"Simplemente no pude..."
Ahí estaba yo, un asesino con un río de cadáveres encontrando sus fuerzas para acabar con su objetivo... que humillación...
—Eso es debilidad... — Susurro de nuevo.
-Callate.
—Debes de admitirlo, aún sin querer... sigues siendo humano y una cara bonita detiene todo... inclusive a nosotros...
-¿Cara bonita?, ¿estas insinuando que ella..m?, no seas estúpido por favor...- Le dije con cierta rabia hacia la voz, sin embargo... el conservó la cama, como siempre...
—No lo estoy insinuando, y además, esto nunca había sucedido, a pesar de tus intentos de no sentir sentimientos, caíste con una cara bonita.
A pesar de que quería negarlo... tenia razón... lo que había sentido con ella, era nuevo, a pesar de que he asesinado hombres y mujeres, incluyendo mujeres atractivas... hay algo en esa "cara bonita"...
—¿Que harás ahora?.
Mire mi reloj antes de contestar.
-Tengo aun 7 horas de oscuridad, presumiendo que el miedo que observe en sus ojos sea real, se habrá ido.
—Estas sacando vapor de nuevo.
Verifique mi temperatura corporal, 40 grados, volví a inyectarme antes de continuar con mi trabajo.
La nieve y el frío, hacia suficiente frío como para matar, en especial sin suficiente equipo especial... además había una tormenta de nieve
—Mira abajo...
-¿Eh?.
Observe a la señorita Mei tirada en el suelo, estaba casi muerta, el frío le tuvo que afectar también al pequeño robot aquel...
—¡Vamos es nuestra oportunidad!— Casi grito el.
-Callate, esto sera rápido...- Dije agarrando el piolet con ambas manos, pero... si fuera el maldito destino... sentí un golpe en el pecho.
—¡Vamos!.
-Yo... no puedo...- Dije mientras caía de rodillas.
—¡Vamos, no puedes dejar que te gane la debilidad ahora!...— El decía una y otra vez, hasta que repentinamente se callo...
–Vámonos... este lugar es muy peligroso para ella– Escuche a otra voz susurrar, esta era mas tranquila.
-Si... debería...?.
–Si, no puedes dejarla aquí.
Levante a la señorita Mei y la coloque sobre mis hombros, también llevaba sus cosas...
–Deja que tu temperatura aumente, ella estará bien.
-...Eso espero...
Así anduve durante horas hasta que amaneció, llegue a un punto donde decidí cargarla en mis brazos para darle mas calor y así no se congelara.
Encontré un pueblo fantasma, no es que sea la gran cosa... pero es algo.
-Supongo que debería quedarme con ella...- Dije entrando a una de las casas, la deje en un pequeño sofá que había y... le quite la ropa mojada por la nieve.
Le cobije con mi abrigo y suéter, y me senté en el suelo.
–Bien hecho, lo esperaba de ti– Le escuche susurrar alegre y aliviado...
Pero... yo también me sentía aliviado...
