Hola todos!. Espero que estén bien. Realmente me ha puesto feliz al saber que les ha gustado ;), llegó con el capítulo dos y aquí comienza todo. Como casi en todas las historias, estoy mucho mas nerviosa que antes y bueno... enserio espero que les guste este capitulo :(.
Gracias a Kauran28 por agregar esta historia a favoritos.

Aclaro:
Ryoga es mujer.
Esta historia es un universo alterno pero muy leve xd.
Este cap contiene algo de lemon. O lime
QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE CUAL ES LA DIFERENCIA!

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Takeshi Konomi.

Resumen

Sakuno Ryuzaki y Ryoma Echizen son compañeros que estudian en el mismo curso. A pesar de que la mayoría de las personas aseguran que ambos se tratan muy bien juntos, ambos compañeros saben que no. La castaña y el ambarino no están acorde el uno al otro, al punto de profesarse odio. Pero todo cambiará con el progreso del tiempo, en situaciones incómodas y sexualmente extrañas, ambos sabrán que del odio al amor hay un solo paso. Y mucho más cuando si está involucrado el placer ¿Quién diría que eso pudiera ayudar tanto?

Capítulo 2.

Tacto

Ryoma abrió el libro que tanto le había insistido su padre que leyera. Llevaba dos meses en aquella tarea, pero sencillamente ese tipo de libros no eran de su estilo. ¿Qué le iba a interesar a él un libro que trataba sobre 50 sombras de un tipo sadomasoquista y una virgen que a los días de conocerlo se acostaba con él? No había nada de aprender de allí, ninguna lección ni moraleja. Oh, quizás ¿No golpear tanto a una mujer porque te dejará asustada de tu sadismo? Si, debía ser esa la moraleja.

Ya iba llegando a las páginas finales, tratando de saltarse absolutamente todos los temas tratados. Observó cuando Ryuzaki salió del baño y ¡Mierda! Si que había crecido. Obligó a sus ojos mantenerse en el contenido del libro. Debía recordar que aquella fémina frente a él es la nieta de su entrenadora, su vieja amiga y la chica que impidió que fuera a su preciada fiesta.

— Siempre estás tan preparada –Leía en voz baja para si. Ignorando completamente a su compañera. Luego escuchó como carraspeó y sus ojos lo traicionaron divagando completamente por todo el cuerpo de la castaña, el cosquilleo en su pecho volvió al ver como esta tapaba su rostro sonrojado y cruzaba los brazos para cubrir sus pechos marcados debajo de su camisa. Ahora sabía que esa camisa era muy pequeña y que él a partir de ese día no volvería a tocar esa ropa. La quemaría y la eliminaría de su vista.

Comenzaron a hablar mientras él intentaba volver a concentrarse en su gran e interesante lectura. Pero sabía que eso sería un intento fallido. Ryuzaki lo observaba curiosa y con un toque de suspicacia. Él sonreía arrogantemente para sus adentros, siempre le había encantado jugar con la chica.

— Dormiremos juntos –Habló como si se tratara de un pecado. Se le escapó una carcajada al verla tan preocupada por el asunto, solo dormirían en una muy amplia cama.

— ¿Acaso quieres que hagamos algo mas? –Preguntó esperando ya su reacción. La chica se sonrojo notablemente mientras balbuceaba palabras.

— N-no, solo era una simple p-pregunta –Respondió haciendo pucheros mientras se montaba en la cama.

Él se arrimó hacia el lado izquierdo de la cama, rozando una de sus extremidades en la orilla. No quería por nada del mundo tocarla. Mientras ella hacia lo mismo, dejando un gran espacio para una persona más en el medio, la tensión y el silencio se sentían en el ambiente. Ryoma cerró el libro subyugado, no quería saber más de esa lectura por un buen tiempo. Se quedó sentado mientras observaba como Ryuzaki le daba la espalda ya acostada, miró sus manos buscando un tema que pensar. Ese día no habían encargado tarea, tampoco había exámenes importantes para las fechas. Posó sus ojos en el reloj rendido ante la situación, ya eran las 11pm, decidió dormir aunque no tuviera ni una pizca de sueño.

Pensó por mucho tiempo en varias cosas. Pensó en cuando su hermana había llegado a la casa con el cabello pintado de amarillo, dejándolo totalmente asqueado. Pensó en todos sus logros, desde su Saque Twist hasta el Drive D en los logros de sus sempais, en todas las reuniones, fiestas y encuentros a los que había ido. Recordó cada graduación a la que fue, también recordó el nudo en la garganta que se le formó al ver que Momoshiro que graduaba y se iba a la Universidad. Veía a todos sus verdaderos amigos en muy pocas ocasiones, mayormente en aquellas fiestas que estaban planeadas por muchos meses. Afortunadamente esta no era una de esas.

Sonrió, extrañaba ser aplastado por Eiji y los ataques de locura de Kawamura al darle la raqueta amarilla. Los comentarios malévolos de Fuji, el extraño comportamiento de Kaidoh al estar junto a su gato y el sentido protector de Oishi con todos ellos. Hace poco había tenido noticias de Tezuka, éste había sido el único que seguía con el Tenis, aparentemente estaba en un campeonato en el Reino Unido. Los extrañaba, bastante. Y por sobre todas las cosas extrañaba los jugos de Inui. Jamás le diría a nadie que su desmayo era causado por el placer que le causaban esos brebajes.

Todo su cuarto estaba oscuro, la poca iluminación de la calle entraba por su ventana. Miró el reloj, suspiró al ver que ya eran la 1am, volteó sigilosamente y se encontró a Ryuzaki volteada a su lado más cerca de él. Suspiró mas largamente mientras se colocaba boca arriba, ahora los únicos buenos recuerdos que tenía de su antiguo club de tenis los podía encontrar en esa muchacha de cabello castaño.

La nueva generación no era tan humilde, y su sentido del compañerismo lo habían sustituido por el sentido de la grandeza y popularidad. No se apoyaban entre ellos, ni siquiera sus competencias eran tan saludables mentalmente. Ahora solo le quedaban pocas personas que compartían su mismo pensamiento, entre ellas estaba Ryuzaki. Volteó su cabeza al verla, principalmente en ella podía encontrar el espíritu que se estaba perdiendo en las muchachas de hoy. Por eso, a veces sentía que la debía proteger, sentía que tenía un lazo muy fuerte con ella. También sabía que la castaña no opinaba lo mismo que él, y eso en parte era bueno. Sólo una fracción muy profunda de su ser sentía este tipo de emociones hacia ella, querer, nostalgia, protección. Y aunque fuera cubierta por su orgullo, él mismo sabía que Ryuzaki siempre contaría con él. Aunque estuviera en las sombras cuidándola.

Colocó su mano en su frente tratando de disipar ese tipo de pensamientos. No podía dejarse llevar por las irracionalidades que dictara su yo interior. Suspiró cansado de tanto pensar y volteó su cuerpo en dirección a ella. De pronto se encontró en un dilema, Ryuzaki estaba completamente pegada a él, orillándolo más en la cama, la cabeza castaña estaba debajo de su barbilla y sus piernas estaban posiblemente enredadas.

Sakuno se acurrucó más a su lado, y sintió que ya había llegado al final de la cama. Miró sus manos y observó el cuerpo de la castaña en una casi posición fetal. Respiró profundo y torpemente colocó sus manos en la cintura el cuerpo de la chica, ésta se sobresaltó y escuchó una risilla. Ya estaba, se había jodido.

Abrió sus ojos al ver que ella seguía dormida. Volvió a colocar sus manos en la cintura, pero estas fueron atrapadas por las manos de la chica y fueron conducidas hacia la entrepierna de esta. Ryoma subió la mirada aterrado ¿Qué carajos estaba haciendo Ryuzaki? La escuchó gemir, aun mantenía sus ojos cerrados. Trató de sacar las manos pero la situación empeoró más. Ocasionando que una de sus manos quedara situada en la parte genital de la muchacha.

Su corazón se aceleró y miró la cara de Ryuzaki, sonrosada y con una sonrisa tonta en los labios ¿Acaso le estaba tendiendo una trampa? ¿Estaba jugando con él? No hacía falta las preguntas si ya conocía la respuesta, Ryuzaki no sería capaz de ser así. La llamó varias veces verificando sus suposiciones. El dilema estaba creciendo. Ryuzaki estaba sonámbula.

Su corazón saltó una vez más al escuchar gemir a la chica. Hizo una mueca con la cara. Todas menos Ryuzaki, todas menos ella. Dejó de mover su mano, buscando una mejor manera de sacársela de encima. Con apoyo de su otra mano se sentó en la cama y con la misma colocó a Ryuzaki boca arriba, ésta apretaba sus piernas aprisionando más su mano. Entonces trató empujarla lejos de él con la otra, pero el mismo procedimiento de antes sucedió.

Su mano ahora apretaba uno de los senos de la chica. Tragó tratando de acaparar sus deseos carnales. Se acercó a la castaña una vez más y quitó la mano, eso resultó ser una oportunidad para sacar la otra. Finalmente había quedado libre, jadeaba incesantemente alejándose de ella. Entonces el cuerpo de la castaña le llamó la atención.

La observó detalladamente, boca arriba siendo iluminada por la luz de la calle. La franelilla se había encogido al punto de ver más del nacimiento de sus pechos y todo el abdomen de la chica. Su pecho subía y bajaba rápidamente mientras movía las piernas inquieta. Él no era el único que estaba agitado. De pronto, una mano de la castaña comenzó a acariciar su propio pecho mientras la otra bajaba hacia su parte íntima.

Él se levantó de la cama mientras observaba la escena que mejor había visto en su vida. Ryuzaki comenzó a jadear y gemir con un hilo de voz. Él tapó sus oídos ignorando la reacción que estaba causando eso en su cuerpo. Se aceró a la puerta decidido en dormir en la sala muy lejos de ella. Entonces escuchó su nombre entre suspiros, el cosquilleo en su pecho recorrió todo su cuerpo mientras sentía un escalofrío por toda la espina dorsal. El temblor llegó hasta su cabeza y sabía que esa había sido la gota que rebasaba el vaso. A la mierda la buena moral y su sentido de protección.

Se acercó a zancadas hasta la cama y se montó encima de ella. Sujetó sus dos manos y las apresó una a cada al lado del cuerpo de la chica, esta respiraba rápidamente. Él se sentó encima de ella, comenzó acariciando su cara, bajó por el cuello y curveó el nacimiento de los pechos. Rodeó los límites de la curva y poco a poco fue subiendo hasta encontrarse con el botón erecto de sus senos. Con su mente nublada, colocó ambos dedos pulgares en cada botón y comenzó a acariciarlos, rodearlos y por último apretarlos. Sentía como si al tocarla tocaba el más caliente fuego. Su cuerpo ardía debajo de su piel. Bajó las manos acariciando todo el abdomen de la chica, besó fugazmente su ombligo y siguió su camino hasta el vientre. Todo lo hacía por encima de la ropa, por supuesto. Bajó una de sus manos y la colocó en la zona mas caliente de la chica. Ryuzaki gimió ante el roce y comenzó un jugueteó con sus manos y aquella zona. Su corazón palpitaba cada vez más veloz. Y de pronto, como si se hubiera quemado se alejó de ella.

Quitó el sudor de su frente mientras observaba confundido todo su cuarto. Todo esto no debería estar pasando. Vio como Ryuzaki volvía a lo de antes, entonces se colocó a su lado, obligando que esta se volteara dándole la espalda. Sujetó las dos manos de la chica y las entrelazó con las de él

— No volverás a hacer nada –Murmuró haciendo como si le oyera.

Pero no contó con que la chica se restregaría contra él. Frunció el seño ante la insistencia de la sonámbula y ansiosa de sexo Sakuno. Entrelazó aun más sus manos y enredó una de sus piernas con una de las de ella. Ahora una de las piernas de Ryuzaki estaba en el medio de las de él, ocasionando que todo su trasero estuviera rozando su zona eréctil. Suspiro vencido por la chica, rogando por que esta vez si se durmiera.

De pronto, un extraño deseo surgió dentro de él. Besó el cuello níveo de la chica, mientras que con una de sus manos arreglaba la franelilla con el fin de cubrir bien su cuerpo. Agarró uno de los pechos de la chica mientras se acurrucaba aun más detrás de ella, haciendo el roce entre ellos más íntimo y silencioso. Sonrió rogando que todo fuera un sueño y que nada de esto estuviera pasando realmente, con el tiempo logró quedarse dormido.

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La mañana llegó silenciosa y lluviosa. La castaña entreabrió sus ojos y los cerró de inmediato, aun no quería acabar con su descanso, aquella cálida sensación de su despertar hacía que se acurrucara aun mas en su almohada, tan suave, tan digno de acurrucar, tan…

Abrió los ojos alterada suponiendo lo peor, sus ojos se encontraron con los ambarinos de Echizen, su corazón dio un vuelco y su pecho volvió a quemar. Sintió deseos de gritar, pero estos fueron agazapados por su educación sumisa, se alejó de Echizen lo más que pudo, acabando parada frente a la cama. Lo observó, su aspecto despreocupado, cabello despeinado y ojos desinteresados le sacaban de quicio, luego estaba su abdomen desnudo, encogió los ojos con sospechas.

— ¿Dónde está tu camisa? –Preguntó con aire se severidad. Se percató que Echizen no quitaba la mirada de encima de su cuerpo, entonces vio que la franelilla casi estaba siendo consumida por sus pechos, los pantalones le llegaban por la mitad del muslo y debía contar con que no llevaba ropa interior - ¡Deja de mirar! -

Se dirigió velozmente hacia el baño y cerró la puerta tras sí. Entonces se percató de otra cosa, ¿Por qué se había levantado así? ¿Por qué sentía vibraciones calientes por todo el cuerpo? ¿De donde salía esta extraña excitación? Entró en el baño y se dio una ducha fría tratando se sacar aquella calentura de su cuerpo y disipar los pensamientos que tenía en aquellos momentos, luego le haría frente a Echizen.

Salió de la ducha y se encontró con un problema. No sabía con exactitud a que hora entraban, pero sabía que le faltaban muy pocas y ella no cargaba con el uniforme del día. Se observó en el espejo mientras se colocaba una toalla alrededor del cuerpo, su cabello empapado goteaba en el piso y mientras respiraba profundamente sacando valor para pedirle ayuda al ambarino, sabía que eso no era nada fácil, menos con alguien tan orgulloso como Echizen.

Abrió la puerta con claras intenciones de hablar pacíficamente con Ryoma, su cerebro se detuvo un microsegundo al ver a su abuela sentada en la orilla de la cama. Cerró la puerta asustada, ¿Había hecho algo mal? ¿Estaría en problemas por dormir con un hombre antes del matrimonio? Recordó el no haberle avisado a su abuela que se encontraba en aquel lugar ¿Quizás sería eso? Exhaló aire buscando calmarse y volvió a abrir la puerta; su abuela estaba en el mismo lugar que el de antes.

— ¿Abuela? –Sintió los brazos de Sumire rodearla.

— Estaba preocupada por ti mi niña, ¿Te encuentras bien? -

— Tranquila –Sonrió - yo soy la de menos ¿Tú estás bien? –Su abuela afirmó mientras le entregaba su uniforme del día, ella decidió cambiarse en la habitación debido a que Ryoma no se encontraba por los moros.

— Ryoma me dijo todo, que cuando salieron él decidió acompañarte a casa –El fuego en su pecho volvió a prender – luego escucharon todo ese alboroto y decidieron venir, pero no pensé que por miedo te escondieras aquí Sakuno –La castaña apretó los dientes mientras terminaba de vestirse.

— Asi es Sakuno –Rinko entró por la puerta directamente a abrazarla – se que estabas asustada, pero nosotros pudimos ayudarte y pudiste dormir en el cuarto de huéspedes o si querías con Ryoga -

— Etto –

— De todas maneras nos alegras que te encuentres bien, casi no le creí a Ryoma cuando lo vi durmiendo en el mueble por que tu te habías quedado dormida aquí, realmente ha sido una sorpresa de mi niño –Murmuró orgullosa la madre.

Sakuno entrecerró los ojos decepcionada. Sabía que una mentira era mejor que decirle que habían dormido juntos, pero el que siempre quedara él como el príncipe azul o el héroe le molestaba demasiado, incluso la decepcionaba. ¡Era demasiado inmaduro! Demasiado fanfarrón y todo para aparentar ser algo que sabía que le costaba mucho ser.

Suspiró dejando pasar su rabia, lo mejor sería dejar de pensar en eso. Igualmente, el tema ya había sido abandonado por las mayores de la casa y pronto comenzarían clases. Así que lo mejor sería olvidar, no volvería a pasar lo mismo en dos días de todas maneras.

Las horas pasaron rápido mientras desayunaba y hablaba con Ryoga sobre peinados y moda. Pronto ya estaban camino a sus salones para a llegar a clases. Subieron las escaleras hacia el penúltimo piso, donde se encontraban todos los cursos del último año. Saludo a varios conocidos y en menos de un parpadeo se encontró con Tomoka, cruzó la mirada con varios chicos mientras escuchaba la gran fiesta que había sido historia por no estar presente Ryoma Echizen.

Escuchó a Tomoka dar varias teorías del por qué no fue. Diarrea, una chica, una diligencia, los disparos de anoche, asuntos familiares o simplemente él no quiso ir. Sakuno tocaba cada tema con Osakada, distrayéndola aun más con sus lógicas. Sabía que tanto Ryoma como ella no querían que se enterasen que fue por ella que él no pudo ir, nadie tenía que saberlo, ni su mejor amiga. Solo era un estorbo de recuerdo que se encargaría de borrar.

Tomoka llamó su atención avisándole con señas que cierto chico la estaba mirando. Sakuno volteó la mirada ilusionada y la cruzó con probablemente el chico de sus sueños. Dan Taichi la observaba desde la otra parte del piso del instituto, con sonrojos en el rostro y una tímida sonrisa. Dan abrió los ojos sorprendido y la saludo con señas. Ella sintiendo su rostro arder correspondió el saludo, fue allí cuando sonó el timbre.

La castaña entró entusiasta al salón, sintiendo como caminaba por flores y como sentía las mil y un cosas maravillosas que le brindaba la vida. Dan Taichi era una de ellas, ciertamente no sabía que sentía por él, quizás una profunda curiosidad o simple atracción, pero si sabía que ese chico le hacía sentir bien y con eso bastaba.

Pasó las primeras horas de la clase en el paraíso, Química era otro se sus fuertes y le encantaba como su profesor le explicaba. Ella y los regímenes académicos se llevaban como anillo al dedo. Luego disfrutó de la poesía de grandes escritores en Literatura y por último disfrutó de un gran emparedado de atún encomendado por su madrina. Pasó felizmente la travesía de sus horas, hasta que su memoria le recordó que en unos minutos tenía una reunión con Ryoma para informar a los directores el estado del curso.

Los minutos pasaron mas rápido de lo que quiso y pronto se encontró junto a Echizen, explicándole las diversas actividades y atenciones de las que requerían los estudiantes. Realzar más las actividades de matemáticas, preparar los equipos deportivos para el torneo intercolegial, hacer los preparativos para los adornos de navidad y entre otras cosas más. Tanto ella como Echizen habían pasado más de una tarde planificando todo aquello y por fin había llegado el día de dar todas las programaciones y esperar con el tiempo los resultados.

Todo se dio tal y como ellos querían, todas sus recomendaciones habían sido aceptadas y pronto se harían las actividades ya predichas. Inusualmente todo estaba marchando bien entre ella y Ryoma, ambos se dirigían calmadamente hacia su salón, en silencio. Un tranquilo silencio, el viento recorría los pasillos y ella en esos momentos no podía sentirse mas armonizada. Su calma fue cortada al ver a Ryoma detenerle el paso.

— ¿Qué? –Preguntó confundida.

— ¿Dormiste bien? –Aquello le había agarrado desapercibida, sintió la mirada ambarina de Echizen incrustarse en la de ella, la llama en su pecho volvió a prender.

— Si, escuche q-que dormis…dormiste en el sofá –Maldijo interiormente al perder el hilo de la conversación.

— Si, me habías tumbado dos veces -

— ¡Si yo no me muevo! –Exclamó molesta y observó como el muchacho proseguía con su camino ¿Tanto misterio para esas preguntas tan tontas? Sintió un mal presentimiento y recordó su despertar con el chico – Si dormiste afuera, ¿P-por qué estabas conmigo?-

Vio como Ryoma volteaba a mirarla y se acercaba peligrosamente a ella, cerró los ojos por inercia y sintió un pinchazo en la frente. Abrió los ojos y observó como Ryoma la observaba divertido con la mano en su frente, lo miró molesta.

— Para molestarte –Respondió haciendo que ella formara un puchero. La castaña refunfuñó siguiendo su camino hasta el salón, ya Ryoma había dañado su día.

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El ambarino entró aliviado al salón de clases, caminó hasta su asiento y procuró no tomar tan enserio al profesor de Inglés. Apoyó sus codos sobre el escritorio y su barbilla en sus dos manos entrelazadas. Observó de reojo a Ryuzaki; aparentemente ella no recordaba absolutamente nada de lo acontecido anoche, hubiese querido que él también lo olvidara, lo confundiera con una horrible pesadilla, pero no le había resultado.

Si bien había quedado dormido después de toda su rutina anormal con Ryuzaki, fueron pocas las horas que pudo dormir. Sus sueños no ayudaban mucho, la imagen de la chica gimiendo su nombre no se borraba de su cabeza, su mente no le ayudaba y terminó por despertarse.

Seguían en la misma posición de antes, no se habían movido un pelo. Creyó que solo había dormido unos minutos, pero el cielo amaneciendo le afirmó todo lo contrario. Sakuno respiraba calmadamente mientras aferraba sus manos entrelazadas a las de él. Quedó un rato sin hacer nada, sino la conociera pensaría que le gustaba su compañía, pero eso era imposible.

Logró zafarse de todos los agarres que él anteriormente había formado por su bien y por el de Ryuzaki. Luego de escaparse de sus piernas y sus manos, decidió por su plan b y se dirigió a la sala. Eran las seis de la mañana, por lo que solo podía dormir un rato más antes de que su madre lo despertara.

Así fue como sucedió todo, con los minutos su madre llegó alarmada al verlo allí y le tendió detalladamente una buena cuartada, sabía que el tipo de su mentira molestaría a Ryuzaki pero también lo tomaría como una venganza, por todo lo que le había hecho pasar por una sola noche. Con el paso del tiempo llegó Sumire y lo enviaron a levantar a su nieta. Sonrió divertido al recordar que todo su plan había salido tal y como él quería.

Por otro lado estaba esa extraña actitud sádica de Ryuzaki mientras dormía, no se explicaba como es que había pasado todo eso en la noche. Se sentía miserable ¡Había tocado a Sakuno! De todas las chicas que hubiera querido tener ese tipo de experiencia, justo había sido con ella. Suspiró, por lo menos no lo recordaría y él tendría toda su vida para olvidar ese mal momento, confiaba en que esa sería la última vez en que estaría tan cerca de la chica.

Las horas pasaron rápido y pronto salieron de clases, ese día no entrenaría en el club de tenis. Estaba acabado, se sentía como alma que se llevaba el diablo. Solo había dormido pocas horas y su cuerpo le estaba exigiendo descanso. Afortunadamente solo Osakada le preguntó sobre su ausencia en la fiesta, simplemente la ignoró y siguió con su camino. Decidió salir por la salida principal y caminar hacia su casa por la parte de afuera.

Llegó a casa a los pocos minutos con claras intenciones de dirigirse a su cuarto a descansar. Se detuvo en seco cuando observó a la anciana Sumire abrazar a Ryuzaki, toda la familia estaba reunida en la sala. ¿Por qué había maletas por doquier? ¿Qué hacían las Ryuzaki allí?

— Bueno, es hora de nuestra partida –Murmuró Nanjiro mientras observaba el reloj en su muñeca.

— El vuelo sale en 3 horas, mujer prevenida vale por dos –Dijo entusiasta su madre.

— ¿Qué pasa?-Preguntó sin saber nada.

— ¿Ya lo has olvidado hermano? –Emitió Ryoga apoyándose en su hombro – hoy se van la tía y mis padres al viaje -

Entonces recordó, hace unas semanas sus padres le habían comentado sobre un viaje a una conferencia en Turquía, durarían dos meses en aquel lugar volviendo a principios de diciembre y Sumire iría con ellos. Ahora recordaba que tanto sus padres como Sumire ya le habían encargado el cuidado de la castaña, ella se quedaría en la casa por el tiempo que ellos estuvieran afuera y él estaría responsabilizado por su hermana y por Sakuno.

Observó a Ryuzaki mientras sus padres se despedían de ellos, un extraño sentimiento creció dentro de él. Estarían los tres solos, prácticamente ellos dos. Su hermana se la pasaría de salida en salida con sus amigas y encerrada en su cuarto jugando con su cabello seguramente. Sabía que la mayoría del tiempo estarían Sakuno y él juntos.

Ryuzaki volteó hacia su lado y ambos cruzaron miradas, compartiendo un mismo pensamiento. Uno sabía lo que el otro pensaba: Su odisea estaba apunto de comenzar. Uno siempre sería la mala suerte para el otro.

N/A

Gracias por leer, de nuevo! xd

BlackDream-May: Aww que genial te gusta! Me llena de felicidad saber que escribo bien :$ graciias. Ahora hay mucha diferencia entre el primer y segundo capítulo, porque ya empieza lo raro. Es mi primer fic de amor-odio y ni siquiera lo sabía! xd. Cuando vi tu comentario me dije: este es un fic así xd. Si... soy rara.
En fin, sólo espero que me sigas apoyando, xq se va a poner cada vez mas raro y sólo espero que tanto a ti como a los demás les guste :( sino muero xd. Gracias por comentar querida 3

RubyLed: Me encanta tu nombre *-*. Es que ellos son tan enigmáticos.. sino se aman no importa, yo los amo xD. Espero que te guste la continuación y espero tu opinión.

Alice Bezarius Echizen: AliceB-sama hola!. Sii tengo mas de dos xD wii. En fin, aquí está la actualización, ojalá y sea de tu agrado :).

SaKuRiMo0n: Mis fics son divertidos entonces. No se si este capitulo tiene tanta intriga como el anterior pero espero que haya sido suficiente como para esperar el siguiente. Y con lo de la otra historia no importa chica, tienes tooooda la vidaa para leerlo xd. Pero leelo, yo se que en algún momento lo harás. :)

Katte Turner: Casi me desmayo al ver que me has comentado. Adoro tus historiaas! y lo mejor ¡Me estás corrigiendo!. He visto a Sakunos taaan tímidas y débiles que me da rabia, y hasta ahora intento hacerla acorde a su personalidad en el anime, pero como que no me sale. El disparo fue el disparo xd, queria darle un toque de acción al capítulo. Espero que éste te haya gustado.

En fin, me he cansado de decir que espero que les guste.. Pero ¿Y si no les gusta?, por eso prefiero ser positiva xD. Se que a alguna le gustara :)
Nos vemos en otra ocasión.
Buen día/noche.