Título: Mi vida con Yui

Sumary: Desde Yui Aihara hasta llegar a Yui Izumi. Por alguna extraña razón todas sus ex novias tenían el mismo nombre. Cansado de esto, Subaru decide alejarse de todas las chicas que se llamen así para siempre, pero el problema viene cuando el amor de su vida... se llama exactamente igual.

Advertencias: Posible OoC.

Pareja: SubaruSakamaki/YuiKomori.

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece, pero me shippeo intensamente con Yui :3

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Llena de terror

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El ambiente de la mañana solía ser el favorito de la joven rubia para disfrutar. La mejor hora, se decía a sí misma, pues la mayoría de las personas despertaban descansados y relajados, dispuestos a saludar, ser cordiales y a convivir con los demás, creando una atmosfera tranquila y armoniosa por la que daba gusto pasear.

Para ella, que servir y ayudar era casi una profesión, resultaba adorable caminar entre frases de buenos días y sonrisas amigables, incluso si ese amanecer era uno particularmente helado. Le encantaban los días soleados, pero también disfrutaba de aquellos nublados en los que el aire fresco se colaba por todos lados, enfriando su rostro y le obligaban a usar un suéter para protegerse. Aunque, siendo sincera, si había algo que disfrutaba más que la calma que traía la llegada de un nuevo día era el hecho de cubrirse en capas y capas de ropa, hasta quedar como una pobre alma atrapada en kilos de telas, por simple diversión.

Podía ser ridículo para algunos, pero adoraba la sensación de volverse aún más pequeña de lo que era, para Yui, era como si pudiera volver a su infancia, a los bellos recuerdos que compartió con sus amados padres que en paz descansen. Eran aquellos hermosos momentos grabados en su corazón que la hacían sonreír como tonta y le ayudaban a seguir adelante, aún si no los tenía a ellos.

—¡Demonios, ya son las once! —en la lejanía, pudo escuchar como un chico de bonito cabello blanco maldecía. Ah, ella envidiaba ese cabello demasiado… Era joven, probablemente de la edad de ella, aunque vestía una camiseta rojiza, un saco negro sobre ésta y pantalones de mezclilla, en él le daban un aura entre atemorizante y elegante. Parecía molesto y apurado, además de que lucía vagamente familiar por alguna extraña razón, pero no reparó mucho en ello cuando procesó lo que el desconocido acaba de gritar.

—¡Las once! —musitó sorprendida. Vaya que el tiempo volaba.

Había quedado de verse con su amigo Kou a esa hora en el restaurante favorito de él, que estaba como mínimo a treinta minutos a pie y el acceso en transporte era demasiado complicado. No sabía que se había distraído tanto, y el rubio no se caracterizaba especialmente por ser paciente.

¡Incluso había dicho que tenía algo importante que decirle…!

Era definitivo.

—¡Kou-kun va a matarme…!

Como si su vida dependiera de ello, que en realidad así era, corrió con todas aquellas capas de tela encima, sofocándola lentamente, perdiendo poco a poco el aliento tras su excesivo esfuerzo. A buena hora se le ocurrió ejecutar ese hábito suyo de vestir como si se enfrentara al invierno mismo, en Alaska estarían orgullosos de ella, lástima que estaba en Japón en ese momento a punto de morir ahogada por su propia estupidez.

El suéter más grande de todos estaba desacomodado y dejaba bailar libremente su desordenado cabello en el viento, mientras iba resbalando por sus brazos. Estaba desabrochado por el frente y era demasiado grande para su menudo cuerpo, por lo que era inevitable que cayera cada vez más, sin importar cuánto lo intentara mantener en su lugar.

Sus grandes ojos rosados se volvieron de aspecto vidrioso debido a las lágrimas contenidas, el aire empezaba a pesarle y hacia arder sus parpados helados, pero sabía que no debía detenerse a pensar en el dolor que le producía correr contra corriente. En un rápido pestañeo, sin ser capaz de ver al chico que estaba frente a ella, terminó chocando contra lo que en un principio creyó que era una pared, antes de escucharle quejarse de dolor con furia contenida, provocando que le mirara aterrada porque todo mundo sabía que las paredes no se enojaban contigo si las golpeabas.

—¡Oye estúpida, mira por dónde…!—exclamó el extraño, perdiendo rápidamente su voz.

—¡L-Lo siento! —musitó ella con excesiva angustia, despegándose rápidamente de su cuerpo, contra el que se había topado de golpe tan vergonzosamente, maldiciéndose por ser tan torpe. Sin atreverse a mirarlo a la cara Yui se disculpó una y otra vez, reverenciándose por igual, sintiéndose como una idiota. No solo llegaba tarde a una importante reunión con uno de sus mejores amigos, sino que además terminaba dañando a un completo desconocido por sus descuidos…

—A-Ah… N-n-no e-es…

Ignorando lo que el extraño chico intentaba decirle con sus palabras entrecortadas, sus ojos se ampliaron de asombro, recordando finalmente la razón por la que había estado corriendo en primer lugar.

¡Iba a llegar tarde!

—¡Kou-kun…! —gritó la rubia, alarmada, tratando de ponerse en marcha de nuevo, intentando rodear al hombre al que ni siquiera tuvo el valor de ver a la cara.

—¡¿A-a dónde demonios vas!? —para detenerla la había sujetado por la muñeca de manera brusca, causándole bastante dolor. Yui le miró, con su precioso rostro de muñeca, contraído en una mueca de dolor, sintiendo como era soltada tan de repente y con tanta fuerza que prácticamente el chico había golpeado su mano para rechazarla. —¡Na-nadie dijo que podías irte! —le escuchó decir, reconociendo hasta ahora aquella voz como la del chico que antes anunciaba públicamente la hora en tono irritado, odiando su suerte. Si había pensado que ya estaba enojado, probablemente su choque con ella debía hacer de su mal día algo peor.

La rubia dio un fuerte salto hacia atrás y le observó, asustada, no había esperado tanta agresividad de su parte. Había una expresión dividida entre la confusión y la furia al mirarla, además de que su rostro se veía anormalmente colorado, lo que le hacía preguntarse si no estaba actuando así por qué se sentía mal. Su postura era demasiado tensa, su cuerpo parecía listo para arremeter contra el enemigo en cualquier momento, que en resumen, y para su completa desgracia, parecía ser ella.

Temblando, la joven retrocedió varios pasos por inercia, pero él avanzo con ella, estirando sus fuertes brazos en su dirección, sin atreverse a tocarla, mirando a los lados de vez en cuando. Por culpa de esta extraña acción su imaginación había comenzado a armar varias teorías del por qué no había hecho nada todavía, pero seguía molestándola. La rubia ya se imaginaba desde un secuestro, que el extraño quería estrangularla, pero primero necesitaba verificar si no habría testigos cerca, hasta que le pediría que usara su cuerpo para pagarle.

Lo había visto en demasiados mangas shoujo, aunque el chico no parecía de ese estilo, pero nunca se sabe.

Kou parecía ser alguien tan atrevido y valiente, pero le tenía pavor a las arañas. Ojala estuviera con él en ese café… Arg, Kou no iba a alcanzar a matarla si primero no escapaba.

No podía entender porque el desconocido no aceptaba sus disculpas y la liberaba. Sus preciosos ojos de tono rojizo brillaban con algo inexplicable cuando la miraban, que ella interpretó como instinto asesino, y cerró los suyos, incapaz de verlo directamente. Le escuchó gruñir, causando que se encogiera sobre sí misma, dispuesta a verse todavía más pequeña, y de ser posible volverse invisible. Parecía realmente furioso, mirando constantemente su propia mano y la de ella, sin que Yui pudiera entender el por qué.

Desesperada, intentó de nuevo retroceder y rodearlo, pues Kou estaba de ese lado, pero parecía que él se había dado cuenta de inmediato. De repente el albino estaba mirándola con tanta intensidad mientras producía un ligero sonido parecido a un gruñido que la dejó completamente paralizada.

—¡Lo siento, de verdad lo siento, no volveré a hacerlo…! —masculló atropelladamente, con los ojos al borde del llanto por el terror que le causaba, sin pensar en el hecho de que era imposible que volviera a verlo y chocar con él otra vez. El sonido que provocaban sus labios se acrecentaba y era cada vez más cercano al de un animal rabioso.

Sin ser capaz de soportarlo por más tiempo, Yui dio una última reverencia y huyó de la escena del crimen por su lado, bien podría dar la vuelta a la cuadra si es que significaba que lograba alejarse de ahí, corriendo incluso si se le acababa el aliento, con la intensión de ignorar los llamados en la lejanía de ese chico espeluznante, quién incluso se había decidido a seguirla.

Por favor, por favor, que llegara pronto con Kou, estaba segura de que él la ayudaría.

OoOoO

Notas de Kou: *Revive desde su tumba* Así es, sigo con vida... Lo siento (?) Hablando en serio, tuve que alejarme un largo tiempo por cosas bastante complicadas, normalmente explico todo pero esta vez fue algo muy personal, lamento también que las disculpas sean tan escuetas -.-U