Capitulo 2: Ambiente

-¿Acaso tú…?

-Si, estoy ciega-confesó Rin.

Tal vez fuera algo que bajo ningún motivo debió haber dicho, en especial ante el príncipe pretencioso que podía sacar mucho provecho de su situación, pero verdaderamente era algo que no podía evitar, no habría sido difícil para él enterarse de que la vista le fue vedada.

-¿Cómo… fue que te volviste ciega?-preguntó intentando no demostrar expresión alguna, no es que estuviera preocupado por ella ¿Verdad? Solo sentía… lastima, si, era eso lo que debía de sentir.

-Yo… no recuerdo mucho, debió haber sido alrededor de los 11 años, aun puedo recordar vagamente los colores y la…-dudó un momento ¿Por qué de repente quería contarle todo? ¿Era para que se apiadara de ella? Eso ya no importaba, lo único que quería era morir-La ciudad de Arima… me parece que solía vivir ahí cuando era niña.

-Ya veo… ¿Qué edad tienes ahora?-le preguntó.

-17 años-contestó un sabiendo que el príncipe se encontraba agachado frente a ella.

Len la miró, lo que menos quería recordar era la guerra de Arima, realmente una terrible tragedia y esa chica vivió en esa ciudad, no tardo en llegar a la conclusión de que seguramente ella perdió la vista cuando se suscito la invasión a Arima por parte de ejercito enemigo, pero si fue así ¿De que forma esa chica ciega había llegado a Irena? Aunque tal vez uno de los soldados de su ejercito la haya encontrado y cuidado de ella, pero eso no explica por que razón se encontraba en el callejón apunto de morir.

La chica había tenido mucha suerte, quien quiera que la haya cuidado debió ser alguien de corazón noble como para llevar la carga que era tener que cuidar a una ciega, cualquier otra persona la hubiera metido a trabajar en un burdel o venderla como una esclava sexual ya que había que admitir que tenia buen físico un rostro sumamente hermoso, tenia ganas de hacerle mil preguntas a esa joven pero no quería sonar preocupado o interesado.

-Así que tenemos la misma edad-dijo Len simplemente-Supongo que de algo podrás servirme como mi esclava-dijo levantando el bello rostro de la chica del mentón.

Rin tenía un poco de miedo, estaba a merced del príncipe ¿Qué iba a hacer con ella? ¿La retendría para torturarla o cosas peores? ¿Qué tal si la mandaba a ejecutar por desobedecer sus ordenes? Un momento, eso ultimo era exactamente lo que quería, si moría entonces por fin podría despedirse de ese cruel y oscuro mundo, nunca más tendría que pasar por mas sufrimiento, en cierto modo tendría libertad.

-Je-dijo en tono de burla golpeando la mano del príncipe para que la soltara-¿Acaso al señor arrogante se le acabaron las fieles esclavas?

Len frunció el ceño ¿Qué pasaba con ese cambio de actitud? Pudo detectar un pequeño temblor en la chica, vaya que había requerido de todo su valor para hablarle a él de esa manera, sonrió. Oh así que era eso… era más que obvio.

-No intentes hacerte la fuerte querida-la levanto del brazo con brusquedad para después tirarla sobre la cama y posicionarse sobre ella con una sonrisa algo sádica.

Ella realmente pensó que actuar de forma un tanto grosera con él provocaría su ira y también el final de su vida, pero eso Len lo sabia ¿Realmente quiere la chica rubia debajo de él meterse en problemas?

Algo de miedo y un escalofrió recorrió la espina dorsal de la chica cuando sintió la cama hundirse y la sensación de que el príncipe estaba encima de ella, quiso hablar pero de inmediato el joven tomó nuevamente la palabra.

-¿De verdad quieres morir, cierto?-inquirió en tono burlón acomodando uno de los mechones de la chica, que tembló bajo su tacto, lo sentía… demasiado cerca-Pero no te lo puedo permitir-él se inclinó hacia su oreja mientras Rin prácticamente podía sentir su aliento-Aun así me odias, aun intentes matarme o cosas peores no te permitiré morir tan fácilmente, tus acciones contrario a lo que crees solo me divierten y me hacen quererte más.

-Len-sama…-dijo nerviosa intentando empujarlo pero definitivamente no tenia fuerza-Yo en verdad no le serviría para nada… terminará por arrepentirse, incluso yo estoy arrepentida de seguir viva, hace mucho tiempo que debí haber muerto.

Esas palabras eran las que más odiaba. ¿Cómo podía una persona no apreciar lo más valioso, que era la vida? ¿Por qué esa chica era capaz de decir esas palabras? Debería arrepentirse de tan solo desear estar muerta, pensamientos negativos como esos era algo que definitivamente no podía tolerar.

-Así que tu vida es inútil ¿Eh?-inquirió en un tono un poco oscuro-No, la necesitas, bien, en ese caso yo reclamo tu vida como mía.

-No… No puede…-Rin fue interrumpida.

-Oh, si puedo, tu vida me pertenece desde el momento en que te salve de la muerte en ese callejón-dijo acariciando su mejilla, la rubia podía sentir esa estúpida sonrisa juguetona en su rostro mientras la acariciaba.

-¡Yo no pedí ser salvada!-se quejó intentando sacárselo de encima, pero esto solo hizo que el príncipe con un rápido movimiento la tomara de las muñecas estableciéndoselas arriba de la cabeza.

-No me importa que no lo hayas pedido, tu vida entera es mía en estos momentos, y te recomiendo-deslizó unas de sus manos por el cuerpo de la chica solo logrando que se tensara y sonrió ante esa acción-Que te comportes con tu amo, debes ser quieta y sumisa si no quieres recibir castigos peores que la muerte, en estos momentos eres mi juguete y yo puedo hacer contigo lo que se me venga en gana, no me hagas ser un amo malvado, por que juro que te arrepentirás para toda la vida.

-¿Por qué?-lagrimas comenzaron a desbordar por sus ojos-¿Por qué esta empeñado en seguir haciéndome sufrir?-preguntó inocentemente con voz prácticamente quebrada-¡Prefiero morir a seguir con esta estúpida farsa llamada vida!

Dolor, tristeza, esas emociones estaban en perfecta sincronía con el rostro de la rubia cuyas lagrimas decoraban hermosamente sus mejilla, era tan hermoso ver a alguien con ese tipo de expresiones… aunque por un momento el corazón de Len titubeo, por un momento provocar esas sensaciones en la chica le dolió. ¿Por qué se preocupaba por una maldita plebeya? Bueno, en esos momentos no importaba.

El cruel príncipe se inclinó y saboreo gustosamente las lagrimas de la joven al lamer su mejilla. El sabor era cálido y delicioso, la rubia debajo de él no podía hacer ningún movimiento pero intentó alejar su rostro de él en vano.

-¿Qu-que estas haciendo?-tartamudeo algo asustada retorciéndose debajo de Len.

-Son buenas, tus lagrimas tienen un sabor especial, este dolor que sietes solo es prueba de que estas viva y hasta que lo asimiles y puedas comprenderlo no dejare de recordártelo, te mostraré todo acerca de este mundo que no puedes ver y te haré experimentar sensaciones como las que nunca antes habías sentido-sonrió mientras acariciaba los cabellos de la chica-Jugar contigo será muy divertido Lenka, espero que sepas entretenerme bien-dijo poniéndose de pie.

La chica se quedó inmóvil en la cama ¿Qué diablos acaba de pasar? Escuchó los pasos de aquel príncipe arrogante alejarse y la puerta de aquella habitación abrirse.

-Descansa querida, es muy tarde y las chicas buenas ya deberían estar dormidas-dijo un tono burlón-Buenas noches muñeca.

Un escalofrió recorrió todo el cuerpo de Rin como escuchó esas ultimas palabras y la puerta se cerró con seguro.

Len tenía muy buenas razones para torturar a la chica de esa manera. La vida es algo bello, o al menos eso era lo que ella pensaba, apreciaba la vida, ella querría seguir con vida, por eso él detestaba a las personas que no apreciaban la vida, entonces a esta chica le iba a mostrar todo lo que estar viva significa.

Debía de admitirlo, tenía miedo, tenía miedo de él ¿Cuáles eran exactamente sus intensiones y que planeaba hacer con ella? Lo único que la rubia sabia era que debía de escapar en esos mismos momentos, lo más lejos que pudiera lo mas pronto posible…

Pero ¿Adonde? No tenia lugar al cual volver y en su estado no podría ir tan lejos, sin duda él la iba a encontrar y cumplir su palabra de darle un castigo peor que la muerte.

-"¿De verdad quieres morir, cierto? Pero no te lo puedo permitir. Aun así me odias, aun intentes matarme o cosas peores no te permitiré morir tan fácilmente, tus acciones contrario a lo que crees solo me divierten y me hacen quererte más"

Esas palabras la hicieron temblar, él tenia un interés oscuro en ella y no planeaba dejarla ir, no le permitiría morir. ¿Acaso estar con ese príncipe era su castigo por desear la muerte?

¿Por qué a ella? ¿Por qué a su mundo destruido llegó ese joven arrogante a hundirlo más en la oscuridad? Si antes todo era negro en su vida ahora definitivamente no había forma de que su situación pudiera empeorar.

¿Qué hizo ella para merecerse lo que le esta pasando?

No tiene recuerdos, no tiene familia, ni tiene amigos, no tiene nada, ni a nadie ¿Por qué no puede simplemente morir y ya? Las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas. Dolor, angustia, sufrimiento… vida… si… una vida sin sentido es lo único que tiene.

Ah… de repente la idea del suicidio suena muy tentadora.

No…

Con la poca fuerza que tenia se bajo de la cama buscando en el suelo a tientas algún objeto punzocortante ya fueran los pedazos de la lámpara rota o las tijeras.

No…

Encontró las tijeras tomándola con las manos algo temblorosas y se apuntó a si misma con ellas tomando un respiro antes de atreverse a hacer algún movimiento.

¡No lo hagas!

-"¿Por qué?"-se preguntaba mentalmente así misma deteniéndose antes de apuñalarse a si misma.

¿Eso es todo? ¿Piensas irte por la salida fácil?

-"¿No seria esa la mejor opción?"-debatió consigo mismo.

Adelante, lleva acabo este acto cobarde, pero… ¿Realmente puedes hacerlo?

-Yo…-tembló un poco-No puedo hacerlo-susurró con un sollozo-Soy muy débil como para hacerlo y también como para vivir… pero… realmente quiero vivir, quiero pensar que hay algo mejor para mi que esto-soltó dejando que las lagrimas cayeran por sus mejillas-Realmente quiero pensarlo de esa forma.

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El rubio camino por los pasillos del extenso pasillo con una sonrisa de oreja a oreja, las cosas se pondrían realmente divertidas. Len era el príncipe del reino hijo del señor Leon y su difunta esposa Lola, el rey sin duda quería a su hijo a pesar de que dada la muerte de su esposa se había vuelto un poco mas distante, desde entonces solo se preocupaba por Len en cuanto a que sea un heredero digno del trono ya que era su único hijo.

Por supuesto que se había enterado de que recientemente su hijo contaba con una invitada en la que había fijada toda su atención desde su llegada, por eso mismo llamó al investigador que su hijo había contratado para que le diera la misma información que Len había pedido sobre la chica.

-¿Y bien?-preguntó el rey sentado en su despachó esperando a que el señor hablara.

-Realmente Fue algo difícil ya que la chica no es de aquí, he tenido que buscar información en su reino de origen que resulto ser el de Arima.

-¿Arima?-dijo algo extrañado.

-Así es, por lo que se su nombre es Lenka Kagami, ha estado al cuidado del subteniente Renan Berkel, fue uno de los soldados que fueron enviados a brindar ayuda hace seis años en Arima y al parecer la encontró ciega y con amnesia, él y su esposa la estuvieron cuidando todo este tiempo pero cuando el señor y la señora Berkel murieron hace cinco meses ella se vio obligada a vivir en las calles ya que el banco embargo la casa por una deuda que el señor Renan había contraído hace algunos años.

-Ya veo… ¿Eso es todo?

-No… hay más-titubeo un segundo-Su madre murió cuando tenia solamente dos años y desde entonces fue criada en el orfanato de San Cristóbal, no tuvo muchos amigos y al parecer a menudo era molestada por los otros niños del orfanato, sin embargo era alguien muy apreciada por… la prometida de su hijo.

El rey abrió muy bien los ojos.

-¿Ella fue amiga de la princesa?-preguntó con sorpresa.

-Si, de hecho tengo información de que cuando el reino enemigo atacó Arima la princesa huyo del castillo en busca de esta chica para ponerla a salvo y en el intento de salvarle la vida ella murió, hasta el momento ella sigue sin tener recuerdos de su vida en Arima, al parecer ni siquiera dijo su apellido ya que no lo recordaba.

-¿Qué es eso repentino interés por Lenka?-interrumpió Len entrando a aquella habitación.

-¿No puedo saber quien es el nuevo objetivo de tus caprichos?-contestó Leon con una pregunta pues no solo a él le había parecido extrañamente familiar esa chica por su similitud con la difunta prometida de su hijo.

Lo que preocupaba a Leon era que Len pudiera enamorarse de esa chica por el parecido que tenia con aquella chica a pesar de que él la había declarado como su nuevo juguete, como el próximo rey Len estaba obligado a contraer matrimonio con una princesa y esa joven llamada Lenka podía representar una amenaza potencial para el futuro.

-Kaito-pronunció el nombre del fiel sirviente que se encontraba con ellos en esos momentos-Quiero que mandes telegrama urgente a l doctor Dell pidiéndole que se presente en el castillo lo más pronto posible-dijo Len con total calma.

-A sus órdenes-dijo el peliazul haciendo una inclinación para después salir de la habitación.

-Len, no estoy en contra de que uses a esa chica para tu diversión-habló su padre una vez que el sirviente se había retirado-Pero recuerda tus responsabilidades, por mucho que se parezca a ella, ella esta muerta y eso es algo que nunca cambiara.

-Seguiría viva si hubieras mandado las tropas antes-dijo el joven príncipe tajante.

-La alianza pactada con Arima tomaría vigencia con tu unión y la de la princesa consolidad hasta entonces no se podía hacer nada.

-¡Pues mira de que manera acabaron las cosas, no solo murió ella, si no también mi madre!-le gritó con un poco de enojo.

-¡¿Y crees que no me dolió?! ¡Yo no tenía ni idea que tu madre había ido de visita a Arima, de ser así habría enviado las tropas de ayuda antes!-alzó la voz Leon-De cualquier manera ya no tiene sentido discutir por eso, el pasado se queda en el pasado.

Si, tienes razón, lo hecho, hecho esta y por tu culpa no solo perdí a mi madre, si no también… la perdí a ella-dijo Len en tono triste para dar media vuelta y retirarse, pero se detuvo un segundo antes de salir-Debiste haber sido tú en su lugar-susurró antes de salir sin que su padre llegara a escuchar las palabras de odio de su hijo.

Richy Escorpy: Pues gracias por ser el primero en comentar y pues por supuesto que lo voy a continuar, aunque esta historia estaba planeada para salir después de que hubiera terminado alguna de mis otras historias y termine adelantándola.

sofiasantiago15: Realmente me alegra mucho que te haya gustado y espero que esta historia realmente este a la altura de tus expectativas a si que no dudes en comentar lo que te gusto o lo que no, después de todo esta historia fue a petición.

Dianis mar: Bueno, en este capitulo espero haber respondido tu duda, jiji.

ILoveMyMuffins: La verdad no se como se me vino una situación así en la mente, pero me alegro de que la idea haya sido llamativa,, gracias por el comentario.

Y bien chicos, faltan minimo dos votos para que esta historia hacienda finalmente a clasificación M, así que espero sus criticas y en el siguiente capitulo les diré si cambiara la clasificación.