Personajes de Trilogía Los Juegos Del Hambre Hoy decidí escribirles un episodio diferente al primero,sigue siendo la continuación,la historia con Prim seguirá,aunque en este no se menciona, espero les guste la sorpresita que dejé para el final del relato, espero sus comentarios con ansias, si quieren que pase algo en especial en la historia diganme y con gusto veré como incluirla. Saluditos y QUE LA SUERTE ESTE SIEMPRE DE SU LADO :)

Capítulo 2

Ahora que lo pienso mejor, creo que me dejé llevar por el impulso, siento la necesidad de devolverme a mi casa, de encerrarme en mis cuatro paredes, en mi propia seguridad, de encerrarme en mi mundo; sin embargo mi cuerpo quiere flaquear, pero mi mente quiere seguir adelante, básicamente tengo un conflicto dentro mío, cuando de pronto me doy cuenta que ya estoy en el centro de la plaza, desde aquí se pueden ver todos los grandes cambios que ha tenido el distrito, hay varias tiendas, librerías, restaurantes, y muchos locales más, todos ya listos y terminados, sin embargo al otro lado de la plaza se ve que la panadería ha llevado más tiempo en reconstruirse, supongo que Peeta no quiso recibir ayuda del capitolio, y la ha construido con sus propias manos, desde el punto en el que estoy no logro ver donde está él, así que decido sentarme en unas banquitas que hicieron nuevas desde donde puedo ver a la perfección la panadería, aunque estoy detrás de un grupo de muchachas que hablan entre sí y se ríen con gran picardía.

-Yo dejaría que me hiciera lo que él quisiera- dice una de ellas

-Yo también, es tan apuesto y tiene una forma de ser tan… hay no sé cómo decirlo, él es único, pero claro a él solo le importa ella- le contesta la otra.

-Hoy casi no lo hemos podido ver, ¿por qué será?, será que no vino, no creo poder pasar bien el día si no veo su majestuosidad jajaja- dijo otra de ellas con mucho entusiasmo.

En ningún momento puse atención a lo que comentaban hasta que una de ellas dijo con demaciada alegría:

-Oh miren ahí está, mmm es demasiado perfecto, oh miren saluden está viendo para acá… HOOOLAAA- gritó esta levantando la mano con gran alegría y las demás la imitaron.

¿A quién saludaban, de quién hablaban? No podía ver bien, porque ellas misma me tapaban, entonces una le susurro a la otra, pero para mí fue muy perceptible:

-Ese panadero es mi delirio, si así amasa el pan, hummm no quiero ni pensar como lo puede tocar a uno en la cama, jajaja-

¿Ese panadero? Acaso hablaban de Peeta, me acomodé mejor para poder ver entre ellas y lo ví, imponente con su rubio cabello, su bien formado rostro que enmarcaba tan perfectamente esos maravillosos ojos celeste, el sol chocaba en su desnuda y ancha espalda, surcada por pequeñas gotas de sudor, resultado de estar trabajando en la construcción en un día tan caluroso.

La simple imagen de ver a Peeta tan concentrado en su trabajo, alzando grandes bloques de concreto, que hacían que su espalda se tonificara y se viera más fuerte de lo que yo ya sabía que era, me causo un calor en el cuerpo inexplicable, mientras más lo veía más calor sentía dentro de mí, empecé a sentir ese cosquilleo que había sentido en la última arena de los juegos cuando nos besamos, Peeta de verdad era atrayente, su belleza era sofocante, demasiado apuesto para dejarlo pasar, me sentía en las nubes viendo su magnificencia, como era posible que yo llevaba vario tiempo conociéndolo pero nunca me había detenido tanto tiempo para apreciar toda su belleza, me había concentrado en sus perfectas pestañas, pero ahora la vista era diferente, más mágica y mil veces más seductora, impresionante.

Cuando de pronto veo la escena lentamente, Delly, acercándose con un vaporoso vestido amarillo pastel sin mangas, y su gran escote casi al viento, llevaba una bandeja con refrescos y se acercó directamente a Peeta, sentí una punzada de dolor y de cólera que estoy segura que si hubiese tenido mi arco le hubiese disparado sin preocupación.

-Hola Peeta- dijo con voz melosa al mismo tiempo que lo abrazaba y besaba en la mejilla –veo que has estado trabajando mucho, oh mírate estás todo sudado- continuó y le pasó sus delicados dedos por el brazo –te traje algo para que te refrescaras-

-Gracias Delly eres muy atenta, aunque no debías molestarle- le contestó Peeta con gran amabilidad.

-Ha jajaja tontillo sabes que para mí no es ninguna molestia-

-Gracias de todos modos-

Delly tomo cada uno de los refrescos y se los fue pasando a cada uno de los obreros que estaban trabajando con Peeta, todos le agradecieron y le comentaban lo hermosa que estaba hoy, ella solo se reía con una sonrisa estúpida, yo solo quería desaparecerla.

-Peeta la panadería está quedando hermosa, espero con ansias poder probar tu pan de nuevo…- dijo Delly con una gran nota de sarcasmo ¿tu pan?, ¿tu pan?, siempre supe que Delly no era de fiar, ella solo quiere quitarme a mi chico del pan y eso no se lo permitiría nunca.

Me levanté con todo el impulso de llegar a quitarla de ahí, caminé decidida hacia Peeta, cuando él de pronto volvió su mirada hacia mí y su cara se iluminó de manera majestuosa.

-¡¿Katniss?!- dijo y se fue directo hacia mí, me abrazó y me besó con gran ternura en la mejilla, me volvió a abrazar y me susurro delicadamente en el oído –Mi preciosa me alegro tanto de verte, no sabes la gran felicidad que siento-

-Si no hubiese salido en este momento estarías en los brazos de Delly, acaso no te gusta la idea- le dije en un susurro muy sarcástico, Peeta alejó sus brazos de mí, pero sin soltarme y me miró fijamente a los ojos, sin embargo yo dejé mi enojo por un momento al ver esos perfectos ojos clavados en mi, sintiendo como lentamente un fuego ardiente se encendía en mi interior.

-¿Acaso estás celosa?- dijo Peeta con una risita seductora.

-¿Celosa? No, estás muy equivocado, yo… yo solo… yo solo pasaba, quería ver como estaba todo, mejor me voy y no te interrumpo más- me solté de su agarre y me alejé lo más que pude de él, aún así sentía sus ojos clavados en mi nuca, pero no voltee.

Cuando ya estuve lejos de su mirada y de cualquier mirada curiosa, me metí en una casa abandonada y cerré mis ojos, sintiendo aún dentro mío ese fuego que quemaba cada parte de mi ser, que me invadía y pedía a gritos un poco más de ese hombre, ese perfecto chico del pan, mi respiración comenzó a agitarse y en mi mente solo podía ver imágenes de Peeta besándome en la arena, esos besos apasionados que sin que nadie lo supiera me hacían sentir escalofríos en todo mi cuerpo y me hacían querer más, pero yo misma había puesto un muro entre él y yo, ahora solo quería derribarlo y poder llegar a él abrazarlo, besarlo, tocar su impresionante cuerpo, hacía mucho no lo había visto, había escuchado su voz, pero el verlo hoy fue excitante, apasionado, más formado, su cuerpo cubierto de músculos fuertes que lo hacían demasiado atractivo a la vista de cualquiera, su cabello rubio brillando a la luz del sol, su rostro tan perfecto y sus ojos, esos ojos que calaban en lo más profundo de mis ser que sentía que cuando me miraba me desnudaban y acariciaban cada rincón de mi cuerpo; el calor fue creciendo dentro mío y los escalofríos intensificando la sensación, mi mente se apoderó de mi cuerpo, haciéndome sentir como poco a poco un orgasmo se apoderaba de todo mi ser.

Cuando acabó la maravillosa sensación, abrí los ojos y me encontré solo en esa casa abandonada, no me había percatado pero esa era la casa donde vivía la familia de Peeta antes de que él ganara los juegos junto a mí, de pronto me di cuenta que mi mano se encontraba perdida entre mis pantalones, acariciándome, ¿en qué momento llegué a tocarme? No lo sé, pero la sensación había sido demasiado poderosa como para olvidarla, así que para despejar un poco mi mente decidí ir al bosque, hacía mucho no me acercaba por ahí.

Caminé sin toparme a nadie por el camino, la cerca ya no estaba electrificada y nunca más lo iba a estar, entré feliz en el bosque, busque uno de mis arcos y mis flechas, cazar me despejaría la mente más fácil, caminé y camine hasta llegar a ver desde largo la casa en ruinas que quedaba junto al lago, fui acercándome hasta el lago, cuando una imagen bloqueó mi concentración, me escondí detrás de unas rocas, con el arco y flecha en posición para disparar, alguien había dejado su ropa junto a la orilla del lago, zapatos, camisa, pantalón, todo, pero donde estaba la persona, en un segundo el lago comenzó a moverse con suaves ondas, hasta que pude ver emerger lentamente al hombre dueño de la vestimenta, bajé mi arco y contemplé el fascinante espectáculo escondida entre las rocas, no podía dejar de observar la perfecta piel que cubría su cuerpo, era intoxicante verlo, se encontraba de espaldas saliendo lentamente del lago, ahora que lo veía desnudo me di cuenta que su cuerpo se había vuelto más grande y fuerte de lo que recordaba, sus músculos prominentes en sus brazos, espalda, pierna e inclusive me da pena decirlo, pero hasta sus glúteos eran pieza importante de admirar; yo me encontraba petrificada de observar tanta belleza, simplemente él era majestuoso, siempre lo fue, pero hasta ahora lo detalle, se sentó en la orilla del lago, quedando frente a mí, aunque el aún no me podía ver, yo estaba extasiada admirándole; ya me había tocado ver hombres desnudos, cuando los llevaban enfermos a mi casa para que mi madre los curara, me había tocado ver varios miembros masculinos, aunque siempre fui muy reservada en eso, me sentía incómoda y por eso salía de la casa y dejaba que mi mamá y Prim se encargaran, sabía que no todos los hombres tenían su miembro del mismo tamaño ni grosor, pero nunca había tenido la oportunidad de contemplar uno como el que tenía en frente, era largo prominente, grueso, muy bien formado, sentí de pronto ese cosquilleo excitante en la parte baja del vientre como poco a poco se intensificaba y se me hacía imposible irme o dejar de verlo.

Él por su parte sin darse cuenta de mi presencia, tomó agua entre sus manos y se la echó en el cabello y en el rostro, se levantó tranquilamente, cogió su camisa y se comenzó a secar ciertas partes del cuerpo, yo no podía quitarle los ojos de encima, simplemente me tenía embrujada, con un suave movimiento se secó las piernas, su miembro y no podía faltar su bien formado trasero, tiró la camisa a un lado y agarró un pequeño paño que tenía escondido entre los pantalones, lo extendió y se lo llevó al rostro, secándose también el cabello, me sentía tan impotente y tan excitada al verlo que solo deseaba que me tomara en sus brazos y me volviera tan suya como le era posible; cuando terminó de secarse la cara, bajó lentamente el paño y tapándose todavía la boca, con sus ojos enfocó algo en mi dirección, ¿Qué habrá visto? Me pregunté y voltee la cara en dirección a donde él había visto, por más que busqué no vi nada, sin embargo cual fue mi sorpresa que cuando volví a ponerme en posición para continuar con el espectáculo, unos grandes ojos celestes me devolvieron la mirada, estaba cara a cara con él, y en sus labios se dibujó una sonrisa muy pícara y me dijo:

-Katniss, ¿te gustó ell show?-

Continuará…