A/N: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Capítulo 2: Despedida.

EPOV.

6 meses atrás.

Mientras veía a mi ángel dormir no podía evitar pensar en como había arruinado las cosas. Sólo yo podría pensar que Bella estaría segura cerca de mí, un monstruo irreparable.

Lo mal que salió todo… y lo único que deseábamos era festejar su cumpleaños en paz, para hacerla feliz. ¡Dios! ¿Por qué no la escuche cuando me dijo que no quería una fiesta? ¿Por qué me empecino tanto en hacerla pasar por todas esas experiencias humanas que en realidad no me importan, ni a mí ni a ella? Me cuesta aceptar que la merezco. No puedo creer cómo una criatura celestial, hermosa y buena, (por sobre todas las cosas) me quisiera a mí.

Acostado al lado de ella, sentía como si no estuviera ahí. Traté de no herirla. Traté… y no lo logré. Pero, sólo Dios sabe cuánto la amo. Acaricié su brazo suavemente y suspiré. La necesitaba, pero la realidad era aterradora. ¿Debía dejarla para que siguiera su vida como si yo nunca hubiese entrado en ella? ¿Podría Bella sobrevivir sin mí? Sólo sabía que me costaría muchísimo esfuerzo dejarla. De hecho, no estaba seguro de si en verdad era capaz. Aunque lo tenía que ser, por su bien.

Rápidamente me puse a especular acerca del tema. Le pediría a mi familia que se mude conmigo, Jasper y Alice ya no se encontraban en Forks, lo cual hacía todo un poco más fácil. Carlisle entendería, ya lo habíamos hecho antes por los otros. Rosalie y Emmet tampoco estaban en casa, así que supongo que sería fácil, incluso si yo no lo quisiera.

Sentí a Bella moverse y me tensé, esperando que no se despertara. Abrió los ojos levemente, y comencé a acariciar su hermoso rostro, sin poder contenerme.

-Shh... Tranquila amor, descansa- susurré en su oído.

- ¿Edward?- preguntó Bella confundida. Lucía tan inocente, tan pura. La besé en los labios por un segundo y me aparté rápido, luchando contra el impulso de abrazarla, y hacerla mía en ese mismo instante. Ella parecía mareada. Reí por lo bajo, pero se dio cuenta.

-¿Qué te resulta tan gracioso?-preguntó molesta. Volví a reír, para luego contenerme y poner una cara seria.

-Lo siento Bella, luces muy graciosa en este momento- respondí y para estar seguro que me perdonara, descargué la fuerza de mi mirada en ella, perdiéndome en sus profundos ojos chocolate. Se sonrojó y bajó la mirada. Sonreí satisfecho.

En ese instante, todos los pensamientos que tuve durante la noche cayeron sobre mí como una carga inigualable. ¿Cómo iba a dejarla? Sería un martirio. Ella notó mi cambio de humor.

-¿Pasa algo Edward? ¿Estás bien?- preguntó preocupada. Se veía tan hermosa con ese gesto tierno en su rostro. Esto era suicida. No tenía la fuerza para dejarla. Pero debía encontrarla.

-No amor, nada en absoluto. Siento haberte despertado. Debes estar cansada-dije para desviar el tema. Si bajaba mi guardia, ella vería más allá de mis palabras y lo sabía.

Asintió con un leve movimiento de su cabeza y se levantó de la cama.

-¿Minuto humano?-pregunté divertido.

-Por favor-respondió simplemente y salió de la habitación.

Inspeccioné su cuerpo disimuladamente, para ver si mostraba algún signo de dolor. Me pareció que no, pero no podría estar seguro. Supuse que le preguntaría cuando regresara. Lo hice, pero respondió como me imaginaba que lo haría. Nunca dejaba que su dolor se evidenciara, quería parecer fuerte a toda costa. Una de las tantas cosas que amaba de ella. En fin… me estaba dejando llevar.

Luego de que Bella desayuno y se vistió, partimos al colegio. Traté de mostrarme distante, pero no sé si lo logré. Esperaba demostrar que estaba enojado, a pesar de ser mentira. Necesitaba hablar con mi familia, rápido. Decidí dejar a Bella un rato sola y saltearme un par de clases, de todas formas no me afectarían.

Conduje el Volvo hasta casa a una velocidad alta, incluso para mí. Por suerte en Forks no solía haber controles de tránsito. Cuando llegué me sorprendí. Entré en el comedor (sala de la casa sólo útil para reuniones familiares como esa) y ya estaban todos sentados alrededor de la mesa. De acuerdo, al menos sabían lo que venía a plantearles. Me paré enfrente a ellos dispuesto a hablar, pero Carlisle me sorprendió con un simple pensamiento "Lo haremos Edward, si eso es lo que realmente quieres". El "comentario" me molestó un poco.

-Alice debió comentarles mi idea, o mejor dicho, mi intención- dije amargamente.

- Si, lo hizo. Queremos que sepas que te apoyamos. Pero, ¿estás seguro que es lo correcto?- dijo Esme, con tono preocupado. Alice no me dio tiempo a responder, y con su vocecita de pixie me gritó: -¡¿Cómo puedes hacerme esto?! ¡¿Sabes lo mucho que amo a Bella?! ¡Sin mencionar lo que te haría a TI alejarte de ella! ¡Estás completamente loco si piensas que tu idea resultará!-. Suspiré cansado. Me esperaba esa reacción de Alice.

-Alice, por favor, escúchame. Lo que paso con Bella en su cumpleaños sólo fue una pequeña porción de lo que puede pasar si sigue conmigo. ¿Crees que puedo vivir con miedo a matarla, miedo a perderla para siempre?-repuse con voz cansada.

-¿Y lo que estás haciendo ahora que es? ¡La estás abandonando Edward! ¡Ella no podrá sobrevivir sin ti! ¡Lo he visto! Por favor… no lo hagas…-me suplicó con tristeza en su voz. No podía negarme, no quería. Pero debía. Bella corría peligro cada minuto en mi presencia. No podía permitirme el lujo de perderla para siempre. Yo sabía que si me iba, ella sobreviviría, no sería muy feliz, pero viviría. Y eso era mucho más de lo que podía prometerle si me quedaba con ella.

-Alice. Basta, es suficiente. Es su decisión. Haremos lo que él decida, y lo apoyaremos, para eso esta la familia- Carlisle intercedió a mi favor.

-Gracias-musité avergonzado. Sabía que esto le dolería, era su mejor amiga, la persona por la que también esperó mucho tiempo. Al igual que yo. Suspiré. Esto ya era demasiado. Tenía que hacer algo antes de darle a mi razón otra oportunidad.

-Edward, quiero que sepas que ya tenemos las cosas listas para irnos. Sólo necesitamos tu aprobación final. Te esperaremos si deseas hablar con Bella- dijo Carlisle con voz tranquila. Sólo fui capaz de asentir con mi cabeza. Los pensamientos de todos eran tristes, salvo Rosalie, que en realidad mucho no le importaba, ella únicamente quería verme bien. Se lo agradecí, aunque no en voz alta, por las dudas.

Íbamos rumbo a Denali, lo cual me aseguraba poca intimidad en mi tortura. La idea no me entusiasmaba, pero era al único lugar donde podíamos ir en una situación como esta. Corrí hasta el colegio, sin ánimos de volver a clase. Esperé a Bella dentro del coche, mientras ensayaba mi acto. Sabía que tenía que hacerlo bien, de otro modo no me creería. Todos estos años me dieron un amplio conocimiento en relaciones humanas, y aunque la nuestra nunca fue normal, creía saber lo suficiente como para romper con ella sin mostrarme vulnerable y generar dudas. Debía hacerlo. Era lo único que me decía a mi mismo para pasar por esto. La única manera de poder hacerlo.

Traté de despejar mi mente, por lo que me sorprendió el timbre del colegio y Bella parada frente a la puerta del copiloto, con mirada confusa.

-Entra-dije seriamente. No quería mostrarme frío y asustarla pero tampoco podía dar rienda suelta a mis verdaderos sentimientos. Esto iba a ser difícil, muy difícil.

Conduje hasta su casa sin hablar, me preparaba psicológicamente para mi tarea. Podía sentir a Bella tensarse cada vez más a medida que nos acercábamos. Me detuve en la puerta de su casa y bajé del auto. Di la vuelta y abrí su puerta para que saliera. Se sonrojó ante mi mirada. Caminamos juntos hasta que la detuve antes que entrara a la casa.

-Bella, ¿podemos hablar? ¿Quieres ir a caminar conmigo?-le pregunté sereno, o al menos así intenté sonar.

-Si, seguro-respondió preocupada. Su voz sonaba tan irresistible. No se imaginaba lo que ocurriría y eso haría las cosas más difíciles.

Fuimos hasta la entrada del bosque cercano a su casa y caminamos por unos minutos. No quería ir muy lejos por miedo a que Bella se pierda después. Cuando llegamos le tomé el brazo suavemente y la hice girar. Podía ver el miedo en sus ojos. No quería que se sintiera así. Estuve a punto de arrepentirme, cuando noté la herida de su brazo. Eso me enojó y Bella se dio cuenta. Decidí terminar con el asunto de una vez.

-Bella, nos vamos-dije terminante. Ella pareció pensarlo.

-De acuerdo. Pero, ¿no podemos esperar un poco? Hasta que termine el año tal vez…- No había entendido. ¿Podría ser más difícil?

-Bella-dije lentamente negando con mi cabeza.

-Cuando dices "nos"…-

-Me refiero a mi familia y a mí-la interrumpí- Ya ha pasado mucho tiempo, no podemos seguir aquí mucho más. Es tiempo de cambiar- mi voz sonaba triste a mis oídos.

-Pero, pero… -balbuceó mirando para abajo-Edward no lo hagas. ¡Por favor, no me dejes!-me gritó mientras me abrazaba con todas sus fuerzas. ¿Puede un corazón muerto romperse? Porque parecía que el mío lo estaba haciendo. Me tomó toda mi fuerza de voluntad alejarme de ella y fingir indiferencia.

-Bella, no soy bueno para ti. Por favor, entiéndelo-dije nervioso. Esperaba que no se notara, si no tardaría mucho más en convencerla.

-¿Es por lo de Jasper? Edward, eso no fue nada, ¡Nada!-gritó.

-Nada comparado con lo que pudo ser. No puedo obligar a mi familia a pasar por esto. Lo lamento, pero no funcionara. Somos demasiado diferentes, no eres buena para mí.-tal vez cambiar de táctica me ayudaría. Lo hizo. Vi lágrimas caer por sus mejillas, pero ella no se dio cuenta. Tenía que terminar con esto, de una vez por todas.

-Bella, quisiera pedirte un favor, si no es demasiado- dije con expresión serena. Mi preocupación empezaba a notarse, debía calmarme. Bella asintió con la cabeza.

-Mantente a salvo. No hagas nada arriesgado o estúpido. Por favor, piensa en Charlie, el te necesita-

-Si, de acuerdo-respondió. Pero me parecía injusto dejarlo así.

-Te haré una promesa a cambio-dije- Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido-. Aunque me doliera, debía hacerlo, no tenía otra opción.

Subió la cabeza y nuestros ojos se encontraron. Se veía tan triste, tan vulnerable. No quería dejarla así. Me acerqué a ella en un impulso que no pude controlar. Cerró los ojos y yo aproveché el gesto para irme. Le besé la frente y me fui. Antes de que pudiera pensar algo, yo ya estaba corriendo de vuelta a mi casa.

Mientras iba de camino a Denali, tuve tiempo para pensar en lo que había hecho. ¿Cometí un error del que me arrepentiría toda mi vida? ¿O hice lo correcto, por primera vez? Lo estaba a punto de descubrir.

A/N:Hola de nuevo. Lamento si tardé mucho para este capítulo, pero no fue facíl escribir desde el punto de vista de Edward.

Espero disfruten y les guste el capitulo. Siempre quise escribir luna nueva por Edward, pero es un libro largo. :)

Por favor, cualquier critica o lo que sea sera muy bien recibida.

Hasta luego.

Maggie