Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Vacaciones, todos mis amigos de vacaciones y yo, trabajando. Estaba juntando dinero, por mi cuenta y ver la posibilidad de irme del lado de mi madre, si es que mi plan, no funciona como tengo planeado. Ella, no aceptó que me fuera a vivir a las residencias que la universidad te daba. Así, qué, tenía que viajar cerca de cuarenta minutos de los suburbios de la ciudad, donde estaba ubicada mi casa, a la universidad.

Todas mis amistades, me preguntaban, el por qué de trabajar, cuando podría estar en alguna playa paradisiaca, pero ellos no conocían a mi madre.

¿Creerás que tengo un papel importante en la firma? Pues no, soy la asistente de la asistente de mi madre, Abigail. No te rías, de mí, porque si el café, con una cucharada de crema y sin azúcar, no llega a tiempo en la mañana, soy la culpable de que René Swan, ande de mal humor, por el resto del día.

Es obvio, que no tengo una oficina, estoy limitada a los escritorios que están fuera de su gran oficina en el último piso de un edificio del centro de la ciudad, a mi frente está la oficina de mi padre y afuera de ella, el escritorio de Margareth, su asistente, ella me ha enseñado todo acá, le debo mucho.

La paga no era mala, tenía buena liquidación y con la mesada mensual que obtenía, podía de lo más bien, irme de la casa de mi madre, pero mi objetivo era hacerlo apenas se iniciaran las clases para la universidad. Mis padres aún, no sabían de mis planes.

Faltaba menos de dos meses, para hacerlo.

Volví a mi realidad, cuando escuche el timbre del teléfono, era el interno de mi madre, contesté.

-Isabella, comunícame con Aro, rápido- cortó.

-Buenos días, hija comunícame con Aro, por favor- ¡ja! Cómo si eso fuera a pasar.

Cuando era pequeña, solía venir a esta oficina, correr por los despachos de mi padre y padre, soñaba, algún día ser como ellos, pero algo cambió en ellos, la ambición, el dinero, los hizo distantes y sínicos, en casa ya nos se respiraba amor entre ellos, solo discutían por trabajo, contratos, juicios. Entonces el tiempo, no hizo más que desgastar lo poco y nada que conservaban y optaron por un divorcio, hoy en día su convivencia ha mejorado notoriamente.

Pero mi vida había comenzado hacer una mentira, que ya me estaba aburriendo de aparentar, todo el mundo pensaba que éramos una familia perfecta, a pesar del divorcio de mis padres.

Salíamos en las páginas sociales, siempre sonriendo, éramos seguidos por paparazis, todo el tiempo. A mi madre le gustaba ser el foco de atención, a veces pienso que debió ser actriz, antes de abogada, aunque tienen mucho en común ambas profesiones.

Últimamente, andaba hecha una furia, ya que los focos se habían centrado en mí y una noche de un sábado, junto a los que llamaba mis amigos, todos hijos de familias ricachonas, aburridos y llenos de dinero, sin saber en qué gastarlo, más que en diversión.

No me consideraba igual a ellos, pero si le molestaba a mi madre, lo hacía. En todo caso, no era, que le molestara, que me juntase con los hijos de sus amistades, si no, que me tomaran fotografías y saliera en portadas de revistas.

Comunique a Aro con mi madre y me levanté a tomar un café, hoy mi madre recibiría a Phil Hale, el socio de la compañía que atendía en Londres, así que debía preparar el almuerzo con su familia y la mía… grandioso.

Margareth y Abigail, en todo caso ya tenían todo preparado, tomé mi café, mientras me ocupaba de algunos contratos que debía imprimir, para que mi madre, se los llevara a tribunales mañana, en la mañana.

Así, pasaba gran parte de mis días, entre fotocopiadoras, revisando resúmenes de los casos que atendía mi madre, llevando carpetas, a los distintos abogados, hasta la hora de salida, odiaba este trabajo, pero mis padres, habían insistido (no, insistido, no es la palabra, más bien obligado a tomar el cargo).

Era una forma de castigarme, la decisión, que había tomado unos años atrás y que este año concretaba. No quise estudiar, para ser abogado y ahora estaba pagando las consecuencias.

Haberlo dicho, fue activar la bomba nuclear en mi casa y solo escuché reclamos y palabras, como mal agradecida y sucesor del negocio, al final mi padre fue el primero en ceder. Y fue un alivio, porque yo no estaba dispuesta hacerlo.

No sé, si importaba mucho todo esto, solo seguía el día a día, solo por seguirlo, mi objetivo estaba escrito y creo que ya había tocado fondo o llegado al tope, como quieras tú verlo.

Hace mucho tiempo que no veía a los Hale, hasta me había olvidado que tenían un par de hijos Rosalie y Jasper, ella tenía la misma edad que yo y la misma cara de aburrimiento en el famoso almuerzo. Jasper, por otro lado, se veía que disfrutaba de la conversación, el había seguido con la profesión de su padre, era abogado igual que la mayoría de los que conformaban la mesa.

Conocía a los Hale desde que tenía uso de razón, los veía en las fiestas de navidad o en los aniversarios de la compañía, pero después a mi me enviaron a un internado a Suiza y ya no los vi más, hasta que llegué a olvidarme de ellos.

Ahora, por razones de recesión, la firma en Londres se reducía, entonces Phil, envía a su hijo a trabajar a nuestra firma. Y de eso es lo que se trataba la conversación. En algunas ocasiones, me hacían algunas preguntas, pero no tenía ánimos de estar acá, así que mis respuestas eran solo con monosílabos.

La tortura, terminó cerca de las tres de la tarde, horario de mi salida de la oficina, Rosalie (solo por cortesía, ya que sus padres estaban en frente) me invitó a salir alguna de estas noches. René, por su puesto respondió por mí.

Así que unos de estos días, saldré con Rosalie, Jasper y otro abogado, recién contratado en la firma, amigo de Jasper, de tanto unir cabos me dio una jaqueca. Y por supuesto, tengo que presentarles a mi distinguida banda de amigos, solo para que la linda, rubia, perfecta Rosalie, de ojos azules, de cuerpo de una modelo de play boy, se ambiente en la ciudad.

Qué feliz soy de chaperona.

Cuatro de la tarde y arranco a mi dormitorio para dormir un rato, las chicas, que están en la ciudad, me enviaron un mensaje con el nombre del local, a donde estarán esta noche.

Antes de meterme a la ducha, atiendo una llamada –Jacob ¿Cómo estás? ¿Estás en la ciudad? ¿Cuándo llegaste?-

-Cariño, soy feliz tan feliz de que me contestes así, estoy bien, todavía no he llegado a la ciudad, papá quiere que vuelva cuanto antes eso sí, tiene muchos pendientes y quiere que le ayude.

-Te extraño Jacob-

Él es mi mejor amigo, el único y el que mis padres no aprueban, lo conocí, en el jardín de infantes, cuando me tiró las trenzas y se rió de mí por mis moños chuecos, él, es el culpable de mi cambio de profesión, por la empresa de su familia, es que me decidí ser una decoradora de interiores.

-También te extraño cariño, pero, si yo no te llamo, tú no me llamas-

-Sabes que esto me está absorbiendo demasiado- traté de excusarme.

-estas de vacaciones-

-no para mis padres-

-Quiero que seas la Bella de antes, ya ni siquiera te oigo maldecirme, aunque sea por teléfono.

-Jacob, no sabes lo aburrido qué es maldecirte por teléfono, prefiero hacerlo cara a cara-

-¿Y cuándo será eso? Si ni siquiera puedo verte, con esto de tus salidas nocturnas, tus nuevos amigos- lo supo… maldición.

-Jacob, eso fue solo un malentendido-

-no te justifiques Bella, solo, no quiero que te mezcles con ellos, personas que solo viajan en autos de lujos, que solo comen en exclusivos restaurantes, que les gusta pasar en los mejores locales nocturnos-

-¿Es eso tan malo?-

-no, es solo lo que he escuchado Bella- mi cuerpo se tensa, porque sé lo que él ha escuchado.

-salir un par de noches con ellos, no me hace igual a ellos-

-pero estas en el grupo y todos generalizan a la hora de hablar, no especifican quién se estaba drogando en el baño si no que hablan de las chicas del grupo-

-basta- lo corté –no sigas, nadie se droga ¿me estas tratando de drogadicta?

-no dije eso, no te pongas a la defensiva-

-Jacob, tengo que hacer, hablamos luego- corté la llamada sin dejarlo hablar, era un secreto a voces, lo que hacía el grupo, pero nadie hacía nada, el dinero lo cubría todo.

Busque un vestido corto, entre mi ropa y me fui a la ducha, una hora más tarde iba rumbo al Venus, el local de moda y selectivo, la fila, era enorme, pero a mí no me importaba eso, ser una Swan, me abría un montón de puertas, el gorilón que estaba en la entrada me miró de pies a cabeza, me pregunto si estaba en la lista, antes de que hablara, gorilón número dos, le reprendía por la imprudencia de hacerme esperar y abría la puerta del local, deshaciéndose en disculpas.

Llegué al sector Vip, por el sector de los ascensores, nunca subas por las escaleras, si es que no quieres ver a tipos ahorrándose una habitación, es asqueroso.

Las chicas me levantaron la mano para indicar donde estaban, era fácil verlas, eran las chicas más llamativas del lugar, hasta yo sentía que desencajaba, al lado de ellas, Tanya era alta y rubia, sus rizos de peluquería, caían en cascadas por su espalda y sus piernas, se veían mucho más largas con la falda corta de cuero que estaba usando, sus pechos de clínica, sobresalían de su polera corta, donde enseñaba el diamante del ombligo, Jessica por otro lado, lucía unos pantalones cortos rojos y una polera donde mostraba un hombro, se notaba a leguas que no llevaba el brasier, su pelo rizado natural, lo llevaba en un medio moño.

Me senté en uno de los sillones, enseguida un chico, se acercó para darme la carta de tragos, se la devolví enseguida, pidiendo un vodka solo. Las chicas parloteaban de algunos vestidos de la línea nueva de Channel, en realidad, solo escuchaba un murmullo, mi mente, estaba en la conversación que tuve hoy con Jake, estaba preocupado por mí, siempre ha sido el único, que se ha preocupado por mí, cuando pienso en la decisión que he tomado, trato de no recordarlo a él, como mi mejor amigo, si no como solo un daño colateral.

-¡Bella!- Jessica me saca de la ensoñación – ¿ya supiste que Dimitri, está de vuelta?-

-No, tenía idea- Dimitri, un error más en mi vida, claro que sabía que había llegado, el tipo apenas, puso en pie en el país, me llamó.

-Llegó hoy, dijo que se daría una vuelta por aquí, más tarde.

Lo que me faltaba…

-¿Conoces a esos chicos?- apuntó Jessica con voz suave, me gire para verlos.

Vi, aun chico bastante grande, que tenía en sus piernas a una rubia, Rosalie ¡maldición! Y estaban mirando a mi dirección, levante la mano en un saludo cordial.

-¿los conoces?-

-son los hijos de los socios de mi padre-

-pero nunca los había visto aquí, menos en el Vip.

-vienen llegando de Londres- no quise dar mucha información, no sabía el por qué, pero no quería a Rosalie en este grupo.

Miré disimuladamente al grupo de Rose, sentados se encontraban un chico más y una chica de pelo corto pero alborotado que mantenía una sonrisa en el rostro, al lado de Jasper.

Tanya, también se había dado vuelta a mirar al grupo. Volví la mirada a mi trago, no quería que ellos se acercaran a mí, así que traté de ignorarlos.

-El chico de los ojos verdes, no te deja de mirar- Tanya me habla al oído- es muy guapo-

Volví mi atención para encontrarme con los ojos verdes más hermosos e intrigantes que había visto hasta el momento, tenían una especie de magnetismo que me obligaban a no apartar la mirada. Pero lo hice y tomé de un sorbo mi vodka, pedí otro.

Nunca había visto alguien así, nunca antes me había mirado así, me puse un tanto nerviosa, aunque en algunas ocasiones, desviaba la vista a él.

Me levanté de golpe, las chicas me siguieron enseguida al tocador.

Estaba retocando mi maquillaje, cuando vi a Rose, por el espejo.

-Hola Bella-

-Hola Rose-

-de saber que ibas a visitar el Venus, me hubiese ahorrado tanta cordialidad frente a mis padres-

-también yo- ¿por qué era tan grosera conmigo? Yo no fui tan grosera con ella ¿o sí?

A su lado llegó la chica de pelo corto, era unos centímetros más baja que nosotras, me saludó con mucha efusividad, como Alice, la novia de Jasper.

Solía estar enamorada de Jasper, antes de que viajaran a Londres, no sé cuanto duró, ese enamoramiento, para mí era un chico lo máximo. Ahora que lo vi, me di cuenta lo absurdo que son los enamoramientos de niños. Estaba guapo, pero ya no para mis gustos.

Rose me invitó a saludar a los de su mesa, así que ahí estaba yo, caminando a su lado, junto a la chica efusiva.

Jasper me vio y se levantó para saludarme.

-¿cómo estas Bella?

-bien Jasper ¿y tú?

-disfrutando la noche-

-así veo-

Rose, llamo mi atención –El es mi novio Emmett, hermano de Alice y este es Edward- el de los ojos verdes que me miraba como halcón.

-Hola, soy Isabella-

El chico de los ojos verdes se levantó, no alcancé a estirar mi mano, para saludarlo, el se acercó y me besó la mejilla, sentí un escalofrío que me recorrió el cuerpo.

Dirás que cursi, pero así me paso, entonces de la forma más respetuosa, me disculpé y arranqué de ese lugar.

Me despedí de todo el mundo y una vez en mi auto, a unos kilómetros de distancia, me permití respirar y analizar la estúpida situación en la que había caído.