa a Santana, si la hubiese despedido el mismo día que Quinn se lo pidió todo habría sido más fácil.
- Quinn – dijo la mujer estrechándole la mano – Ahí café – dijo la mujer estirando la mano de Rachel la cual freno.
Ella no había podido saludar a Quinn como debía ya que la rubia se había quedado sorprendida de su nuevo cambio de look.
- ¿Si quieres puedes ir a despertar a Roz? – dijo la castaña acercándose a abrazar a Quinn ante una mirada seria de su actual pareja, mientras le señalaba las escalaras.
Quinn no pudo evitar aspirar el perfume de Rachel. – Gracias, Rach..Rachel – se corrigió al ver la cara seria de Uriel, si algo tenía claro Quinn es que por mucho que siguiese enamorada de la castaña, no le pagaría a Uriel con su misma moneda, por suerte el mundo no estaba lleno de víboras roba mujeres – Y estás preciosa – dijo Quinn con sinceridad mientras desaparecía tras las escaleras al ver la sonrisa de Rachel como respuesta.
Rachel se dejo guiar por Uriel hasta la cocina, Quinn seguía igual de guapa que siempre, alguna que otra pequeña arruga había aparecido pero le daba un toque maduro e interesante…, aunque por mucho que pasasen los años Quinn seguía siendo la misma chica guapa de la que se enamoró en su adolescencia.
A pesar de llevar muchos meses sin verla, no paso desapercibida la delgadez y las ojeras que la rubia portaba, pero no era momento para preguntar, tenía la duda de que tal llevaba las pastillas y de si seguía visitando al psicólogo.
No sabía mucho de su vida en Londres, la rubia había estado en aquel país y la única información que había recibido había sido gracias a Beth o a sus amigas, incluso Shelby sabía más de la vida de Quinn que ella, sus conversaciones se habían limitado a ser en relación a su pequeña adoración.
Rachel se sirvió un té y le entrego un vaso de leche a Beth que estaba sentada en la mesa hablando con Uriel mientras está controlaba la cafetera.
Cuando una sonrisa se le instalo al escuchar gritar a su pequeña – creo que alguien se acaba de despertar – dijo Beth entre risas.
