Disclaimer: Saint Seiya y todos sus personajes le pertenecen a Masami Kurumada y We are the champions le pertenece a Freddie Mercury y Queen, ni en Navidad ni año nuevo cambia eso.
La Noche de Camus
8 de Noviembre, Siberia, Rusia.
-Las diez- susurro Camus observando el reloj en la pared de su rustica morada. Faltaban tan solo dos horas para que el día terminara, lo que significaba que aun tenía dos horas para llegar al Santuario en Grecia. Por ordenes del Patriarca, y ante una inminente invasión por parte de los Caballeros de Bronce leales a la falsa Athena todos los Caballeros Dorados habían sido convocados para defender sus casas, Camus sin embargo no tenía ganas de regresar al Santuario, no sabía por qué, solo que no quería hacerlo, sacudió la cabeza tratando de expulsar esos pensamientos de su mente. El era un Caballero de Athena y no debería de objetar las órdenes de su Diosa o del Patriarca. Tomo sus maletas dispuesto a irse utilizando su velocidad de la luz (habilidad muy útil cuando vives en medio de la nada y necesitas comprar víveres).
-Creo que estoy olvidando algo- se dijo a sí mismo y comenzó a inspeccionar su habitación- ya recuerdo.
Se dirigió al pequeño librero que tenia allí y comenzó a inspeccionar su contenido.
-Tal vez debería llevar "El Conde de Montecristo" y dejar "La llamada de Cthullu"- hizo aquello, pero entonces pensó que tal vez debería llevar una ropa mas abrigada, tal vez el clima de Grecia era más templado, pero no podía arriesgarse a contraer una enfermedad en la víspera de la batalla. Luego vio que su habitación estaba un poco desordenada por lo que se puso a ordenarla, mientras realizaba aquellos menesteres paso una hora.
-Las once- el Caballero de Acuario musito al observar el reloj nuevamente. No tenía más opción, tenía que estar en Grecia antes de la medianoche. Haciendo uso de toda su fuerza de voluntad tomo sus maletas y tomo rumbo al Santuario. El viaje fue relativamente corto y llego a la Casa de Acuario en poco tiempo, dejo sus maletas en el piso, saco un libro de sus maletas y se dispuso a relajarse, cosa que le era muy difícil por que al estar solo en su casa algunos recuerdos desagradables regresaban a su mente.
-¡Camus!- el acuariano casi salto del susto, fue un gemido horrible y casi ininteligible. Un recuerdo en específico regreso a la mente de Camus.
Hace 13 años, Casa de Acuario, Santuario de Athena.
Minutos más tarde, luego de su encuentro con Arles (que no era otro que Saga disfrazado). Unos espantosos gritos de dolor comenzaron a oírse desde Capricornio. El aspirante a la Armadura Dorada de Acuario no le dio importancia, sabía muy bien que a veces los castigos en el Santuario eran terribles, sin embargo también sabía que si obedecía las órdenes de su maestro no tendría que preocuparse por los castigos.
-¡We are the champions, my friends!- Camus se sobresalto, una serie de horribles ruidos (osea los cantos de Aioros) lo asustaron. Su deber como guardián de la Casa de Acuario le exigía que bajara y defendiera su casa.
-¡And we'll keep on fighting, till the end!- o tal vez podría defender su casa desde su cama y debajo de sus sabanas. Paso allí un tiempo y los espantosos ruidos comenzaron a alejarse, cuando estos hubieron desaparecido por completo Camus respiro tranquilo y se dispuso a dormir.
Regresando a la actualidad el Caballero de Acuario disimulando muy bien el miedo que sentía vistió sus ropajes sagrados y bajo a ver quien se atrevía a ingresar a la Casa de Acuario sin el permiso de Athena o del Patriarca. Ya no era el pequeño e indefenso niño de hace 13 años, ahora era todo un Caballero Dorado y defendería la Casa de Acuario con su vida si era necesario.
-¡Camus!- volvió a oírse, el acuariano aguzo sus sentidos para sentir el Cosmos de su probable oponente, "que extraño" pensó "este Cosmos se me hace conocido, pero está totalmente disperso y puede ser peligroso". Diviso una figura masculina entre las sombras de su casa y sin ninguna consideración lanzo su ataque.
-¡Polvo de Diamante!- el aire congelante alcanzo su blanco convirtiéndolo en un bloque de hielo- ¡Milo!- Camus se sorprendió al acercarse y ver congelado a su pobre amigo. El Caballero de Acuario presuroso se dispuso a liberar a su camarada haciendo uso de su Cosmos. Una vez lo hubo conseguido ayudo a su amigo (que apestaba a alcohol, lo cual explicaba muchas cosas) a subir a su habitación- ¿qué crees que haces Milo?- pregunto Camus al mismo tiempo que le ofrecía una taza de chocolate caliente. Milo quien ahora estaba resfriado y con una manta sobre sus hombros respondió:
-¡Lo olvidaste verdad!- el griego se sonó la nariz.
-¿Olvidar?, ¿olvidar que?- pregunto el Caballero de Acuario.
-¡Mi cumpleaños!- "rayos" pensó Camus "sabía que olvidaba algo"- ¡Sabes cuánto tiempo estuve esperando a que llegaras, al final tuvimos que empezar la fiesta sin ti y como tú no estabas para controlarme termine emborrachándome!
-Yo no olvide tu cumpleaños- declaro el francés- solo estaba ocupado buscando tu regalo, iré arriba a traértelo.
-Solo espero que no sea una edición del Pravda como el año pasado- Camus se paralizo, eso era precisamente lo que quería hacer, cuando también se olvido del cumpleaños de Milo y solo le regalo una revista rusa que compro para distraerse.
-Ahora que recuerdo no puedo dártelo ahora mismo.
-¡Eso es porque olvidaste mi cumpleaños!
-No, es solo que no cabe dentro de mi casa- Milo lo miro intrigado ¿que podía ser tan grande que no cavia en la amplia casa de Acuario?
-¿Qué es?
-Una isla- el Caballero de Escorpio miro sorprendido a su camarada
-¿Una isla?
-Sí..., más o menos.
-Explícate- dijo Milo con desconfianza.
-Albiore de Cefeo se ha sublevado contra el Santuario, y el Patriarca está buscando un nuevo administrador para la isla Andrómeda- explico Camus agradeciendo mentalmente a su cerebro por recordar aquello.
-Y yo seré ese nuevo administrador- dijo el Caballero de Escorpio pensativo.
-Claro, siempre y cuando seas capaz de someter a Albiore y sus aprendices- declaro el acuariano.
-¡No hay problema!- exclamo Milo ya más feliz- ¡Gracias Camus, eres el mejor amigo que podía pedir!
Camus le dio una suave sonrisa y finalizo- de nada Milo y feliz cumpleaños.
Así fue como Milo termino convirtiéndose en el administrador de la isla Andrómeda, y Camus logro salvar su amistad con el Caballero de Escorpio
N/A
Bien DarkLady-Iria espero que eso haya respondido tu pregunta y gracias por la idea. Mmm, creo que no fue tan gracioso como creía, además de ser muy cortito, pero espero al menos haberlos distraído un rato. Oh, y el Pravda es una revista rusa muy famosa, o al menos lo era en la época de la guerra fría (tengo que actualizarme).
¡Feliz año nuevo!, y espero que les aguarde un prospero 2012.
